Su nombre es Juliet y es una belleza. Sus padres son personas de dinero buenas posiciones en sus respectivas empresas y harían lo que estuviera a su alcance para librarse de ella, a la que consideraban un estorbo y así poder dedicarse a sus amantes. La mandaron a estudiar a un caro internado de señoritas. Allí nos conocimos el día de la inscripción. Yo asistía a mi primer año y ella al segundo y ya tenía amigas allí. Amigas más intimas de lo que yo podía suponer. Como era la primera vez que salía de casa buscaba una amiga, una protectora, una guia y ella era alguien en quien se podia confiar. Además me tomó bajo su protección casi nada mas verme al salir de la secretaría del colegio. Me arrastró hasta un banco que había en el pasillo y me hizo un interrogatorio en toda regla, sobre mi vida y mis andanzas.
Ayudada por la casualidad, nos asignaron juntas a un dormitorio doble. Nunca llegué a saber si también le hacía el amor a la bella secretaria del colegio. Intentó seducirme casi desde el primer momento. Desplegó conmigo toda la simpatía de que fue capaz y ayudada por su educación de niña rica era mucha. La primera noche que pasamos juntas quizá pensó, que era muy pronto, que estaria intimidada por la situación o cansada por el viaje y no intentó nada.
La segunda, decidida a no quedarse sin su parte del pastel de placer en aquél mausoleo empezó una aproximación ayudada por la meteorología. A la hora de acostarnos estalló una terrible tormenta que venia gestándose durante toda la bochornosa tarde del final del verano. Los sentidos excitados por la electricidad estática que flotaba en el ambiente, la piel casi al descubierto por el agobiante calor reinante. Los truenos no eran mas que una excusa pero funcionó.
Bajo las cortas faldas del uniforme ninguna llevábamos las reglamentarias medias, apenas unas mínimas braguitas y los juveniles sostenes se transparentaban en la blanca y fina seda de nuestras carísimas blusas. Algún botón desabrochado permitía la vista del arranque de los juveniles pechos y de los encajes que los cubrían en casi todos los casos con muy poco éxito, pues los vigorosos y duros pezones se marcaban perfectamente.
Delante de las maestras y padres visitantes había que guardar el correspondiente decoro pero no así con las nuevas compañeras y los grupos de viejas amigas delataban actitudes de gran confianza. Yo no podía dejar de fijarme en las caricias, los besos casi en los labios, los roces, y hasta la franca exposición de alguno de los encantos que propiciaban los reencuentros.
La noche anterior yo había dejado que se desnudara primero, para conocer las costumbres del lugar y saber como actuar. Pues el baño era compartido con varias habitaciones y estaba muy lejos para cambiarse allí. Ella me demostró que el pudor entre personas del mismo sexo no existe y menos todavía si las intenciones de una de ellas es seducir a la otra. Sin ningún tipo de vergüenza Juliet desnudó su cuerpo por completo. En una exhibición casi impúdica de su belleza lo lucía con movimientos sensuales para después enfundarlo en un transparente y corto camisón. La prenda era completamente antirreglamentaria y era lo único que cubrió su cuerpo en toda la noche pues gracias al calor reinante ni las sabanas podia soportar sobre su ardiente cuerpo juvenil.
Seguí su ejemplo y me desvestí por completo aunque ahorrándole en todo lo posible la contemplación de mi anatomia, incluso cuando me sacaba las bragas y cubriéndola con una prenda mas amplia y tupida que la suya. Posteriormente me confesó que aquella demostración de pudor la excitó y la decidió aún mas a intentar mi conquista. Yo desvelada durante un rato contemplaba sus bellamente torneados muslos desnudos, incluso el vello del pubis que sus inquietos movimientos habían dejado al descubierto sus pechos poderosos y firmes marcándose en la liviana y trasparente prenda.
Ya en nuestro dormitorio la furia de la tormenta se desató por completo. Cuando nos estábamos desnudando brilló el primer rayo. Un estremecimiento francamente sensual recorrió su cuerpo en ese momento ya desnudo del todo. El camisón se le había subido hasta las axilas. Cada vez que la luz se filtraba a traves de las cerradas contraventanas ella se ponía a temblar y era imposible no darse cuenta de ello. Y por eso le pregunté: "¿Tienes miedo de las tormentas?". Me contestó que sí y yo amable e inocentemente le ofrecí a compartir mi cama, mi compañía y mi protección en ella. Aunque yo era menor que Juliet el miedo es libre. Aceptó y de inmediato se acostó junto a mí, lo más cerca que pudo. Estábamos tumbadas de costado mirándonos y cuando se vió el siguiente relámpago me abrazó y aproximó su cara a la mía procurando esconderse. Frotó sus tetas contra las mías y metió sus piernas entre mi camisón.
Me estuvo rozando la vagina un buen rato con su rodilla y sobre todo con su muslo. Esto me estaba excitando bastante y cuando fue a retirarse creyendo que me iba a asustar por sus avances, rodeé su cuerpo con mis brazos y la besé. Primero en la mejilla, pero me fui aproximando a la comisura de sus labios. Como es natural ella no se enfadó y terminó besándome en la boca. Metimos las lenguas explorando la boca de la otra. Cruzándose y lamiendo, deslizando hilos de saliva de una boca a otra. Abrí la mia y saboreé aquel beso con todas mis fuerzas. Como pueden comprender yo no era primeriza en esas lides. En el anterior colegio ya había tenido mis encuentros cercanos con algunas chicas. Entonces puso su mano en mi culo y comenzó a acariciarme y a subirme el camisón. Pronto mi vagina y culo quedaron al descubierto, acercó la mano a mi vulva húmeda y comenzó a masturbarme, sus ágiles y sin duda expertos dedos acariciaban mis labios con maestría y se introducían lo más posible en el interior de mi cuerpo. Cierto es que podían introducirse bastante pues ya mi sexo había sido visitado por algunos penes. Ni era virgen ni era mi primera experiencia lésbica.
Una vez que me corrí por primera vez en sus brazos, gimiendo y suspirando, debido a la tremenda excitación. Bien pronto, se irguió lo suficiente para que pudiera sacarle el camisón sobre la cabeza. Metí la mía entre sus senos maternales y los acariciaba con las manos mientras los apretaba contra mis mejillas. Sus manos no paraban quietas, acariciando mi culo con una y los pechos con la otra. Besaba sus tetas suaves, redondas, plenas, con adoración comencé por el derecho lamiendo todo su volumen chupando su pezón rosado que correspondió a mis cariños poniéndose tremendamente duro. Al pasar al otro lado de su cuerpo, ella aprovecho para sacarme el camisón. Ya desnudas las dos mi lengua volvió a recibir la suya jugando ambas en un intimo conocimiento. Recorría mis dientes y paladar, toda mi garganta, mientras nuestros juveniles pechos se frotaban sin descanso. Sentía sus duros pezones moverse por mis pechos mas reducidos que los suyos pero duros y muy sensibles. A veces conseguía meter una de mis tetas entre las suyas y mover mi pezón arriba y abajo acariciando su piel con el como con un dedo más.
A la vez que sentía una de las suyas en la misma posición recorriendo mi sensible epidermis. Lo mismo pasaba con nuestras piernas quedando un muslo entre los de la otra sintiendo en su parte superior el calor del sexo de la otra. Frotándolos y apretándolos contra la vulva de la otra buscando proporcionar placer. Sentia su músculo firme bajo la suave piel de su pierna apretada a mi concha moviéndolo suave lento apretando mi clítoris buscando hacerme gozar.
Sus manos acariciando espalda, los dedos curiosos pellizcando, palpando arriba en mis omoplatos, llegando hasta la nuca, uno de mis puntos erógenos, hasta la base de mi cabello o bajando y llegando a mi culo. Abriendo las nalgas e insinuándose en el agujero de mi ano, rozándolo con dulzura. Mis manos se ocupaban casi de lo mismo, llegando hasta los suaves muslos sin olvidar el ano cerradito que me fascinaba. De pronto ella se levantó tremendamente excitada, dejándome tumbada boca arriba se subió encima arrodillada a la altura de mi cabeza con una pierna a cada lado de ésta bajando su vagina a mis aún no muy expertos labios.
Comencé besando la entrada, acariciando con la nariz los rizos de sus vellos y metiéndose entre sus labios aspirar el aroma fragante que desprendía. Pronto mi lengua quiso entrar en acción separando los suaves labios de su vulva, iniciando una placentera penetración buscando el pequeño y sensible clítoris. Sin prisa lamiendo las bellezas ocultas de su concha sin par. Buscando sus labios menores fue cuando me recompensó con una primera corrida, que me anunció con gemidos y suspiros. Volví a pegar mis labios a su piel hasta que sus jugos pasaron a mi boca mientras ella retorciéndose de placer mesaba mis cabellos esparcidos por la cama. Se dio la vuelta para quedar mirando hacia mis pies e inclinándose sobre mis caderas su vientre hizo contacto con mis tetas y sus dos volúmenes en el mio. Casi simultáneamente unos dedos juguetones abriendo los labios de mi vulva para exponerla a su vista curiosa.
"No sabes como te deseo" –me decía. Sentía también uno de sus dedos entrando en mí, hurgando en los mas profundos rincones de mi ser. Yo también me corrí pronto y ella entonces se decidió a chuparme. Su lengua ocupó el sitio del dedo y este pasó a mi culo que también penetró. Eso era algo nuevo para mí, caricias simultáneas en ambos lugares. Y al sentir en mi ano y vagina todo eso volví a tener otro orgasmo. Quise imitarla y y mis manos abrieron sus nalgas dejando sitio para meter un índice humedecido con los jugos de su coño por su estrecho agujero.
Comencé a girarlo para procurarle el máximo placer posible y su vulva volvió a abrir sus compuertas sintiendo en la lengua el sabor de una nueva corrida. Así casi una encima de la otra nos dormimos, ella con la cabeza apoyada en mi muslo y los labios casi junto a los labios de mi coño y teniendo entre los muslos mi cabeza.
El despertador nos sorprendió así. Estaba bellísima desnuda, de pie frente a mí después de haber pasado la noche juntas sobre mi cama. Como buenos días la besé en la boca chupando enérgicamente su lengua. Nos duchamos juntas en los enormes baños comunales, en el mismo cubículo observando que no éramos las únicas en tan satisfactoria práctica. Que en otros cubículos había parejas de chicas y no solo con el fin de ahorrar tiempo y agua en la higiene. Pues en algunos casos se entretenían más que nosotras.
Restregué su bonito cuerpo voluptuoso con el gel paseando mi mano por los generosos pechos, por el abdomen ligeramente abombado, por su sexo abundantemente peludo, por su culo abundante y por la arqueada espalda mientras seguíamos besándonos en la boca y ella se abrazaba a mí. Entonces me hizo la revelación.
Tranquilos, pronto les contaré cual fue esa revelación. Por ahora solo les dejo una parte de lo que viví apenas conocí a Juliet y como nos divertimos en esa noche de lluvia y en ess ducha la mañana siguiente. Claro, si su imaginación les da para eso y más.
Pasiones Prohibidas ®

Sumamente delicioso y placentero imaginar q soy una de esas chicas! Espero la continuación!!
ResponderBorrarUna delicia de fantasía...
ResponderBorrarExitante
ResponderBorrarMe encanto felicitaciones es muy exitante mueve el modo perverso y hace pensar en muchas cosas
ResponderBorrarMuy rico se lee, haces que mi imaginación vuele mi señor
ResponderBorrarMe encantó
ResponderBorrarYo no he tenido una experiencia asi; tienes una forma de describir que pareciera que mi cuerpo siente cada cosa que voy leyendo, las caricias los besos, la exploración... Uuuffff ya hasta calor me dio... Y no tengo no que decirte como de mojada me tienes mi señor
ResponderBorrarHermoso relato.hace volar la imaginacion
ResponderBorrarMuy muy interesante, gracias por compartir
ResponderBorrarMe encantó.
ResponderBorrarGenial me encantó...
ResponderBorrarMagnifica e insitante
ResponderBorrarSúper,me encantó, espero por otra parte, gracias por sus relatos Sr M.P
ResponderBorrarSin duda esta es una de las que más me gustan esas historias que pasan miles de veces y que a veces escondemos o que a veces deseamos nos pasen que rico leerte siempre gracias Mr.P porque siempre logras que me moje besos
ResponderBorrarMe lo imaginé y mi cuerpo reacciono!!!!
ResponderBorrarMejor que la experiencia que tuve
ResponderBorrarGratos recuerdos llegaron a mí mente de una deliciosa travesura excelente relato mi Señor 💋
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