Estaba dormida, la observaba; ayer me había sometido a su antojo, me azotó y castigó, mi sexo y castidad lo guardaba para su marido Carlos. La seguía mirando. ¡Diablos mi hermana era hermosa! Yo era su versión todavía sin desarrollar, me di cuenta que me quedé dormida con el corsé blanco puesto, cuando intentaba quitarlo mi hermana despertó y me dijo: "¿Qué haces pequeña esclava?". "Quitarme el corse mi Señora Mónica" –le contesté. "Ven te ayudo" –me dijo. Cuando noté sus manos en mi espalda me dio un escalofrío, mientras me lo desabrochaba besó mi hombro con suavidad y dio un pequeño mordisco, gemí; ella terminó de quitármelo y me mandó darme la vuelta, estábamos las dos desnudas ella agarró mis pezones pequeños y tiró de ellos, apreté los puños y me mordí el labio inferior, me dijo: "Vas a darme un baño y luego iremos a la tienda de un amigo mío a ver si te puede poner unos percing en los pezones". "Sí mi Señora Mónica" –le dije asintiendo con la cabeza. "Tal vez también te anille los labios de la vagina y el clítoris. Ven detrás mío" –ordenó.
Salimos de la habitación y llegamos al cuarto de baño y la tuve que bañar, enjaboné todo su cuerpo y enjuagué con delicadeza, ella salió de la bañera y la tuve que secar. No me dijo ni una palabra, me miraba complacida. Yo era la pequeña y mis padres se habían volcado más en mí, a ella la trataron con mas rigidez pero a mí me concedieron muchos caprichos; ahora ella disfrutaba de esta situación y aunque yo callaba también lo disfrutaba. Cuando me masturbaba siempre fantaseaba que un hombre me dominaba y me violaba, ahora lo tenia pero en la familia. Al terminar ella me mandó entrar en la bañera, tomó el teléfono de la ducha y me empezó a mojar con agua fría, mienttas me acurrucaba y temblaba del frío ella se reía, yme decia: "Vamos esclava, lávate o quieres ir a la tienda oliendo a perra; hasta que no te folle Carlos esa apretada vagina y ese culito no tienes derecho a agua caliente".
Paró de echarme agua y me mandó enjabonarme, yo tiritaba pero obedecia, cuando ella decidió que ya tenía suficiente jabón, volvió a sbrir el agua , fría;; era como los golpes de fusta del dia anterior, como pude aguanté. Cuando terminó la ducha estaba físicamente y mentalmente anulada ni me sequé cuando dijo que la siguiese, fuimos a mi habitación y ella me dijo: "Quiero ver la ropa que tienes, a partir de ahora vestirás como yo te diga". Automáticamente de mi boca salió un: "Sí Señora Mónica". "Buena chica" –dijo. Empezó a mirar mi ropa, puso un grupo en la cama y otro la tiraba al suelo, con el calzado hizo lo mismo; el montón del suelo me mandó guardarlo dentro de la maleta mientras ella tomaba un vestido entallado de algodón de color negro y unos zapatos del mismo color con tacones , yo me los puse inmediatamente y mientras me ponia los zapatos me dijo: "Llevarás ropa interior cuando te lo ganes y ven que vamos a desayunar".
Ella se vistió con unos leggins negros brillantes y una camiseta también negra con la espalda abierta, sus botines me encantaron; eran negros de cuero con una hebilla en el tobillo y una cadenita que pasaba por debajo de un gran tacon alto y fino. Salimos de casa y esperamos el ascensor, cuando abrió las puertas ya habia un señor gordo y calvo, vestía un traje negro y corbata. Miró a mi hermana pero luego fijó su mirada en mí, me comía con la vista; yo bajé la cara no quería mirarlo, me parecía repugnante la forma que tenía de mirarme, mi hermana se dio cuenta de ello, se acercó a mí y me dijo al oído: "Míralo puta , quiero ver como se pone cerdo contigo". Yo levanté la cara y lo miré, él me sonrió con cara de depravado y le dijo a Mónica: "Es tu hermanita pequeña, ¿no?". "Sí, vino a quedarse un par de semanas" –respondió. "¡Cómo ha crecido! ¡Estáta hecha una mujercita!" –dijo él. "Sí, mucho. Pero usted sabe cómo es la juventud hoy, hay que mantenerla con la rienda corta, sino quien sabe que haría en la calle" –le dijo mi hermana. "Ah ¿Es una nena es mala?" –preguntó. Mi hermana rió y me dijo: "Seguro que sí. Si por alguna razón tendriamos que salir con urgencia mi marido y yo, ¿se haria usted cargo de ella , don Luis?". "Si claro, sin ningún problema" –le contestó. Solo de pensar en caer en manos de ese hombre me revolvia las tripas. Llegamos al estacionamiento, el viejo nos hizo ademán de que pasasemos nosotras primero. Salió mi hermana y cuando fuí a salir yo noté su mano como tocó mi nalga y la apretó con fuerza. Me pegué rápido a mi hermana que mientras salíamos me dijo: "Veo que gustas a Luis, es un putero y le gustan muy jóvenes como tú, seguro que haría muchas cosas perversas contigo". Yo no contesté pero asentí con la cabeza, ella me paró y me dió un bofetón diciendo: "Contesta cuando te hable, te voy a moler a palos puta esclava". Con los ojos vidriosos respondí: "Sí mi Señora Mónica". Miré hacía el Señor Luis que se paró para ver la escena y vi como pasaba la lengua por sus labios y se acariciaba la verga sobre el pantalón. Mi hermana empezo a andar y yo la seguí, llegamos a su auto y fuimos a mi anillacion.
Cuando llegamos a la tienda antes de entrar mi hermana me dijo que no abriese la boca y que me dejara hacer todo lo que el dependiente quisiera. Entramos y lo primero que vi fue un hombre grande con muchos tatuajes y percings, él se puso a hablar con mi hermana; mientras ellos negociaban precios me fijé que en una esquina había una chica joven también tatuada y con rastas de colores, llevaba un collar con una correa y estaba amarrada a una camilla de cuero negro, no levantó la mirada del suelo, era una esclava como yo, cuando estaba distraída fijándome en todo mi hermana me una fuerte nalgada y me dijo: "Harás todo lo que te mande sin cuestionar, ya está todo acordado, yo iré a comprarte ropa mas acorde con lo que eres ahora y luego vendré a buscarte". Ella salió de la tienda y la seguí con la mirada, me temblaban las piernas cuando oi la voz ronca del hombre que me decía: "Desnudate y ve a la camilla".
Muerta de miedo me quité el vestido y los zapatos muy despacio, caminé fui hasta la camilla y me quedé al lado de ella, aquel hombre se acercó a mí y sin mediar palabra me dio un bofetón que me tira casi al suelo, la cabeza me daba vueltas y notaba el sabor de la sangre en mi boca. De repente, noté como me tomaba del pelo y me levantaba, me tumbó en la camilla; la chica de rastas me amarró las muñecas y tobillos con unas correas que habían en la camilla, estaba inmóvil, la miré a los ojos y ambas estabamos excitadas, estaba deseando que me besara cuando noté un dolor en mi pezón izquierdo y ahogué el grito de dolor, tenía una pinza que aprisionaba mi pezón y levantaba la punta, vi como el hombre con una varilla fina de un metal muy brillante atravesó la punta; sentí un gran dolor y me desmayé.
Me desperté inmovilizada por las correas, tenia mis brazos y piernas entumecidas pero el mayor dolor venía de los pechos y de mi sexo, con gran esfuerzo conseguí levantar la cabeza y los vi, dos aros cada uno en un pezón, brillaban mucho el hombre se dio cuenta que estaba ya despierta; le dio una orden a la chica de rastas para que me soltara y así lo hizo. Mientras me soltaba oí hablar a mi hermana por teléfono, intenté levantarme pero me fallaron la fuerzas y caí de rodillas al suelo; la chica de rastas intentó ayudarme pero el hombre la empezó a azotar con una especie de latigo pequeño. ¡Dios mio, la golpeaba muy fuerte! Oía a mi hermana reírse y decirle que la moliese a palos, me empecé a mojar y me noté algo muy raro en la vagina; me agaché para ver qué sucedía, tenia un aro en cada labio y luego una barrita con dos bolitas en mi clítoris. Decidí no tocarlo, cuando terminó de castigar a su esclava el hombre sacó su verga gruesa y llena de venas, le levantó la minifalda que tenía y bruscamente se la metió en el ano, la empezó a follar fuerte y duro. La chica gritaba y gemía agradeciendo el premio que su Señor le daba. Mientras lo miraba y me mojaba cada vez más, oí la voz de mi hermana que me decía: "Cuando acabe en el culo de esa puta, tú se lo vas a comer y tragar todo el semen. ¿Está claro?". "Sí mi Señora Mónica" –respondí. Después de un rato viendo como le rompía el culo acabó, yo me acerqué a ellos y cuando sacó su verga del agujero lo ví abierto; me quedé mirando ese culo dilatado y cuando empezó a escurrir el semen por él rápidamente lo recibí con mi lengua y empecé a lamerle el culo, lo hacía como una loca, no sabía lo que me pasaba para que la humillación me excitase tanto. La chica gemía de placer y él hombre solo miraba como lo hacía. La chica de rasta se tiró un pedo en mi boca y noté como salió un chorro de semen, lo tragué todo, dejé limpio su culo. El hombre me dijo: "Ahora vas a dejar limpia mi verga puta". Miré a mi hermana buscando su aprobación pero ella dijo que no, ya que la virginidad de mis agujeros estaba reservada para mí Señor Carlos pero que en otro momento gustosamente me prestaba para que me follaba hasta dejarme sin aliento. Mi hermana me dijo: "Ven perra al auto, ven a ponerte algo que te he traido y nos vamos a casa". Me levanté del suelo, estaba molida y era el mediodia recién, me esperaba un dia muy largo de aprendizaje.
Llegamos a casa y mi hermana me hizo ducharme otra vez con agua fria para mí Señor Carlos que en breve llegaría, cuando terminé de ducharme fuí a mi habitación, mi hermana me había dejado la ropa que me tendría que poner , era lencería, un corsé negro con encaje y con ligero y unas medias negras; tambien tenía unos zapatos negros con una tira que se ataba al tobillo y tacón de punta. Salí de la habitación y fuí al cuarto de mi hermana por orden suya. Espere de rodillas a que se me llamara; no llevaba mucho tiempo de espera cuando oí la puerta, era mi cuñado que acababa de llegar, les oía hablar y reírse como si yo no existiera; temblaba entera, cuando oí a mi hermana llamarme, fuí hasta el salón, ahí estaban, se me ordenó ponerme otra vez de rodillas, mis ojos se clavaron en mi hermana que estaba vestida con un traje corto de látex rojo y llevaba unas botas altas también rojas. Carlos llevaba un traje negro con camisa blanca con el botón del cuello desabrochados y una corbata roja a medio anudar. Él me miró de arriba a abajo con una sonrisa y dijo: "¡Qué puta te ves cuñada!". Me humedecí completa con sus palabras, noté como mi vagina palpitaba y le dije: "Gracias mi Señor Carlos".
En ese momento mi hermana le dijo a él: "Cariño quiero ver como la follas y le quitas lo virgen a esta perra". Él dijo que fueramos los tres a la habitación, mandó a mi hermana que sirviera unas copas y me di cuenta que él dominaba la situación; sin decir nada ella servir. Él me miró y me dijo que me arrodillara frente a él con su copa y que le diera un sorbo cuando lo pidiera. Le dijo a mi hermana que pusiera algo sensual y que bailara como una puta de Night Club. Disfrutaba de los sensuales movimientos mientras él bebía lentamente. Estaba tan caliente observando que podía sentir como mis fluidos se escurrían entre mis piernas, mi Señor Carlos lo notó y me ordenó hacer lo mismo. Bailamos pegadas con mi hermana, ella recorría mi cuerpo con sus manos, la sensación era tan agradable y sensual, tanto que salían de mis labios pequeños gemidos. Observando fijamente mi cuñado dijo: "¡Qué putas son las hermanas! ¡Ya perras de una vez besense!". La necesidad de ambas era complacerlo y nos besamos de manera apasionada, él tocaba su verga por encima del pantalón; él estaba tan caliente como nosotras.
Mi cuñado bajó el cierre de su pantalón y sacó su dura verga, empezó a masturbarse lentamente viendo cómo mi Señora Mónica y yo nos besábamos. Su mirada seguía fija mientras cada roce de nuestras lenguas nos encendía más. Nos llama y nos ordena ir gateando hasta donde está él. Mi hermana iba adelante, yo me deleitaba mirándole el trasero; llegamos donde él y nos dice: "Bien para de putas, quiero que de desnuden y se disfruten mientras me masturbo viéndolas". Sentí un escalofrío intenso, ella me tomó con fuerza y desató mi corsé, yo solo bajé los tirantes de su vestido y lo subí hasta su cintura. Ya conocía esa vagina, había probado su sabor y me calentaba volver a probar esos tibios fluidos. Sentir la lengua de mi hermana recorriendo mi vagina me volvía loca de placer. Nuestro Señor estaba complacido al ver como nuestras lenguas se perdían en el interior de nuestros sexos. La alusinante sensación del orgasmo nos invadía a ambas, mi cuñado decía: "Acaben putas, disfruten".
Pronto les contaré cómo fuimos folladas por mi cuñado, esa noche de placer inolvidable en que me entregué por completo a ellos.
Pasiones Prohibidas ®

Tan excitante . Es casi como si fuese esa niña.
ResponderBorrarQue buen escrito sentí q yo era esa puta a la que le hacia eso su hermana q ricoo al menos ponerse eso en los pezones q delicia ganas de masturbarse con ese escrito y terminar parecia perra en celo
ResponderBorrarQue excitante relato... Pone a volar mi imaginación
ResponderBorrarMuy grato leerte. Cómo siempre
ResponderBorrarSuper excitante y deleitante el leer estas letras
ResponderBorrarLa continuación por favor!!!
ResponderBorrarCaballero público la otra parte?
ResponderBorrarUfffff!!!! Bastante excitante, q rica Lectura.
ResponderBorrarQue delicioso relato... Cada línea me ha hecho mojarme mucho ...
ResponderBorrarQue rico leerte mi Perverso mientras mis dedos danzan en mi húmedo clítoris. 💋💋😈🔥.
Que rico!
pero es Más rico aún Cuando estoy Contigo💋🔥🔥