56. Cuidado con lo que deseas



Soy una chica morena, de 20 años, 1, 60 de alto, delgada con el cabello a rulos preciosos, me gusta hacer deporte así que mis nalgas están bien duras y mi abdomen plano, senos pequeños pero firmes y debo confesar que muy sensibles.

Esta experiencia ha sido de las más perversas que he tenido. Un día de camino al trabajo me quedé pensando en el tiempo que tenía sin tener sexo, pensaba en esas noches en dónde incluso para saciar esa necesidad impetuosa me escabullia cerca del cuarto de mis padres y los escuchaba coger como animales. Está bien, puedes pensar lo que quieras, total ellos nunca se dieron cuenta que me unía a ellos en esas frenéticas noches de calentura. Ya había pasado más de un mes que no sentía una rica verga en mi vagina, era casi virgen de nuevo, ya que soy tan estrecha que cuando algo entra a mi vagina no lo quiero sacar. Me distraje pensando en lo rico que sería tener una verga en mi boca y otra en mi culo en ese momento, ya lo había hecho y era algo que me encantaba; tanto me lo imaginaba que pase mi parada en el bus y terminé en la última parada, estábamos de pasajeros solo yo y un señor de unos 35 años, tenía una barba que hacía que su rostro se viera muy sensual, era alto, lo cual me prendía, cuando bajamos del bus y se percató de que estaba perdida me dijo: "Hola, no eres de por aquí, no te había visto llegar hasta el final del recorrido".

No me quedó otra opción y admitir que estaba bien perdida y que ya no llegaría a tiempo al trabajo; me miró de pies a cabeza y sentí como mis bragas se ponían húmedas mientras él me miraba. Me dijo que lo acompañara a su casa y que allí podía esperar que saliera el siguiente bus en salir, ya que sería en dos horas más o menos; no pude negarme, tampoco quería hacerlo, me provocaba demasiado aquel hombre alto, solo me imaginaba que tan grande sería su verga y que era justo lo que desde temprano estaba necesitando.

Cuando entramos a su casa me ofreció algo de beber, yo no quería nada que no viniera se sus bolas. Con las ganas que tenía acerqué mi mano a su pantalón y toqué su pene, sentí algo tan grueso que me espanté un poquito, pero se me mojaron aún más las bragas, me dijo: "No provoques algo que no es de tu talla". "¿Cómo sabe usted cuál es mi talla?" –le pregunté mientras volvía a pasar mis manos sobre su pantalón esta vez por más tiempo. "Eres pequeña, me gustan los espacios pequeños" –dijo mientras su verga se ponía tiesa. Le dije casi con un suspiro: "Yo tengo un espacio pequeño que creo le gustará, es tibio y apretado". Le dije eso y bajé el cierre de su pantalón, cuando tomé su verga me asombró que fuera tan gruesa, se me hacía agua la boca, así que lo saqué y me arrodillé frente a él como por inercia. Lo empecé a chupar su verga para disfrutar de ese sabor salado y fuerte de macho en celo, lo veía así porque bufaba cada vez que la metía por completo en mi boca, sin duda era algo delicioso. Pasaba mi lengua desde la base a la punta desde la base hasta la punta.

Le pedí que se sentara para seguir comiéndole la verga, era una de las más deliciosas que había probado; creo que era por el tiempo sin degustar ese manjar, chupé sus testículos y el tronco de ese gran pene. Mi excitación era tal que cuando metí mis dedos en mis bragas para tocarme, mi vagina que estaba mojada mientras seguía mamándole la verga a ese hombre, era el momento de quitarme la ropa y dejar que lo inevitable pase. Él se quedó mirando como me desnudaba, disfrutaba en silencio mi espectáculo y yo disfrutaba de como su verga estaba tiesa esperando ser apresada por mi estrecha vagina.

¡Dios! En ese momento solo abrí las piernas y me monté sobre la punta de esa verga, de un empujón entró completa; me dolió un poco, me salieron un par de lágrimas pero me movía siguiendo el ritmo marcado que él imponía. Sentía si me estuviera destrozando por dentro, no lo puede evitar. ¡Acabé sobre él! Pero no se detuvo, me sujetó de las caderas y siguió dándome más fuerte, ya no resistía, me dolía y me gustaba; el muy pervertido disfrutaba de la forma violenta en la que me follaba. Bufaba como toro enarcido mientras jalaba mi pelo y chupaba mis senos, mordía mis pezones y me hacía gritar, seguía dándome duro hasta que paró solo para tirarme sobre la mesa y subir mis piernas sobre su pecho y hombros, entró con más fuerza y más profundo que antes, acabé de nuevo en seguida y el seguía dándome, estábamos envueltos en sudor pero sus energías eran como al principio; ya mi vagina se había acostumbrado a la forma salvaje de cogerme y hacerme gemir cómo una puta. volví a acabar, yo sentía que estaba perdiendo la conciencia pero disfrutaba al pervertido hombre que me cogía enarcido.

Sin decirme nada sacó su verga de mi vagina y la metió en mi culo. Solo grité con fuerza porque sentí como si se hubiera partido, pero me encantaba la lujuria en sus ojos y esa risa perversa al hacerme gritar. Cada vez que me embestía sentía como mi culo se desgarraba, sentía como si el cielo y el infierno tuvieran una lucha de placer infinito, y yo era la víctima de aquel perverso juego. Mi cuerpo temblaba de placer y mi culo se contraía con fuerza hasta hacerme acabar una vez más. "¡Voy a acabar!" –me dijo. Sentí alivio y a la vez una extraña sensación, no quería que dejara de follarme, solo quería que me diera más placer hasta dejarme rendida y así lo estaba haciendo. Me encantó tanto como me cogía que deslicé mis uñas por su pecho, dejando rastros de piel bajo ellas y los surcos de mis dedos dejando marcas; apreté mi culo con fuerzas y le dije: "Acaba dentro de mi culo, déjame llena de tu semen, lo deseo, hazlo, quiero sentir tu lechita dentro de mí". Acabó con tanta fuerza que pude sentirlo, fue riquísimo, casi estaba por caer desmayada. Cuando lo ví ponerse su pantalón y decirme que el próximo bus estaba por llegar, me vestí, mojé mi rostro y le dejé mis bragas de recuerdo, me importó una mierda irme sin ellas. Me acompañó a la parada. Estaba abrazada a él mientras el perverso varón jugaba con mi clítoris, quería que me fuera húmeda y caliente pensando en él. Llegó el bus y me despedí con un beso apasionado. Empecé mi viaje, sentía como mi culo palpitaba después la cogida que me dió y la humedad de mi vagina era algo difícil de contener, por largo rato no subió nadie, así que tuve tiempo para desahogar mi calentura jugando con mis dedos. No sé si en alguna oportunidad vuelva a vivir algo similar pero es un recuerdo que conservaré y que sin duda en las noches me arrancará más de un orgasmo.




Pasiones Prohibidas ®

Comentarios

  1. Mi amor eres un gran escritor
    Sabes que me encanta cada una de tus historias
    Tienes un maravilloso talento siempre te alentaré a qué nos despiertes esas ricas sensaciones con tus letras
    A liberar nuestros demonios en cada relato
    Me encantas 😘 me encantan tus letras ❤️
    Cómo siempre excelente mi amor💋
    Mi perverso 🔥🔥
    Incitando al deseo

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  2. Hermoso relato como siempre Mr. P, uno que hace volar nuestra imaginación y llevarnos a vivir nuevas experiencias. Como siempre gracias por compartir

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  3. Cómo siempre una grata y lujuriosa lectura caballero, no cabe duda que tiene una extraordinaria habilidad para incitar la imaginación y transmitir sensaciones mediante sus letras.
    Gracias por tan exquisito relato Mr P

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  4. Guau me encantó perverso y morboso ,como siempre caballero increíble ..un placer poder leer sus relatos gracias

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  5. Hay momentos donde las ansias y los deseos nos consumen, atrevernos es el paso entre lo pulcro y lo perverso. Cuentas veces nos abremos comido con la mirada justo al que esta dos asientos delante en bus, nos habrá calentado hasta la médula. Ponerlo en palabras es lo más difícil. Es revivirlo una y otra vez en la piel y la mente.

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  6. Excelente como siempre Mr.P, aunque en afán de hacer una crítica constructiva quizá deba revisar un poco la coherencia del relato, espero no ofenderlo con esta observación. Gracias por otra rato de pensamientos lujuriosos

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  7. Excelente relato Caballero a veces la sensatez no exite al momento de tener tu cuerpo en una calentura máxima entonces se llega hacer lo desconocido y sobre todo algo q en nuestra razón no nos atrevemos hacer como siempre decoraciones

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  8. Me provoco sensaciones como sí la que viviera la experiencia fuera yo; gracias señor por su excelente escrito.

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  9. Excelente!!!
    Cómo siempre despiertas el demonio que llevamos adentro con sus relatos.

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