27. Viviendo la cuarentena en casa




¿Cómo están? Yo sobreviviendo a la cuarentena y buscando formas de entretenerme. Soy Javiera y tengo 19 años. Vivo en Santiago de Chile y esto que les contaré es algo que sin duda solo ustedes lo sabrán.

Mi familia consta de mi mamá, mi hermano Matías, de 15 años y yo; mi papá si se le puede llamar así, nos abandonó cuando éramos chicos, mi mamá de trabaja para el Estado, es Oficial de la policía y lo hace por turnos, en consecuencia mi hermano y yo debemls quedarnos en la casa. Yo al ser la mayor, tengo que encargarme de las labores para no cargarle la mano a mi mamá.

Mi hermano está cursando la enseñanza media. Yo en cambio, ya estudiaba la universidad y andaba de novia de Ángel. Con mi novio las cosas comenzaron bien, pero terminaron mal, pues él quería salir todo el tiempo conmigo, pero por las labores de la casa y el cuidado de mi hermano me era imposible así que terminamos, fue algo muy doloroso, pero lo superé. Anduve muy depre durante mucho tiempo y para mi fortuna o desventura la cuarentena llegó y las clases se suspendieron, así no tendría que verle por lo menos en algún tiempo, pero mi mamá en cambio tenía que trabajar 12 o hasta más horas; pues, no solo hay cuarentena en el día también hay toque de queda por la noche; es poco el tiempo que tenemos para estar con ella, así que debía estar todo el día en la casa. Afortunadamente, aunque mi compu es algo viejita tenemos internet y pues así puedo pasar el rato escuchando música, etc.

Mi hermano se levanta muy tarde y casi no me ayudaba con los quehaceres de la casa, por lo general tenía yo que despertarlo. Una mañana fui y entré a su cuarto muy enojada, porque ya eran las 11 y seguía dormido, entre y cuando le iba hablar él estaba boca arriba solo en bóxer, pero se le notaba una erección lo que me sorprendió y me quedé mirando curiosamente unos segundos, volví en mí y le grité como loca que se despertara que ya era muy tarde y que necesitaba que me ayudara con las cosas de la casa. Salí y me fui a mi cuarto la imagen me recorría la cabeza, yo ya había visto el pene de mi ex y aunque aún era virgen ya había hecho mis primeras mamadas, aunque nunca dejé que me tocara directamente siempre lo hizo sobre mi ropa, me quité la falda que traía y me comencé a tocar haciendo a un lado mi calzón me senté sobre mi cama y me seguí tocando el clítoris; sentía como comenzaba a mojarme poco a poco, cuando de repente entra mi hermano gritando mi nombre pues me estaba buscando. Su reacción fue de pedir disculpas y salió rápido de mi cuarto sin duda pasé del estado caliente al frio en un segundo.

Me puse nuevamente la falda y salí, él estaba en la cocina sentado en la mesa. Con vergüenza me acerqué y le dije: "que porque había entrado a mi cuarto sin tocar". A lo que él me dijo: "Discúlpame es que te estaba buscando. Además, siempre entras a mi cuarto en las mañanas sin tocar y solo para despertarme. Yo no tengo la culpa que tu novio te haya dejado y te desquites conmigo". Salió corriendo a su cuarto y hasta se escuchó como azotó la puerta. Me quedé pensativa y regresando a La Tierra me puse nerviosa pues si le contaba a mi mamá vaya que me metería en problemas, subí a su cuarto toqué y entré. Le dije: "Oye está bien yo tuve algo de culpa, pero el hecho de que haya terminado con mi ex no tiene nada que ver. Es solo que me asustaste y más por lo que viste, por favor no le digas nada a mamá" –diciendo eso vi su short el cual se le notaba un bultito. Él me contestó que no le importaba lo que hiciera en mi cuarto, que el entendía y que no diría nada.

Me acerqué y lo abracé, le di un beso en la mejilla y le di las gracias. Le dije: "Eres muy lindo hermanito". Él se giró a verme y me dijo: "Te digo algo, pero no te burlas". A lo que yo le dije: "Si dime". Él bajó la mirada y me dijo: "Es que es la primera vez que veo una vagina y nunca pensé que sería de esta manera y menos que sería la tuya". Yo al escuchar eso sonreí y le dije que estaba bien que no pasaba nada malo, que sabía que había sido un accidente, después de eso le dije: "Yo te vi en la mañana como estabas excitado con el pene parado hermanito". Él me miró y me preguntó: "¿También es el primero que ves?". Yo sonreí y le dije esto va quedar entre nosotros como nuestro secreto, y el asentó con la cabeza, le dije que antes ya había visto el de mi ex que además, el suyo estaba dentro del bóxer y que no lo había visto bien. En confianza hablando me pregunta: "¿Y cuál de los dos es más grande?". Me sorprendió la pregunta y muy quitada de vergüenza le dije: "Mira está bien muéstramelo y te digo como agradecimiento por no decir nada". Él lo sacó y al verlo le dije: "No te sientas mal el de mi ex era un poco más grande y grueso pero el tuyo aún le falta por crecer pues eres joven".

El al escuchar eso me preguntó: "Tú ya lo has hecho?". Me reí y le dije: "Eres muy atrevido. ¿como preguntas esas cosas? Pero déjame decirte que aún no lo he hecho soy virgen". La reacción no la hizo con su cara si no con su pene que saltó al escucharlo. Me volví a reír y le dije que guardara su pene porque me ponía incómoda. Él hizo caso y lo metió de nuevo a su short. El día transcurrió no tan normal pues nos sonreíamos de vez en cuando y hasta nos abrazábamos, debo confesar que esa noche vaya que me masturbe un buen rato una y otra vez que hasta me levante tarde, él ya estaba despierto y mamá ya se había ido, él estaba en el comedor desayunando y viendo la tele; lo saludé le di un beso en la mejilla cosa que pocas veces hacia y así trascurrió el día, pero notaba que varias veces él estaba con el pene excitado pues se le notaba en su short.

Al siguiente día en la tarde mirábamos la tele y estábamos abrazados yo esta vestida liguera con un short de licra cubierta con una playera larga que me llegaba a las piernas notaba como me miraba las piernas cuando pensaba que no lo veía, incluso se tocaba el pene para acomodárselo, pues se ve que estaba muy excitado, eso no me molestó y así estuvimos. Dejamos de ver la tele y nos pusimos a charlar de cosas que no vienen al caso, de repente nos miramos y nos fuimos acercando hasta el grado que nos dimos un beso en los labios, el cual duró casi un minuto pues reaccioné y me alejé de él, al mirarlo el rápido me dijo perdón no debí y corrió a su cuarto. Fuí a su cuarto entré y no lo vi, oí un gemido proveniente del baño, me acerqué oí otra vez el gemido y supe lo que estaba haciendo. Abrí la cortina y ahí estaba con el pene en la mano masturbándose, rápidamente al verme se subió el short y me dijo: "¿Qué haces aquí es mi cuarto? ¡Vete!". Me acerqué y lo besé nuevamente a lo que él contestó metiendo su lengua en mi boca. Ahí estábamos los dos en el baño de su cuarto besándonos, bajé mi mano y la metí dentro de su short y tomé su pene comenzando a estimularlo cosa que ya había hecho antes con mi ex.

Y así estuvimos hasta que separamos nuestros labios y cuando él iba decir algo tapé su boca con mi mano, la quité y de di un beso suave, agachándome después para bajar su short y poner ante mí su pene bien erecto y con un olor a hombre (las chicas saben a lo que me refiero). Le di un beso en el glande y lo metí en mi boca comenzándolo a chupar. Mi hermano atinó a gemir y agarró mi cabeza para hacerme tragarla profundo y acabar en mi boca con una buena cantidad de semen, el cual le mostré con la lengua y me lo tragué ante su asombro, me levanté y fui al lavamanos, me eché agua en la boca para lavarla, pues, aunque ya había tragado semen antes. Era espeso, tibio como siempre me ha gustado; le dí un beso y le dije: "Gracias hermanito por ese placer".

Me volví a acercar, lo tomé de la mano y lo llevé hasta su cama; me quité la playera y el brazier, dejándole ver mis pequeños senos. Tomé su mano y la dirigí a ellos, los tocó, los masajeó con un poco de temor e inocencia y les dio un besos para después chuparlos torpemente. Comenzó a usar su lengua volví a tomar su pene que recobraba su vigor, el pasaba de un seno a otro. Nuestra respiración aumentaba, su mano pasaba por toda mi espalda hasta que se animó a ir más abajo y tocó mis nalgas sobándolas, de repente apretándolas, dejo mis senos para agacharse y bajar la licra dejándome con mi calzoncito solamente, subió con su lengua desde mi vientre y volvió a mamar mis tetas, se sentía tan rico, incluso los suaves mordiscos que me daba me hacían alusinar. Le tomé su verga y metió su mano dentro de mi calzoncito tomando mis nalgas; hacía lo que quería con ellas; acariciaba, apretaba, hasta las golpeaba el pequeño degenerado. Dejó de manosear mis nalgas para deslizarse por mi vientre y llegar a mi vagina, cuando avanzaba lentamente sentía como si sus dedos quemaran la piel por donde avanzaban, también sentí como mi vagina húmeda palpitaba, sentí un poco temblorosa su mano tal vez por ser la primera vez que tocaba una hinchada, húmeda y palpitante vagina. También era mi primera vez que la tocaban directamente, esa sensación me causaba escalofríos pero me gustaba la forma en que sus dedos de posicionaban hasta tocar la entrada y sentir la tibieza de mis fluidos.  Con su dedo sentía como iba del inicio al fin de mi vagina y eso se convirtió en su total interés. Quitó lentamente mi calzón y quedé desnuda. Me miró y me dijo: "Eres muy sensual y creo que disfrutaré cada minuto que estemos juntos". Me sonrojé, no podía creer lo que oí de labios de mi hermanito, pero a la vez me hizo sentir tan caliente que mis fluidos escurrían por mis piernas; ni mi ex novio había conseguido ponerme así. Lo miré y le dije: "Qué rico que pienses eso, ya que eres el primero que me dará a probar su verga por completo. Ten por seguro que yo también disfrutaré".

Me senté sobre la cama y abrí mis piernas, le daba un mejor panorama de mi virginal vagina. La miraba con los ojos bien abiertos, esta vez ya no por accidente, sino que ahora tenía el sitio que muchos habían querido pero él era el testigo privilegiado de ese morboso espectáculo. Se acomodó y acercó su rostro; besaba mis muslos y deslizaba su lengua despacio por ellos; estaba embobado bebiendo de mis fluidos. Mi vagina lo esperaba deseosa, palpitando de manera intensa, sentía que mi interior hervía cada vez que sentía la punta de su lengua acercarse a la entrada de mi sexo. Entre gemidos le suplicaba que mamara mi concha, quería saber que se sentía, estaba al borde del colapso, hasta que metió la punta de su lengua en mi sexo, me erizó la piel, pero yo quería sentir más,  con mis dedos separé mis labios vaginales para que su lengua incursionara esa zona que nos vuelve locas, y con mi otra mano toque mi clítoris indicándole donde debía trabajar lo cual comenzó hacer poco a poco. Comencé a sentir una corriente que recorría todo mi cuerpo, estaba con los ojos cerrados gimiendo y disfrutando de ese exquisito momento; era mejor que jugar con mis dedos. "¡Uuuuffff! ¡Hermanito me tienes loca!" –le decía. Al parecer se había hecho un experto ya que el solo separó mis labios y asaltó mi clítoris, succionando por momentos, yo cerré los ojos tirándome completamente sobre la cama y viajando a un mundo de placer, tomé mis senos y los masajeaba, sentía que el corazón se me iba a salir del pecho de lo excitada que estaba; no pensaba en la situación ni mucho menos que era mi hermano, me estaba dejando llevar por algo que nunca me imaginé que podría pasar, pero los dados están echados y el azar seguía su curso dándome ese delicioso placer. ¡Oh Dios! Quería seguir sintiéndome mujer. Al fin, esas contracciones deliciosas en mi sexo eran la señal inequívoca que el orgasmo estaba cerca. Comencé a gemir como loca, entre gemidos decía: "¡No pares mi amor! ¡Sigue, sigue! ¡Hazme sentir puta!". El pequeño bastardo no se detenía, parecía saber lo que hacía y eso me agradaba al punto de regalarme un intenso orgasmo que casi me deja sin fuerzas, mi cuerpo temblaba y mi respiración era agitada. Mi hermano me había regalado la mejor sesión de sexo oral de mi vida.

Le separé la cara de mi vagina y lo besé, él se acomodó subiéndose sobre mí y abrazados nos seguíamos besando con ese sabor a mi vagina, como pude tomé su pene con mi mano y lo deslizaba por mi vagina. El líquido que salía tanto de su pene como de mi sexo permitían que se deslizara de rica manera, pero sentía como el al pasar por mi concha intentaba meterla pero al yo tenerlo entre mis manos lo deslizaba; debo decir que me encantó, hasta que lo miré y acentí con la cabeza, le dije mirándolo a los ojos: "Este momento es especial para los dos, vas a tomar mi primera vez, pero al hacerlo yo también me llevaré la tuya. Hasta ahora lo hemos disfrutado ambos y quiero que sea sin arrepentimientos, ya que siempre tendremos algo que perteneció al otro". Me dijo: "Siempre quise que mi primera vez fuera contigo, estuviste en mis sueños más húmedos y ahora te tengo para disfrutaré". Solté su pene y él fue ahora quien lo tomo, lo colocó en la entrada y empujó, pero resbaló; nuevamente lo tomó y yo ayudé dirigiéndolo a donde debía meterlo y así fue como lo colocó en la entrada, yo flexioné las piernas para dejarlo trabajar mejor y lo presionó, sentía como el glande se trataba de abrir paso y eso me incomodó un poco pero no dije nada quería que continuara y así siguió. Me miró cuando sentí qya estaba más adentro que afuera, a lo que asentí con la cabeza y le dije: "Sigue, empuja y ábreme para ti". Empujó con un poquito de fuerza logrando hacer que entrara por completo y con ello arrancándome un grito intenso de dolor y sin duda también arrancó mi virginidad. Después de ese momento por fin uno de los dos hablaba y fue él para preguntarme si estaba bien, le dije que con dolor en mi vagina pero que debe ser normal ya que era la primera vez, su pene era punzante ya que también él se desvirgó cuando entró. Le dije que estaba bien pero que se esperara y por nada se moviera, que yo lo haría, pues, sentía que me dolía. Con su mano quitó las lágrimas que me había sacado y besándome los labios hizo que me calmara un poco, y olvidar por momento el dolor. Puse mis manos sobre sus costados y con eso trate de moverlo hacía afuera poco a poco pero sentía como mi vagina también punzaba por dentro.

Cerré los ojos con gesto de dolor en mi rostro y al hacer que lo sacara poco a poco yo trataba de hacer mis caderas hacia atrás como sumiéndolas en el colchón, para después tomarlo de las nalgas y hacer que me penetrara nuevamente a lo que regresaba mis cadera hacia el frente, le dije: "¡Muévete despacio por favor mi amorcito!". Así comenzó hacerlo, entre sus gemidos entendí que se sentía genial y que sentía la presión que hacía Arq mantenerlo dentro. Comenzó a moverse un poco más a prisa y yo trataba de frenarlo con mis manos pero me era casi imposible; aunque comenzaba a sentir un cosquilleo y agradable, en las paredes de mi vagina el dolor aún seguía, tenue pero seguía. Me volvió a besar e incrementaba el ritmo hasta que no lo pude frenar y como poseído me decía: "Esto me gusta, se siente mejor de cuando me masturbo". Después de unos minutos me pregunto: "¿Cómo te sientes? ¿Te gusta?". Yo le respondí: "Sí, me encanta. Sigue, se siente rico. Me encanta como te mueves y como se siente tu verga dentro". Con el placer invadiéndome comencé por pedirle que me siguiera dando así de rico: "Dame duro hermanito. clávamela así, ¡ufffff! Fóllame. Que rico es sentirla hasta el fondo, hay que rico que bien hay continúa dándome placer, párteme la concha y que tus testículos entren junto con tu verga". Estaba perdida en el placer y hablando como una sucia puta cuando me dijo: "Ya no aguanto, voy a acabar". A lo que le dije: "Acaba manito pero afuera; hazme sentir como esas mujeres de los vídeos que ves". Tampoco podía aguantar más, me retorcía esperándolo y cuando lo sacó fue el inicio de un incontrolable orgasmo que me retorcía en la cama como poseída. Además, sentir como me arrojó su semen en el vientre era otro estímulo a mi placer, se sentía caliente y mi vagina palpitaba, el me beso y dejándose caer sobre la cama se recostó a lado mío abrazándome.

Los dos estábamos cansados tendidos en la cama en posición fetal, frente a frente con nuestras miradas encontradas, sentía como su semen recorría mi estómago para caer sobre las sábanas; se acomodó y volvió a besarme no sin llevar su mano hasta mi vagina y comenzar a estimularla, jugaba con mi clítoris; yo no tenía fuerzas pero me estaba calentando más que la primera vez. Dejó de besarme pero no de masturbarme, cerré mis ojos y solo disfruté de ese endemoniado placer. Quería sentir otra vez su verga en mi boca, hice que se pusiera de espaldas y me subí sobre él regalándole mi vagina y el culo para que jugará con ellos como quisiera. Otra vez estaba tan erecto como al principio; le pasé mi lengua como si fuera un helado y lo metí por completo en mi boca, era delicioso y era mío así como yo de él. Sentía como su lengua recorría por completo mi culo y vagina, era similar a temblores involuntarios lo que sentía, me gustaba su lengua y el camino que seguía. Me dijo que quería meterla otra vez. Dejé de mamarselo, me di vuelta y me senté en horcajadas sobre él. Tomé su verga y la acomodé en la entrada de mi vagina. Entró despacio, pensé que me iba a doler pero no fue así. Me apoyé en su pecho y me moví lento de arriba a abajo; los ojos lujuriosos con los que me miraba me calentaban más. "Te gusta lo que ves?" –le pregunté. "Me tienes embobado manita" –me respondió. "¿Alguna vez pensaste que tú hermanita resultaría una putita?" –volví a preguntar. Hubo un momento de silencio yme respondió: "Sabía la forma en que lo chupabas, ya que en más de una ocasión te ví hacerlo a tu novio pero nunca imaginé que serías así de puta". Me sentí satisfecha.

Detuve mis movimientos, ahora era su turno; metía y sacaba su verga rápido, yo apretaba mis pezones y disfrutaba de manera salvaje de la follada que estaba recibiendo. Me dijo: "Acomódate en la cama". Lo miré sin entender lo que dijo. "¿Qué pretendes tesoro?" –le pregunté. Él respondió: "Ponte en cuatro patas sobre la cama, quiero metértelo así". ¡Wow! Yo solo obedecí y me presté para su placer. Sentí como sus manos recorrían mis nalgas de una forma brusca pero excitante; colocó detrás de mí y lo volvió a meter, me agarró de las caderas y con ellas acompañaba el movimiento de penetrarme, estaba muy rico en sus movimientos, lo estaba disfrutando más que antes y escuchaba como mis nalgas chocaban y producían ese sonido típico, me sentía en la gloria. Le pedía que me diera más duro, más rápido; esta vez sentí que duramos más haciéndolo. Aceleró sus movimientos y me apretaba las caderas mientras las hacía para adelante y atrás; el sonido de nuestros cuerpos chocando eras más fuerte hasta que lo sacó y acabó en mi culo, la sensación de su leche escurriendo por mis nalgas y mi agujero me llevó a otro orgasmo, caí sobre la cama boca abajo y él encima de mí; me besó el cuello la espalda y me restregó su semen por todo mi culo con sus manos e hizo que las lamiera, cosa que disfruté. No nos habíamos dado cuenta de cuánto tiempo estábamos follando, ya se hacía de noche y dentro de poco llegaría mamá de su trabajo.

Nos levantamos y nos metimos a bañar y besándonos y tocándonos, la sensación de estar con él en la ducha me hacía imaginar que no éramos hermanos, sentir sus manos asaltando mi cuerpo y el agua cayendo por nuestros cuerpos me ponía caliente y a mi hermano igual, ya que otra vez tenía su verga lista para la acción. Me dijo que quería metérmelo nuevamente, esta vez me negué diciéndole que ya era muy tarde, que pronto llegaría mamá y se moriría si nos viera cogiendo como enfermos pero insistió, también quería pero debía mantenerme firme; sentí como su verga se posó entre mis nalgas y eso me hizo mojar y no por el agua de la ducha  sino por mis fluidos. Debo decir que acepté y le ofrendé mi sexo otra vez, apoyé mis manos en la pared y me lo volvió a meter de esa manera tan lujuriosa que fue casi imposible resistir otro orgasmo.  Él sabía que me gustaba esa deliciosa forma de tomarme, por lo que cada vez sus movimientos eran más bruscos y violentos. "Eso manito, déjame bien abierta" –le decía. Nuevamente acabó en mi culo. ¡Fue maravilloso! Pero ya era muy tarde y mamá no tardaba en llegar. Terminamos, nos vestimos y fuimos a la sala. Cuando mamá llegó estábamos viendo el televisor como si nada hubiera pasado pero con los recuerdos bien claros en la mente, con ganas de que la historia se repita en alguna ocasión a lo largo de esta cuarentena.




Pasiones Prohibidas ®

Comentarios

  1. Que ricoo ser la puta de un hermanito asi y q te desvirguen totalmente es tan exitante ser usada como una perra en celo dispuesta a dar el mejor de los placeres a la persona que esta a lado que caliente por dios

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  2. Siempre me pone caliente Mr P con sus relatos. Ser esa puta que desea ser usada para placer de su hombre.

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  3. Se me antojo de tan solo leerlo.... Q rico.

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  4. Que rico relato muy excitante !!! 😈😈🔥🔥 una deliciosa lectura llena de ricos detalles lujuriosos mi Perverso delicioso 💋💋💋

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  5. Woooowww que excitante, muy rico tu relato!!

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