Pasaron las horas hasta las 22:30 cuando me decidí sentar en el escritorio y hacer la videollamada, no voy a negar que estaba nerviosa, pero aun así, decidida lo hice, le compartí el enlace a mi sumisa esperándola, con las piernas cruzadas, ella no tardó se le notaba ansiosa, ya que tardó como mucho un minuto, pero no tenía la cámara encendida y eso me gustó, ya que ella me estaba imitando, ya que yo siempre que entraba la tenía apagada. "Zorrita creo que sabes que es obligatorio encender la cámara" –le dije. "Si disculpe, estaba ordenando mi habitación Ama" –me respondió. La encendió y no me lo podía creer llevaba el típico uniforme de colegiala, con una blusa que al mínimo movimiento se le iba a salir las tetas, ya que de cinco llevaba dos botones ya abiertos y el tercero iba a reventar, una corbata con la insignia del colegio donde había estudiado; aunque no se le veía las piernas pude ver una falda de cuadros que me excitó solo de imaginarla. "Veo que mi cerda ha sido obediente y lleva su traje oficial de puta, creo que tienes un punto positivo." –le dije con seriedad. "Gracias Ama, veo que usted lleva una ropa muy familiar" –dijo. Entonces dije: "Espero que hayas cumplido las normas y no se te haya ocurrido tocarte en ningún momento". "No mi ama, he sido una putita obediente. Me demoré porque estaba buscando los deberes por la habitación" –contestó. "¿Deberes? ¿Y los has hecho?" –pregunté. "Si Ama, los tengo aquí detrás" –contestó con emoción.
Paulina se levantó poniendo su culo hacía la cámara, llevaba una tanga negra que apenas si cubría la raya de su culo. Tomó las cosas que llamaba sus deberes y las colocó en el escritorio, ya sabía que era eran sus juguetes, en cuanto colocó todos se volvió a sentar, se ajustó bien la blusa solo para que se le vieran bien los chupones que tenía por todas las tetas, le brillaban los ojos de ver todos sus juguetes encima de la mesa y mi cara detrás de la pantalla. "Aquí están mis deberes Ama" –me dijo con sus ojos llenos de lujuria. "A ver, enséñamelos uno a uno quiero verlos bien" –le dije. Comenzó a enseñarme sus juguetes. "Bueno, este usted ya lo conoce, es el dildo que utilizamos. Este es el plug que usé para usted hoy, no sabía si tenía que llevarlo metido, aún no lo he limpiado" –me dijo. Se lo pasó por la cara y lo olía. Siguió: "Aún huele a mi concha y a mi culo empapados. Este es el otro dildo, sé que es pequeño, pero fue un regalo por ser la chupa verga número uno de mi universidad… Unas pequeñas esposas, que solo con una presión se ponen y se quitan, y los últimos deberes que he traído es una pequeña correa de perrita, aunque sea discreta es solo para demostrar lo que soy ante usted" –dijo de forma sensual. Esa frase me excitó demasiado, al ver que ella solita ya se estaba humillando para mí, me sorprendió que sabiendo lo puta que era solo tuviera esos juguetes, aunque me excitaba ver todo aquello por encima de la mesa quería hacerla jugar con cada uno de ellos hasta que ya no pudiera aguantar más.
"¿Esos son todos tus juguetes puta? No me lo creo con lo puta que eres debes tener mil tirados por la casa" –le dije. "Tiene razón Ama, soy una puta que deja sus juguetes tirados cuando los ocupa y las sábanas empapadas" –contestó."La próxima vez que vaya a tu casa espero que los tengas todos sobre la mesa. Ahora vamos a empezar la clase" –dije en tono serio. "Está bien Ama, estoy dispuesta para usted" –respondió.
"Srta. Dopperman, de esta clase dependerá si se gradúa de puta. ¿Está dispuesta a hacer todo lo necesario para lograr una alta calificación y lograr su objetivo?" –le dije. Esas palabras pusieron su mente a volar, sin querer se mordió el labio y me contestó: "Todo cuando usted requiera que haga Maestra, quiero ser su alumna destacada y que se sienta orgullosa de mí". "No esperaba menos de una aspirante a puta como usted. Ahora, desabroche el tercer botón de su blusa; quiero que sus tetas queden expuestas" –le dije.
Ajustó su cámara para que se vieran sus tetas en primer plano, aunque se asomaban sus muslos que apenas eran tapados por aquella falda que enseñaba más de lo que tapaba, y así hizo, de forma lenta y sensual colocó sus brazos en los respaldos del asiento y agitó sus tetas con un movimiento que se veía perfecto en aquella cámara, estuvo así unos segundos y el botón saltó sin necesidad de tocarlo, y para mi sorpresa la poca tela que llevaba le seguían tapando los pezones, yo desabroché mi pantalón sin que ella se diera cuenta, y volvió a ajustar la cámara en un plano perfecto donde se veía su cara de putita ansiosa y esas tetas que tanto me gustaban, llevé una mano a mis pezones notando que estaban bastante duros y no solo por el roce con la camiseta, sino por la calentura que Paulina me provocaba. "¿Seguimos con la clase?" –me preguntó mientras llevaba su dedo índice a los labios y mientras hablaba con una voz sexy. "Como me encanta que luzcas así todas las marcas de los chupetones que te dí sin importarte nada, pero ahora quiero verlas completamente ofrecidas para mí" –le dije.
Ella se levantó de la silla y ajustó la cámara para que se le vieran las tetas y la cara, para así ver bien como lentamente se quitaba la poca tela que le tapaba los pezones, me encantaba como lo hacía, lentamente sus dedos denudaban las tetas que tanto deseaba, mientras lo hacía su lengua recorría sus labios haciendo círculos lentos solo para excitarme, ya sacando sus tetas dio unos botes en la silla haciendo que sus grandes tetas rebotasen ante la cámara cosa que me volvía loca, Volvió a ajustar su cámara ante mí y alejó un poco la silla enseñándome su cuerpo completo.
Pude fijarme en que ya la silla estaba mojada y eso que recién estábamos empezando, yo metí mi mano debajo de los pantalones y me comencé a tocar por encima de la ropa interior de manera disimulada de forma que ella no se diera cuenta. "Date la vuelta, sube tu falda, quiero volver a ver tus sucios agujeros ante la cámara" –le dije. Se colocó como pudo a cuatro patas en la silla echándose un poco para atrás, ya que su gran culo ocupaba toda la cámara, ella miraba de reojo y me preguntó: "¿Se ven bien Miss Undurraga?". "Sí srta. Dopperman. Solo que ahora debe apartar un poco su tanga, ya que quiero ver sus agujeros" –le dije. Mi perrita se apartó como pudo la tanga dejándome ver sus preciosos agujeros desnudos ante mí, ya tenía la vagina húmeda y encima con la iluminación hacía que fuera muy excitante, intentaba colocarse agachando su espalda formando un arco en ella solo para colocarse aún mejor en la silla dándome mejores vistas si eran posibles. "Separa un poquito tus piernas quiero que te des unos azotes, ya que has sido bastante mala puta últimamente" –le ordené. "¡Merezco muchos castigos por no ser lo suficientemente puta para usted Miss Undurraga!" –dijo. Al terminar esas palabras comenzó a azotarse sin parar, los goles sonaban duros, su mano no tenía piedad con ella, se estaba dejando el culo rojo y yo no quería que ella parase, ya que quería que dejase sus manos marcadas hasta que no pudiera ni sentarse. "¡Más fuerte cerda quiero que no puedas sentarte en meses!" –le ordené. "Sí, más, merezco más, soy un prospecto fallido de puta para usted y merezco ser castigada por mis faltas" –decía entre gemidos mezclados con placer y dolor. Seguía sin parar hasta le temblaban las piernas y sé tuvo que agarrar como podía en la silla mientras se azotaba y me enseñaba sus agujeros, me miraba de reojo mientras gemía sin parar, tenía una cara de placer que nunca antes había visto. La muy sucia sabía que yo disfrutaba de la escena tanto como ella.
"Ladra para mí, perra sucia" –le ordené. Ya me había desnudado de cintura para abajo y me estaba masturbando como una loca; mis dedos estaban destrozando mi vagina que no paraba de escurrir, incluso tenía que silenciar mi micrófono para que ella no me escuchase gemir solo para hacerla sufrir. Yo también estaba empapada e iba a acabar pronto así que decidí dejar de tocarme, y subí mi mano a mis labios y saborearme lentamente. La muy putita ladraba y gruñía deanera exquisita, me decía: "Soy una perrita. Soy su perrita mi adoraba Señora". Escuchar aquellas palabras me volvieron loca, era una perrita exquisita que sabía ser perversa e incitarme al placer. "Toma aquel dildo que ganaste por ser la chupa vergas N°1 y quiero que te destroces el culo hasta no parar. Asintió con su cabeza y tomó aquel dildo; la verdad que si era pequeño y más para un culo como el suyo que estaba ansioso por follarse cualquier cosa que se moviese.
Escupió en sus dedos y se los metió en el culo solo para lubricarlo aunque no le hacía falta, se volvió a colocar en posición y se comenzó a meter aquel dildo de forma agresiva, sin miramientos, rápido y fuerte. Desde que se decidió a metérselo se escuchan los sonidos de aquel dildo revotar contra su culo, ella gemía como una loca sin parar, incluso más que antes; yo no podía tocarme, ya que si lo hacía iba a acabar al más mínimo estilo y tampoco quería darle la satisfacción de que supiera lo que me provocarla solo con verla al otro lado de la pantalla. Tenía los ojos en blanco, ya ni gemía, no podía no le salía la voz, lo único que brotaba de ella era un charco de fluidos que goteaban en la silla sin parar. Iba a hacer que acabase así follándose su culo como si fuese yo quien lo hiciese, ya estaba a punto de hacerlo no iba a tardar. La muy zorra tenía el orgasmo a las puertas e iba a aprovechar de que se destrozara su culo hasta caer en ese orgasmo que anhelaba. "Quiero que acabes mientras te destrozas tu culo, con aquel premio que te dieron, lo único que sabes hacer bien es ser una puta que le gusta que se cojan" –le dije. No me dijo nada, ni hizo nada, solo aumentó la velocidad de su brazo a la hora de follarse el culo, que la hizo acabar al poco tiempo de aquella orden, estalló en un ladrido como yo le había ordenado, incluso llegó a mojar el teclado y un poco la cámara. Escucharla ladrar, jadear y gruñir como una perra era alucinante, perverso e incluso demasiado sublime; jamás pensé que Paulina Dopperman sería una puta tan obediente.
Cayó rendida en la silla y tuvo que agarrase fuerte para no caer de culo contra el suelo, yo también estaba jadeando aguantándome las ganas de masturbarme. "Esto aún no ha terminado srta. Dopperman" –le dije. Se sentó mirando la cámara, su rostro estaba envuelto en sudor; era excitante ver cómo su pecho subir y bajar tratando de controlar su respiración. ”Mi Ama perversa gracias por tan intenso placer" –dijo Paulina. "Le dije srta. Dopperman, esto no ha terminado" –arremetí. Tragó saliva y asintió. "Desnúdate completamente y túmbate en la cama; quiero que no te des respiro y acabes como la sucia puta que eres" –le ordené, quería acabar igual que ella, exhausta y bañada en mis propios fluidos. "Aún no hemos acabado puta bella, quiero que metas una de tus manos en la concha y que te cojas hasta donde te llegue el brazo" –le ordené. "Si mi Ama,hace tiempo que no lo hago pero por usted haré todo lo que pida" –me respondió.
Allí la perrita se colocó de espalda en la cama, deslizaba sus brazos por aquel cuerpo envuelto en sudor, la imagen era perfecta desde la cámara, se realzaban perfectas sus tetas y su vagina se veía perfectamente mojada. Ella genia al sentir como la punta desús dedos quemaba su piel, encendiendo su deseo de ser una puta obediente. "Ahora quiero que lo hagas y que no te detengas hasta que acabes" –le dije. Ella estaba dudosa, pero comenzó a meter poco a poco sus dedos y por su cara pude ver que le dolía la concha pero eso me daba aún más morbo ver su cara de dolor, ya que no podía sentir placer porque hace tiempo no se metía su mano entera en su sexo. Ya tenía sus dedos dentro y gemía descontrolada, ya estaba sintiendo placer la muy puta. Al fin su mano estaba complemente adentro y se comenzó a coger como una endemoniada. "Ve mi Ama, soy una outa obediente" –decía entre gemidos. Aunque al principio iba lento no tardó en darle velocidad a la manera de follarse haciendo que gimiese sin parar, yo no pude contenerme, ya que iba a explotar así que me volví a masturbar como una loca, pero esta vez sin apagar el micrófono, quería que escuchase bien mi vagina chapotear sin parar y mis gemidos calientes, ya que era culpa suya, ella me miraba, recorría sus labios con la lengua y dejaba caer su saliva por sus tetas para que recorriese su cuerpo entero hasta llegar a su vagina. La escena era tan sublime y tan caliente que nos mirábamos con detenimiento y gimiendo con descontrol y placer.
Las dos nos fundíamos en gemidos sin parar estábamos luchando con nuestro orgasmo, pero ninguna ya tenía fuerzas para resistirse, explotamos a la vez en un perverso orgasmo que nos hizo gemir y temblar como locas; en mi caso olvidé que mis padres estaban en la habitación de al lado, solo me importaba el placer y la cara de puta que Paulina tenía al acabar juntas. Sacó su mano impregnada de fluidos y la lamió cómo buena perra. "¡Oh, qué puta eres Paulina!" –le dije. "Su puta Ama Damaris" –me respondió. Tomamos un respiro, le dije que se pusiera el collar y la correa para mí; obediente lo hizo. "Te ves hermosa, como una fina perra" –le dije. "Muchas gracias mi Ama bella" –dijo con una sonrisa y un suspiro.
Ya se hacía tarde, habíamos perdido la noción del tiempo con nuestra "perversa clase". Aún exhaustas me acerqué a la pantalla y le dije: "Nos vemos mañana putita, espero que mañana cuando llegue a tú casa me estés esperando con la mejor disposición a ser usada". Terminé la llamada mientras ella estaba allí chorreando como la puta que era. Cómo estaba tan cansada solo me tiré en la cama y mis ojos se cerraron. La mañana empezó y ella me mandó un mensaje, le respondí para ser cortés: "No estaré disponible. Recuerda que iré a tu casa esta tarde y haremos todas las travesuras que se me ocurran".
Pasiones Prohibidas ®
(mh=8qOQ2jFywZfyXCzV)11.jpg)
Cómo siempre un excelente y muy Candente relato Mí Perverso
ResponderBorrarLa imagen está hermosa
Y tú forma de escribir es morbosamente deliciosa
Sucio y perverso😈🔥
Un gran relato Mí Amo. 😘
Ufff q exitante relato vuelve loca a cualquiera,hace que los pensamientos vuelen y una se transforme en toda una zorra que le gusta ser usada por todos lados y quedar así de sometida como la perra que soy como siempre gracias Caballero x este relato
ResponderBorrarExquisito relato con detalles que transportan a la lujuria, gracias por las sensaciones y el despertar de los deseos Mr. P
ResponderBorrarComo siempre un relato magnífico, que hace volar y despertar las más bajas pasiones, un placer inmenso leer sus muy bien escritos relatos.
ResponderBorrarGracias por transportarnos a lugares perversos y maravillosos en la.mente