Todos sabemos que encontrar a alguien mediante un chat
es además de complicado, una búsqueda parecida a la del santo grial. La mayoría
de mujeres buscan una charla, exponer sus fantasías y desatar sus instintos de
forma figurada. Cosa que no critico, al contrario me parece una buena forma de
evadirse. Pero hace cosa de seis meses uno de mis contactos, Pamela, me dijo
que tenía una amiga casada que quería conocerme.
Pamela era una mujer de 32 años casada con un tipo
gris que no sabía satisfacerla. Una noche de "búsqueda" la encontré y
resultó ser una muy buena zorrita virtual con quién he pasado gratos momentos
jugando y llevando a cabo algunas cosillas locas a distancia, pero esa es otra
historia qué tal vez les cuente. Hoy les contaré como ella me puso en contacto
con Claudia.
Sorprendido, le pregunté cual era el motivo y ella me
confesó que nuestras sesiones le ponían tan caliente y fuera de sí, que una
mañana que estábamos jugando con mediante WhatsApp, irremediablemente tuvo que
levantarse el vestido, bajarse las bragas hasta las rodillas y frotarse la
vagina con ímpetu, la verdad es que la mañana había empezado caliente, primero
estuve decidiendo que ropa se pondría para ir a trabajar, decidí mediante
varias fotos que me mandó en el baño mientras su marido desayunaba, luego le
indiqué que en el camino al trabajo dejara que la sobaran en el metro y
restregara su culo contra algún afortunado pasajero.
Una vez en la oficina tuvo que ir a una reunión con un
colaborador y la incité a que se mostrara coqueta y caliente, y que dejara sus
bragas en el cajón del escritorio. Tras esto volvió a su oficina y no le quedó
más remedio que masturbarse con furia, estaba hecha una fiera en celo y
necesitaba descargar su calentura, le hice poner el manos libres. "Bien
putita, ¿así que ya no puedes más? ¿Cómo tienes la vagina?" –le dije.
"Ardiendo. ¡Me llevas por el camino de la perdición!" –dijo ella. Le
dije: "¿De la perdición? Dime que no te gusta putita. ¿Seguro que con el
cornudo de tu marido te lo has pasado tan bien?". "Nunca. Él no
sabe..." –me dice y calla. "NO sabe ¡qué!" –le digo. Responde:
"No sabe lo puta que soy y lo mucho que me gusta que me calienten".
Sonrió y le digo: "Lo sé, eres una zorrita de primera, cuéntame que tal el
metro, ya ví la foto que me mandaste, se veían tus piernas abiertas y de tras
de ti un hombre. ¿Lo habrás excitado o no hiciste nada?".
"Si, que caliente me pones" –me dice. Vuelvo
a sonreír perversamente y le digo: "Es que eres mi puta y tu cuerpo no
aguanta la lujuria". "¿De quienes eres y qué eres?” –le pregunto.
"¡Soy suya mi Señor y soy su putita!" –me responde. "Eres una
buena putita. Sigue contándome" –le dije. Respira profundo y me dice:
"¡Mierda, estoy a punto de acabar! Cuando subí al vagón, busqué con la
mirada a algún incauto, mientras miraba mis bragas se iban humedeciendo, vi a
un chico joven con lentes apoyado contra una de las puertas, me dirigí a él y
me puse de espaldas a escasos centímetros. Sentía que no paraba de mirarme las
nalgas y sus ganas de tocarlas". Enojado pregunté: "Por qué
mierda no pegaste tu culo a él?". Me respondió entre gemidos: "Había
poca gente, hubiera sido muy descarado. En la estación Los Héroes, como es
costumbre subió mucha gente y se agolparon hacia mí, en ese momento di un paso
a tras notando el cuerpo del chico contra mi espalda y una chica que quedó
frente a mí unidad tetas con tetas. Una vez se cerraron las puertas, no me
quedó más remedio que pegar mi culo contra su miembro y la chica del frente
aplastar sus tetas a las mías". "Ya estarías deseándolo zorra. Sentir
que te toca las nalgas o que mete la mano debajo de tu falda para tocarte y
mirar el rostro de la chica mientras te calientas y transmitirle lo que sientes
al ser invadida por esas manos" –le dije. "Sí mi Señor. ¡Me conoce!
¡Oh, mierda estoy a punto de acabar! Con el movimiento del tren comencé a mover
mi culo al ritmo que llevaba la máquina lo que hacía que mis tetas de
restregaran con las de la chica, mira de puta era innegable, ya que sentía como
esa verga se hinchaba bajo el pantalón y los pezones de la chica se ponían
duros. Sentía como ella disfrutaba, porque abría su boca como para tomar aire
cuando sintió que mi mano invadió su sexo. La miré con una sonrisa pícara mi
lengua recorrió mis labios" –le dije: "¿, Aún tienes ganas de acabar
putita?". "Sí. ¡Por favor!" –me responde.
"Creo que te los has ganado, acaba diciéndome lo
que me gusta oír" –le dije. "Gracias Amo. Acabo, soy tu puta chupa
verga, me encanta ser tuya y que me zorrees como el marica de mi marido no
sabe" –me dice entre ahogados gemidos. "Eso es, ahora acaríciate
hazlo más rápido y acaba mi putita perversa" –le digo. Pamela estaba
sentada en su silla del despacho, con las piernas bien abiertas y haciendo
movimientos pélvicos. "¡Oh, qué delicioso! Como me hace sentir puta me
tiene tan caliente, me voy a" –decía. De pronto, un silencio y escucho:
"¡Claudia! Pero..." –fue lo que dijo y la llamada se cortó. En ese
momento supe que alguien la había descubierto toda puta masturbándose con furia
para un tipo que la hacía sentirse la mujer más deseada y zorra del universo.
No supe más de ella el resto del día, pero por la noche recibí un mail suyo.
Me contaba que apunto de correrse entró una compañera
del despacho, son las dos abogadas, y la pilló enterrada en la silla con
tres dedos dentro de la vagina. Intentó explicarle pero Claudia salió corriendo
del despacho, le mandó un mail para comer juntas e intentar explicarle, Claudia
acepto.
"Verás Claudia" –comenzó Pamela. "Esto
que has visto. En fin, no te lleves una mala impresión de mí, pero conocí a un
hombre que me hace alcanzar lo que ningún otro y menos mi marido ha conseguido,
ha despertado en mi una nueva sexualidad y estoy entregada a él completamente.
"Pero Pamela, estás casada y pareces muy feliz, en las cena de empresa da
la sensación de la pareja perfecta, tu una sexy abogada y tu marido un
atractivo arquitecto" –le dice Claudia. Pamela le dice: "Si
atractivo, pero un inútil en la cama e incapaz de someter a una mujer como yo,
alguna vez, cuando está inspirado me folla durante 10 minutos pero la mayoría
de veces se corre rápido y no tiene ni gota de imaginación, y yo necesito más
Claudia. ¡Necesito un tipo que sepa ponerme en mi sitio!". Claudia
comentó: "No me lo puedo creer, así que después de todo, la pareja perfecta
no es tan perfecta, el año pasado en la cena de navidad los vi muy
acaramelados".
"¿Acaramelados?" –cortó Pamela. "¿Sabes
qué pasó? Qué le conté a Óscar que teníamos cena de empresa y que iría
acompañada de mi marido. Me pidió el nombre del restaurante y mientras
estábamos en los postres me mandó un WhatsApp dónde me decía que fuera al baño
inmediatamente y le dijera a su marido que iba a buscar un vaso de agua, me
mojé la vagina solo de leerlo. Cuando llegué al baño allí estaba esperándome,
me doy un beso apasionado, me obligó a arrodillarme, sacó su pene y me folló la
boca hasta acabar, me lo tragué todo. Tomó un vaso, lo llenó de agua y metió su
pene ya flácido en el agua y me dijo: "Toma, que el cornudo de tu marido
se lo beba, ya que no sabe usarte tendrá que empezar a catar mis testículos por
marica" –me dijo. "¡Mierda, como me calentó! Me dio la vuelta me
azotó el culo y metió dos dedos en mi vagina, sin moverlos me dijo: Acaba y
piensa en lo cornudo que es tu marido y lo puta que tú eres". "¿Y
acabaste?" –preguntó Claudia. A lo que Pamela respondió: “Vaya si que
acabé, nunca antes solo con la voz de un hombre me había puesto así. Volví con
el agua la deje en la mesa, le di un beso a mi marido con la boca llena de su
verga y él mismo, jajajajaja, tomó el agua y le doy un largo trago, luego me
acurruqué con él, para que no sospecharan nada”.
“Pamela me estoy poniendo...” –alcanzó a decir
Claudia, cuando Pamela la interrumpió: “¡Caliente! ¿Verdad?”. “Mucho”
–respondió Claudia.
Pamela me contaba en el mail que le dijo a Claudia
nuestras rutinas, la forma que la sometía y la llevaba al éxtasis, que sabía
cómo controlarla y hacerla estremecer, que se sentía mi puta y eso era lo más
importante para ella en ese momento. Sabía que para mí era importante que el
matrimonio siguiera adelante, lo más morboso era saber que siempre estaría
segura con su acomodada vida y haciendo cada vez mas cornudo al estúpido de su
marido. Le contó las veces que me la había follado en la cama del cornudo y
como me limpiaba la verga después de follármela con las camisas de este para
que llevara olor a macho de verdad.
Claudia no salía de su asombro, se fue a su casa, se
metió en el baño y se masturbo soñando con una relación así. Más tarde llamó a
Pamela: “No sé qué me está pasando pero me he masturbado tres veces ya, no
puedo quitarme de la cabeza las cosas que me has contado, te voy a ser sincera
tengo muchas fantasías sobre dominación, me gusta sentirme dominada, pero Juan
mi marido no sabe, alguna vez que le he dicho que me tratara como una puta, el
pobre lo ha intentado, pero siempre he terminado yo dominándole a él. Me siento
un poco frustrada”.
“Claudita, Claudita; me parece a mí que tienes mucha necesidad de
que te usen como mereces ¿verdad? Me podías haber dicho antes y lo hubiéramos
solucionado. ¿Llevas las bragas puestas?” –preguntó Pamela. “¡Quítatelas!”
–ordenó. “Claro, pero ¿para qué?” –preguntó. Pamela arremete: “¿Quieres conocer
a mi Amo?”. Tienes que aprender a obedecer sin cuestionar. Solo haz lo que se
te diga que hagas y siempre con la mirada abajo a menos que se autorice mirar a
quien será tu dueño. Entonces, ¿quieres conocer a mi Amo”. “Sí” –respondió
Claudia. “Sí ¿qué?” –preguntó Pamela. A lo que Claudia respondió: “Sí, quiero
conocerlo y hacerme su puta como tú. ¡Ay Dios, voy a acabar!”. “Ok, le voy a
hablar de ti, pero no me vayas a dejar mal; porque tendré que pagar las
consecuencias en caso de que no seas lo que se espera” –le dijo Pamela en tono
serio. “No niego que me da un poco de vergüenza” –le dice Claudia. Mi puta se
rió de manera descarada y le dijo: “¿Vergüenza? Te acabas de correr al teléfono
hablando con una compañera de trabajo y me vienes con vergüenza. No seas
descarada cuando lo tuyo es ser puta”. “Lo sé. Solo habla con él y dile que ansío
conocerlo” –dijo Claudia.
Así
que decidí que tendría que hacer una buena acción y conocer a Claudia, las
cité ese mismo viernes en un bar concurrido cerca
de mi casa. Pamela es una chica de 32 años, bastante buena, medirá 165, de
figura estilizada, viste muy bien y sensual y tiene una cara de zorra que unos
ojos expertos detectan de inmediato, venia con un vestido de verano floreado, y
unas sandalias. Claudia, tiene 29 años lleva casada dos, pero su marido ha sido
su único novio formal, es alta, mide 175, delgada pero con dos tetas que quitan
el hipo, vino vestida con un vestido parecido al de Pamela pero más corto y
sexy, de color rojo y unos zapatos negro con un tacón altísimo, tiene una cara
angelical y las gafas le hacen parecer tímida pero morbosa al mismo tiempo.
Como venía vestida supe de inmediato que tenía ganas de impresionarme. Estaba
sentado en una mesa, cuando las vi entrar. Pamela recorrió el local con sus
ojos buscándome, al fin cruzó la mirada conmigo y sonriente se acercó a mí.
“Hola
Óscar” –me dijo. “Hola Cachorrita, ¿cómo estás? –le contesté y besé sus labios.
“ Tú debes de ser Claudia” –le dije mirándola de arriba a abajo. Claudia sonrió
algo nerviosa. “Si ella es, no sabes las ganas locas que tiene de conocerte”
–dijo Pamela, Claudia miró al suelo sonrojada, la tomé de la barbilla, cruce
mis ojos con los suyos.
“No
te avergüences, eres una chica valiente, ya me ha contado Pamela y te felicito
por explorar tus deseos más oscuros” –le dije. Nos dimos dos besos suaves en la
boca, en el segundo la sujete por la cabeza y le susurre al oído: “Me encanta
como has venido vestida. ¿Es para mí?”. Ella asintió. “Agradezco tu detalle, no
era necesario que lo hicieras” –le dije. Acomodé las sillas para que Claudia
quedara frente a mí: “Claudia, siéntate aquí al frente” –le dije y acerqué la
silla a la mesa. “Ven pequeña, siéntate a mi lado” –le dije a Pamela e hice lo
mismo.
“Ya
Pamela me contó que tienes ganas de que te sometan, que fantaseas con un tipo
que sepa darte lo que tu marido no sabe. ¿Es así?” –le dije. “Si” –contestó
Claudia. “¿Sí qué? –contraataqué. “Si,
me comentó Pamela y bueno, la verdad es que es muy excitante” –me contestó. “¿Excitante?
No, no; tú lo que quieres es una nueva
vida, una en la que seas la puta de un tipo dominante y sigas casada con el
tonto de tu marido, ¿no?” –le dije mientras seguíamos platicando. “Si” –dijo
ella. “Si ¿qué?” ¡Mierda! –le dije casi perdiendo la paciencia, ya que no me
gustan las respuestas a medias. “¡Sí, quiero sentirme dominada y hacer cornudo
al cabrón que tengo en casa!” –fue el grito desesperado de un alma torturada
por la indiferencia. Pamela y yo empezamos a reírnos a carcajada limpia, la
pobre Claudia empezó a ponerse roja de vergüenza. “Ves como es tan putita como
yo Óscar –me dijo Pamela. “Vaya, si son zorras las abogadas” –contesté y los
tres casi nos orinamos de risa.
Nos
trajeron las bebidas, yo pedí un whisky, a las chicas no dejé que pensaran
nada, pedí un Martini Rosso para Pamela y uno blanco para Claudia, no pusieron
objeción alguna, y poco hubiera importado. “Este whisky está muy desabrido,
abre las piernas Pamela” –le dije. Metí mi mano entre sus piernas y le
introduje un dedo en su jugosa vagina, lo saqué y lo metí en mi copa
agitándolo. “Me encanta el sabor de esta putita. ¿La has probado Claudia?”
–dije y pregunté. “No” –respondió. “¿Te gustaría?” –le pregunté. “No, creo que
no me gustan las mujeres” –me respondió. “Pues, debes saber que si accedes
harás siempre lo que ordene sin pensar nada más que en satisfacerme” –le dije.
La
conversación ya había avanzado y todo marchaba bien. “¿Cuantos años llevas con
tu marido?” –pregunté. Claudia respondió: “Dos años casada y antes diez de
novios”. “¡Toda la vida!” –exclamé. “Sí” –responde con un suspiro de
resignación. “¿Aburrida?” –pregunté. “Un poco, la verdad es algo aburrido y
monótono” –me responde. “¿Le chupas la verga?” –pregunté. “Sí y me encanta”
–responde. “¿Acaba en tu boca?” –arremetí. “No, se lo he pedido pero no quiere,
es un poco escrupuloso, a pesar de que llevamos tiempo juntos jamás me ha
comido la vagina y me encantaría que lo hicieran” –me responde con soltura.
Pamela y yo quedamos con la boca abierta, después solté una carcajada y le
dije: “¿No será un poco marica?”. “No”
–me responde ella. “¿No o no crees?” –insistí. “No creo” –responde. Pamela
comenzó a reírse de la situación, la tomé de la melena y le dije: “Tú no te
rías tanto, que eras igual de tonta la primera vez que nos vimos”. “Perdón mi
Señor, no volverá a ocurrir” –me dice guardando completo silencio.
“Dile
que eres a tu amiga” –le dije a Pamela. Ella respondió: “Soy la puta de Oscar,
me encanta sentirme suya y pintarle cuernos a mi marido”. “Bien, sigamos con el
interrogatorio” –le dije sintiéndome Horatio Cane de CSI Miami. “¿Te la mete
por el culo?” –pregunté de manera seria. “Una vez lo intentó pero no pudo”
–respondió. “¡Qué pena! ¡Tan joven y mal cogida! Una putita como tú está
pidiendo a voces que le den tan duro por el culo que después no pueda sentarse
en varios días. ¿Verdad?” –le dije. Claudia se estaba calentando mucho con la
situación, comprobé que movía las rodillas, supuse que para acariciarse la
vagina astutamente.
“¿Estas
caliente Claudia?” –le pregunté. “Como una perra en celo” –me respondió y
reímos los tres por lo espontanea de su respuesta. “Bien, bien. Pamela llévala
al baño y prepáramela” –le ordené a mi sumisa. “Enseguida mi Amo” –respondió.
Se levantó y la tomó de la mano. “Vamos preciosa cuando salgas ya no serás la
misma” –le dijo mientras se volteaba y me lanza un beso. Había ordenado a Pamela
la noche anterior, que cuando recibiera mi orden, debía llevar a Claudia al
baño, someterla dándole un par de bofetadas y hablándole en el lenguaje más
sucio y vulgar que pudiera encontrar en su léxico, llamándola puta calienta vergas;
después, le sacaría las bragas para con ellas atarle las manos al estanque, una
vez así expuesta tenía orden de hacer que Claudia le lamiera la vagina hasta
que acabara.
Pamela
volvió a los 10 minutos. “Ya está, segundo cubículo según entras. Es toda una
zorra, ha acabado sin tocarla, solo poniendole la vagina en la cara noté como
se mojaba” –me dijo. “Bien, voy a ver qué tal te has portado” –le dije. Me
levanté, le di una pequeña nalgada y fui al baño. Al entrar en el segundo
cubículo me encontré a Claudia abierta de piernas, se veía su sexo depilado,
mojado e hinchado, las manos atadas al estanque, las dos tetas fuera, las gafas
en el suelo y una cara de perra salvaje que hizo endurecerme de inmediato. “¡Vaya,
vaya!, quien oensaria que pudiera ser verdad. Eres una puta en toda su
expresion, mírate” –le dije. Saque el móvil y le tomé una foto y le dije: “Mira
puta, esto eres tú, ¿te gusta?” “Sí, me gusta ser puta; estoy muy excitada,
necesito acabar” –me dice. “¿Acabar? Ya hablaremos de eso luego. Creo que esta
foto debería verla el marica de tu marido, ¿no crees putita?” –le digo. Lo que
me dijo a continuación me dejo muy sorprendido: “Sí, el teléfono del maricón de
mi marido es… mándasela que sepa que va a ser un cornudo por comportarse como
una niña”. “Serás puta, jajaja, ¿quieres ser mía perrita?” –le pregunto tomandola
de la cara. “Sí, quiero ser todo lo que me pidas ser y complacerte en todo lo
que quieras que haga. Quiero que me zorrees, quiero ser tuya, quiero que el cornudo
de mi marido lo sepa, que aprenda a usarme” –me dice.
“Eso
es, además me gusta la idea del marica mirando cómo te follo, te voy a desatar”
–le dije. En cuanto la solté, como una poseida se abalanzó sobre mí. “¡Que
mierda haces perra! “Yo es... es que” –la callo de una bofetada. “No me puedes tocar
si no te lo permito, pero se ve que tienes muchas ganas de mi ¿verdad perrita?”
–le dije. “Sí, quiero que me uses” –me dice. “Bien para aceptar tu sumisión
quiero supliques por mi pene, “¡arrodíllate!” –le dije. Me senté en la taza y
Claudia sumisamente empezó a suplicar que le diera mi verga, que la dejara
sentirla en su boca; que se moria de ganas de tenerlo en sus manos para chuparlo
hasta llenarla de semen. “Quieta, sácalo despacio y huelelo, pasándolo por tu
cara” –le digo. ¡Uf! Aunque se moria de ganas por chuparlo supo esperar mi
orden. “Ahora puta, chupa y dime lo que quiero oír” –le digo. “Quiero ser quien
mame tu verga junto a Pamela, quiero que me hagas todo lo que quieras, siento
que mi sexo es tuyo y además quiero que sometas también al cabrón del cornudo que
tengo en casa” –mientras me decía esto, empecé a frotarle la vagina, enseguida
ella comenzó a moverse para seguir mi ritmo, ella se agitaba cada vez más al
punto de entregarse a un intenso orgasmo. “Eso, acaba bella puta” –le dije y
comenzó a correrse como una loca, bufaba y lamía mi miembro como una
devoradora.
Me
levanté, la tomé del pelo y le llevé la cara a mi bragueta y le restregué toda.
“¿Quieres mi verga?” –le pregunté. “Sí, quiero que acabes en mi boca, no me
lavaré para que mi marido también te pruebe” –me dice con su cara llena de
deseo. Me hizo gracia, la muy puta quería también que dominase al estupido de
su marido. Me saqué la verga, hice que abriera bien la boca y que no se le
ocurriera cerrarla. “Mírame a los ojos mientras me descargo en tu boca de puta”
–le dije. Así lo hizo. Acabé salvajemente dentro de la garganta. “¡Uf, que
bebita más complaciente eres! Te tragaste todo mi semen” –le dije. “Límpiame la
verga con tu boca” –le ordené, cosa que hizo deliciosamente. “Gracias por hacer
de esta puta la más feliz de la tierra” –me dice. Le dije: “Muy bien, así me
gusta puta, ahora te irás a casa y esta noche cuando te folles al marica, que
lo harás, si acaba antes que tú, lo llamarás cornudo y mal follador y le
amenazarás de que te vas a buscar a alguien más, ¿ok perrita?”. “Haré todo lo
que tú me digas” –me dijo mientras se abraza a mí. Le di un pequeño
empujón y le dije: “Las caricias y
cariños para la marica de tu marido, espero que me llames esta noche”.
Me
largué y la dejé arreglando su ropa. Fui a ver a Pamela que estaba sola por
largo rato; la besé en los labios y me despedí dejándole algunos deberes que
cumplir con Claudia y que después fuera a mi casa para terminar la noche
juntos.
Pasiones
Prohibidas ®

Muuuuy rico!!
ResponderBorrarDelicioso wao x Dios felicitaciones como siempre sus escritos son excelentes
ResponderBorrarEs extremamente delicioso!
ResponderBorrarQue rico que nos dejes esperando más para saciar nuestros oscuros deseos gracias Mr.P
ResponderBorrarMmmm una delicia leerlo, este relato me embrujo, puso mi mente a volar y despertó gratas sensaciones que merecen ser calmadas...
ResponderBorrarGracias Mr.P por tan exquisitas letras
Un hermoso relato lleno de lujuria y perversión,no hubo ni un solo momento que donde cayera la pasión. Tiene ud todo un arte Mr. P, gracias por compartir
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