50. Cumpliendo mis fantasías con mi tía Vanessa

 

Tengo 25 años soy de Santiago de Chile; en el sexo soy bastante pervertido y dominante. Antes de comenzar les daré una pequeña descripción. Mido 1 mt., 77 cm., ojos café claro, pelo corto, delgado.

 Hace un par de años que no veía a mi "tía" (una ex amiga de mi madre. Ex, por traicionarla con su marido). Se llama Vanessa, tiene actualmente 35 años (10 años menos que mi madre). Tienes unas buenas tetas firmes, pero lo que de verdad destaca es su culo bien duro y redondo que siempre me calentó poniéndome caliente cada vez que la veía. Medirá 1.65 y tiene labios carnosos, si los habré imaginado chupándome la verga. Lo mejor que es una madura soltera y sin mayores compromisos.

 Me la crucé en la barra de un bar y dándole una nalgada en el culo empezamos a charlar, estaba muy decidido a cogérmela esa misma noche. "Estás muy hermosa Vanessa" –le dije. Tenía una minifalda que se le veía todo ese delicioso culo apenas cubierto por una diminuta tanga, una blusa que marcaba sus pezones. "Gracias querido, también te ves guapo" –me dijo. "Viniendo de ti es un hermoso cumplido" –dije. La miré con cara de pervertido y le dije: "Te invito un whisky". Sonrió y dijo: "Perfecto, me encanta sentir algo fuerte en mi boca". Bebimos, reímos y ya era tiempo de la cacería, había que dejar la carnada. La miré a los ojos y le dije: "Desde que te conozco has sido parte de mis más sucias fantasías, incluso este encuentro ya lo había imaginado con la mayor perversión de mis deseos". Suspiró y dijo: "Sería un peligro para ti cumplir esas fantasías porque soy una mujer que sabe lo que quiere, puedo ser parte de tus sueños pero también puedo ser parte de tu perdición si te enredas conmigo". "También soy un hombre que sabe lo que quiere y quiero tenerte para hacer todas las cosas sucias que mi mente ha tejido. Tal vez la que se pierda seas tú" –respondí. Ella iba a decir algo pero la hice callar metiéndole la lengua hasta su garganta, no protestó sino que también me besó con la misma intensidad. Le digo al oído: "Ya sabes hace cuanto que te quiero coger tía". Ella apretó mi verga que ya para ese entonces estaba dura dentro de mi pantalón. "Veremos si tienes lo que dices poseer muchachito" –me dijo. Sin perder tiempo salimos del bar, nos subimos a un taxi y nos fuimos directo a un motel. Dentro del taxi en la parte trasera del auto la iba manoseando, mis manos se perdían debajo de la minifalda, sentía la humedad de su sexo que empapaba su tanga. La actitud del taxista era indiferente a lo que sucedía atrás, así que metí mis dedos por su tanga; estimulaba su clítoris arrancando dulces gemidos de placer. Vanessa al notar la actitud del taxista comenzó a manosearme y sin decir nada sacó mi verga para chuparla. Sabía que era una puta pero me quedó más que confirmado al tenerla en el asiento de atrás de un taxi mamando mi verga y sin importar que el poco impresionado taxista se diera cuenta.

 Al fin llegamos al motel y apenas entramos a la habitación la tiré en la cama y la puse en cuatro patas sacándole la minifalda a la mierda que me molestaba para concretar todas mis fantasías, le arranqué la tanga con los dientes y ella se quitó la blusa, la muy sucia no tenía brasier por eso se le marcaban sus deliciosos pezones. Se iba a quitar los tacos altos pero se lo impedí: "Así te ves más puta" –le dije, quedando completamente desnuda en tacos altos. Al verla en cuatro tendida sobre la cama caliente, deseosa; me lancé sobre ella y empecé a chupar su vagina depilada y mojada como un loco mientras nalgueaban su culo con fuerza, ella gemía y gozaba como una verdadera puta, acabó varias veces, llenándome de sus tibios jugos.

 Se dio vuelta y mirándome con una cara de pervertida, se acerca con el deseo en sus ojos; me desabrocha el cinturón, la detengo agarrándola fuertemente del cabello y le doy una bofetada. "¿Me deseas?" –le pregunto. Me responde: "Desde que me veías con lujuria cuando iba a ver a tus padres". Hábilmente me quitó el jeans y el bóxer, mi verga erecta, dura la hizo suspirar al verla con jugos pre seminales en la punta. Abrió su boca y le metí completa la verga hasta los testículos, le abofeteaba la cara mientras ella masajeaba mis testículos. "Eres una sucia perra" –le dije. "Sí, soy una sucia perra, me encanta la verga" –dijo. Le apretaba su cabeza contra mi verga haciendo que se ahogara; cogía su boca con fuerza hasta que hiciera arcadas y babeara mientras le azotaba las tetas con mi mano. Sus tetas se movían muy rápido en cada golpe, le apretaba duro los pezones y los retorcía. Gritaba y gemía como una puta. "Eso, grita como la puta que eres" –le decía mientras ella me pajeaba como desquiciada. Otra vez se metió en la boca mi verga y por el diablo que la chupaba de manera deliciosa. Le quité su "caramelo" y empecé a refregársela por toda su cara, parecía una deliciosa tortura ya que con desesperación seguía el recorrido que mi verga hacía por su rostro. Era una perversa, tomó mis testículos y los chupaba con lujuria.

 La puse en cuatro, coloqué los brazos contra su espalda y le metí fuertemente de una la verga hasta los testículos haciéndola gozar y gritar como loca, mientras le daba de nalgadas fuertes que dejaban marcadas mis manos en su culo. La penetraba fuertemente, su vagina estaba hinchada y húmeda, de manera endemoniada pedía que le diera con más fuerza. Cada vez mis embestidas eran más fuertes, ella jadeaba de placer mientras le decía: "A las putitas como tú se las coge así, como si fueran unas perras".

 Estaba re caliente y perdido en el placer. Dejé de penetrar su vagina, estaba hecha un río de fluidos. Tomé mi cinturón y lo ocupé para atar sus manos a la espada, le paré el culo como a una sucia perra, puse su cabeza contra la cama y le enterré con fuerza toda la verga en el culo, haciéndola gritar como una puta deseosa. Descontroladamente empecé a darle fuertes embestidas; ella se masturbaba alocadamente su clítoris, estaba hecha una puta caliente rogándome que le rompa el culo. “¡Dale, cógeme hijo de puta!” –me decía. La embestía furiosamente su culo, se lo taladraba salvajemente; sus gritos cada vez eran más fuertes mientras le hacía mierda su agujero. Ya casi no podía aguantar las ganas de acabar pero me contenía, quería seguir dándole duro hasta que suplicara piedad, pero la muy puta solo quería más. Al cabo de unos momentos su cuerpo comenzó a temblar, sus jadeos calientes me hacían delirar de placer; ella había caído presa de un intenso orgasmo y yo también estaba en las redes del placer, al fin me vacié por completo en su culo, llenándolo de semen. “¡Ah, que rico coges! –me dijo. Saqué mi verga de su culo y me senté al borde de la cama. “¡Ven acá putita! Todavía puedes hacer más” –le dije. Al estar junto a mí, enredé mis dedos en su cabello y la puse de rodillas en el piso, la putita sabía lo que debía hacer; tomó mi verga y la metió de una en boca hasta los testículos. Lo hacía con habilidad, haciendo que otra vez mi verga se pusiera dura en su boca.

 La tomé con fuerza y la subí encima mío, de una le clavé mi verga en su vagina hirviendo; comenzó a moverse lento, con suavidad. Yo apretaba sus pezones a medida que aumentaba sus movimientos. “Eso muévete así sucia perra” –le decía. El deseo era el mismo que al principio de la noche, mis manos furtivas recorrían cada espacio de cuerpo haciendo que gimiera con intensidad. Su vagina se contraía en cada embestida, apretaba sus nalgas con fuerza; el placer corría por sus venas y fluía por su boca con esos deliciosos gemidos. Ambos ya no resistíamos más el placer y al unísono nos dejamos consumir por completo por esa lujuria que se apoderaba de nosotros; consumidos por esa llama de placer los dos explotamos en deliciosos gemidos que se tradujeron en impetuosos orgasmos, sentía como mi semen llenaba su interior y como su vagina se contraía al ritmo de sus gemidos. Vanessa cayó sobre mi pecho jadeante y sudado, ella con su respiración agitaba y temblorosa trataba de recobrar el aliento, nuestras lenguas se enredaban en un apasionado beso y nuestros cuerpos aun intentaban de controlar la sensación de haber tocado el cielo.

La mañana llegó y nos sorprendió abrazados como una pareja de enamorados, nos fuimos a la ducha y después salimos de la habitación. “Eres una puta insaciable” –le dije. Sonrió y me dijo: “Eso ya lo sabias”.  “Claro, no soy tonto ni ciego, siempre lo supe y por eso eras la parte central de aquellas noches en mi habitación imaginando este perverso momento” –dije de manera perversa y añadí: “Ten por seguro que no será el último”. “Eso se lo puedo asegurar caballero, no será el ultimo” –dijo.

Nos subimos a un taxi y la llevé a su casa, en la puerta nos despedimos con un beso apasionado; sabia en el fondo que no solo había ganado una amante ocasional, también había obtenido una deliciosa puta que estaría siempre dispuesta a abrir sus piernas para darme el placer que un hombre requiere.

 

 

Pasiones Prohibidas ®

Comentarios

  1. Que buen relato mi amor la actitud tosca del sujeto le da ese morbo latente de principio a fin
    Los detalles explícitos como siempre son un deleite dándole ese sin duda toque rico y excitante
    Sabes que mi mente también vuela como la tuya 😏. Y así como te gusta comprobar lo efectos
    Pues si soy igualmente perversa como tú y mi húmeda vagina no miente ya lo sabes 😈😈💋
    Mi amado perverso escribes excelente 🖤

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  2. Uffff q excelente relato Caballero hace volar la imaginación al maximo capaz que me da un infarto vaginal ja ja.

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  3. Excelente escrito caballero, deliciosamente redactado, sus escritos siempre hacen volar la imaginación e invitan a saciar los deseo que provocan.

    Gracias por dejarnos leer sus exquisitos escritos.

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  4. Un placer leerle como siempre Caballero⚘
    Un sabroso relato!!

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  5. La fuerza e ímpetu del protagonista me hace pensar la forma en la que debes ser tu en las relaciones. Me exita la forma en que describes el momento de pasión, como te dije mi mente vuela hacia el calor

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