Hola, mi nombre es Catalina y voy a contarles lo que me pasó cuando descubrí el sexo con una mujer por primera vez. Estaba trabajando en ese entonces en una agencia de servicio doméstico. La verdad es que necesitaba el trabajo, y por mi nivel de educación no encontraba nada que fuera atractivo, así que decidí empezar como doméstica en una casa. Llamé a una agencia de empleos y me consiguieron casi de inmediato mi primer trabajo.
Era en una muy linda casa de la parte más rica de la ciudad donde vivo, y me habían citado a las 2 pm. Decidí ponerme mis mejores ropas y me arreglé el pelo para dar una buena impresión. La dueña de casa, Yessenia, era una mujer joven (casi de mi edad, 32 años), estaba casada y tenía una preciosa bebé recién nacida. Mi trabajo era hacer la limpieza de la casa, que era enorme, y con el cuidado de Julieta (la pequeña). Casi al terminar la entrevista, que había durado por lo menos dos horas, Yessenia me dijo que estaba satisfecha conmigo y que iba a llamar a la agencia para confirmarles que se había decidido por mí. La verdad es que en la agencia me habían comentado que ella era bastante exigente en la limpieza y tenía algo de mal genio, pero sinceramente no me había parecido nada de eso. Es más habíamos estado charlando rato largo de mi familia, me había preguntado por mi novio, en fin, me había parecido muy simpática.
A la mañana siguiente estaba ahí lista para empezar. Yessenia me iba ndicando las cosas de la casa, contándome dónde encontrar los detergentes, los trapos y demás. Total que al fin del día había terminado todo, me dijo que estaba muy contenta con mi trabajo.
Pasaron los meses y nuestra relación se iba afianzando, no digo que nos hicimos hicimos amigas pero se notaba que había cercanía y me tenía más confianza. Me dejaba al cuidado de Julieta mucho tiempo, me daba muchas ropas que ya no usaba, me aconsejaba y hasta me pagaba a veces algún dinero extra que mal no me venía. Lo único que Yessenia no me dejaba hacer era planchar. Ella decía que en eso era muy exigente y que sólo ella sabía como dejar las camisas de su marido o su ropa, que muchas otras empleadas le habían arruinado ropa y no quería que eso volviera a ocurrir. Yo no tenía problemas con eso, además de que planchar no me gustaba demasiado.
Un día estando solas en la casa, Julieta estaba en la guardería, Yessenia me dijo que la ayudara con la plancha ya que estaba cansada y le dolía la espalda. Me mostró el cuarto de planchado y dónde estaba todo, así que me dijo se iba a bañar mientras yo planchaba. Me dijo que iba a pagarme extra por este trabajo, por lo que me pareció muy buena idea. Estaba planchando cuando siento que alguien me miraba. Fue algo extraño, una sensación de que alguien estaba mirando mientras yo planchaba. Me di vuelta, pero nada. "Ideas mías" –pensé. Desde ese día ella me daba a planchar la ropa sin preguntar, y casi todos los días estaba en esas tareas.
Me volvió a ocurrir lo de mi presentimiento pero esta vez comprobé que Yessenia era quien estaba en la puerta del cuarto mirándome. Debía tener largo rato allí, y estando yo de espaldas no notaba nada extraño. Ella estaba con su bata de seda, recién terminada de ducharse, y con un gesto que me pareció extraño. Había en su mirada una cierta lujuria, un brillo de ojos que no había visto antes. Ese instante fue eterno, como si el aire fuera más denso, como si quisiera alguna decir algo sin animarse a hacerlo. Las miradas se cruzaron y se mantuvieron por unos segundos. El vapor de la plancha me despertó y al mirar la camisa, el horror. Una marca de quemado ocupaba toda la espalda de la camisa. Ella comenzó a reír. "No entiendo. ¿De qué te ries?" –le dije. "De la camisa que acabas de arruinar" –contestó. "Justamente, me quiero morir. ¿Qué voy a hacer ahora?" –le dije. Estaba casi pálida, a punto de sollozar. Ella se acercó y poniéndose a mi lado, miró la camisa, se rió, y dijo: "No voy a decir nada. Además, yo te distraje. Me excitó verte planchar, nunca me pasó, pero ahora que te veo y siento ese olor a vapor, me excita más". No sabía qué hacer. Estaba paralizada, mis piernas parecían pesar mil toneladas, y mi boca estaba seca. No podía hablar.
"Por favor, ¿puedes planchar mi bata? Cuidado que es de seda y puede quemarse" –me dijo. Se desnudó frente a mí, su cuerpo emitía olores tan sensuales que nunca podré olvidar, su cabellera negra azabache le llegaba hasta el borde de su precioso trasero, sus pechos tan pequeños y tan puntiagudos, tan erectos. Su vagina, depilada que me hacía alucinar. Seguía sin poder moverme. Como un autómata tomé la bata, no tenía la mínima conciencia de lo que hacía; todo parecía durar mil años, la puse sobre la tabla y comencé a plancharla despacio, con mucho cuidado. Yessenia se había puesto frente de mí y me miraba fijamente, miraba mis manos y cerraba los ojos como ardiendo de placer. Comencé a excitarme mucho y ella no tardó en darse cuenta. Sentí que mi sexo se mojaba y lo vagina se pegaba a mis bragas; estaba agitada y jadeaba muy fuerte, mordía mis labios al verla frente a mí desnuda, casi no podía controlarme; no lo podía evitar y Yessenia sabía que me tenía casi al borde de la locura. Se tocó un pezón muy suave dándose un pellizco; para ese entonces el vapor inundaba la sala y no era precisamente por la plancha sino el de nuestros cuerpos deseosos de tocarse.
"¿Te excitaste Catalina? Estás caliente, puedo notarlo" –dijo con voz sensual. "Sí, y muy asustada" –le contesté. Me dijo: "No te preocupes, déjate llevar". La deseaba, mi cuerpo y mi mente estaban rendidos a la lujuria. Nunca había estado con una mujer pero quería entregarme a ella, no era debilidad, era un deseo genuino y estaba dispuesta a probar algo que jamás se me hubiera pasado por la mente hacer con otra mujer que no fuera ella. Se paró detrás de mí y comenzó a acariciar mi espalda. Luego su mano fue detrás de mi nuca, acariciándome y haciendo que mi pelo se erizara. Con su mano sobre mi pantalón me empezó a acariciar la vagina. "¿Te palpita? –me preguntó. "Sí, y escurre por tí" –respondí jadeante. Desabrochó mi pantalón y lo bajó despacio con bragas. Me desnudó lentamente, acariciaba mis muslos, mientras sus senos se pegaban a los míos. Me sentí tan indefensa y tan deseada como nunca, mi vagina estaba empapada y palpitante, había tenido un orgasmo solo sintiendo como los dedos de Yessenia se deslizaban lentamente por mis muslos. La precisión con la que me tocaba me hacía temblar. "¡Es hora de comenzar los juegos!" –me dijo de manera sensual. Me tomó de la mano y me llevó hasta su habitación, me recostó y se paró mirándome. "Me gustas desde que te vi por primera vez y ahora que te veo desnuda pienso en todas las veces que me masturbé pensando en tenerte en mi cama" –dijo. Oírla me hizo gemir de placer, ya que despertaba en ella deseo, al punto de masturbarse pensando en mí.
Mi mano estaba tomada de la de ella. Se recostó a mi lado y me dio el beso más profundo del que tenga memoria. Hundía su lengua hasta el fondo de mi boca; mi saliva se mezclaba con la de ella, mientras sus manos se posaban en mis senos duros. Bajó su boca y comenzó a besarme los pezones, los mordía despacio. Mis manos ya buscaban sus senos y los tocaba con suavidad. Era tan excitante, tan placentero que me faltaba el aire de solo sentir su lengua rozando la punta de mis duros pezones. Se detuvo, me miró fijamente, yo estaba jadeante y deseosa, me abrió las piernas al máximo y dejó toda mi vagina expuesta. "Tienes una vagina hermosa, me la voy a comer toda" –dijo. Sabía que estaba a su merced y no me negaris a nada de lo que quisiera hacerme. Se puso en cuatro y empezó a chuparme vagina. Alcanzó mi clítoris y lo mordisqueaba, mientras metía sus dedos en mi interior follándome lento. Mi cabeza esta a mil, era como estar drogada, sentía el orgasmo venir e irse, estaba a punto de estallar, le grité: "¡Oh, por Dios sigue. No te detengas, estoy a punto de acabar!". No bien terminé de decirlo y un torrente de gemidos me invadió, mi fluidos eran profusos; estaba en la gloria y en el infierno a la vez, hace tiempo que no tenía un orgasmo tan intenso. Creo que mojé su cara porque cuando se levantó y me besó sentí la tibieza de mis fluidos en su cara, en sus labios y los besé apasionadamente.
Luego se recostó y me dijo que se lo hiciera. Nunca había hecho esto, abrió sus piernas despacio, me mostró el camino y llevó sus dedos hasta su vagina. Apartó sus labios, al sentir mi lengua me hundió mi cabeza en su vagina. Comencé a lamerla despacio, ella se retorcía y me miraba hacerlo, recorría todo su sexo de arriba abajo llegando hasta su ano. Mojé mis dedos en saliva y los metí en su húmeda vagina, ella se arqueó de placer; la penetraba rápido y lamía a la vez. Cuando estaba por estallar, saqué los dedos de su palpitante concha y los metí en su culo. Gritó tan fuerte que lo disfruté; gemía de manera deliciosa. "¡Eso, fóllame el culo con tus putos dedos!". Me calentó con sus sucias palabras, había aprendido a "jugar" con ella y a disfrutar de esos gemidos perversos. Tuvo un orgasmo tan espectacular que apretó sus piernas y casi me ahoga al no poder respirar por lo hundida que estaba en su vagina.
Nos besabamos con tanta lujuria que nuestras bocas parecían una, estaba encima de ella, parecía que nuestros cuerpos se amoldaban perfectamente; parecía que la lujuria se había convertido en una aliada que nos empujaba a más, ya que ambas queríamos que el tiempo se detuviera para seguir disfrutando de ese perverso momento. Yessenia se subió sobre mí dejando su culo y su vagina a mi completa disposición, casi a la vez las dos empezamos a deslizar nuestras lenguas, sentía esa manera perversa en que se deslizaba y me humedecía por completo. Luego de unos minutos estábamos siendo enredadas por otro delicioso orgasmo; estábamos sudadas y complacidas, esas sensaciones nuevas que estaba experimentando me hacían sucumbir a esa deliciosa mujer que me mostraba lo placentero que es el cielo y lo perverso del infierno.
No había tregua en la cama, entrelazamos nuestras piernas y nuestras vaginas quedaron juntas, ese delicioso contacto nos hizo movernos desquiciadamente, unidas en un ritmo frenético lleno de placer y gemidos intensos. "Mírame Catalina, muéstrame como disfrutas" –me decía. "Me tienes caliente. ¿Acaso no se nota?" –le dije entre gemidos. Reía de forma sensual. "¿Me deseas?" –preguntó. Yo pensaba: "¿Acaso no se da cuenta?". Ya no podía hablar, solo gemía de manera desesperada, la humedad y la fricción jugaba con mis emociones y sentidos. El sudor recorría mi rostro, estaba siendo víctima del agotamiento pero no importaba, quería seguir pegada a su vagina; temblaba de placer, cerraba mis ojos y disfrutaba como nunca antes. En mis adentros pensaba hasta que punto iba a resistir, por primera vez sentía que la vida se me escapaba entre los dedos por estar con alguien en la cama. Aunque quise contenerme ya no podía resistir más y me entregué en los brazos de otro perfecto orgasmo. Yessenia decía: "Acaba putita, goza este momento". Se detuvo, y se acercó a mí para besarme con lujuria. "Tienes unos labios maravillosos" –me dijo. Me enseñó como se masturbaba en el colegio cuando estaba en clases y dijo: "Quiero que lo hagas de la misma forma". Obediente comencé a acariciar su hinchado clítoris, sus gemidos me tenían presa, ver cómo si boca se abría y sus ojos se cerraban era un espectáculo. No pasó mucho para que retorciera de placer. "Aprendiste bien" –me dijo. Cuando al fin la maratón de placer terminó, nos fuimos a dar una ducha que nos relajó; nos quedamos un rato más desnudas en la cama, no había remordimientos en ninguna, total que importaba, era un delicioso secreto que mantuvimos guardado por mucho tiempo. Cuando estábamos solas nos deleitabamos en pasar ese tiempo haciendo travesuras, esas que me enseñaron a disfrutar del placer de tener sexo con alguien de mi mismo sexo; aprendí a disfrutar mi cuerpo y, a saber dónde y cómo tocarme.
Pasiones Prohibidas ®

Una muy placentera experiencia
ResponderBorrarLetras candentes y Perversas que hacen que hacen que la mente vuele
Me encanta cada detalle que le imprimes a tus relatos que hace que sean exquisitamente morbosos
Provocando sensaciones deliciosas al leerlos
Bien que me haces recordar muchas cosas en cada relato o imaginar unas cuantas cosas más
Excitante lectura haces que mi vagina se humedezca , necesitandote con demencia para saciar estos deseos perversos...
Siempre te lo diré eres un gran escritor sin duda muy talentoso 🔥🔥
Excelente relato mi amor ...💋💋
Que manera tan deliciosa de describir, siempre con las letras más perversas y calientes para dar vuelo a la mente, gracias Mr. P por otro relato magnífico, por las sensaciones y por los pensamientos lujuriosos
ResponderBorrarWow🔥🔥🔥, exquisita descripción de sensaciones y de la entrega al placer sin remordimiento...
ResponderBorrarInvita a liberarse y dejarse llevar por nadamás que el placer...
Ya lo hice con una mujer y es realmente excitante.
ResponderBorrarUna excelente forma de aprender como conocer nuestro propio cuerpo un relato exquisito y perverso Caballero
ResponderBorrarLas fantasías candentes de hacerlo con la jefa. Infiernos que se desatan en el momento menos pensado. El estar con otra mujer es un sueño que me falta por cumplir, sentir el fascinante roce de piel, humedad, gemidos; Ufs!!! Que delicioso sentir 😈😈
ResponderBorrarMe gusto
ResponderBorrarExcelente descripción como siempre
ResponderBorrarUn gran relato Mr. P, como siempre sabe ud llegar a nuestros más recónditos deseos, un gran escritor, nunca me canso de decirlo
ResponderBorrarCuando tienes fantasías y se hacen realidad te das cuenta que es mil veces mejor, me excito muchísimo este relato, como siempre haces momentos muy sensuales
ResponderBorrarLeerlo es como hacer realidad mi fantasía con una mujer
ResponderBorrarEs un placer volver a leer cada uno de tus relatos
ResponderBorrarPor cada vez que te leo
Vivir cada instante seguir cada linea me produce un placer delirante
Necesitando que Calmes estas ganas que me produces siempre
Los resultados
Los conoces bien Mí Perverso
La humedad en mi entre pierna te espera...
Delicioso Mí demonio😈😘
Un excelente relato Mí Señor