5. Mis tías, mi madre y el sucio secreto que arrastramos



Quisiera contarles como descubrí lo que mi madre y mis tías ocultaban a la familia por muchos años, un secreto bien guardado. Algo que cambió mi forma de verlas desde ese momento 

Mi nombre es Alejandro y mi madre se llama Marisol, pero yo le digo Hicho desde muy chico, ella es la mayor de entre mis tías luego sigue mi tía Violeta o Viola como le decimos en la casa y por ultimo esta mi tía Ximena o Xime.

Las tres trabajan de noche y decían que trabajan como garzonas en un pub, por un tiempo les creí esa mentira ya que muchas veces llegaban con olor a trago y cigarros. Todo iba normal en mi vida hasta que conversando con un amigo contó que tenía una vecina que trabajaba en un local nocturno y en la familia decía que trabajaba en otra cosa. Yo quedé pensativo por varios días y la duda me carcomía y ni en sueños le preguntaría a la Hicho si era prostituta o no, mientras ella seguía con su vida laboral de noche junto con mis tías, pero estaba a punto de cumplir los 18 años y me decidí como regalo de cumpleaños iba averiguar si mis sospechas eran verdaderas o solo rollos míos.

Llegó el día elegido y fue el día después de mi cumpleaños, me conseguí unas ropas con unos amigos para pasar de incognito y una peluca y un gorro, ya con mi atuendo listo solo era cuestión de esperar que ellas salieran para seguirlas, eran las 19:30 y salían de la casa y las seguí hasta el paradero del bus donde gracias a Dios se llena de personas siempre por lo cual pase desapercibido totalmente, ya en el bus me senté al final de los asientos para tener una visión total de ellas , luego de una hora de viaje las tres se bajan en el centro de la ciudad.

Sin que se dieran cuenta las seguí por varias cuadras pasando por calles antiguas hasta donde un local donde tenía unas luces de neón y del cual decía “club sensación” y afuera un tipo cercano a los dos metros sentado en un antiguo asiento haciendo como portero. Mis nervios estaban a mil y mi corazón latía muy fuerte, ellas saludan al negro con mucha familiaridad y entran al local mis nervios no podían más y no sabía qué hacer en ese momento pasaron varios minutos hasta que me decidí y caminé hasta la entrada, en eso el portero me dice: "¿Quieres entrar? Hay unas mujeres muy calientes dispuestas a estar contigo". Me quedé parado frente a la puerta, esta vez el portero se puso de pie, tal vez pensó que era un fisgón o que era el novio celoso de alguna de las chicas del local. "Si no vas a entrar te recomiendo que te vayas de aquí ahora" –me dijo. Con una leve sonrisa y con las piernas temblorosas le dije: "Tranquilo, solo analizo el costo - beneficio".  Entré, había un largo pasillo de entrada y al final se escuchaba música y se notaba que estaba medio oscuro solo alumbrado por las luces del escenario.

El lugar era muy oscuro, con mesas dispersadas por el local y al final un escenario escenario. Había mucho público sentado y parado al costado del escenario, pero solo se hacían notar por el brillo de sus cigarros, en eso me doy cuenta que las mujeres que estaban allí en el salón varias tenían sexo ahí mismo sin importar lo que pasaba alrededor. Mis nervios me mataban por ver a la Hicho y mis tías allí y me descubrieran, en eso la mujer que estaba bailando en el escenario termina y se va, cuando me doy cuenta que en una puerta salen mis dos tías, la Xime y la Viola ambas en bikini, la Xime vestía con uno blanco ajustado estilo hilo dental y la Viola con uno verde fosforescente también hilo dental.

Las dos empezaron a pasearse por el lugar y sobajeando a los “clientes” en su entrepierna para si alguno quisiera estar con alguna de  ellas, en eso me doy cuenta que un grupo de hombres las llama a las dos la Xime y la Viola se sientan con ellos y comienzan a conversar y fumar cigarros, en eso se prende de nuevo las luces del escenario  y para mi sorpresa veo a mi madre “la Hicho” que sube al escenario con unos colales y sostén rojos  cuando empieza la música a sonar la música e Hicho empieza a bailar al medio del escenario, mi madre bailaba muy erótico y se tocaba las tetas y el culo y el público le gritaba cosas.

La música seguía y la Hicho se acerca al público y los tipos le corrían mano por todas partes y en especial en la vagina, en eso veo a mis tías que se reían y conversaban hasta que mi tía Xime se agacha y se pierde por unos segundos cuando el tipo de su lado se para con la verga afuera y la Xime pasándole la lengua por toda la punta de su glande, yo me acerqué con cuidado lo más cerca posible, pero con la oscuridad era fácil. Viola miraba y se reía cuando los demás del grupo le dice a Viola: "Violeta ya nosotros también tenemos algo para darte". Viola se para y toma las vergas de ellos y las comienza a chupar, se notaba que sabía hacerlo, total eran años de experiencia trabajando. Los mira y les dice: "¡Oh, que están ricas sus vergas!". Xime dice que si también, mis tías estaban chupando vergas con muchas ganas y la Hicho seguía bailando en el escenario ya había pasado otra canción y mamá bailando y siendo manoseada, ya en ese momento estaba sin ropa, por primera vez le vi la vagina que tenía totalmente depilada.

La música cambia y se escucha “Venus un furius" de Velvet Underground y aparece el tipo que hacía de portero en el escenario y se pone al lado de la Hicho, ella se pone de rodillas y le saca la verga que debía medir unos 30 centímetros aproximadamente y el público gritaba, la Hicho con el miembro en sus manos mira al público y les pregunta a todos: "¿Qué hago con esta verga?". El público le contesta al unísono: "¡Chupalo!". Desconocía a la Hicho a mi madre que tan moralista se hacía enfrente de mí y era toda una perra caliente, la Hicho al recibir la respuesta pasa con la punta de la lengua el glande del portero y le saca liquido preseminal del tipo y lo saborea haciendo que el público grite de caliente.

La Hicho solo podía meter una parte de ese poderoso pene en su boca y lo que sobraba lo masturbaba con su mano, el tipo solo se limitaba a mover las caderas y a tomarle su cabeza para siguiera chupándole su tremenda verga, luego el tipo la pone en cuatro patas dejándole la vagina al aire enfrente del público, la Hicho seguía chupando y el portero le habría las nalgas para que todos vieran la depilada y húmeda vagina de mi madre, ya la música pasaba y el tipo la empieza a penetrar y siempre con el público enfebrecido  gritando y de vez en cuando miraba a mis tías que tenían su propio espectáculo con esos tipos, la Xime estaba siendo penetrada anal y vaginalmente mientras chupaba verga y la Viola les chupaba las bolas a ellos. Estaba caliente viendo tremendo espectáculo, no lo niego pero también sentía rabia al saber que mi madre y mis dos tías eran vulgares putas de un centro nocturno; no podía aguantar las ganas de masturbarme, me fui a sentar y desabroché mi pantalón y le di rienda suelta a esos lujuriosos que me invadieron, al punto de acabar deliciosamente como se follaban a mi mamá sobre el escenario.

Ya la música era variada hasta que se escuchó música como de película porno, mi madre de nuevo toma la verga del portero con sus manos y la chupa de nuevo hasta que  le da una señal a la Hicho y ella abre la boca en su totalidad y del glande le sale un gran chorro de semen espeso llenándole la boca y chorreándole la cara.vLa Hicho con la boca llena le muestra al público la lengua con semen y el público grita: "¡Ídola! ¡Ídola". Mi madre era una maestra del porno junto con mis tías, ya después se despide del público y se retira, yo estaba al cien por ciento caliente con el espectáculo de mi madre y el sexo de mis tías.

Pasaron varios minutos, yo diría que como media hora y ya mis tías estaban dando vuelta de nuevo por el salón y en eso aparece mi madre junto con cuatro hombres más y llama a mis tías. La Hicho, la Xime y la Viola se juntaron con esos tipos y comenzó de nuevo, mi madre con dos hombres y mis tías con los demás, ya eran como las 5:30 de la mañana la Hicho y mis tías estaban llenas de semen por todas partes y se terminaba la noche. Yo me fui rápido sin que se dieran cuenta, llegué antes que ellas a mi casa y me acosté sin dejar de pensar que mi madre y mis tías son unas rameras adictas al sexo, ahora ya ha pasado varios meses desde que supe lo que trabajaban, solo trato no pensar mucho en que cuantos litros de semen han tragado en esta noche.

Una noche mamá no fue a trabajar porque sentía agotada, claro que lo estaba si folla todas las noches. Estaba solo con un camisón de tela que poco dejaba a la imaginación;  preparaba unos huevos revueltos para comer y le pregunto si le gustaba su trabajo. Hubo una pausa y la respuesta fue: "No me desagrada pero tampoco es algo que podré seguir haciendo por mucho tiempo". "¿Por qué?" –le pregunto. "Hijo, los años pesan y mi figura no es la misma" –me dice. "Mamá, no sabes lo que dices. Eres una mujer que tiene mucho que ofrecer. Además, tu figura siempre ha sido la misma desde que tengo uso de razón" –le digo. Sonríe, coloca los huevos sobre la mesa y se sirve una taza de café. ”¿Me acompañas?" –pregunta. "Claro que sí" –le respondo. ¡Mierda! Me estaba calentando con mi madre y creo que ella también porque sus pezones chocaban en la tela del camisón.

Después de comer fue a la ducha y se acostó, le dije si podía recostarme a su lado como cuando era niño. "Ahora eres un niño grande, pero está bien. Solo si prometes abrazarme con fuerza" –me dice. Me reí y me metí a la cama sin decirle nada. Olía a hembra, su perfume embriagaba mis sentidos. Dada vuelta pegada a mí, sentí como miembro se ponía duro al sentir sus nalgas rozando mi entrepierna. Ella al parecer lo notó porque se movía suave o tal vez lo hacía de manera involuntaria pero era una sensación exquisita. Sentir esas firmes nalgas a mí solo me hacían recordar esa noche en el club nocturno cuando la vi junto a mis tías en todo su esplendor. Me puse de espaldas y encendí la televisión para despejar mi mente pero estaba preso en los recuerdos, sin escapatoria, sin saber cómo podría reaccionar si la toco. Hicho estaba inmóvil, como esperando alguna reacción de mi parte; yo lo único que quería era sacar mi verga y descargarme por lo que decidí hacer lo que cualquiera haría, levantarme al baño y vaciar ahí el tremendo calentón que me pegó mi madre.

Al fin pude acabar y me di una ducha pensando en que ya todo estaba en calma al menos para mí. Sentí la voz de Hicho llamarme, le dije que me espere unos minutos, ya que estaba en mi cuarto. Me puse un boxer y fuí a ver que quería. Me pidió otra vez que me recueste a su lado, accedí pero esta vez lo hice sin pegarme a ella y casi sin tocarla, no quiero que la lujuria me haga pensar en cogerla como la puta que es. 

No sé si quizo provocarme pero se pegó a mí pero esta vez sus movimientos se hicieron más descarados que antes, de manera sensual restregaba sus nalgas para que mi miembro se pusiera duro, lo que no tardó mucho en suceder. "Vaya si haz crecido" –me dice y da una sonrisa pícara. "Los niños crecen Hicho y se transforman en hombres" –le digo. La abrazo con fuerza para que no pueda despegarse, ella sin parar de moverse toma mi mano y las pone en sus senos. "Siente las tetas de mami y lo duro de pezones" –me dice. Me sentía, emmmm, no sabría cómo describirlo pero era exquisito sentir como al roce de mis dedos sus pezones se ponían duros.

Ambos ya no podíamos resistir más el fuego que nos quemaba. Hicho se voltea quedando frente a mí, me mira de manera tierna y me dice: "Lo que suceda aquí siempre quedará detrás de estas paredes". Yo le dije: "Claro Hicho, será nuestro sucio secreto". Se acerca y me besa en los labios con una pasión que no conocía. Mis manos temblaban de solo sentir como la lengua de mi madre invadía mi boca. De a poco empecé a sentir ese intenso placer invadirme y mi respiración se agitaba. Hicho me calmaba y decía: "Tranquilo hijo, solo disfruta; no quiero que acabes antes de lo indicado". Sus palabras me calmaban mientras mis pulsaciones y respiración se regulaban, después de todo era una experta.

Metió su mano dentro de boxer y sintió como mi miembro estaba a punto de estallar y dijo: "Mi pequeño ya es todo un hombre". Sin decir más, su boca empezó a bajar lento por mi pecho y abdomen hasta llegar a verga. La espera erecta y llena de fluidos prrseminales. No aguantó más y la metió a su boca de manera sutil, saboreando cada gota de mis jugos. Entre más calmada lo hacía yo más caliente estaba. "Eso Hicho, yo sé que puedes hacer con esa boquita; sigue chupando así" –le decía. Muy obediente Hicho chupaba y tragaba a más no poder. "Vas a tener el privilegio que no muchos han tenido" –me dice. Se sube el camisón a la cintura y se sube sobre mí en horcajadas y con dos movimientos hábiles de sus caderas de encaja la punta de mi verga entre las nalgas y comienza bailar eróticamente sobre mí hasta que le entra una parte considerable de ésta en su culo. Lo único que atiné a hacer fue aferrarme de sus muslos y dejarme llevar en ese fantástico viaje. 

Se bajó los tirantes del camisón dejando sus tetas al aire para que disfrutara de su espectáculo. "Hicho, eres toda una puta" –es lo que podía balbucear en medio de sus movimientos. Ella reía y mordía sus labios disfrutando tanto como yo lo que sucedía. "Hijo voy a acabar" –me dijo mientras se retorcía por completo y aprisionaba mi miembro; por mi parte yo ya no podía resistirme, por lo que exploto en su apretado agujero llenándolo por completo con mi semen hirviendo. Cae rendida sobre mi pecho y busca mis labios para besarlos. Me dice: "Podemos vivir cientos de momentos como éste siempre y cuando nadie de entere". Yo le dije: "Hicho, te dije que sería nuestro sucio secreto. Me encantaría tenerte siempre en mi cama y hacerte mía cada vez que ambos lo deseemos. Así que descuida, nadie sabrá lo que aquí pasó, ya que nadie entendería esa complicidad entre madre e hijo".



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