Me llamo María José, tengo 50 años. Trabajo en un colegio municipal, soy profesora. Lo que les contaré ocurrió en el 2006, en ese tiempo tenía a cargo el Cuarto Medio B cuando ocurrió "La Revolución de los pingüinos" (así la llamaron las autoridades). Los chicos se tomaron el colegio, un día fui a ver como estaba el colegio y al entrar me sorprendió que unos alumnos pintaban sus salas y las chicas cocinaban para que todos comieran. Me saludaron y me preguntaron que hacía ahí y respondí: "Solo vine a ver como está el colegio". Uno de ellos respondió: "Ya lo vio profe, lo estamos pintado y ordenando". Una de las alumnas me preguntó: "Nos acompaña a la noche, igual hace falta que los profesores se una a la causa". Acepté pero una de las alumnas que era dirigenta de un curso no le pereció bien que me quedara.
Pregunté que le molestaba; no me respondió. Otra de sus compañeras me dijo: "Está su novio y quería follar con él". La abracé y le dije: "Si lo haces te cuidas,no te vallas a embarazar". Rió y me dio las gracias. Recordé que en mi escritorio habían preservativo fui a buscar y se los pasé. Estábamos todos conversando y riéndonos de las tonterías que hacían y de que esperaban de la movilización en general, cuando ellos se alejaron del grupo.
Pasaron unos minutos y fuí al baño, cuando pasé por la sala de profesores los ví que estaban en un lindo 69, los miré un poquito y vi su linda vagina depilada y el pene del chico, se mojó mi vagina, me calentó tanto ver a los pubertos follando; sabía que no estaba bien pero en cuanto al sexo soy una puta descarada, me empecé a tocar disfrutando de ver a la chica tragándose esa deliciosa verga, sentía unas ganas locas de unirme para probar lo que ella tenía entre sus labios, pero no quería interrumpir esa morbosa escena. Decidí quedarme ahí y tocarme hasta acabar, temblaba cada vez que mis dedos entraban en mi vagina y también por el malfito morbo de ser descubierta masturbándome. En un momento casi soy descubierta ya que no podía contener mis gemidos por lo que decidí al baño para terminar con mis ganas de sexo. Casi corriendo me encerré en un cubículo y di rienda sueltas a mis gemidos, me tocaba los senos deseosa de verga mientras mis dedos tres de mis dedos se perdían en el interior de mi sexo húmedo y caliente. Estaba caliente entre mis gemidos y fluidos cuando caí en un intenso orgasmo que me dejó exhausta.
Cuando venía de vuelta del baño, la chica estaba en cuatro en el piso y él se lo metía por la vagina, ella le pedía más: "Mételo todo amor, quiero que lo metas todo" –decía y gemía mientras esa erecta verga se abría paso. Seguí mirando y mi entrepierna chorreaba. Ya me había tardado mucho así que regresé al grupo de chicos que seguían conversando; una de las alumnas me preguntó a dónde andaba. "En el baño" —contesté. Así que pregunté: "¿Y ustedes que conversan?". "De hacer una orgía" –dijo una. "¡Ah que rico! Yo me anoto" –le dije. Se rieron todos, tal vez no esperaron esa respuesta, pero cuando las risas se calmaron otra alumna me preguntó: "¿Profe como tiene su vagina?". "Depilada" –le respondí. "¿La tuya cómo la tienes?" –le pregunté. "Con pelos, no me he depilado aún" –respondió. "Apuesto que se la han metido tanto profe que la tiene grande y profunda" –dijo un alumno. Lo miré y reí, le dije: "No es tan grande y me entra apretado cuando mi esposo me lo mete". Me estaba poniendo más caliente de lo normal, sentía como mi concha palpitaba con cada pregunta. "¿Le dolió mucho cuando tuvo sus hijos?" –preguntó otra chica. "Si, duele pero se olvida cuando tienes a tu hijo en tus brazos" –le respondí. Continuó el interrogatorio y me preguntaron: "¿A qué edad fue su primera vez?". No sé si se estaban calentando como yo o solo tenían curiosidad ya que estábamos hablando fuera de las formalidades de profesora y alumnos. "A los trece con un amigo del colegio" –les respondí. La confianza estaba así que pregunté: "¿Ustedes ya tuvieron sus primera vez?". No respondieron casi todos.
Cuando creí que la conversación ya había terminado una chica dijo: "Estos no conocen una vagina profe". Nos reímos y un chico dijo: "Muestra la tuya para ver una en vivo y en directo". La chica se bajó el pantalón y el calzón, les mostró su rica vagina. "Ahora muestren ustedes" –dijeron las chicas. Uno de los alumnos se bajó su pantalón y su bóxer, salió un delicioso pene; se me hizo agua la boca y no podía contener los fluidos que emanaban de mi sexo. "¡Qué grande la tienes!" –dijeron las chicas. "¿Le cabe eso en su vagina profe?" –me preguntaron las chicas. Sin tapujos les respondí: "Sí". Los chicos me dijeron: "Muestre su vagina profe, usted ya ha visto demasiado y usted no muestra nada". Subí mi vestido, corrí mi tanga y mostré mi vagina. Las caras de ellos fue de asombro, supongo que se veía tal igual que en los vídeos porno de sus teléfonos. "¡Qué rica!" –dijeron. No aguantaba la calentura, por lo que decidí quitarme la tanga y quedarme con el vestido en la cintura. Uno de ellos me la tocó y dijo: "La tiene mojada". Otro se acercó y dijo: "Podríamos cogernos a la profe y ver si es verdad que aguanta". Otro se acercó, tocó mi vagina y metió un dedo, un pequeño gemido salió de mis labios. Estaba al borde de la desesperación, mi concha quería verga y tenía varias a mi disposición, no iba a desaprovechar la oportunidad de que me cogieran y que me hicieran sentir puta. "La tiene muy rica profe" –dijo mientras se bajó su pantalón y sacó su verga, la pasó por mi vagina, sentí como mi piel se erizó y palpitó mi interior al sentirla. Varias de las chicas estaban con sus ojos bien abiertos mirando lo que pasaba, podía ver qué estaban calientes mirando y les dije: "¿No querían tener una orgía? Esta es la oportunidad".
Era lo que esperaban oír, se acercaron al grupo de los chicos y todas nos desnudamos por completo, yo me acerqué al chico que me había pasado la verga por la concha, lo besé y le digo: "Métela toda en mi vagina, hazme gritar". Me puse en cuatro y me la metió toda. Comencé a gemir de manera deliciosa mientras miraba a las chicas como unas eran folladas y a otras chupando verga, otras se lamía la vagina. El gimnasio se había convertido en una escena que ni Calígula habría imaginado. "Sí, dame así de rico. Tómame fuerte de las caderas y dámela hasta el fondo" –le decía. Su rica verga entraba y salía haciendo que me arqueara en cada embestida. Estaba tan caliente y el chico me lo metía tan rico que deseaba tanto que me llenara con su semen, otro chico se acercó y puso su verga en mi boca y me dijo: "Chupa puta, se nota que quieres otra verga". Obediente al deseo de ese macho empecé a comer su verga, la tragaba completa, si que era una puta caliente. En eso sonó mi teléfono, era mi esposo; cómo pude contesté. "¿Todo está bien? ¿Por qué no llamaste?" –me preguntó. Mierda. ¡Cómo respondía a esa pregunta! "Mi amor, no había podido porque estaba ocupada con los chicos charlando" –le dije. "Estaba preocupado" –me dijo. Cómo podía intentaba disimular los gemidos que se me escapaban, mientras él hablaba seguía disfrutando de la verga en mi boca y de la cogida que me estaban dando. ¡Qué ganas de decirle que estaba cogiendo como puta! Qué se enterara de que dos jovencitos me tenían a su merced y que a mí lado había un montón de pubertos cogiendo.
Parecía que los chicos no acaban nunca, no podía aguantar y comencé a gemir; mi esposo al otro lado de la línea me dijo: "Ya veo porque no me habías llamado, te están cogiendo como la puta que eres; me das envidia porque me gustaría estar contigo para cogerme a una de las putas que tienes como alumna". Escucharlo me calentaba aún más, sabía que siempre le gustaron las putitas de mi escuela y que siempre fantaseaba con cogerse alguna; por eso me hizo comprar un uniforme escolar y me hacía vestirme de colegiala para follarme. "Si vieras como están estas putitas de seguro te estarías cogiendo a más de una" –le dije."Sigue en lo tuyo puta, me voy a masturbar pensando en rico que lo estás pasando y cuando llegues a casa te voy a coger hasta que ya no puedas más" –me dijo. Acabé cuando dijo eso y cortó la llamada. Seguí chupando la verga del chico mientras el otro me follaba con más fuerza hasta que los tres acabamos juntos; llenó mi vagina con su semen y el otro mi boca, no paré de chuparlo hasta la última gota, de igual manera lo hice con el otro cuando sacó su verga.
De pronto me ví rodeada de cuatro chicos que se masturbaban alrededor, uno a un no me fueron dando su semen, el que caía en mi boca, en mi cara, en mis tetas; la tibieza de esos fluidos me ponía más caliente. Se acercó otro chico y me la metió con fuerza en la concha. "¡Qué rico!" –exclamé". Me sentía tan puta. Tomé a ese chico y lo tiré al piso, quería cabalgar su delicioso miembro. Me subí y me empecé a mover como loca, gemía y babeaba de placer, en un momento que me detuve otro me tomó de la cintura y sin misericordia la metió en mi culo. ¡Oh qué deliciosa sensación! Mi culo también deseaba verga y sin problemas se abrió para recibir ese suculento premio. Me llenaron otra vez la concha con semen y mi culo también se llenó por completo; esos dos pubertos me hicieron acabar como una zorra. Las chicas cogían y gemían cómo locas, ni en mis más perversos sueños húmedos había vivido algo así, lo disfrutaba ya que no sé cuándo vuelva a suceder algo parecido.
Me comí veinte vergas esa noche y con todas terminé llena de leche, pero quería más. Tomé a una de las alumnas y la puse sobre una mesa, separé sus piernas y disfruté lamiendo su vagina, pasaron algunos minutos y acabó en mi boca gimiendo y tratándome de puta, sentí como una lengua invadió mis nalgas y mi concha, era una chica que degustaba del semen que escurría por mis agujeros. ¡Mierda, otro orgasmo más! No sé cuántas veces acabé pero mis piernas temblaban y se doblaban casi sin fuerzas. Estuvimos cogiendo toda la noche. Llenas de semen nos vestimos para preparar el desayuno y alimentar a nuestros machos.
Pasado el fragor de la calentura y con un poco más de cordura pensaba en lo sucedido. ¿Habrá sido un error? ¿Cambiará la forma en que mis alumnos me mirarán? Lo único que sabía que ahora sería la musa de muchos en sus noches a solas en su cuarto. Las movilizaciones terminaron, los alumnos consiguieron muchas de las propuestas que hicieron al ministerio de educación ya que esto ocurrió a nivel país y las clases debían volver a la normalidad. Al lunes siguiente del término de la "huelga estudiantil", cómo siempre los cursos se formaron en el patio, se entonó el himno patrio y se izó el pabellón nacional, uno a uno los cursos entraron a los salones de clases. No niego que estaba nerviosa, dejé mis libros en el mesón y me quedé en silencio esperando una reacción de ellos. Me senté, uno de ellos se me acerca y me da un beso en los labios, me dice: "Buenos días putita". Así todo el curso, estaba caliente pero ya en clases no podía hacer mucho, pero separé mis piernas y me toqué en presencia de ellos para supieran que siempre estaría ahí para saciarlos tanto a las chicas y a ellos. Ya han pasado varios años y con curso nuevo que tengo aprovecho una vez al mes de hacer una salida educativa en dónde saben que su profesora es y siempre será su puta.
Pasiones Prohibidas ®

Super excitante y delicioso placer, inexplicable
ResponderBorrarDemasiado excitante me moje imaginando todo eso que rico💋💋💋
ResponderBorrarDemasiado excitante me moje imaginando todo eso que rico💋💋💋
ResponderBorrarDemasiado excitante me moje imaginando todo eso que rico💋💋💋
ResponderBorrarQue delcioso saber q te cogen asi te hacen sentir puta y perra muy exitada deseosa de verga que llene tus agujeros suplicando xq no termine siendo la mas puta d todas a cada instante y gemir loca de celos
ResponderBorrarUuuufff....saludos ..aquí con la verga dura
BorrarSencillamente exitante
ResponderBorrarCaliente relato, hasta me dejo con ganas y muy mojada
ResponderBorrarSabes que me encantan tus relatos 💋
ResponderBorrar