100. El sucio secreto de Paulina Dopperman 4


Sonó el despertador como cada mañana, tenía la sensación de que acababa de despertar de una pesadilla, como siempre me planté delante del espejo y me vi allí completamente desnuda después de haber estado toda la noche con la vagina húmeda pensando en mi Ama, cuando me desperté por un momento pensé que era un sueño, pero al verme allí en el espejo desnuda como una puta que estaba deseando volver con su alumna solo para volver a sentir esas sensaciones de éxtasis y placer.

No era consciente, pero verme allí en el espejo una mujer como yo con años siendo el terror de alumnos a lo largo de los cursos siendo sometida por una alumna, aquella imagen me hizo sonreír, como siempre me lavé los dientes y me duché, una ducha larga de 15 minutos con agua fría para calmarme, ya que aún estaba excitada de ayer, tenía ganas de llegar a clase y verla, hoy iba a llevar un vestido que es súper escandaloso y que haría que todo el mundo me mirase.

Después de la ducha revisé el móvil ni un solo mensaje de mi Ama, me extrañó no recibir nada después de lo que pasó ayer, le pasé una foto del vestido con una frase que ponía “Hoy su perrita llevará este vestido”. Me vestí y me miré en el espejo estaba espectacular, era ceñido resaltando mis curvas, un gran escote que me encantaba lucir y aún más con los chupetones de mi Ama que no quise ni tapar, los iba a lucir por toda la universidad. Le volví a pasar una foto mía levantando la falda del vestido y enseñándole mi vagina, pero volvió a dejarme el visto, no me importó porque tal vez mi Ama estaba ocupada terminando de arreglarse para salir. No pasaba ni un segundo sin pensar en estos últimos días, cómo se había metido en mi piel de esa manera y logrado seducir mis demonios al punto de no importar lo que piense el resto, solo quiero hacerla feliz y que vea cuánto estoy dispuesta a dar por su placer, y yo contando las horas para volver a verla.

Entré en el auto aún esperando un mensaje de mi Ama, pero seguía sin recibir nada, cosa que me llegó a asustar un poco, pero yo aún era la Maestra Paulina Dopperman, encargada de moldear las mentes de los futuros psicólogos y ante los ojos de los demás una mujer decente y debía cumplir cumplir con mi trabajo. Llegué a la universidad y todo el mundo mirándome al igual que estos días, era costumbre pasar al lado de mis alumnos y recibir miradas de repudio e insultos disfrazados murmullos, sonrisas falsas para congraciarse pero esta vez los rumores eran distintos. Los profesores me temían, ninguno tenía el valor de mirarme a la cara; era una sensación única de poder que había en mis pasos, en la mirada e incluso hasta en mi forma de hablar pero todo eso reducido a nada cuando mi Ama estaba presente, tenía la capacidad de derribar esos muros y conquistarme a su antojo. Ese día por primera vez sentí mucho miedo, nadie si quiera notó que había entrado a la universidad, pensé que se enteraron de que la alumna Damaris Undurraga y yo teníamos algo más que la relación de Profesora y alumna. Al llegar a mi oficina, estaba Lorena, la secretaria del Campus, me pregunté: "¿Tú sabes qué pasa? Es como si los demás profesores hablaran a mis espaldas y se me oculta cierta información. ¿De qué me estoy perdiendo?". Ella respondió: "No es nada Señorita Dopperman. Lo que le diré es extraoficial, pero se rumorea que un profesor se acostó con una alumna. La directora, ya tomó cartas en el asunto, el profesor fue desvinculado y se está buscando un reemplazo. La cosa está un poco tensa entre los profesores, es todo; pero usted pierda cuidado". "Muchas gracias Lorena por tan valiosa información. Permiso" –le dije. Entré a mi oficina y respiré aliviada, me senté y pensé: "No soy la única que cayó en esa tentación". Mis pensamientos se enfocaron en mi Ama y en lo mucho que mi sexo la extrañaba, me humedecí pensando en las cosas perversas que hicimos anoche en la videollamada y en la promesa de algo especial preparado para la noche en mi casa, estaba tan deseosa y creció en mí la necesidad de tocarme pero mis orgasmos le pertenecían a mi Ama y tocarme sin su consentimiento es una desobediencia a sus deseos.

Entre nosotras pasó mucho más que un polvo pasajero, soy su sumisa, le entregué todo lo que soy a ella. Aunque dice que es inexperta sabe muy bien como despertar mis demonios y eso me apasiona. Por alguna razón mi cuerpo comenzó a temblar y empecé a gemir. ¿Qué me estaba pasando? ¿Será que mis pensamientos me estaban llevando al orgasmo? Vaya, ¡qué puta soy! Dejé que mis pensamientos me llevaran dónde ellos quisieran y el sitio indicado por ellos fue el placer. Nunca había experimentado algo así pero cerraba los ojos y sentía como los dedos de mi masajeaban mi clítoris, era tan real la sensación que no hice más que entregarme a lo que mis deseos querían y acabé de forma abundante mojando mi silla y mis muslos.

Tomé mi laptop dispuesta para ir a dar la clase donde por fin podría ver a mi Ama, era lo único que deseaba, llegué unos minutos antes como siempre para prepararlo todo y a los minutos comenzaron a entrar los alumnos con esa cara de corderos llevados al matadero, ya sabían de mi personalidad y eso los intimidaba. Cuando todos se sentaron mi mirada se fue directo hacía el asiento de mi Ama, pero estaba vacío, pensé que estaba enferma o que incluso que hoy tenía ganas de asistir a mi clase solo para hacerme sufrir. Fueron dos horas de tortura, entre algunas pausas qué hacía le mandaba mensajes para saber que le había pasado pero solo se marcaban las líneas celestes del "visto" y nada más. 

La clase terminó y fuí a mi oficina a dejar mi laptop, tomar un café y caminar por los jardines del Campus pensando un sin fin de cosas, incluso ir a su casa para verla, ya que tenía una ventana de tres horas sin dar una clases. Iba por el pasillo y escuché: "¡Srta. Dopperman!". Me volteé para ver quién me había llamado, era Lorena. Cuando la ví acercarse, le dije: "¡Mierda, me asustaste! ¿Qué pasa?". "Manda a decir la Directora que cuando pueda pase a verla a su oficina" –dijo. Pensé: "Se enteraron de lo que pasa entre mi Ama y yo". Entonces le dije: "Bien, dile que voy a dejar mis cosas en la oficina y voy para allá ". "Bueno, y perdone usted por asustarla pero es algo urgente por eso le grité" –dijo. "No lo hagas más Lorena, puedes matar a alguien de un infarto" –le dije entre risas. También rió y me dijo: "Lo intentaré pero se no se lo aseguro. Lo que sí, la Directora quiere explicarle la situación de lo que le conté antes, así que hágase la sorprendida. También le dirá lo que la universidad está haciendo y el protocolo que deberán seguir los profesores, ya que quiere que esto sea algo que debe tratarse con discreción". "Gracias Lorena, eres un amor" –le dije.

Estaba relajada ya que era completamente lógico que quisiera que no se corriera la voz y aún más entre los alumnos, ya que la universidad es una de las más prestigiosas de Chile y este rumor podría hundir la reputación de la Casa de estudios. Claro, que con Lorena eso no podía ser posible, su facilidad para contar las cosas era impresionante. Dejé mis cosas en mi oficina y me dirigí dónde la Directora, estaba nerviosa la verdad, pero iba con la sensación de que la historia con mi Ama nunca se descubriría.

Golpeé la puerta, la Directora ers una mujer de unos 55 años, éramos muy parecidas, dos mujeres serías que tenían las ideas muy claras, que nunca les a gustado las tonterías y las cosas a medias, incluso ella me había confiado algunos secretos y cierta autoridad sobre los demás profesores. Siempre he pensado que es porque ella se siente de alguna manera reflejada conmigo y aunque no llegue nunca a admitirlo me tiene un cariño especial por recordarle a ella cuando era más joven.

"¡Adelante! –se escuchó del otro lado. "Permiso, Lucia, me dijeron que querías hablar conmigo" –dije quedándome de pie al lado de la silla. Paulina, siéntate por favor, aún creo que la secretaría ya te habrá informado de la situación" –me dijo. No nos tratamos de usted con la Directora por esa confianza que nos tenemos. "Sí, algo me comentó y entiendo los ribetes que esto podría traer, pero no sé que tiene que ver esto conmigo Lucia, sabes que estoy lejos de perder el tiempo en esas tonterías" –le respondí con seriedad. "Ay, Paulina. Mucho y nada a la vez. Bueno como ya debes imaginar esta información podría afectar a la universidad de una manera masiva, los padres de los alumnos se quejarían, habría problemas con captar nuevos estudiantes y se correría el riesgo que muchos de los que ya están migraran a otras universidades. Ahora, quiero hablar individualmente con todos los profesores para comentarles la situación" –dijo respirando profundo. "Comprendo, soy todo oídos" –le dije. Comenzó su discurso: "Quería hablar contigo más a nivel personal por los años que llevamos conociéndonos, pero debido a esta situación no me queda más remedio que actuar como directora. Últimamente tu vestuario se ha visto, bueno mejor dicho se ha visto poco, desde hace unos días viste muy poco acorde con lo que debería ser la ropa de una profesora de este centro de estudios". "¿Qué quieres decir con eso?" –le pregunté. Sabía perfectamente a que se refería con mi cambio de vestuario desde que comencé con mi Ama estaba vistiendo como una auténtica puta barata, que hacía contraste con la profesora sensata que había sido todos estos años.

"Voy a ser clara, últimamente vistes más como una alumna que como una profesora, sabes que no puedo prohibirte vestir así, pero sí que te pediría más discreción a la hora de escoger tu vestuario, ya que no queremos que se repita una situación de alguno de nuestros profesores con algún alumno". "Lucia, déjame ver si entiendo tu punto. No me prohibes que vista de determinada forma pero si sugieres. O sea me prohibes sutilmente que use tal o cuál atuendo. Además, la ropa no define como soy ni cuan profesional soy a la hora de desarrollar mi función de enseñar. Así que no entiendo por qué debería aceptar tu sugerencia prohibitiva" –le dije con tono severo. "Yo te lo he intentado transmitir de la mejor manera, pero si esa es tu respuesta no me queda otra, si no cambias tu forma de vestir me veré obligada a quitarte ciertos privilegios que esta institución en algún momento te llegó a dar. Ahora sal de mi oficina. Muchas gracias" –dijo con tono igual de severo al mío. Ella quería una batalla y yo que soy guerrera, se la daría sin cuartel. "Hazlo, no tengo miedo. Pero me pregunto que pensará el Ministerio de Educación que cierta Directora, de cierta universidad se acostó con todo el directorio de la Casa de Estudios para conseguir su puesto. Dónde quedaría la reputación de la universidad si se entera la prensa que no fue con uno a la vez, sino con todos al mismo tiempo en una salida que hubo hace alguno años y que la Directora comió verga por todos su agujeros, ganándose su puesto siendo la punta del consejo" –le dije. "¿No te atreverías?" –preguntó. "Pruebame" –le respondí. "Eres de lo peor Dopperman" –dijo. Salí y cerré la puerta. No dije nada más, estaba enfadada porque durante muchos años he tenido una carrera intachable y ahora por lo que ella considera un error, no voy a perder ese estatus. Tenía armas y estaba dispuesta a usarlas. Llegué a mi oficina y escribí a mi ama explicándole que acababa de pasar y sobre la amenaza de mi vestuario.


...


Había algo que me decía: "Responde los mensajes", pero no le daba mucha importancia, quería que Paulina sufriera un poco. Además, imaginaba lo caliente que debería estar esperando una respuesta, imaginaba como su vagina estilaba deseando verme y mi juego era excitarla al máximo para que cuando me viera se tirara al piso como la buena perra que es para recibirme. Toda la mañana estuve en mi cama jugando con mi clítoris, viendo los videos que me había mandado antes y puedo decir que casi no me quedaban huellas digitales por la humedad de mi sexo. Cada pensamiento me hacía tocarme con más intensidad y más intensos eran los orgasmos que tenía y me hacían temblar en la cama. Ya cuando decidí que era suficiente, me di un baño y me vestí para ir a la Universidad, había una clase que no podía perder porque me faltaba solo una nota para aprobarla.

Estaba en eso cuando me llegó un mensaje de mi sumisa, pensaba seguir haciéndola sufrir con mi ausencia pero al percatarme que era un texto extenso decidí leerlo. No podía creer que la Directora se metía en medio, ella era más odiada que mi perrita, siempre había tenido encontronazos con los alumnos durante años, ni los profesores la aguantan, pero tiene el poder de decidir quien sigue en la universidad y quien no. Dudé un momento en si enfrentarla o no, pero quería seguir exhibiendo a mi sumisa y ahora no me sería tan fácil. Así como lo hice con mi putita decidí ir a la universidad para hablar con la Directora, era una situación complicada y aún más con aquel escándalo del acostón que tuvo el profesor con la alumna y seguido la amenaza que se había atrevido a proferir a mi sumisa. De camino a la universidad estuve pensado en que iba a hacer, no tenía ningún plan, el vestuario siempre había sido algo discutido así que se me ocurrió contar la verdad, fui con mis compañeras a explicarle lo que había pasado que la profesora había sido amenazada con ser despedida por defender que la ropa no nos define, mis compañeras aunque odiaran a Paulina se sumaron a mí al movimiento; así que fuimos unas veinte alumnas la oficina. Lorena se interpuso en el camino. "Esto no es tu contra Lorena, pero si quieres hacerlo difícil estamos decidida a dar pelea" –le dijo una de mi compañeras. Entramos de un portazo en la oficina sin avisar y comenzó la batalla. "¿Nadie les ha enseñado modales en la vida? ¡Salgan ahlra mismo?" –dijo la Directora. entonces con voz de lucha dije: "Lo sentimos Sra. Lucia, estamos aquí para defender a nuestra compañera. Primero que nada fue un acostón entre personas adultas, nadie la obligó ni obligó al profesor, tal vez la falta de ética es evidente pero incluso no fue dentro de los horarios de clases ni tampoco en alguna dependencia del Campus. Por demás está decir que en los horarios que no estamos en clases no estamos en la obligación de respetar ninguna norma impuesta por la institución. La otra cosa que nos convoca es la amenaza que hizo a la srta. Dopperman por su vestuario, si bien no santa de nuestra devoción pero apoyamos al género femenino y no nos parece correcto que usted ponga en tela de juicio el profesionalismo de ella por como viste". "Eso no ha sido así están en un error, así no se solucionan los problemas a golpe de revolución" –dijo ella. Entonces una compañera alzó la voz y le dijo: "Pero usted los soluciona con despidos y expulsiones sin fundamentos, y amenazando a los docentes para que hagan lo que a usted le parece". "Por favor señoritas mantengan la compostura, aquí no están en un mercado gritando para que compren sus productos" –dijo la Directora. "La que no entiende lo que pasa es usted. Ya estamos hartas de que usted tome decisiones que afectan a todos. Exigimos el reintegro del profesor despedido y la compañera expulsada, y que de una vez por todas termine su acoso de como vestir. No es solo por la profesora Dopperman sino por todas las compañeras que se sienten coartadas por sus exigencias medievales. Se supone que somos una institución laica y pluralista" –le dije.

Salimos de la oficina y nos pusimos a gritar en medio del pasillo, se fueron sumando más alumnos en apoyo a la causa y la cosa se estaba saliendo de las manos, incluso profesores miraban sin hacer nada por detener nuestra manifestación, ya que en cierta forma también representabamos su voz en medio de la revuelta. Me importaba una mierda lo que había pasado con el profesor y la alumna, yo solo hacía esto por ver a mi sumisa como la puta que es también en la universidad. Pero la Directora se merecía un susto así, ya que ella siempre nos había mandado a todas las alumnas con puño de hierro sin dejarnos opción. Los hombres no habían sentido esa presión porque por el hecho de ser hombres tenían "más privilegios" que nosotras. "¡Silencio! Entren, vamos a hablar. Es correcto, quizás mi actuación con la profesora Paulina no ha sido correcta, he tomado una decisión en caliente, en esta institución siempre hemos luchado por la libertad así que, tienen razón, seguirá existiendo una libertad de vestimenta como todos estos años. Con respecto al otro tema, hablaré otra vez con las partes y a contar de la próxima semana se podrán reintegrar a sus funciones en la universidad". Tomé aire y le dije: "¡Muchas gracias! Sabíamos que sería comprensiva, no creo que dos escándalos en una semana sea buena imagen para el prestigio de la universidad". Salimos con vientos de victoria soplando, sentíamos que habíamos derribado un gran muro que por años nos había sido difícil de sortear.

Les di la orden como líder de mis compañeras y salimos del despacho, me sentía con un gran poder, no me cría capaz de esto hace una semana, montar una revolución solo por seguir siendo una Ama de una puta y que esa puta fuera una de las personas más odiada de la univerdad. Tenía una sensación que nunca había experimentado. Paulina aunque no estuviera conmigo ahí, estaba sacando mi lado dominante a unos niveles que ni imaginaba. Me sentí con un poder que nunca había imaginado, vi a Giovanna y Carla dos de mis mejores amigas en la universidad que me habían ayudado con la revolución, así que se me ocurrió cambiar completamente el plan para mi sumisa. "¡Giovanna, Lorena! Tengo una idea para esta tarde" –les dije. "¡Ay Damaris! ¿Qué quieres hacer? ¿No querrás ahora incendiar el auto de la Directora?" –me dijeron. "Saben que me gusta la revolución pero llegaría a tanto. Conozco una chica que estaría dispuesta a hacernos disfrutar a las tres, yo he estado con ella y la verdad es de esas que sabe muy bien que hacer y como satisfacer" –les dije.

Si mi idea era que mi sumisa se follase a dos alumnas más sin saberlo y que mis compañeras utilizasen como quisieran a mi perrita sin saber que es su profesora, solo de pensarlo me mojé y gemí sin dejarme cuenta. La verdad que quizás fui un poco brusca, ellas se dieron cuenta de mi gemido y Carla me dijo: "De solo imaginar te calientas". Sabía que ella no tendría problema, es bastante puta y más de una vez habíamos hecho algún trío, por eso me dirigí a ella, Giovanna es bastante más callada, sí que alguna vez borrachas habíamos hecho alguna locura, pero no sabía si iba a aceptar, pero a si conseguía que Carla dijese que si el trabajo ya estaba hecho. "Es una puta que no se imaginan y si me calienta de solo imaginar el tenerla toda la tarde para nosotras" –les dije. "No sé. ¿De dónde la conoces?" –preguntó Giovanna con algo de desconfianza. "Mierda Giovanna siempre es igual contigo. Si Damaris dice que la conoce y que han estado cogiendo por un tiempo para mí basta. No te hagas mojigata ahora. Yo me apunto y sé que también te apuntas, así que deja de ser mosquita muerta y sé puta de una vez por todas" –respondió Carla. "Solo hay un pequeño detalle, tendrán que usar una venda en los ojos y un antifaz, solo quiere una tarde de sexo sin nada más, le da igual quienes sean. Les daré las máscaras y las vendas. ¿Están dispuestas?" –les dije con vos firme. "Qué perverso suena, me encanta, allí estaremos. Luego me escribes con la dirección" –dijo Carla. Giovanna tardó un poco pero accedió.

Nos despedimos. Mi plan había salido a la perfección, lo de los antifaces ya veré como lo iba a hacer estaba excitada con la idea, quería que mi perrita no lo supiera ni que ellas lo supieran, así que salí de la universidad y me fui a un centro comercial para comprar unas máscaras y unas vendas, y pensar en cómo iba a ir la tarde. Ya en el centro comercial pasé por una tienda de disfraces y vi unos antifaces negros que eran perfectos compré tres. Fui a otra tienda y compré unos pañuelos de seda negros, no tenía sentido que me pusiera vendas ni menos un antifaz, solo quería estar presente cuando Paulina demostrara lo puta que es frente a esas "desconocidas" para ella. Solo de pensarlo me mojaba y me calentaba más, así que pasé al baño del centro comercial para desahogarme en uno de los cubículos. Le mandé una foto a mi perrita de mi vagina ya mojada y un mensaje: “Cuando salgas de la universidad quiero que me comas la vagina, está húmeda pensando en tu lengua, así que no te tardes putita”. "Estaré lista esperándola mi Ama" –respondió.

Ya lo tenía todo preparado así que fui a casa de mi sumisa para esperarla, estaba nerviosa. Al fin su auto se estaciona, le di unos minutos para que se preparara. Toqué el timbre y abrió la puerta, estaba desnuda y arrodillada esperando a que entrara, no le importó si alguien la veía de esa forma, no niego que me calentó la escena. Estaba húmeda y lista para ser usada. "¿Qué es esta manera de recibir a tu Dueña, bésame los pies perrita" –le dije. Obediente besó mis pies y lamió mis zapatos, la escena era alucinante, estaba tan caliente Paulina que no paraba de lamer mi calzado desesperada. "Entremos puta, que vas a terminar haciendo un charco en la entrada con tus sucios fluidos" –le dije. "Sí Ama, lo que usted quiera. Si lo desea puedo limpiar mis fluidos con la lengua" –me dijo. "Hazlo, no quiero tu suciedad esparcida por la casa" –le dije con un tono autoritario. Cuando ya sus fluidos quedaron limpios, la llevé a la sala, ella se echó a mi lado y comencé a explicarle mi plan: "Perrita esta tarde te he preparado una sorpresa, vas a tener visita, pero tranquila he pensado en todo, compré estos antifaces, no te reconocerán ni tú tampoco sabrás quiernes son las personas que vienen. Otra cosa, tú no podrás hablar en toda la tarde, yo estaré aquí contigo, pero ellas harán contigo todo lo que quieran hasta que yo de la orden de que se vayan. No estás obligada a hacerlo si no quieres pero si lo haces esas son las condiciones". "Me parece una gran idea Ama no la avergonzaré, seré una buena perra para usted y para las visitas" –me contestó. Estuvimos esperando unos minutos hasta que sonó la puerta. "Ponte la venda y el antifaz. Quédate aquí perrita" –le ordené. Ella obediente se quedó echada en el piso esperándome.

Fui a la puerta con las dos máscaras y las vendas, abrí la puerta dándoles la bienvenida: "Hola chicas, veo que la curiosidad les ganó. Pónganse esto por favor y me dan sus manos para guiarlas, mi perrita está en el salón esperando". Se colocaron los implementos y las tomé de las manos para guiar sus pasos a la sala. Giovanna se notaba que estaba nerviosa, percibía por su respiración agitada que no estaba segura de lo que iba a hacer. Carla si estaba decidida, ella confiaba en mí y eso me gustaba, aunque sabía cómo era ella en el sexo, era Giovanna la que más me interesaba, ya que tenía un gran cuerpo y quería disfrutarla. Al llegar a la sala les digo: "Esta es la puta de la que les he hablado esta mañana". Las acerco a Paulina para que pudieran sentirla. Mi sumisa estaba desnuda, de rodillas yo con los aparejos puestos, esperándonos como buena perrita cumpliendo mi orden de estar callada. "Ya puedes quitarles el calzado y besando los pies de mis invitadas, puta" –le dije. Al quitarles el calzado se lanzó a besar y lamer los de Carla y Giovanna, quienes no tardaron en soltar gemidos de placer al sentir como la lengua de Paulina recorria casa espacio de sus pies. "La tienes bien enseñada" –me dice Carla. "Es una buena perrita, siéntense en el sofá por favor" –le contesté.

No quería perderme de nada, así que decidí colocar el móvil de Paulina en lo alto de un mueble y con mi móvil grabar más de cerca la acción. Me sentía como Belladonna dirigiendo una película porno, me calentaba demasiado la idea de grabarlas. "Chicas hace calor quitense un poco de ropa" –les dije. Yo también me desnudé, mi sexo estaba húmedo, tenía espasmos que me hacían mojarme más. Aunque al principio les cotó un poco, obedecieron y quedaron desnudas, Carla no tardó en masturbarse y comenzar a gemir, era impresionante ver a esas tres putas desnudas solo para mí, así que iba a disfrutar mucho. Carla ya decidida a entrar en escena y sin esconder su evidente excitación dice: "Ven, perrita esta vagina tiene tu nombre". La guió con sus gemidos hasta que Paulina llegó a esa deseosa vagina. Me sorprendió ver a Carla tan decidida, pero me gustó, ya que así tenía vía libre para hacer lo que quisiera con Giovanna que aún estaba alucinando, me senté a su lado y comencé a comerle las tetas, ella agarraba las mías, me encantaba como las apretaba en su mano. ¡Era tan excitante tener esas tetas en mi boca! Carla, la muy puta estaba ahogando a mi perrita en su vagina. Paulina pasaba su lengua por el clítoris ya hinchado de Carla, así que me puse a grabarla en primer plano.

"Carla, putita, dame tu mano" –le dije. Obediente a mi petición extendió su mano y la coloqué en la vagina de Giovanna para que la comenzase a masturbar, yo me alejé un poco para grabar bien la escena, me coloqué detrás de mi perrita y la penetré con dos dedos en su vagina ya que estaba empapada. Agarré la mano de Carla para chupar sus dedos empapados por el sexo chorreante de Giovanna, la muy zorra sabía exquisita. Levanté su mentón para grabar mejor su rostro y me puse a besarla mientras la cámara le enfocaba la cara, quería que después Paulina y yo disfrutasemos de mi Ópera Prima estando solas para mostrarle el video y quienes eran mis dos invitadas.

Carla le ordenó a Paulina que se subiera sobre ella para hacer un exquisito sesenta y nueve a ciegas. Desde donde estaba se notaba que le estaba costando a mi sumisa no gemir, ya que como le había dicho no podía decir nada. Aunque por dentro esperaba que dijera algo para que las chicas pudieran reconocer quién era. deje de besar a Giovanna y puse su mano en mi vagina, también quería disfrutar pero no quería perder detalles del espectáculo que estaban dando Paulina y Carla. Mi vagina ya no resistía más y pedía a gritos ser atendida. Me lancé a besar a Carla también para que se viera su cara, ya tenía el video completo y eso me excitaba aún más. Giovanna metió sus dedos en mi vagina, la muy puta me hacía gemir, la frenética forma que me penetraba me llevaba al borde del orgasmo pero no quería arruinar el momento. Seguía con los dedos de Giovanna en mi vagina que no paraba, la más desconfiada se había convertido en mi verdugo sexual, ya que no aguantaba las ganas de acabar. "¡Oh, puta! ¡Me tienes loca!" –le decía. Me subí a sus piernas con las mías separadas para que siguiera tocándome hasta que acabé encima de ella dejándola empapada con mis fluidos. Le agradecí el orgasmo con un beso lleno de lleno de lujuria. Me agarré de sus tetas y pellizqué con fuerza sus pezones. Grito de placentero dolor se escuchó por toda la casa, me deleitaba ver su boca abierta y sentir su respiración agitada. Me arrodillé y le separé las piernas lo más que pudo abrirlas y le comí la vagina, quería también acabará pronto para probar sus fluidos mezclados con los míos.

Giovanna también estaba al borde del abismo, los dedos de Carla la habían dejado casi lista para el orgasmo. Mi lengua reforzó perversamente lo que con antelación se había hecho. No pasó mucho tiempo en que mi lengua hiciera el recorrido perverso para entregarle ese placer que entre gemidos pedía. Acabó a raudales, dejando mi boca impregnada con sus exquisitos fluidos. Carla ya había hecho acabar a mi perrita y por la manera en la que gemía a ella no le quedaba mucho tiempo para explotar por la lengua de Paulina, que es una come vaginas experta y le estaba demostrando su experiencia; así que al igual que Giovanna, Carla explotó en un orgasmo que la hizo retorcerse en el piso. "¡Oh, es maravillosa esta puta! –exclamó Carla.

Todas acabamos deliciosamente pero no era suficiente. Puse boca abajo a Giovana, le dejaría un recuerdito de esa tarde. Separé sus nalgas y comencé a comerle su culo. Carla seguía fascinada con Paulina así que las dejé hacer todo lo que Carla deseara hacer. Después de dilatar ese culo con mi saliva lo invadí con mis dedos. ¡Oh, que delicia! Estaba tan apretado pero cedió a mis caricias indecentes. Con dos dedos en su culo y con mi otra mano nalgueándola la estaba llevando a su límite de la cordura. Giovanna estaba como poseída gimiendo y pidiendo que le diera nalgadas más fuertes que la dejaran marcada, ya que el placer era tan intenso que no le importaba si le dolía, solo importaba su placer.

Miré para ver qué hacían las otras dos putas y la escena era tan perversa como la que vivíamos con Giovanna. Mi puta y Carla estaba frotando sus vaginas con las piernas entrelazadas. Disfrutaba viendo cómo Paulina apretaba sus labios para no gemir, mientras que Carla se deshacía en gemidos y alaridos de placer. La perversión era quien dominaba nuestras acciones, la lujuria se sentía en el ambiente a tal grado que perdimos la noción del tiempo pero nada de eso importaba, solo era la satisfacción de vivir un momento intenso, éramos cuatro putas dispuestas a dejarnos llevar al extremo.

Después de acabar, le dije a Carla: "Ya que has usado a mi perra a tu antojo, ahora tú serás mi perra". "Lo que quieras con tal de tener más placer" –respondió. "Ven y cómeme la concha" –le dije. Entonces Paulina se encargó de atender a Giovanna. ¡Mierda! ¡Qué rico lo hacía! Una de sus cualidades que más resaltaban de Carla, su dedicación y lo meticulosa que puede ser para lograr un objetivo, esta vez usaba eso en su favor y sí que lo estaba consiguiendo. Les mentiría si les dijera cuánto tiempo pasó pero ya se había hecho de noche y nosotras seguíamos hasta que quedamos exhaustas.

Tendidas en el piso intercambiamos besos entre todas y nos manoseamos perversamente un rato y después de estar un rato manoseando a mi sumisa. Había llegado la hora de que se fueran, así que llevé sus ropas a la puerta y les dije que se quitaran los antifaces y las vendas para que pudieran vestirse. Mágicamente perdieron sus tangas, la más vil de las mentiras, ya que los guardé como recompensa para mi zorra, ya que estaban muy mojadas. "¿No sé cómo lo lograste pero la puta es fenomenal" –me dijo Carla. Giovanna aún temblaba por tantos orgasmos. "Tranquila putita, ya verás que pasará pronto" –le dije. Ella me respondió: "¡Lo sé, pero fue fantástico!". Nos besamos con pasión para despedirnos, antes de abrir la puerta les agarré las nalgas a las dos y les dije: "Cuidense par de putas".

Nos despedimos y fui al a la sala para completar la noche perfecta, allí estaba ella empapada, pero sabía que Carla y Giovanna no habían sido suficiente para ella. Le ordené que se quitara los aparejos, nos sentamos en el sofá y le dije: "Perrita, las sorpresas aún no acaban". Me miró con asombro y me preguntó: "¿Hay más Ama?". "Sí querida, la noche aún no acaba" –le respondí. Tomé mi celular y busqué el vídeo grabado, le dí el teléfono, mi zorrita estaba desconcertada, pero en cuanto le di play le dije: "Sé qué quieres acabar otra vez porque sé lo puta que eres pero lo harás viéndote como la zorra que fuiste con las visitas, tendrás que aguantar todo el vídeo y cuando recién pase el último segundo podrás hacerlo". Termino de hablar y la muy puta ya se estaba tocando y viéndose en acción, lo hacía tan deliciosamente que más de algún recuerdo de sus videos porno de antaño le trajo. También quería tocarme y acabar, pero creo que esto era mucho mejor sentir ese poder de ordenarle que hacer o no hacer que no necesitaba tocarme.

Yo sabía que Paulina era una cerda que una de las cosas que más le excitaba era que la grabasen y solo por el chapoteo de su vagina ya sabía que le estaba gustando mucho el video. Vernos a nosotras cuatro era una delicia, pero aún quedaba lo mejor ver su reacción cuando viera a quien le estaba lamiendo la vagina, no tardó en aparecer una de las escenas que quería ver, mi beso con Giovanna enfocándole bien la cara. Paulina dejó de tocarse, estaba en shock no se lo podía creer. "¿Te dije que pararas de masturbes pedazo de cerda? –le dije azotandole una teta. Al escuchar mis palabras y sentir el golpe volvió a tocarse con más intensidad que antes, no había parado porque no le gustase verse ante otra alumna, había parado para no acabar y yo lo sabía, estaba mojadísima ya había manchado el sofá, pero me daba igual quería ver su reacción al ver a Carla, ya que es la que la estaba tratando como la puta que es.

Me senté en el sillón del frente para verle bien la cara y su reacción al ver que mi invitada la cual la había ordenado estar a cuatro patas comiéndole la vagina era otra de sus alumnas, la muy cerda no puedo contenerse el video completo, al verme besando con lujuria a Carla acabó dejando mojados en sofá y el piso la muy puta; quería castigarla, pero al ver que no dejaba de masturbarse la dejé que siguiera. Me coloqué detrás de ella y le susurré: "Has desobedecido mi orden, tenías que acabar después del video, pero no te voy a castigar, ya que seguiste tocándote como una cerda cuando las has visto. ¿Qué pasa no dices nada? Si le has estado comiendo la vagina a dos alumnas más y mírate aún mojada, muy digna y mucho luchar porque la ropa no te hacía una puta, pero tú lo eres en escencia, de tus poros se desprende el olor a puta y cuando caminas lo haces como una vulgar puta barata". Me coloqué delante de ella para poder mirarla a los ojos, levanté su mentón y le dije: "Habla sucia puta". Me miraba con ojos de emoción al oír mis palabras, se notaba que le gustaba la forma en que la trataba, jalé su cabello y moví su cabeza hacía atrás. "¡Abre la boca puta" –le dije. Obediente la abrió y dejé caer saliva dentro. Ella agradeció degustandola y tragandola. Me dijo: "¡Soy una puta! ¡La más puta de todas mi Ama! La que se moja con sus órdenes, la que desea complacerla en todo y darle el placer que requiere para su satisfacción. Mi cuerpo y mis orgasmos le pertenecen, siempre quise tener a alguien que sacara a cerda que tiene en frente y usted lo consiguió, ya no quiero nada más que ser el objeto de sus perversiones". Sus palabras fueron sinceras y me sentí orgullosa de lo que había logrado en tan poco tiempo y que ella me viera como el objeto de su devoción.

Le di un beso apasionado, nuestras lenguas se trezaron en una lucha sin cuartel ahogándonos en el placer más puro que un beso puede transmitir. Le dije: "Gracias a Carla y Giovanna tú podrás seguir vistiendo como una puta, me ha encantado la forma en que te comportaste con ellas y lo hiciste genial al hacerlas acabar y darles placer, sé que podías haber aguantado mucho más, pero ellas no están preparadas para una zorrita tan buena como tú. Eres mi zorrita y lo vas a seguir siendo por mucho tiempo. Te dejo sus tangas de regalo para que las huelas y te masturbes pensando en ellas, también puedes usarlas y que tu olor se mezcle con el de ellas". "Gracias mi perversa Ama, tenga por seguro que las usaré y no las lavaré para que siempre pueda sentir el olor de las putas que trajo a mi casa y el mío su mejor puta" –me dijo. Después de ese discurso y esa declaración de que ella siempre sería mi sumisa pase lo que pase, nos fuimos a su cuarto a seguir haciendo cosas perversas. 

...

Antes del amanecer mi Ama se había ido y tenía razón yo era una puta, su puta, aquellas invitadas "misteriosas" me había excitado a unos niveles únicos, pero después de saber que eran otras dos alumnas exploté de placer porque nunca imaginé que fuera tan perversa, quería seguir sometida por ella, no separarme jamás de su lado para seguir viviendo aquello tan hermoso que me daba. Cada día que pasaba su lado Dominante era cada vez. Hoy llevo puesta la tanga de una de las alumnas y su olor está mezclado con el mío, mi Ama me dió permiso de tocarme y lo he hecho todo el día. Les puedo decir que Carla y Giovanna nunca supieron que era yo a quien se habían cogido, mi Ama ha guardado y protegido mi sucio secreto. Ahora la espero con ansias a que llegue todos los días para rendirme a sus deseos. Ella se mudó a vivir conmigo y vivimos nuestra relación 24/7. Cada día es algo más intenso que me hace desearla de manera más intensa como el primer día.



Pasiones Prohibidas ®


Comentarios

  1. Excelente relato Mí Señor
    Digno de leer
    Muy Excitante cada detalle
    Tienes un gran talento mí Perverso
    Impecables y perversos detalles 🔥🔥😈😈💋💋

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  2. Gracias, buen relato para recibir un nuevo año caliente y húmedo.

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  3. Excelente relato, con esos detalles perversos qud hacen volar la imaginación, gracias por compartirlo Mr. P

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  4. Incleible este relato lleno de lujuria y de placer digno de una puta sumergida en ese abismo de ser una perra en celo dispuesta a complacer a su Dueña excelente relato Caballero

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