13. Noches de sexting con mi madre



Corría el 2020 y aún no había señales de mejoría por temas de la pandemia. Me sentía abrumado ya que debía trabajar desde casa, aunque seguía cobrando bien pero extrañaba los happy hours de los bares y las salidas con los amigos los fines de semana. Chile se había transformado en una prisión en la que sólo tienes dos permisos semanales para hacer cualquier trámite. A eso hay que sumar las filas para entrar a los supermercados o donde quisieras comprar los insumos básicos para el mes.

Ya había pasado una semana más y el Ministro de Salud anunciaba otra semana de cuarentena en la capital; el fin de semana habían cancelado el sueldo y me preparaba para ir al supermercado a comprar lo necesario para sobrevivir 15 días y sentirme como Will Smith en "Soy Leyenda" haciendo la fila para entrar al local y luchar a muerte con los zombies por comprar lo que está en los escaparates, sentirme vencedor al alcanzar a surtir mi lista sin problemas. Ahora venía "La Odisea" de hacer la fila para pagar y correr a comprar otras cosas, ya que el salvoconducto dura solo tres horas.

Había una mujer que me llamó la atención, de unos casi 55 años diría yo, aunque no crucé palabras con ella, más de una palabra libidinosa de mi parte ya que era exquisita. Vestía pantalón blanco y colaless del mismo color, su piel era canela y un culo que se dejaba ver entre la tela y una polera con tirantes con un escote que se pegaba a la tela, dejando ver que no usaba sostén ya que los pezones se pegaban de manera peligrosa a la tela. Por única vez desde la cuarentena sentí que los planetas se alineaban en mi favor al quedar detrás de esta mujer y ser testigo privilegiado de lo que ella exhibía y para no olvidar la tomé algunas fotos de manera disimulada de su culo. Hubo un momento en que tuve frente al lente de mi teléfono su vagina que se marcaba deliciosamente entre sus piernas. Ya tenía nuevo material al menos para un par de pajas en la noche y domir como un niño bueno. Me sentía caliente, no podía esperar a la noche y ver "mi nueva adquisición". No tenía nombre ni nada solo mi imaginación y mi miembro en la mano para masturbarme pensando en aquel cuerpo de mujer madura.

Me acosté y puse algo de música, cerré los ojos y mis pensamientos iban a la fila del supermercado; imaginaba a esa exquisita mujer seduciendome y llevándome casi al borde de la locura cuando acercaba sus nalgas a mí pelvis, tomado de sus caderas firmemente seguía sus movimientos. Imaginaba que besaba su cuello mientras mis manos iban a atacar su entrepierna y el ringtones de mi teléfono me sacó de tan deliciosa escena. Sin dejar de hacer lo que hacía contesté, era mi madre; más o menos la misma edad de aquella mujer del supermercado, de figura no tenía nada que envidiarle. De pronto mi mente me jugó una mala pasada, al escuchar la voz de mi madre imaginaba que ella era la zorra madura del supermercado. Me calentaba más la escena, mientras aumentaba los movimientos de mi mano; ella me hablaba de cosas triviales y yo me imaginaba hurgando en su sexo, sentirlo húmedo y meter mis dedos en él. Contenía mis gemidos al punto de apretar con fuerza el tronco de mi verga para no acabar y tampoco gemir.

"¿Te pasa algo hijo?" –me pregunta. Qué ganas de responderle nada, solo me masturbo pensando en que te estoy cogiendo mamá pero no podía decirle eso. "Debe ser cansancio mamá" –le respondí. "No hagas que me preocupe, mira que ya tienes edad para cuidarte solo pero igual soy y seguiré siendo tú madre tengas la edad que tengas" –me dice. Yo estaba extasiado reteniendo el orgasmo hasta dejar de hablar, no sabía hasta donde más iba a resistir. Bajé la intensidad y empecé a concentrarme en la conversación, me era imposible, al punto de preguntarle qué llevaba puesto. Extrañada por la pregunta me dice: "Sabes que cuando estoy en casa visto ropa cómoda ni tan suelta ni tan holgada". "Imagino que es un vestido" –le digo. Un poco contrariada con mis preguntas me dice: "¿Desde cuándo te preocupas por lo que me pongo? No me digas que ahora estás de fashionista. Pero si, ando con ese vestido y si me vas a preguntar que llevo de ropa interior, te diré que nada". No pude disimular el "¡Qué rico!" e imaginarla tocándose en m cama mientras hablamos. "¿Como qué rico? ¿Qué piensas?" –me dice. No sabía que decir, sentí que la sangre se me detuvo y dije: "Si no me mata el COVID me mata mi madre".

Buscando una respuesta para salir de la situación, ella me dice: "Tal vez soy yo la que piensa mal soy yo. Este tiempo encerrada me tiene mal, estando acostumbrada a salir; ahora obligada a quedarme en casa, tú sabes hijo una tiene sus necesidades. Bueno, yo sé que entiendes lo que quiero decir" –me dice. Wow, mamá me está confesando que no es tan buena como yo creí. Empecé a tocarme otra vez ésta vez de manera un poco menos disimulada para que al menos notara mi respiración agitada.

Lascivamente le digo: "No sé, tú dime". "Tú sabes hijo, una tiene sus necesidades especiales y este tiempo no he podido hacer nada de lo que mi cuerpo demanda". Respiro profundamente cerca del micrófono y me dice: "No respires así". "¿Así cómo mamá?" –le digo. "De esa forma, te estoy diciendo lo que me pasa y tú me haces eso" –me responde. "Yo no he hecho nada, solo respiré; tal vez son tus ganas de tener a un hombre entre tus piernas las que te hacen pensar así". "¿Tú crees hijo?" –me pregunta. "No sólo lo creo, puedo imaginar lo húmeda que estás y me gusta". Ella gimió de manera sensual; sus manos la recorrían a media que escuchaba mi voz por el altavoz haciendo que sintiera que ardía su cuerpo y poco que llevaba puesto de ropa le molestará. Me dice que se quitó el vestido y va a su cama a seguir dándose placer. Me dice: "Me tienes caliente" y tú a mí mamá, al punto que quisiera verte como te masturbas pensando en como eres follada". Suspira y me dice: "Está bien pero este debe ser un secreto que nadie puede saber". "No te preocupes mamá nadie sabrá lo que hicimos" –le dije.

Cortó la llamada y al minuto exacto recibo una llamada por WhatsApp de ella, que apuntaba de un mueble cercano a su cama; estaba semisentada con sus piernas abiertas y dildo que jamás había visto. Lo empezó a chupar lentamente, pasaba su lengua con suavidad, disfrutaba viendo lo puta que era mi madre. Por mi parte yo casi a punto de explotar, me dolían los testículos y el glande de tanto aguantar acabar pero cada segundo de espera tiene su recompensa.

Cuando ve lo que estoy haciendo me dice: "Quisiera sentirte dentro mío y que me folles duro". Al terminar de decir eso se mete el dildo de a poco, ya que se húmedad era tal que de resbalaba casi completo en su interior. Con movimientos lentos se penetraba mientras gemidos cortos de hacían resonar; por Dios si sabía cómo enloquecer a un hombre ésta mujer. Hasta que sus movimientos se hacían más intensos y llenos de lujuria. Casi al borde de la locura le digo: "Ya no aguanto más, abre tu boca para vaciarme dentro". Obediente abre su boca y yo acabo en feroces chorros de esperma que ella imagina tragar hasta la última gota. Impregnado en mis fluidos imagino esa mamada al dildo limpiando por completo mi verga, jadeando con los ojos cerrados disfrutaba de aquella experiencia. De pronto, ella da un alarido y dice: "¡Voy a acabar!". "Hazlo mamá" –le digo. Se retorcía en la cama, aferrándose a las sábanas mientras gemía como posesa y diciendo lo puta que era.

Por un momento nos quedamos relajados entre nuestros fluidos y tratando de disminuir nuestra respiración. Sin despedirnos se cortó la comunicación y dormí como nunca esa noche. Al llegar la mañana, me levanté y mi primera sensación fue llamar a mi madre para saber si se había arrepentido de lo que pasó pero ninguno de los dos tocamos el tema para conversarlo. Después de dejar algunos detalles afinados en mi casa me dirigí con las cosas que había comprado con ella a su casa y tampoco hablamos del tema, tampoco quise insistir al respecto. Solo sé que han sido noches intensas de confinamiento acompañados por la mejor MILF de mis sueños más ocultos.

Perdonen ustedes que los deje hasta aquí, peroi me acaba de sonar el celular y debo responder a mi madre. Salu2 cordiales y gracias por leerme.



Pasiones Prohibidas ®

Comentarios

  1. Indudablemente tiene muchísimo talento para increible

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  2. Muy bueno como siempre... Mi señor tiene una imaginación privilegiada y una narrativa maravillosa

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  3. Uff q talento me encanta como escribe felicitaciones cada relato es unico esa imaginación para escribir no lo tiene cualquiera

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  4. Me encantó, como siempre un placer leer su relato.

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  5. Excelente... Siempre es un placer leerlo!!! ��

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  6. Muy mata pasión para mi gusto,pero el que le gusta le sabe.

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  7. Excelente como siempre un placer leerle

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  8. Intenso, con una fantasía muy común y excitante

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  9. Jejeje la verdad no imaginaria nunca algo así con mi hijo más no voy a negar que tienes una gran habilidad para narrar y transmitir las emociones lujurioss besos Mr.P

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  10. Genial... gracias por tu relato. Abrazo 💖

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  11. Morboso y Perverso 🔥
    Los detalles son excitantes
    Tus relatos tienen ese toque especial donde la imaginación vuela
    Y la excitación aflora
    Excelente relato mi delicioso Perverso 💋😈

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