17. Un despertar caliente a medianoche



La noche estaba especial para salir y hacer algo interesante pero no podía, ya que el Ministerio de Salud aún no levantaba la Cuarentena y seguíamos en Toque de queda por las noches. Me dediqué a leer un blog de relatos eróticos que encontré en internet que me dejó con la entrepierna más que húmeda. A medida que iba leyendo me atrapaba más y más en cada una de las historias. Caliente y con ganas de follar decidí masturbarme y dormir plácidamente.

Recordaba cada letra, cada sensación experimentada en la lectura se hacía parte de mi cuerpo, mi sexo hervía por el placer y mis gemidos se hacían cada vez más intensos. ¡Por Dios esa sensación que tenía! Era como si mi vida se fuera en cada gemido, envuelta en sudor y mordiendo mis labios me entregué por completo al placer que mis dedos me entregaban, ya no daba más y exploté en la cama dejando las sábanas mojadas de tan rica experiencia. 

Ya por fin el sueño me invadió y me dormí plácidamente. No sé cuántas horas pasaron pero me desperté tan mojada y caliente que decidí ir al baño a darme una ducha, realmente estaba muy mojada, tanto que cuando me saqué la tanga chorreaba por mis piernas, asi que metí en la ducha y empece a tocarme las tetas, la vagina, me metí los dedos y agarré un cepillo de dientes para fortarlo por el clitoris, lo froté y lo froté, y le di muchos golpes para que el cepillo raspara mi clitoris,era demasiado poco asi que lo meti adentro junto con otro, mientras me masturbaba con los cepillos, me di cuenta que tenia uno más grande; un cepillo de ducha con mango de madera, así que los dejé y poniéndole jabón empecé a frotarme muy fuerte. Seguia teniendo orgasmos y chorreando todo, así que salí de la ducha y agarré el secador de piso. Mi pensamiento fue meterme el palo del secador y darme duro para quitarme la calentura. Me preguntaba: "¿Cómo esas historias me tenían así de caliente si ya habían pasado horas desde que dejé de leerlas?". Necesitaba sentir la concha llena, reventada por la verga de un macho. Mis ganas se hacían incontenible mientras me daba golpes con el cepillo de cerdas gruesas en el clitoris, la vagina ya la tenia roja, hinchada, latia y expulsaba fluidos, no paraba de tener orgasmos uno tras otro.

Salí del baño solo con la toalla pero sin secarme para ponerme aceite de bebe como hago todos los dias, al pasarme el aceite por todo el cuerpo esto me calentó más. Iban a ser las tres de la mañana y seguía caliente, tomé un tubo con forma fálica de un perfume en spray y me lo metí, me sentía llena plena, había encontrado lo que necesitaba pero la madrugada me tenía reservado algo más. Decidida a que la mañana me sorprendiera follando con mi amante improvisado lo puse en el piso y me monté sobre él haciendo que el tubo me entrara por completo. Ya no gemía sino que estaba dando alaridos de placer. ¡Me sentía tan puta!

En mi calentura abrí mis ojos y en la puerta se veía una sombra vigilante; era Fernando, el novio de mi madre quien observaba a esta puta saciando su sed de sexo nocturno. "¿Cuánto llevas observando pervertido?" –le dije. Me dio una sonrisa y enciende la luz y me dice: ",Lo suficiente para tenerlo duro y estar a punto de acabar. ¿Creías que con los alaridos que das ibas a pasar inadvertida?". Sin permiso se acercó y vertió su semen en mi cara el cual deliciosamente atrapaba con mi lengua para tragarlo y sin dejar de lo que estaba haciendo con el tubo en mi vagina me digo: "Eres lo suficientemente hombre para llenarme con tu semen pero no para follarme". Él me mira y responde: "No juegues con fuego, aún tengo suficiente para cogerte como la cerda que eres". Reí y me tumbé con las piernas abiertas ofreciéndole mi sexo húmedo, caliente e hinchado, le dije: "Demuestrámelo y méteme la verga hasta hacerme suplicar". Mi respuesta lo dejó algo pensativo pero otra vez se volvió a poner duro y sin dudarlo se abalanzó sobre mí y me dijo: "Ahora verás lo que es coger con un verdadero hombre y no con esos pendejos de tu escuela". Sin previo aviso me dejó caer toda su verga de un solo golpe. Dios casi acabo en la primera embestida pero me resistía a sucumbir tan fácil. Sus embestidas eran como las de un toro furioso, gemía de manera impetuosa y me decía: "No sabes cuándo deseaba follarte. Eres igual de puta que tú madre". Esas palabras hacían que mi sangre hirviera, me calentaba imaginando como mamá disfrutaba de la verga de este toro cuarentón que se me había montado.
 
Mordía mis pezones como si quisiera arrancarlos y seguía hablando sucio a mis oídos. Me sentía en uno de los círculos del infierno por cómo me trataba y me follaba. De verdad disfrutaba como una puta. "¡Eso, dame papito!" –le decía. "Hazme sentir puta, hazme sentir que no soy más que una zorra deseosa de sexo" –le susurraba. Sus embestidas eran con más fuerza, sentía que su verga me saldría por la boca de tan duro que me daba. Me tomó con fuerza y me giró dejándome en cuatro frente a él. Mi sexo y mi culo estaban a su disposición para que los usara como estimara conveniente hacerlo. Se acercó a mí culo y pasó su lengua por mis nalgas. ¡Dios, que rico se sentía! Jugueteaba con ella en mi ano. Sentía su saliva acumularse en la entrada de hoyito, pensaba en mis adentros: "Eso cabrón, follame el culo". Bueno, no sé si lo pensé o lo dije pero de una embestida me abrió por completo el culo, lo que me hizo gritar y temblar de dolor. Tomado firmemente de mis caderas sentía cada vez la penetración más profunda, mi culo le abría el paso a su verga y otra vez el placer me hace presa. Solo me aferraba a la cama y ahogaba mis gemidos en el colchón, quería que parara pero también quería que siguiera. ¡Maldito pervertido que rico coge! De verdad ya estaba exhausta pero satisfecha.

Ahora, ya casi con la verga a punto de explotar me dice: "Colócate de rodillas y chupa hasta hacerme acabar". Encantada obedecí y lo chupé hasta exprimirle la última gota de semen que salió de verga. Me miraba extasiado, complacido; había sido una buena puta y por eso recibí tan delicioso premio en mi boca. Se fue sin decir nada y yo como pude me quedé con mis orificios abiertos y con el sabor de sus fluidos en mis labios. Dormí como dos horas antes de sonar el despertador y me fui a duchar ahora pensando en Fernando. Al verlo sentado con una taza de café en su mano y leyendo el periódico fue épico, imaginaba que esta noche podía tocarle a mi madre ser follada como puta y yo quedarme mirando en la puerta disfrutando de ese espectáculo.




Pasiones Prohibidas ®

Comentarios

  1. Exquisito relato, muy erotico, me erizo la piel de sólo leerlo e imaginarlo. Desperto mi deseo de poder vivir algo asi.

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  3. Q rico me encanto no hay palabras para describir tanto placer sólo con leerlo mojo mi braga y dan ganas de mas felicitaciones x sus escritos excelente como siempre

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  4. Lo de los cepillos fue fantasioso. Pero después se puso mejor.

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  5. Gran relato!! ,cuantas veces me he desvelado por tener la sensación de querer sentir embestidas como las que le dio Fernando.

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  6. Cada vez que te leo, así como la chica, me dejas con ganas y muy caliente

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  7. Que divino como siempre tus relatos son excitantes y llenos de lujuria mi querido Mr.P gracias por deleitarme

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  8. Exquisito, toda una serie de acciones que quiero experimentar.

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  9. Excitación palpitante
    placentero leerte pero más placentero sentirte ...
    Delicioso mi amor Perverso💋💋🔥🔥😈😈

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