51. En el callejón de camino a casa



Karina, cumplió ya 18 años y parece una caliente mujer de 25. ¡Vaya que chica! Tiene piel delicada, pelo negro que le llega a los hombros, ojos verdes profundos, una boca pequeña pero deliciosa, unos pechos perfectos ni muy pequeños ni muy grandes, que decir de sus piernas largas y bien formadas; lo mejor es ese culito que tiene, es durito y paradito.

Bien lo que quiero contarles le pasó un día que ella venía de clase. Iba por la calle, traía puesto su precioso y muy sexy uniforme del colegio una blusa blanca pegadita un chalequito azul sin abotonar, una corbata azul y una falda muy cortita, también azul. Seguía caminando hacia su casa cuando de una esquina sintió que la jalaron a dentro de un callejón, antes de poder reaccionar de alguna manera le taparon la boca para que no gritara, ella no podía ver quien era, solo sabía que era un hombre encapuchado y usaba un barbijo de cuero negro, era más alto que ella y se notaba que hacía ejercicio; intentó luchar pero de un empujón la dejó con la espalda pegada a una fría pared. sola la empuja hacia delante esa fuerza la llevo hasta una pared, la contramino de espalda contra ella. El hombre la miró a los ojos, sonrió cínicamente y le dijo: "Tranquila preciosa, que de ti depende que todo salga bien".

Sacó una navaja, la acercó al cuello de la chica mientras él gozaba al ver el miedo en los ojos verdes de su linda presa, y en efecto la pobre Karina estaba aterrada. De repente, el encapuchado le comenzó a acariciar las piernas, la chica se retorcía tratando de liberarse pero era inútil, luego el tipo sacó de su bolsillo un pañuelo celeste, quitó su mano de la boca de la chica e introdujo el pañuelo ahí mismo. La intimidó de nuevo con la navaja le dijo: "Mira perra, si escupes el pañuelo y gritas tu hermoso rostro tendrá una cicatriz y al mirarte al espejo recordarás que por no obedecer saliste perdiendo. ¿Está claro?". Karina solo afirmó con su cabeza. Luego de esto el sujeto le quitó su corbata y tendió en el sucio suelo del callejón boca abajo, le ató con la corbata las manos atrás de la espada y aprovechando esa posición el tipo le acariciaba las nalgas sobre la falda. Karina solo se movía torpemente y de su boca sólo salía un "Mmmmmm" ahogado por el pañuelo. En la posición en que estaba le era difícil percibir que hacía el tipo y eso la desesperaba más aún. Luego empezó a oír como el sujeto registraba su mochila, en ese momento creyó que sólo se trataba de un robo. ¡Qué equivocada estaba!

Después de registrar la mochila, levantó a la chica pero no del todo la dejó hincada mientras Karina lloraba asustada. Luego el tipo se hincó enfrente de ella y le dijo mientras acaricia sus senos: "¡Qué rica estas putita! ¿Sabes? Daremos un largo paseo". Diciendo eso Karina comenzó a mover la cabeza de un lado a otro en negación y llorando amargamente con aquel "Mmmm", todavía en su boca. El tipo se enfureció y tomándola de la quijada fuertemente, se le acercó al oído y le dijo: "Tal vez no te queda claro que quién manda ahora soy yo". Al oír esto, los ojos de la chica se abrieron tanto como si tratara de decir con la mirada que la dejara libre pero pareció que el tipo se excitó más al ver el miedo reflejado en aquella mirada de ojos verdes. El sujeto se levantó y puso de pie a Karina, rápidamente el tipo la tomó y la cargó en su hombro izquierdo. Luego de adentrarse en el callejón y pasar por un laberinto de calles el sujeto se detuvo frente a un auto, abrió la puerta y bajó a Karina quien sollozaba aún. Después de sentarla en el asiento del copiloto, le sacó el pañuelo de la boca, que estaba bañado con la saliva de la chica, el tipo pasó el pañuelo en su boca lamiendo buena parte de la fresca saliva, en eso estaba cuando Karina le preguntó: "¿Quién eres? ¿Adónde me llevas? ¿Qué me vas a ha...?". El sujeto puso uno de sus dedos en los labios de ella callándola, la miró y le dijo: "Ya sabrás todo a su tiempo". Le dijo mientras le ponía cinta adhesiva en la boca: "Lo siento por esto princesa pero no quiero que nadie te oiga y nos moleste pero aun amordazada te ves hermosa". Le sonrió y bajó el asiento de la chica reclinándolo hasta que ella quedará como acostada, le puso el cinturón y él se subió al auto.

Estuvo conduciendo como 20 minutos, Karina se retorcía como loca tratando de liberarse y el pervertido captor cantaba una canción romántica que le susurraba al oído: "Aquí va mi confesión, antes de ti no fuí un santo; he pecado como no pero eso es cosa del pasado. Desde que llegaste tú lanzaste al aire la moneda, fuera cara o fuera cruz ganas como quieras. Conocerte fue un disparo al corazón, me atacaste con un beso a sangre fría y yo sabía que era tan letal la herida que causó, que este loco aventurero se moría y ese día comenzó tanto amor con un disparo al corazón". De verdad era un loco y un pervertido, pensaba que teniendo ese gesto Karina caería rendido a sus pies pero era solo un signo más de lo perturbada que estaba su mente. Después de unos minutos conduciendo se detuvo en un barrio de mala muerte, frente a casa pequeña y muy vieja. Levantó el asiento de Karina y le dijo que ya habían llegado a su hogar, el tipo aprovechó, como una bestia salvaje de un zarpazo metió su mano su mano entre las piernas de la adolescente para tocar su vagin, fue sorpresa para ese hombre cuando se dio cuenta que la chica estaba húmeda, él se sonrió, miró a la chica pero ella volteó la cara hacía el otro lado. Karina no comprendía lo que pasaba, un tipo con un pasamontañas la había raptado, la tenía atada y amordazada en un auto, y ella estaba caliente como nunca antes en su vida. Estaba confundida, no podía aceptar lo que pasaba en su interior, porque su cuerpo reaccionaba a esos violentos métodos, había algo que no podía entender ni menos controlar.

Él se bajó y la sacó del auto, la tomó en sus brazos como si de recién casados se tratase, entraron a la casa, subieron las escaleras luego recostó a la chica en una gran cama. Se quitó el cinturón y le ató los pies con él. Dejándola en la cama, bajó a buscar unas tijeras. Karina había quedado acostada boca arriba, lloraba y lloraba, trataba de liberarse de sus ataduras, pero todo es fuerzo era inútil. Luego de un rato el tipo subió con una tijeras de sastre, se sentó al lado de la chica quien se había puesto del lado dejándole todo el panorama su gran culo al secuestrador, él no desaprovechó la oportunidad y como ella no se había dado cuenta que ya había entrado le dio una nalgada que la asustó y le dolió tremendamente. Volteó a la chica para que quedara boca arriba y mostrándole las tijeras empezó a cortar el chaleco de la muchacha, luego que lo hizo tiras empezó a arrancar uno a uno los botones de blusa blanca, dejando al descubierto los senos de la chica tapados nada más que con un sujetador rosado pálido.

"¡Qué delicioso¡ ¡Hoy comeré unas jugosas tetas!" –exclamó el tipo. Empezó a lamerle los pechos por encima del sujetador. Los mordía, los chupaba, los pellizcaba, los retorcía. La pobre Karina solo cerraba los ojos sin poder hacer más. Luego tomó de nuevo las tijeras y termino por hacer pedazos la blusa, así mismo hizo con su faldita, la cortaba de abajo hacia arriba, rozando las heladas tijeras sobre esas temblorosas piernas; luego de un rato rompió del todo la faldita y dejó ver que aquel día precisamente Karina llevaba un juego de ropa intima muy tierna, su tanguita era del mismo color rosaso pálido que su sujetador. Al ver esto el tipo le dijo: "Después de esto tendrás que ponerte ropa interior de mujer, mi niña" –rió de forma burlesca, carcajeándose y humillándola. "Ya tienes 18 años y ¿te vistes con colores de niña? Hoy sabrás los colores que usan las verdaderas mujeres y el tipo de ropa interior que usan" –le dijo con voz autoritaria.

Teniéndola ya en ropa interior a la pobre muchacha, el tipo sólo terminó por quitarle los zapatos y calcetines. Tomando de nuevo las tijeras le corto la corbata de las manos, la chica intentó quitarse la cinta de su boca pero antes de que se la pudiera quitar el su captor la detuvo y le ordenó que se la dejara. Le desabrochó su sujetador y le bajo la tanguita y las guardo en un cajón. Le ató las manos esta vez una en cada esquina de la cama, lo mismo hizo con los pies. Estirándolos mucho, la chica se quejaba pero la cinta apagaba sus intentos de gritar. Se acostó sobre ella y empezó a toquetearla como loco. Le decía: "Desde hace tiempo quería tenerte así zorra, perra maldita".

Luego el tipo comenzó a lamer la vagina de Karina mientras que con las manos apretaba terriblemente sus tetas; ella solo se retorcía con una mezcla de miedo y placer que trataba de disimular, casi imperceptibles gemidos salían de sus labios, los que no eran escuchados por ese infeliz que la tenía bajo su perversa merced. Le metió de una su verga en la estrecha vagina de la chica. Era un cuadro espantoso lleno de dolor y placer. El tipo parecía incansable, ya había acabado tres veces en ella y aún seguía con ganas de más. Era enun maldito salvaje con un apetito sexual voraz; Karina sentía su vagina desgarrada por la forma en que él la penetraba, jadeaba y babeaba sobre ella, el sudor del hombre caía encima de Karina, haciendo más dantesca la escena. Al fin tuvo un poco de descanso cuando le sacó la verga pero acabó en su cara y en sus tetas, le pareció asqueroso y a la vez placentero, ella lloraba pero en el fondo pedía que no acabara. El violador quedó tirado encima de ella, quien apenas se podía mover por las cuerdas y por el cansancio. "Esto no acaba perra" –gritó aquel tipo mientras se levantaba. La desató y quietándole la cinta la puso en la cama boca a bajo y le dijo: "Ahora me vas a sentir por el culo maldita". El tipo sescupió dos en el culo de Karina y sentenció: "Ahora si prepárate puta". Sin tener un apice de remordimiento le dejó caer su verga en ese apretado agujero, ella gritó por el dolor y aferrándose con fuerza de las sábanas aguantó las brutales embestidas de su violador, el llanto y el dolor se mesclaban con la sensación de placer que la hacía resistir el brutal castigo que era sometida. Karina sentía como su culo se abría, el dolor se hacía insoportable pero el placer de igual manera; no quería demostrarle que estaba disfrutando del salvajismo de sus estocadas, así que ahogada sus gemidos hundiendo su cara en el colchón. Intentar medir cuánto tiempo transcurrió era imposible pero su cuerpo ya no soportaba más, cayó presa de un desmayo por el fragor de tan brusca cogida recibida. 

Cuando despertó estaba aun en la cama, atada de pies y manos como al principio, abrió los ojos pero no vio nada,, tenia una venda negra en sus ojos y en la boca una mordaza con una bola que le incomodaba. Estaba boca arriba cuando. De repente, oyó la puerta abrirse, era ese hombre que venía por más. "Hola puta, ¿Dormiste bien? Eso espero pues ahora jugaremos de nuevo, ¿Te parece?" –le dijo como si nada pasara. Le desató los pies y se los estiró, en ese momento le introdujo un consolador en la vagina y la empezó a masturbar, la chica lo disfrutaba se retorcía y gemía de placer. Le dejó el consolador metido en su húmeda vagina y la acomodó de tal manera que quedara de lado para meterle otro consolador más grande en su culo, lo metía y lo sacaba cada vez más rápido y cada vez más fuerte; e quitó la venda de los ojos y le pregunto: "¿Te gustó, verdad puta?". Por la mordaza en su boca no podía expresar palabras solo jadeos a causa del placer. "¿Quieres decir algo perra? Bien, dilo" –dijo él mientras le quitaba la mordaza. Volvió a dirigirse a ella: "¿Qué quieres decir perra?". Karina le dijo con un tono de voz desesperado: "¿Por qué me hace esto? ¡Por favor déjame ir". El sujeto sólo sonreía mientras le acariciaba suavemente el cabello. "Yo sé que e"stas disfrutando esto putita, así que no te quejes" – le dijo. Karina tuvo un poco de valor y le gritó: "¡Púdrete hijo de puta!" y le escupió la cara. El tipo sonrió mientras limpiaba su cara, lamiendo el escupitajo que le fue propinado le dijo: "Bien, así lo quieres maldita, así será". Le dió una bofetada que la hizo casi quedar inconsciente. Sacó un tercer consolador y se lo metió en la boca. Al verse así se sintió como una verdadera puta, muchas veces fantaseo con esa idea de ser follara por todos sus agujeros, pero estaba siendo ultrajada por un maldito sádico que disfrutaba su sufrimiento, su vagina, su culo y su boca eran solo un objeto de placer. Él marcaba el ritmo con el cual debía chupar esa verga de plástico mientras el disfrutaba como abría su culo y su vagina connlos otros consoladores. "Quizá no te des cuenta pero en verdad se nota que estás gozando putita hermosa" –le decía. Después de un momento, el encapuchado le acariciaba salvajemente los pechos, sin que ella pudiera hacer algo.

Después de un rato le sacó los consoladores y le dijo que iba a salir a comprar unas cervezas pero que se iba a tardar un poco. Así que la iba a dejar cómoda,. Quedó amarrada en la cama en forma de "x" y para que no sintiera tanto frío la había puesto su ropa interior, aquella que guardó en el viejo cajón, como había visto que no lo había gustado mucho la mordaza de bola había agarrado un pedazo de tela de la falda que le rompió y se la había puesto entre los dientes. En ese tiempo Karina pensaba que más podría hacerle ese mal nacido, trataba de zafarse pero no tenia fuerzas, los orgasmos que había tenido mientras el tipo la masturbaba con los consoladores la habían dejado agotada me dio se durmió, pero luego ya no pudo conciliar el sueño.

De repente, entró aquel hombre con sus cervezas y algo más, eran extraños aparatos y vestimentas extrañas. Desató a Karina y le ordenó que se quitara la lencería, el tipo vestía un impecable traje negro, camisa blanca, zapatos lustrados y la corbata a tono del traje. A ella la vistió con un traje completo de látex negro, tenía cierres en los senos y en la vagina que se abría hasta el culo, le puso una máscara que solo tenía dos pequeños agujeros para las fosas nasales y uno más para la boca, y zapatos de tacón alto; le dio un collar que tenía una gran cadena, y ordenó que se lo pusiera en el cuello, Karina al verse ya sin la mordaza le preguntó al tipo para que era el collar, el sólo le dio un gran bofetón y le dijo que no tenía que hablar sin su permiso. La chica se colocó el collar, luego él le amarró una jaquima (arnés de esos que le ponen a los caballos para controlarlos con las riendas), el freno entre los labios de Karina le causaba algo de malestar ya que debía apretarlo con sus dientes. "Eres una hermosa yegua" –le dijo y le ordenó que se pusiera a cuatro patas. "Es hora de ir de paseo" –le dijo y la montó en la habitación, mientras le fustigaba el culo para que avanzará más rápido. Karina lloraba de impotencia, se sentía humillada y ridiculizada por ese despiadado hombre.

"¿No te gusta? Porqué a mí me encanta montarte" –le dijo sonriendo mientras la fusta azotaba más fuerte el culo de Karina. La pobre muchacha solo mordía el freno en su boca mientras lagrimas corrían por su rostro. Luego de andar así un rato, el hombre, la desmontó, la hizo ponerse de pie y le quitó la jaquima y el collar. Colocó las manos de ella y las inmovilizó con unos grilletes de cuero, la llevó contra la pared y la puso sobre un gancho. Luego le levantó los brazos y los colocó en un gancho que estaba sobre ella, le puso una mordaza que tenía un aro, lo que hacía imposible que Karina cerrara la boca. Apoyada en el piso solo con la punta de los pies, la chica se resignó a qué no podría escapar de aquel infierno y solo le quedaba la resiliencia para no sucumbir al terror. "Te puse esta mordaza porque noté que tienes una boquita muy pequeña y quiero ajustarla al tamaño de mi verga, tú sabes lo que trato de decirte" –dijo él con seguridad.

Luego de esto se sentó en la cama a observar el "nuevo cuadro" colgado en la pared y a beberse una botella de cerveza. La pobre Karina había que dado petrificada solo de pensar en que la iba a poner a chupar verga, ella nunca lo había hecho. Es más, el primer acercamiento una verga que tuvo fue con el consolador que había sigo obligada a chupar. Ella hasta que el tipo la violó el día antes había sido virgen. Los novios que había tenido solo llegaban siempre a acaricias sobre la ropa y besitos inocentes. Karina con solo pensar en lo que estaba a punto de suceder le daba asco y ganas de vomitar; le dolían ya los brazos de estar colgada de esa forma y quería cerrar la boca pues ya le dolía la quijada. De repente sintió como descendía al suelo y sintió un gran alivio cuando sus pies tocaron piso, el hombre la estaba desenganchado, le pregunto cínicamente: "¿Estuviste cómoda?. Ahora haremos un intento con esa mordaza". La hincó y sin quietársela introdujo su verga hasta casi ahogar a la pobre muchacha el tipo exclamo: "¡Qué bien! ahora te quietaré esto para que puedas mamármela y ojo si la muerdes que para ti será peor. ¿De acuerdo?". La chica afirmó esperando y a que le quietara le aparto de la boca que la lastimaba tanto. Se lo quitó y le dijo: "Chúpala bien perra, quiero que te la comas entera". La chica lo hacía torpemente, hubo algo que no le gustó al hombre, la agarró del pelo y le empujaba la verga hasta el fondo, y le decía: "Así se hace perra estúpida, aprende maldita puta".

Después de tanto Karina agarró ritmo y estaba disfrutando lo que hacía, pareciera coml si le gustars que le estuvieran follando. la boca, el hombre se corrió en la boca y la chica probo semen por primera vez, sus labios, sus dientes, su lengua estaban bañados por el viscoso semen del tipo, el cual tragó sin asco. Luego la acostó en la cama boca abajo y comenzó a acariciar con suavidad ese hermoso culo que resaltaba por lo ajustado del látex. "Tienes un delicioso culo" –le dijo. Ella se movía siguiendo el ritmo de las caricias que le estaban siendo propinadas; al fin el tipo estaba dejando ver un poco de ternura hasta que empezó a nalguearla con fuerza. Un sensual "auch" salió de sus labios, las nalgadas eran más fuertes pero ya no había dolor sino que placer; sin duda que estaba contrariada por lo que estaba experimentando, sus nalgas ardían como el mismo infierno pero no quería que se detuviera, su vagina palpitaba cada vez que la mano de aquel hombre la golpeaba con fuerza, entre jadeos y gemidos tuvo un orgasmo que hizo escurrir sus fluidos de forma profusa. Después, la continuó follando por toda la parte y parte de la madrugada, su cuerpo estaba exhausto pero lleno de placer y lujuria, esa noche cerró los ojos por primera vez sin miedo y pudo descansar plácidamente. 

La mañana llegó y Karina dormía profundamente, el tipo estaba preparando la tina; salió del baño, tomó a Karina en sus brazos y la metió en la bañera. Al contacto con el agua ella se despertó y el tipo le dijo con voz suave: "Buenos días princesa". Ellla no contestó. El tipo hombre la estaba bañando y limpiaba cada rincón con dedicación; Karina estaba estupefacta, ida, ya nada le importaba, no oponía resistencia. Luego la llevo a la cama la dejó ahí boca arriba, la estaba terminando de secar cuando de repente le dijo al oído: "Eres la mejor putita que he tenido, cuando te necesité volveré a buscarte". Diciendo esto le dió un gran beso de en la boca. Karina sintió la lengua del hombre recorriendo toda su boca. Después de besarla, el hombre le puso un pañuelo en la nariz y en la boca con cloformo, y la durmió. Cuando despertó estaba en la entrada del mismo callejón donde había sido raptada por aquel tipo encapuchado al cual nunca le vio la cara, estaba atada con las manos juntas hacia atrás, unidas con los pies que los tenia de la misma forma. Tenia una mordaza de cuero en la boca amarrada a su nuca; vestía su uniforme de colegiala el cual estaba nuevo, con la corbata en su lugar, blusa impecable, falda muy bien planchada, su chaleco estaba abotonado, sus calcetas limpias y zapatos lustrados. Por un momento pensó en todo lo que le había ocurrido y lagrimas rodaron por sus mejillas.

Luego empezó a revolverse como loca buscando la manera de liberarse, y tratar de gritar para que alguien la ayudara, entre tantos Mmmm y botando los basureros, haciendo mucho ruido, un matrimonio mayor que pasaba por ahí la oyeron, cuando le vieron ahí tirada, la desataron y le quitaron la mordaza, al preguntarle que qué le había pasado ella le contesto que solo había sido un asalto y que le habían robado el bolso. Karinales dió las gracias, y cuando la pareja le dijo que fuera a la policía, ella corrió asustada en dirección a su casa buscando ese refugio y contención que solo sus padres le podrían brindar. Al verla lloraron, la abrazaron y agradecieron al cielo porqje había vuelto. No hicieron preguntas, la llevaron a su habitación y le dieron un tiempo a solas porque quería dormir. Se miró en el espejo, con una cara muy triste, sin pensar se metió las manos en los bolsillos de su chaleco y en una de ellas encontró una pequeña nota que decía esto: "Y desde ahora vestirás como mujer". No le tomó mucho sentido pero si miedo. Al estarse cambiando el uniforme para ponerse su pijama se dio cuenta que tenía un sujetador negro muy provocativo, de inmediato se bajo la falda y vio que tenía puesto un hilo dental negro que ni siquiera había notado que lo tenía. Cuando se apretaba a dormir, tocaron la puerta de su cuarto, era su madre. Le dijo que la policía había llegado y que iban a conversar con ella con respecto a lo que sucedió. Lentamente salió de su cuarto resignada y contó con lujo de detalles lo que había pasado, qué tenía miedo y que su vida había cambiado.

Desde ese día Karina usa solo ropa interior sensual de color negro y cada vez que pasa por aquel callejón después de clases tiene la oscura esperanza que aquel tipo vuelva a sorprenderla por detrás y la lleve a ese lugar donde experimentó miedo, placer y lujuria.




Pasiones Prohibidas ®

Comentarios

  1. Muy muy intenso e interesante relato mi Demonio
    La verdad Desde que lo iniciaste tenía intriga por su desarrollo
    Sus ápices contradictorios lo hacen interesante por la forma escabrosa y tan ricamente como lo detallas
    El solo imaginar la escena contigo uffff delicioso !!! Mi mente perversa vuela
    Y mi excitación aflora
    Pues a mi me ha gustado mucho
    La humedad en mi vagina y la dureza de mis pezones no mienten😈
    Cómo siempre unas rica lectura de tus letras candentes 🔥
    Excelente relato mi amor te felicito 💋

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  2. Una historia muy erótica, donde a pesar de no estar de acuerdo con el abuso, se puede ver que cualquier situación puede sacar a la luz nuestros más oscuros deseos.
    Nuevamente mis felicitaciones para ud por tan hermosos escrito

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  3. Excelente historia algo controversial por el tema del abuso, pero interesante desde el punto en el que nos pone a pensar acerca de los deseos que ocultamos y que podría hacerlos aparecer...

    Disfrute la lectura muy bien narrada, de nuevo agradezco que sea tan amable por deleitarnos con su talento.

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  4. Una lectura exquiista que deja volar la imaginación aunque no fue con su consentimiento le llevo a ese punto de lujuria perversión y deseo de lo q ella deseaba y la convirtió en una perra como era su deseo lo q me intriga saber es quien era ese hombre que la tomo asi pero como digo mmmm delcioso gracias x la lectura Caballero

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  5. Cuando es consensuado es más rico, pero excitante la forma en que describes, gracias por otro relato que despierta sensaciones y ayuda a volar a mi perversa imaginación

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  6. Ser usada de esa manera es mi fantasía ��

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  7. Buen relato caballero!!
    En desacuerdo con una cosa,,pero luego lo debatimos!
    Siempre es un gusto leerle!!⚘

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  8. Gracias por el relato excelente la forma de narrar.

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  9. La forma de contarla es atrayente, me gustó mucho

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