45. Sola en casa



Mi nombre es Cinthya, tengo 25 años, vivo en una casa cerca del centro de la cuidad, en una calle un poco concurrida; cerca hay algunos bares y siempre se ve que transita mucha gente. estoy de novia con un chico guapísimo desde hace un tiempo. Una noche de diciembre hacía calor, tenía el ventilador de techo encendido. Me había quedado dormida desnuda. Me había masturbado imaginando que pajeaba a un caballo, le agarraba la enorme verga y la sacudía arriba a abajo, de un lado un lado al otro. Diez hombres se masturbaban mirando. El semental estaba atado y los hombres también del torso y las piernas pero con las manos libres. Imaginaba que estaba trabajando en un banco de semen y mi misión era que estos hombres que estos hombres se calentaran para llenar los frascos. Lo hacía desnuda, sudando, mis manos masajeando aquel pedazo de verga, incluso lo hacía con mi boca, la que se llenaba con ese imponente miembro. Los tipos diciéndome: "Puta, zorra, perra sucia". En mi imaginación me olvidaba de los putos frascos e iba hasta ellos para que uno a uno acabaran en mi boca y en mis tetas, sentía la viscosidad de su semen invadirme por completo. Era el turno de que el caballo acabara y el chorro de semen me empapó por completo la cara y bajaba por mi cuello hasta mis tetas. Les puedo decir que me vine en oleadas y sin quitarme los dedos de la vagina me venció el sueño.

Me desperté de golpe, alguien me acababa de poner unas esposas. Grité aún sabiendo que estaba sola. No había luz no podía ver pero me habían puesto una venda en los ojos, asustada me di cuenta que me faltaba el aire. Intenté quitármela, pataleaba y gritaba pero cada esfuerzo me quitaba el aire. Intentaba levantarme para salir corriendo, era inútil, mis fuerzas se desvanecían; era una presa vulnerable en la cama. Pasaron la quijada de las esposas por detrás de la cama y la aprisionaron en mi otra muñeca, quedando esposada al cabecero de la cama. Se sentó encima mío y me amordazó con lo que creí era un cinturón de una bata, me retorcía y pataleaba , no podía gritar pero sí respirar. Seguí pateando hasta que me agarró un tobillo, le pasó un lazo y lo ató a la pata de la cama, luego el otro.

Estaba aterrorizada e indefensa. Solo podía oír pero no oía nada. El intruso se movía en el más absoluto de los silencios. Debió venir a robar pensando que no había nadie y al encontrarse que estaba sola decidió llevarse un "trofeo" y por eso me había atacado. Pensé en que no me iba a matar, lo hubiera hecho, ya que me impedía ver para que no le delatase. Respiré hondo haciendo ejercicios de relajación, el terror que tenía no valía para nada, aunque era inevitable.

De pronto, sus manos apretaron mis senos, los sobaron, los estrujaron, pellizcaron con furia mis pezones; me dolió mucho, quería gritar pero no podía. Me di cuenta que iba a llorar, volví a respirar hondo para evitarlo, llorar no me iba a ayudar en nada. Se quedó jugando y apretando mis pezones con una mano, mientras la otra comenzó a darme azotes en mi concha expuesta y desnuda. Sin darme cuenta me encontré contando, era un manotazo cada 3 segundos. El descubrir el ritmo de los golpes me liberó la mente del terror, quedé solo con el dolor intenso pero capaz de asimilarlo. Sus dedos tocaron mi concha, la araron como rejas en la tierra y me metió los dedos de golpe. No estaba mojada y me dolió, fue una invasión a mi vagina. Los movía adentro, intentaba seguir relajándome y distendí mi sexo para que no me hiciera daño. El cabrón volvió a jugar con mis pezones mientras invadía mi feminidad.

Se retiró, me quedé atada, amordazada, sin ver, abierta, y todo en el más absoluto silencio. Volví a entrar en terror. Mientras me usaba, el intentar controlar el dolor me había ayudado a evitar los ataques psíquicos. Me puso dos almohadas bajo las nalgas, comprendía lo que me iba a hacer y lo hizo. Me la metió de un golpe, sin miramientos, descargando toda su fuerza en aquella verga qué perforó mis entrañas. Estaba encima mío, sentía su peso, me agarró de las caderas y empezó a bombear, era un mete y saca salvaje, como una bestia poseída. Yo estaba quieta, pensé que acabaría cuando se corriera pero paró de pronto y sacó su verga de mi vagina. Viví el silencio y el miedo a lo que iba a seguir. Volvió a sobarme los senos y de nuevo me apretó los pezones haciéndome daño. Me soltó el tobillo izquierdo, tiró y me hizo girar. Supe que iba a hacerme, me había dejado con el culo a su completa merced.

Fueron veinte palmadas, fuertes, que me dolieron e hicieron que mis nalgas ardieran. Escupió en mi agujero mojandolo por completo, respiré muy hondo, puse la mente en blanco, intenté relajarme, sobre todo los músculos del esfínter. Noté su glande de su apoyado en la entrada de mi culo, entonces empezó a empujar hasta que entró completa. Se quedó pegado a mi espalda empalándome. Una vez dentro sólo quedó la molestia de su verga en mi interior. me usó, se movía casi hasta sacarla, dejando que mi estrecho agujero agarrara su glande, se movía girando y luego volvía a clavarse hasta que sentía sus testículos contra mí. Puse mi mente en blanco, yo era solo un recipiente, un recipiente en el que descargó su semen. Sacó su miembro, volvió a darme unos azotes y le oí en el baño orinando y lavándose. Había acabado de usarme, me aterroricé de lo que iría a hacer luego pero no hizo nada, solo recorrerme con un dedo la columna desde el cuello hasta mis nalgas. Luego me liberó la muñeca derecha de las esposas, marchándose y cerrando la puerta de La habitación de un portazo que retumbó en toda la casa.

Logré abrir las esposas, me quité la venda y la mordaza, me recorrió un enorme escalofrío, estaba adolorida, humillada, sucia pero había salvado la vida. Me solté el pie atado y corrí a cerrar la puerta de la calle con el cerrojo y con llave, ahora nadie podía entrar. Fuí al baño, necesitaba bañarme. Dejé que el agua me limpiara. Volví a la habitación, quité la sabana, quedaba restos de su semen, podía servir para la denuncia, aunque había que saber también lo que había robado. Debía pensar, relajarme, descansar. Fuí otra vez al cuarto, no quería usar la cama así que me tiré en el piso, allí me acurruqué. Entonces sonó el celular, me levanté a buscarlo, estaba en la mesa de la sala. "Gatita, tienes que ser buena para que no tener problemas, lo de hoy poniéndome caliente y dejarme con las ganas se paga. Mira las fotos que te mando" –me dicen del otro lado del teléfono.

Me empezaron a entrar las fotos, eran ocho, en todas estaba desnuda, tal cual había sido sometida a esa dura experiencia; eran duras y lujuriosas. "¡Hijo de puta! ¡Maldito! Me has matado del susto y me has hecho daño" –le respondí casi llorando. "Me escapé del seminario de la empresa para que tuvieras tu pequeño castigo. Mañana vuelvo al medio día. Ya sabes que tienes que portarte bien" –me dijo. Me relajé, si el hijo de puta de mi novio me hubiera hecho ver que era él, habría podido ser hasta morboso y lascivo, un juego lleno de adrenalina, pero no, había querido asustarme, hacer que me cagara de miedo y que pasara un mal rato.

Claro, yo le había mandado un par de historias de mi día en la piscina de modo que podía pensar que eran reales o fantasías mías. Lo había hecho para vengarme que me estaba dejando sola dos días, pero la venganza me había salido mal. Pensar eso y empezar a reírme fue la manera en que mi cuerpo se relajó. Me subí a la cama y recordé todo lo que sucedió, mi sexo empezó a humedecerse y mis dedos ha buscar ese placer que me fue negado por ser una mala chica. Mientras me acercaba al orgasmo pensaba en ¡qué pedazo de hijo de puta es mi novio!


Pasiones Prohibidas ®

Comentarios

  1. Excitante y bien detallado. Como se antoja algo así mi perverso 😈

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  2. Me gustó mucho mi amor , como siempre lo he dicho tu forma de narrar ,los detalles tan específicos de cada escena hacen que la imaginación vuele y las sensaciones fluyan Sin duda una exquisita y excitante 😋 lectura 😈🔥

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  3. Excelente relato mi señor, siempre con los detalles que me hacen sentir de todo, gracias por compartirlo

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  4. La imaginación vuela al leer estos relatos me encantó! En algún momento e imaginado algo así 😏

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  5. Incleible relato encanta a la hora de imaginar cosas perversas me encanta gracias por sus escritos como siempre Caballero

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  6. Me gustó pero me resultó muuuuy corto... quería más!

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