Bueno, es difícil describir lo que me ocurrió con mi perro, uno de raza bóxer que es muy juguetón y cariñoso, pero trataré de compartirles esta deliciosa experiencia. Un día cualquiera que estaba jugando con mi perro que se llama Coqui y esta fue la primera vez que yo probé el sexo con un perro, lo que comúnmente llamamos “Zoofilia” y desde luego que fue toda una experiencia que nunca pensaba que podría suceder y pasó cuando menos lo esperaba.
Yo soy una chica muy normal, físicamente hablando; no creo ser tan exhuberante pero tengo lo mío y bien puesto. Una de las cosas que me encanta de mi cuerpo son mis senos; son grandes, duros y pezones no muy grandes, aunque igual se dejan ver cuándo estoy caliente. Coquí, era un perro de 3 años, en pleno vigor, cariñoso, juguetón pero desde que nuestro juego se subió de tono, mi vida también lo hizo. Ese día que les estoy relatando mis padres salieron y no volverían hasta la noche. Aproveché de no hacer nada, ya que la semana había sido ajetreada y solo quería estar sin hacer nada. Esa mañana me levanté, me di un baño y aproveché de jugar con el chorro de la ducha. Me preparé el desayuno y me quedé en el sofá. Ya estaba sola en la casa, en realidad no tan sola, porque Coqui me acompañaba nos pusimos a jugar en el sofá que tenemos en la sala de estar cuando noto que Coqui se abrazaba a mi pierna haciendo unos movimientos extraños, era como si quisiera follar, yo lo apartaba de mí porque eso me incomodaba, recuerdo que ese día andaba sólo con una camisola muy corta que uso para dormir, sin sostén y mis bragas casi completamente desnuda. Alejaba a Coqui para que no me molestara pero él insistía, al parecer el animal quería aprovechar la privacidad que teníamos. Después, como a la tercera vez, me di cuenta que Coqui tenía su verga rosada muy larga y que de verdad me quería follar porque estaba muy caliente conmigo, al ver esa hermosa verga del animal aún más larga que la de mi primer novio, dejé que Coqui como es el macho me guiara en su juego disponiéndome para lo que él quisiera, es decir, estaría a su entero placer.
Coqui al parecer entendió la idea y apenas me quité la camisola, el animal, desesperado al ver mi sexo rosado con escasos bellos, se acercó a mí y con su lengua lamió mi vagina y mi clítoris de una manera como nadie me lo había hecho, el animal sabe muy bien que una mujer necesita estar bien mojada y dilatada para recibir tan impresionante verga, después de lamer por varios minutos y dejarme completamente excitada, temblando de placer entendí que quería montarme, yo pretendía ponerme a lo perrito para que me comiera mi culo blanco, pero para sorpresa mía así como estaba, se subió sobre mí y como si me abrazada me cogió por delante, buscando desesperado mi hoyo vaginal, una vez que lo halló, comenzó el animal a entrar y salir velozmente con su polla dentro de mí, podía sentir como esa verga húmeda me penetraba hasta causarme una serie de sensaciones que me hacía moverme desesperada por esa verga magnífica que me devoraba, al tenerlo en frente mío, atine a comenzar a chuparle la lengua y su hocico mientras él me lo metía hasta el fondo, estaba tan caliente que no me importaba que fuera un animal, yo me sentía su perra, disfrutaba de la mezcla de su baba y la mía. Parece que a él le gustaba porque sentía casi toda su lengua dentro de mi boca. La forma brusca en la que era poseía hacia que mi corazón palpitara con más fuerza y que mis pulmones expulsaran menos aire, comencé a gemir con fuerza; le decía: "Sigue así. Usa a esta perra para tu placer". Él obediente se movía con más fuerza haciéndome temblar del placer. Hasta que ya no aguanté más y acabé deliciosamente, mi vagina palpitaba a mil y mis fluidos escurrían por mis piernas. Mis pezones parecían que explotarían al contacto pero la lengua de Coquí los tranquilizó. Recuerdo que lo abracé y lo besé otra vez como si fuera mi amante.
Después de metérmelo y hacer que me corriera, me lamió otra vez mi vagina, yo de excitación me volteé quedando con mi culo parado, al cual mi perro no pudo resistirse y ahora embestía desde atrás metiéndomelo hasta el fondo, como estaba completamente húmeda y dilatada, su fabulosa verga entró hasta quedar metido con su bola, me di cuenta en ese momento que el acababa dentro de mí y yo quedaba completamente abotonada y pegada a él, al verme en el espejo que tenemos en la sala pude ver que nos veíamos como si Coqui tuviera a su perra completamente para él, de echo me considero su perra, pero más caliente que las de su especie, ya que así duramos como cinco minutos pegados. Sentí palpitaba y vaciaba su semen dentro de su perra. Casi al borde del delirio le dije: "Soy tu perra y puedes usarme cuando quieras. Siempre estaré dispuesta a darte el placer que buscas ya que tú me hiciste sentir de verdad lo que es ser una verdadera hembra". Ya no podía resistir, hasta que casi cayendo al piso su miembro comenzó a palpitar y a vaciarse en mi interior. Era una sensación exquisita ya que al sentir el primer chorro de ese tibio semen di un alarido de placer con el cual casi pierdo la conciencia.
Me sentí suya completamente y una vez acabado el acto, el sacó su verga de dentro de mí y tumbándose en el suelo su verga aun larga y caliente me miró como diciéndome termina ahora chupándomela por favor, así lo hice y tomando su verga se la lamí hasta que nuevamente acabé, y así nos quedamos abrazados un buen rato. Sin darme cuenta ya había pasado más del mediodía y debía cocinar, aún con sus jugos fluyendo de mi conchita como pude me puse de pie y fuí a la cocina. Le preparé su plato con comida a mi amante y el mío. Comí como lo hacen las hembras al lado de su macho y después de almorzar ambos decidí comerme otra vez su verga de postre.
Me acosté al lado de Coqui buscando su delicioso pedazo de verga y comencé a masturbarlo suavemente hasta que su punta comenzó a asomarse. Solo quería saborear sus fluidos, al estar casi por completo fuera la metí en mi boca y comencé a jugar con mi lengua en su punta. Coqui se puso de pie para que pudiera mamarsela mejor, yo estaba debajo de él disfrutando de aquel biberón de carne hasta ahogarme cada vez que lo tragaba. Sus jadeos hacían que por mi cuerpo se sintiera como un escalofrío que me estremecía por completo. Se la chupé con más ansias hasta que soltó su descarga en mi boca, disfrutando hasta la última gota de su semen. Está hembra dejó satisfecho a su macho y fui a preparar todo para cuando mis padres llegaran, por primera vez al volver los esperaba con una sonrisa. Mi amante sentado al lado jadeante y satisfecho.
Ya había transcurrido un tiempo desde ese primer encuentro, mi macho se encontraba excitado pero mis padres no salían de casa para cumplirle como debía. De vez en cuando lo masturbaba para sentir la tibieza de sus fluidos en mis manos y saborearlos como premio a la faena realizada.
Era fin de semana y mis padres otra vez iban a salir todo el día, era el momento propicio para satisfacer a ese ardiente macho que hurgaba en mi entrepierna como si supiera que su perra estaba dispuesta a darle el placer que necesitaba. Quería sentirme plena, abordada por el instinto más que la razón, busqué a Coqui sin poder encontrarlo en casa. Lo busqué en el patio y nada. Pensé que mis padres habían dejado la puerta abierta y éste se habría escapado cosa que era poco probable. De ser así sabía que volvería en algún momento y que mi entrepierna estaría jugosa para él, así que decidí darme placer hasta que apareciera. Llevaba 10 minutos tocándome y fantaseando con la verga de mi perro hasta que sentí ruidos en la habitación de mis padres, me levanté a ver y lo que vieron mis ojos no daban crédito. Mi madre, estaba culo con culo pegada a Coqui; por alguna razón que desconozco sentí celos y tenía la intención de reclamarle el que se haya metido con mi semental, pero por otro lado sentí excitación de verla disfrutando de la misma forma que yo lo hacía. Me quedé mirando mientras me tocaba tras la puerta viendo cómo jadeaba de placer la muy puta. Por alguna razón no se sintió bien y se devolvió a casa, y como ella tiene la costumbre de dormir sin nada de ropa ya que se pasa follando con mi papá y luego lo hace virtualmente quien sabe con quién; lo digo porque la he oído tocarse mientras papá no está y ella con su celular encendido hablando. Ésta vez se recostó y Coqui salió detrás de ella, no le dio importancia y se quedó dormida sobre la cama completamente desnuda, y el instinto del animal lo llevó a subirse a la cama y oler su entrepierna para probar lo que se le estaba dando en bandeja. Cuando se despertó caliente y húmeda ya era tarde, ahora solo deseaba lo mismo que yo: Tener dentro la verga de Coqui. Así que sin pensarlo dos veces se puso en cuatro y mi macho hizo lo suyo dándole por ese culo de puta que tiene.
¿Cómo contenerme? Me encantaba lo que veía y quería ser parte de aquella maravillosa follada. Luchaba con mis demonios internos. ¿Debía respetar la privacidad de mi madre? Ó ¿Simplemente entrar sin golpear y hacerme la sorprendida? La maldita pero excitante lucha entre la calentura y la cordura. Esta vez decidí darle privacidad y que lo disfrutara al máximo pero me la iba a cobrar en algún momento del día.
Pasó el rato y como si nada ella se levantó a verme, yo estaba con audífonos y escuchaba música. Me dice que no sentía bien por eso se había devuelto, le dije que estaba bien pero que yo me encargaba de los quehaceres de la casa pero ella cocinara. Accedió gustosa. Mediodía y mamá estaba en la cocina, yo la miraba y la veía aún pegada a mi semental. Estaba tan caliente que no podía disimular mis ganas. Además, Coqui jugueteaba con su lengua por debajo de la mesa haciendo que me estremecía por completo y parece que el maldito macho también lo hacía con mi madre porque su cara en ocasiones la delataba. Otra vez esa lucha que me invadía pero debía ser sutil si quería concretar algo.
Me levanté, fui al refrigerador para sacar agua helada y beber. Podía sentir que me miraba no sé si presentía lo que pasaría o era Coqui quien causaba estragos en su sexo. "¿Qué te pasa mamá? Se te nota algo inquieta" –le dije con voz suave. Ella rió y dijo: ”No te preocupes, todo está perfectamente bien". "De verdad me preocupa que estés así de sobresaltada, ya que siempre estás bien y siempre hay una sonrisa en los labios" –le dije colocando mis manos en sus hombros. Ella dio un salto en la silla y casi gritar del susto. "Tal vez Coqui pueda alegrarte" –le dije. Mamá con cara de sorprendida me dice: "Déjate de bromas. Además, no sé de qué hablas". Quería que fuera directo al grano pero no le daría tan fácil en el gusto.
Mis manos bajaron lentamente por su pecho mientras su respiración se agitaba. ”¿Qué pasa mamita?" –le pregunté con voz picarona. Su voz al responder estaba entrecortada: "Nada pequeña" –me dice. "Ya sé que tienes". La llevé a la sala y le dije que esperaba en el sofá con los ojos cerrados. Pude observar que al salir de su vista, aquellas manos se fueron directo a su vulva para darse placer. Estaba tan caliente como yo pero el juego duraría mucho más. "Ya casi estoy contigo mamita, cierra los ojos" –le dije. "Te voy a dar un masaje". Podía sentirla gemir y eso me tenía toda mojada la entrepierna tanto que mis bragas estaban pegadas a mi vagina. Me desnudé por completo y fui a la cocina donde estaba echado mi macho y tomé de su collar para llevarlo hasta el sofá. Mamá ya había perdido el control, estaba casi por llegar al orgasmo cuando jugaba con una de sus manos en la vagina y con la otra en el pezón cuando siente el primer lengüetazo de Coqui en su teta. Abrió los ojos en el acto y casi al borde el infarto me ve desnuda y con el perro tomado de su collar. Me dice: "¿Qué se te metió en la cabeza pervertida de mierda?". Intentó levantarse pero Coqui con la dejó ya que sintió su aroma de puta en celo y empezó a buscar el lugar de donde brotaba ese olor que lo enloqueció. "Quiero verte hacer lo mismo que hiciste en la mañana con él cuando te devolviste dicie do que te sentías mal". "No sé de qué hablas" –me responde. "De qué te vi culo con culo pegada a Coqui" –le respondí. No podía dar crédito a lo que había escuchado, jamás se le pasó por la mente que la haya visto; tartamudeaba y no sabía que decir. "Solo admite que lo disfrutaste y que eres una perra, así dejaré que Coqui haga contigo lo que quiera" –le dije. Como un reflejo instintivo levantó su falda y dejó ver cuan mojada estaba. Coqui se acercó y no dudó en meter su nariz, y hurgar con su lengua esa vagina de puta que tenía los labios hinchados por la calentura. Ya sin más empecé a tocarme, a disfrutar al ver cómo mi madre de transformaba una vez más en la perra de mi macho. Se puso en cuatro sin pensarlo y dejó su culo a disposición del perro que cslie te jadeaba a su alrededor, yo acerqué mi sexo a su boca y le dije que lamiera como la sucia perra que era y ella sin pensar comenzó a devorar mi vagina haciéndome gemir bien rico. Coqui sin esperar invitación la abrazó de la cintura y empezó sus movimientos.
Al fin le acertó, ella gritó pero dejó que Coqui se la metiera por completo mientras trabajaba con su boca y sus dedos en mi vagina. "Por Dios mamita, si que lo llames rico" –le decía entre gemidos. Quedaron culo con culo, se veía sensual, yo estaba a punto de acabar; podía sentir como mi vagina se contraía y comenzaba a chorrear; les puedo asegurar que hasta lo que cayó al piso ella lo limpió con su boca. El semental se vació por completo y comenzó a lamer sus jugos, yo me fuí directo a su verga la que deliciomente mamé disfrutando hasta la última gota de semen que brotaba de ella. Mamá se acercó y compartimos lo que estaba en mi boca a través de un intenso beso.
Nos bañamos juntas e hicimos travesuras en la ducha. Prometimos no revelar ese secreto y disfrutamos de Coqui ya sea por separado o juntas hasta que nos tuvimos que cambiar a un departamento donde no aceptaban mascotas y tuvimos que regalarlo. Aún lo recordamos como ese amante que sacaba nuestras ganas pero nos teníamos a nosotras, pero esa es otra historia.
Pasiones Prohibidas ®

Cada quien sus gustos, yo no creo que lo haría, me encanta como escribes mi señor pero este relato en particular no me estremeció como otros
ResponderBorrarGracias por tan fabuloso relato!
ResponderBorrarQue rico sentir q se mojan las bragas al escuchar este relato me encanto todas creo q queremos un buen amante asi con el que podamos disfrutar sin pudor alguno felicitaciones
ResponderBorrarEs un placer leer sus historias fasinantes y calientes..
ResponderBorrarMuy buen relato
ResponderBorrarExcitante y muy morboso
ResponderBorrarMuy bien descrito, pero no me mojo como otros la zoofilia no es lo mio y menos el incesto. Gracias por compartirlo
ResponderBorrarSin duda es una fantasía, que se quedará en eso. Sepa usted que logró humedecer cierta área con tan morboso relato.
ResponderBorrarSiempre me sorprende su imaginación y su habilidad de complacer todos los gustos aún cuando no es el mío lo felicito porque siempre su narrativa es excitante Mr.P
ResponderBorrarUfffff❤️
ResponderBorrarSabes que no soy fan de la zoofilia, pero es un relato excitante
ResponderBorrarUn rico y Perverso relato.
ResponderBorrarTus relatos la narración tan cuidadosamente detallada los hacen aún más excitantes. Un excelente relato mí amor Perverso 🔥 💋
Un relato muy erótico a pesar de que la zoofilia no es lo mío, pero admiro la manera en que atrapa a los lectores hasta el final. Gran talento el suyo
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