Tenía un poco más de 18 años, un día de verano llegó de visita una amiga de mi madre, Gabriela de unos 40 años, ella vivía en Utah - Estados Unidos pero la amistad la mantuvieron a pesar de la distancia. Era una mujer blanca, delgada, pelo largo, pechos pequeños y unas nalguitas no muy voluptuosas. Desde que llegó me fue incómodo, pues al verme le preguntó a mi madre que al estar tan grande ya te trae sus novias, y soltó en risa, yo no dije nada por educación y mi madre cambió el tema al ver mi incomodidad.
Esa misma noche veíamos una peli en la sala, mi madre se levantó un momento y Gabriela aprovechó para preguntar: "¿Ya has tenido relaciones o sexo cómo tú lo llames?". Para mí era incómodo, no sabía cómo actuar o hablar con ella, de regreso mi madre el tema se calmó. En los siguientes minutos le dije a mi madre que iría por una gaseosa y me solicitó traer para ambas, me pidió que las sirviera en vaso y con hielo, estaba preparando todo cuando Gabriela llegó, te ayudo me dijo, y al acercarse me volvió hacer la pregunta: "¿Ya tuviste sexo?". En ese momento le contesté que si, si ya tuve sexo esperando que ya no preguntara más, pero ella continúo: "¿ Y te gustó? ¿Qué hiciste?". "Sí, me gustó y se la metí por la boca; por la concha y por culo" –le respondí. Ella cambió de semblante. "Se lo metiste a una chica por el culo?" –me dijo me preguntó. "Sí, así mismo" –le respondí. Su sorpresa la dejó sin más que preguntar. Tomé una bandeja y puse las bebidas y me fuí a la sala, dejándola en la cocina.
Todo siguió normal, pero ella me miraba con cara de extrañada, buscaba mis ojos como queriendo confirmar que eso era real. Al terminar la peli dijo mi madre que haría la cena, y se fue a la cocina, en eso se levantó Gabriela también y me dijo: "¿Por el culo?". Cin cara de no te creo, como si fuera lo mas extraño, acto seguido fue con mi madre a cocinar. Al irse, me dio una sensación de triunfo sobre ella, era un tema que la dejaba sin palabras, ya no preguntaba nada, ya no me sentía incómodo, por eso me dije que si ella seguía insistiendo con preguntas incómodas yo hablaría del tema sin tapujos para callarle
En la cena ella preguntó si ya había tenido muchas novias y que si se las presentaba a mi madre, quiso hacerse pasar por una mujer muy amable y darme consejos, pero preguntando datos sobre mi vida personal, sobre todo de mis novias o cosas por el estilo. Mi madre vio lo incomodo que estaba, creo que con el propósito de callarla le dijo: "Sí, ya me trajo a varias novias, me salió todo un Don Juan, se mete con toda mujer que puede". ”¿Eso no te molesta?" –preguntó ella. Mamá solo dijo: "Claro que no, incluso se ve que sabe lo que hace porque las escucho gemir cuando vienen. Qué se meta con cuanta mujer pueda; chicas, grandes, ese es su problema, aquí está su casa para lo que quiera, pero que él sabe que me tiene que traer un titulo de la universidad y después un hijo, yo en eso no lo molestaré ni le he hecho. Cómo te dije, ya es grande es mas si la chica lo quiso que lo goce. ¿No crees?”. Gabriela abrió los ojos como extrañada y dijo: "Bueno, tienes razón. ¿Apuesto que cuando viene con sus novias tambiéndisfrutas al oír?". Mamá rió de una manera que nunca la escuché. Se le acercó y sin quitar la mirada de sus ojos le dijo: "¡Es la idea! Por eso tiene esas libertades". Gabriela no daba crédito a lo que acababa de oír. Mamá la miró y le dijo: "Gaby, para llevar años viviendo en Estados Unidos no tienes la mente abierta".
Al terminar la cena le dije a mi madre que le ayudaría a lavar los platos y dejar limpia la cocina, Gabriela dijo que me ayudaría, que era lo menos que podía hacer. Mi madre solo aceptó nuestro ofrecimiento. Ya en la cocina, insistió saber la cantidad de novias que había tenido hasta ese entonces. Molesto le dije: "¡No sé pero a todas me las he cogido!". Ella solo sonrió y dijo"¿Sí, cómo no?". "A ver Gaby, ¿Para qué te mentiría? Se lo metido a cuánta novia he tenido por el culo" –le dije. Me miró y dijo: "Claro, no tienes para que mentirme pero dime, ¿qué tiene de rico?". "Simple, lo apretado del ano y lo estrecho que se siente cuando entra la verga, pero lo mejor es que no quedan embarazadas" –le dije. Por alguna razón se me puso duro en medio de la conversación, ella secaba los platos y yo miraba su culo, debo confesar que su algo perverso. Gabriela estaba de espaldas a mí y me acerqué, puse mi verga como piedra entre sus nalgas y le susurré: "¿Ahora entiendes porque les gusta que se las meta por el culo". Salí de la cocina con una sonrisa de victoria y Gaby se quedó en la cocina sin moverse ni decir nada.
Mi madre estaba arreglando las cosas que le daría a Gabriela para dormir, le dije que ya el sueño me vencía y que me iría a mi cuarto. "Está bien hijo, descansa" –me dijo y me dió un beso en la mejilla. Al ir camino a mi cuarto, me encontré con Gaby, me preguntó que si tenía alguna fantasía que no hubiera cumplido; le dije que sí, ella me pidió detalles: ¿De quéde se trata? Qué es lo que no has hecho?" –preguntó. Le dije que atar a una cama a la mujer boca abajo, y mientras ella está imaginando lo que desee, meterle la verga por el culo hasta que suplique por más. "Qué pícaro saliste" –me dijo. "Tú preguntaste Gaby" –le dije. "Bonita fantasía, me tendrás que dar detalles cuando lo hagas, será interesante oírla, pero mientras eso pasa me iré a duchar y me iré a dormir"–me dijo. Reí y le dije: "Mejor que oír, pero si estás tan interesada, deja tu ropa interior en el baño debajo de la toalla y la puerta de tu cuarto sin llave. Estaré ahí después de la medianoche para que me ayudes a cumplir mi fantasía" –le dije. Ella rió y se fue al baño. Yo creí que con eso se callaría y me dejaría en paz, me fui a mi cuarto y me dispuse a dormir. La habitación de Gabriela estaba junto a la mía, por lo que pude oír cuando entró después de la ducha. Mi imaginación se desbordó, me venia a la mente ir a su cuarto y tener sexo con una mujer mayor, pero en eso dije, será mejor que duerma; me fui al baño para darme una ducha. No podía sacar de mi mente lo que le había dicho a Gaby, imaginaba como entraba a su cuarto para atarla y meterle la verga en su culo. Me calenté, no pude detener mi mano cuando se fue directo a mi miembro, me masturbé pensando en todas las posibilidades de sexo desenfrenado que tendría con Gaby, cómo le dejaría el culo abierto y lleno de semen.
Una vez termine de lavarme, tomé la toalla para secarme; en ese momento ví como cayó una tela de color blanco, mi primera impresión fue revisarla para verificar que era, mi corazón se aceleró al ver que era un colaless, por lo que me alegré y miré mi reloj, eran las once con quince minutos de la noche. Aún faltaba para la hora acordada, ese tiempo fue el mas largo de mi vida, y no sabia que hacer para distraerme, solo quería entrar y cogerla hasta acabar, mi corazón latía y mi mente volaba mientras esperaba, me puse unos calzoncillos y nada más, para estar preparado para la hora. Llegada la hora me dispuse a verificar que mi madre estuviera dormida. Estaba recostada en la cama con un camisón transparente negro, una de sus manos estaba metida en su sexo y la otra masajeando sus senos. No niego que me calentó la escena pero era mi madre la que estaba en la cama; debía alejar esos pensamientos lujuriosos y concentrar mi energía en la verdadera presa que cazaría esa noche. Me fuí al cuarto de Gaby, mi respiración estaba acelerada, y los nervios estaban a mil, giré la perilla de la puerta, estaba sin llave, entré y estaba leyendo un libro. Al verme soltó una risa suave, y me dijo: "No creí que fueras capaz de venir, pero veo que tienes la suficiente valentía para atreverte, ven siéntate aquí. ¿Creías que tendrías una noche agitada hoy?". Caminé hasta la cama, y me fijé que tenía puesto un short corto que me dejó ver todas sus piernas, y una polera pequeña. Me senté y le dije: "Yo solo hice lo que te expuse, la que se atrevió fuiste tú, pero veo que no tienes el carácter para atreverte a más, quizás te rías mañana, pero recuerda que yo no dejé el colaless en el baño, lo que ya es un trofeo para mi colección, y cuando me vaya me lo pondré en la cara para olerlo y hacerme una paja y al terminar lo usare para limpiarme cuando termine". "Me lo tienes que devolver" –me dijo. "Está bien, pero solo después de usarlo, y no lo lavaré para que huelas mi semen, tal vez así te atreves a más. Pensándolo bien, te lo daré el ultimo día así cuando lo quiera usar lo sacaré para limpiar mi leche" –le dije.
Me levanté para retirarme, ella me preguntó: "¿Qué puedo hacer para que me lo devuelvas?". Le respondí: "Después de reírte de mí me preguntas eso. Creo que no hay mucho que puedas hacer". Me dijo: "Espera no te vayas. Hablemos, tengo que recuperarlo, se que no debí hacerlo pero me causó gracia tu seguridad, por eso lo hice, realmente no creí que fueras a venir". Me detuve y le dije: "Explícame, ¿qué habías pensando si me atrevía a venir? ¿Qué excusa me darías o que haríamos?". Ella solo dijo: "No lo pensé, es que aún eres un niño, imagina una vieja de 40 años y un jovencito". Yo le dije que era la fantasía de todo joven, y que si estaba ahí no pensaba que era vieja y que me gustaría estar con una mujer como ella, que me parecía lo suficiente atractiva como para atreverme a entrar a su habitación para saborear su cuerpo. "En eso tienes razón, si estas aquí es porque querías estar conmigo, pero dime que pensaste si por casualidad tu madre nos descubriera, a ella no le gustaría. ¿No crees?". "¿No oíste lo que dijo? Qué si oía algo no interrumpiría. Al contrario, también disfrutaría lo que pasará" –le dije. "Veo que ya pensaste en todo, en ese caso tu viniste pensando que hoy tendrías una gran faena conmigo" –dijo. "¿Qué hubieras pensando si encuentras ese colaless también, no hubieras venido?" –le dije. "No sé, pero sigo pensando que eres aun muy pequeño" –me dijo. "Cierra los ojos" –le pedí. Ella preguntó: "¿Para qué?". "Solo hazlo" –le susurré. Al cerrarlos, puse mis manos sobre sus tobillos; rápidamente abrió los ojos y me preguntó: "¿Qué haces?". "Ciérralos otra vez, te prometo que no me pasaré" –le dije. "Está bien, confío en ti" –dijo. Seguí acariciando sus tobillos. "Ahora, ¿te puedo hacer una pregunta?" –le dije mientras dejaba de acariciarla. "Dime que quieres saber" –dijo. "¿Mis manos tienen edad?" –le pregunté. Me miró extrañada y me dijo: "No entiendo lo que preguntas". "¿Qué si las sensaciones que sientes al tocarte son las que te provoca un niño o las sensaciones que un hombre puede dar?" –pregunté. Sorprendida me respondió: "La verdad no tienen edad y si se siente bien, me gusta la forma que me tocas, por eso no llevo tiempo sin tener sexo, porque nadie ha sabido tocarme cómo tú lo haces ahora". "No pregunté cuanto, si no que sientes, ¿las manos de un niño o las manos que pueden darte placer?" –le dije. Abrió sus ojos y me dijo: "Las manos dan placer, no edad". "Ponte boca abajo" –le dije. Se volteó sin decir nada, "Ahora, tocaré tu espalda y verás que pasa" – le dije. puse mis manos bajo su polera, me di cuenta que no tenía sostén. Acaricié su espalda por completo, sentía como se arqueaba al sentir como mis dedos se deslizaban. Me dijo: Sonia se puede levantar cierra la puerta por favor".
Cerré la puerta y me subí a la cama para darle un masaje. "Me recuerdo que te dije que me gustaría atar a una mujer en esa posición" –le dije. Rió de manera sensual y me dijo: "¡Qué atrevido! ¿Serías capaz?". Le respondí: "Si me dejas, lo hago, es una fantasía muy interesante. ¿A ti no te llama la atención?". Me respondió en un tono sensual: "La verdad no me molestaría probarlo, pero si no me gusta te detienes. En la maleta están unas batas de seda, toma las cintas, y probemos".
Tomé cuatro tiras mientras ella se desnudaba y se ponía boca abajo, le amarré a la cama, comencé a darle un masaje; tomé una almohada y la puse bajo su vientre. Bajé a su piernas y comencé a lamer sus muslos, tenia enfrente sus nalguitas y su sexo, puse mi lengua sobre su piel, lamí su sexo y seguí hasta llegar a sus nalgas. Llegué hasta su ano, ella se movió y me dijo: "Ese es mi culo, detente". Me puse sobre ella y le dije al oído: "Te haré morder la almohada". Bajé una vez más y mordía sus nalgas y a pasar mi lengua desde su culo a la vagina; parecía que le gustaba pero al intentar meter un dedo en su culo me decía: "Por ahí no, me lo vas a romper". Le dije que se calmara, que solo era un dedo, que solo se dejara llevar y disfrutara del placer. Tomé sus caderas fuertemente para que no se moviera. Me saqué el canzoncillo y apoyaba mi verga en sus nalgas, intentaba moverse pero la tenía con tanta fuerza tomada que apenas podía conseguirlo. "¡Para! ¿Explícame que quieres?" –me dijo. Le dije: "Solo quiero que sepas que también se recibe placer por el culo pero si no te relajas no podrás saberlo". Dejó de moverse, necesitaba relajarla, que se sintiera cómoda, ese orificio lo quería hacer mío; mis manos le acariciaban sus nalgas, me pidió que le diera mordidas, le había encantado sentir como mis dientes se enterraban en ellas. Pasé mis dedos por su vagina y los impregné en sus fluidos y empecé a buscar ese diminuto agujero. Al hacer entrar mi dedo se movía de manera sensual, poco a poco se entregaba para dilatarlo y meterle la verga. Empezó a gemir de manera suave, estaba al borde de la locura, jadeante me dice: "Quiero sentirte dentro de mí". Sin titubear separé sus nalgas y al sentir que se abría gritó y me pidió que parara. "Ten cuidado, aún está virgen. Métela despacio" –me dijo. Lentamente le hice entrar la verga en su apretado culo, su respiración se agitaba y comenzaba a jadear; arqueaba la espalda y se aferraba a la almohada con fuerza y hundía la cara en ella, una gran excitación me invadió al ver cómo su mi verga se abría paso hasta perderse por completo. Por un momento se quedó quieta asimilando lo que vendría. "Empieza a moverte despacio" –me dijo. Lentamente empecé mis movimientos, los que eran seguidos armónicamente por ella. Gaby ya estaba presa del placer; poco a poco empezó a moverse más rápido y yo aumentaba las fuerzas de las embestidas, cada vez Gaby gemía más fuerte,se olvidó por completo que mi madre estaba en su habitación; por un momento me vinieron las imágenes de ella tocándose en su habitación y lo que le dijo a Gabriela sobre disfrutar cada vez que alguna de las novias que tuve iba a casa. Me calentaba saber que ella estaba oyendo y dándose placer. Por un momento olvidé que Gaby era el objeto de mi placer y fantaseaba con la idea de a quién me follaba era mi madre.
Gaby se movía de forma más intensa, sentía como apretaba su culo y me pedía que me moviera con más fuerza, la calentaba sentir como mis testículos chocaban en su entrepierna. ¡Por Dios, si que disfrutaba de su culo! La desaté para que se pusiera en cuatro y así tocarle su vagina que rebosaba de humedad. Al sentir mis dedos invadiendo su sexo sus gemidos se intensificaron y su vagina destilaba esos fluidos llenos de placer. Con lo mojada que estaba le daba a beber sus propios fluidos que escurrían por mis dedos, ella lamía como perra sus jugos y los saboreaba de manera indecente. Gaby levantaba sus caderas para que la penetrara a fondo, entre gemidos y alaridos me decía: "¡Oh,que rico! Sigue dándome, quiero que me partas en dos y que me llenes de tu espesa leche". "Si putita bella, te voy a dejar el culo abierto y chorreando mi semen" –le dije. Ya no aguantábamos más el placer y la lujuria, seguimos con esos movimientos frenéticos hasta que ambos caímos en los brazos del éxtasis y nos entregamos a un intenso orgasmo. Cómo dos perros jadeantes caímos en la cama, me quedé encima de ella hasta recobrar el aliento. En sus ojos brillaba la calentura, el deseo y la lujuria. Se subió sobre mí y me dijo: "Ahora me toca ser quien domine". Yo reí y de un solo movimiento se ensartó mi verga en su vagina; sus pechos quedaron a mi disposición y le mordía los pezones mientras ella se movía como loca de atrás hacía adelante. Estaba a mil por hora, Gaby sabía cómo controlar la situación, estaba siendo presa de su experiencia y me encantaba la.forma en que sus movimientos me llevaban con pasos agigantados al placer. Puse mis manos sobre sus nalgas, se movia cada vez más rápido, gemía con desesperación hasta el punto de no poder casi respirar. Me miró a los ojos y me dijo: "Me voy a bajar, siento que me voy a orinar". En ese momento la sujeté del trasero y le dije que se orinara; me dijo que no y le di una nalgada, le dije dije que siguiera moviéndose y no parara. Yo sabía que era una eyaculación femenina. "Déjame parar" –me decía. En ese momento su cuerpo comenzó a endurecerse, su había se sentía tan apretada pero en un movimiento que hizo, pareció explotar. Sus fluidos corrieron de su interior, llenando mi pubis y mojando la cama por completo; sus ojos se pusieron blancos y temblaba con fuerza, ni hablar de esos gemidos que parecía alaridos de un alma en pena. "Estoy cansada" –me dijo, y se dejó caer sobre mi. Continúe ahora yo con la faena, decidido a qué recordara cómo un muchacho la llevó al límite del placer. "Espera, déjame tomar aire" –me dijo. La abracé acercándola hacía mí. Mis movimientos eran intensos y entre más duro la embestía sentía como ella no podía seguir el ritmo, pero sus fluidos una vez más escurrían, estaba cansada pero no presentaba oposición, seguí así hasta que ella pudo seguir el ritmo, estaba más frenética. "Me voy a orinar otra vez" –dijo. Una vez que ella acabó con esa fuerza imparable le dije: "Ahora es mi turno". Mis embestidas eran tan fuerte y rápido que sentía como mi verga se hinchaba, sentía como mis testículos secretaban una gran cantidad de líquido seminal que debia ser expulsado. Casi sin poder evitarlo mi verga explotó en su interior hasta llenarle entrañas de mi semen. Nos abrazamos, se dejó caer en la cama y como pudo me besó entregando así el escaso oxígeno que le daban sus pulmones. "Estoy agotada" –me dijo. Me abrazó y no se movió más. Después de un rato de silencio me dijo: "Tu semen está caliente aún lo siento como se mueve adentro". Nos quedamos asi abrazados sobre la cama y nos dormimos.
A la mañana siguiente me desperté con Gaby dándome una mamada, regalandome otro momento de placer. Sus ojos eran hermosos, reflejaban la lujuria y el deseo; acabé placenteramente en su boca, al tragar hasta la última gota de mi semen me dijo: "Anoche fuí increíble, aprendí una gran lección; fuiste un maestro espectacular". Me fuí a mi habitación, me duché y bajé al comedor. Estaba mi madre y me preguntó: "¿Oíste ruidos por la noche, parece que hubo una gran acción?". Yo solo me quedé callado y no dije nada, aunque mi madre entendió por mi mirada que yo entendí lo que preguntó. En eso aparece Gaby y mi madre le hace la misma pregunta que a mí, ella solo le dijo: "Tienes razón hubo mucho ruidos; aunque no me parece raro". Me miró y me dijo: "Espero que lo disfrutaras pero cuídate, porque cuando vuelva a venir quiero seguir disfrutando de tus lecciones". Mi madre entendió que algo había sucedido entre Gabriela y yo pero no dijo nada porque ella también había tenido su dosis de placer con todo lo que pudo escuchar.
Pasiones Prohibidas ®

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ResponderBorrarMuy rico el relato como siempre
ResponderBorrar¡Delicioso! Lo imaginé todo 💕
ResponderBorrarDemasiado ,muy buen relato
BorrarUn muy buen relato para poder sacar la puta q se lleva dentro y der tratada como perrs en celo para q le metan la verga en el culo y gemir con cada embestida y tener esos brutales espamos que ricoo ganas de temblar sólo con ver y sentir este relato me encanto
ResponderBorrarUffff y más ufff!!! Hasta calor me dio, muy bueno exelente
ResponderBorrarComo siempre Pasiones Prohibidas... Sus relatos despiertan el deseo de ser su puta.
ResponderBorrarMuy bueno amigo ,me encantó
ResponderBorrarQue rico. Muy exitante
ResponderBorrarCierto que si..
BorrarExcelente
ResponderBorrarSin palabras, es un buen relato, ases que la himajinacion vuele, al mil por hora y loq provoca ummmm
ResponderBorrarExelente
ResponderBorrarFelicidades amigo ,excelente relato
ResponderBorrarQue rico mi amor 💋😈😈🔥🔥 fuego puro en tus letras
ResponderBorrarDelicioso y excitante como todos, relato que dan ganas de que te cojan asi, uff de rico.. excelente relato Mr. P
ResponderBorrarEsquisto relato, muy excitante, gracias
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