Mi nombre es Valeria, llevo casada no muchos años. Mi matrimonio se ha vuelto un tanto monótono y aburrido, ya que la pasión que existía al principio se ha ido extinguiendo. Gracias a la tecnología he conocido a hombres, primero para "jugar" en la soledad de mi casa y darme placer en videollamadas y ahora ya para concretar salidas para coger y serle infiel a mí marido, y dar variedad a mí vida sexual casi extinta. Lo hago en páginas de contactos y no me gusta mandar fotos sino quedar en cita a ciegas, vernos y tomar algo y, si hay buena química, vamos a un sitio elegido y follamos.
Hace unas semanas, aprovechando que mi marido salía de viaje, contesté a un anuncio que me pareció interesante. Era un chico que decía tener 40 años (yo tengo 32) y daba una descripción física que me pareció interesante. Nos pusimos de acuerdo, diciendo cómo iríamos vestidos, y quedamos en una discreta cafetería de un barrio. Al llegar allí vi a un chico de espaldas con la ropa que me había dicho, y al acercarme y girarse vi que era mi hermano. No podía yo alegar nada porque iba vestida tal y como le había dicho y él se dio cuenta. ¡Maldita sea! De todos los hombres que habían en los anuncios, justo tuvo que ser él. Un poco cortados por la situación nos dirigimos a una mesa para hablar y darnos explicaciones que no venían al caso porque los dos sabíamos a qué habíamos ido allí. Empezamos a beber y quizás por los nervios nos excedimos un poco. Ello hizo que empezáramos a reír con la situación y mi hermano me dijo que había alquilado una habitación de hotel para nada.
El alcohol me hizo decir que podíamos ir y tomarnos unas copas allí. Eso hicimos, y el exceso de copas hizo que me planteara la posibilidad de que mi hermano me cogiera. El solo hecho de pensarlo me ponía caliente; para que mentir, lo prohibido es más tentador. ¿No creen? Como hacía buen tiempo, y de manera natural me quedé en bragas y sujetador. Él se quitó la ropa y se quedó en boxers. Bromeó diciendo que era como cuando íbamos a la playa y él llevaba bañador y yo bikini. Aunque había una diferencia que no se cayó, las bragas que yo me había puesto para la cita dejaban trasparentarse el negro vello de mi pubis. Ante ese comentario empezamos a reír y yo dije que si se veía tan claro que más daba que me las quitaba. Así lo hice. Me miró en silencio y acomodó su verga. "Quítate todo" –me dijo. "¡Uy, saliste caliente hermanito!" –le respondí. En ese momento, con copas de más, los dos sabíamos lo que iba a pasar.
Descaradamente se empezó a masturbar por debajo del bóxer mirándome. "Esto es mejor que cuando te espiaba en la ducha" –dijo sin parar de masturbarse. Eso me calentó demasiado y le dije: "¿De verdad lo hacías?". "Sí, y no solo en la ducha. Varias veces te miraba cuando estabas dormida y me masturbaba pensando en cogerte, lo único que me detuvo de hacerlo fue que eres mi hermana" –me dijo. "¡Maldito pervertido! Ahora entiendo porque a veces me despertaba con la almohada mojada y pegajosa. ¿Ahora que soy?" –le pregunté. "Eres mi hermana y la puta que me voy a coger" –respondió. "¡Seré todo lo puta que quieras hermanito! ¿Me vas a coger duro como te coges a mi cuñada?" –le decía mientras masajeaba mis tetas. Rio perversamente; yo no podía con la calentura, me estaba resistiendo demasiado ya que la conversación pervertida me mojaba más y más.
Me apoyé en la pared, me tocaba para él, gemía y le decía: "¡Estoy caliente!". "Ya lo sé, pero quiero que te recorras entera como lo hacías cuando hablabas con esos estúpidos de la secundaria" –me respondió. "¡Oh, si que eres un hijo de puta!" –le dije entre gemidos. "La misma puta que te parió ocho años después que a mí" –dijo. Entonces se acercó y me tomó del pelo, me dió un beso tan apasionado que instintivamente mis piernas se abrieron, él sin pedir permiso metió su mano en mi vagina y notó lo mojada que estaba. "Ves. ¡Eres una putita!" –me dijo, mientras metía sus dedos en mi boca cubiertos por mi humedad. Los chupaba con lujuria y pasaba mi lengua para saborear mis fluidos. "Ya te dije, seré todo lo puta que quieres que sea" –le dije. Me toqué para él con lujuria quería que supiera que mi cuerpo estaba a su disposición, lo deseaba. ¡Maldito alcohol que despierta mis demonios! "¿Te gusta ver cómo la puta de tu hermanita se toca para ti?" –le decía entre gemidos. Me observaba en silencio, sin perder detalle de lo que mis dedos hacían en mi vagina que ardía de placer y deseo. Al igual que yo se masturbaba viéndome a los ojos, por primera vez desde que me inicié en el sexo había encontrado un hombre que sabía encontrar a la puta que hay en mí. Metía mis dedos en mi concha y bebia mis fluidos que quedaban impregnados en ellos. "¡Dios mío! Ya estoy por acabar" –gritaba, mientras seguía con la frenética tarea que me fue impuesta. Mi vagina palpitaba y mis piernas temblaban, ya no podía resistir más. "¡Oh! ¡Si! ¡Ah!" –balbuceaba, hasta que mis fluidos saliendo en un maldito torrente de placer que me hizo caer al piso rendida.
Cómo pude recuperé fuerzas y lo empujé hacia la cama y se sentó, yo me arrodillé delante suyo y le quité los bóxers y dejé libre su verga erecta y dos grandes testículos que supuse cargados de semen. Empecé a chuparsela y se le endureció más de lo que estaba. Él me decía: "Chúpala puta, tragatela. Lo haces perfecto, eres una buena putita". Sus palabras me estimulaban y me hacían que me la tragara completa. Me jalaba del cabello para dejar mi boca aprisionada y ahogarme con su verga. Él lo disfrutaba y gemía de placer al sentir que me estaba ahogando. Mientras le chupaba la verga mis dedos juegan en mi clítoris, lo acompaño con gemidos ahogados pero cargados de placer. "¿Quieres que me trague tu semen hermanito?" –le pregunté. A lo que respondió: "Prefiero echartelo en la cara, en el pelo y en boca. Verte llena con mi semen ha sido mi fantasía desde que ya estabas lista para coger en la adolescencia". "¡Maldito morboso!" –le dije. Seguí chupando mientras él me seguía hablándome sucio y haciéndome sentir puta. Gemía fuertemente, su verga estaba más hinchada y palpitante, mi hermano estaba a punto de acabar y yo también con mis dedos que me follaban enérgicamente. Cuando se iba a correr sacó la polla y un abundante y caliente chorro de leche cayó sobre mi cara. La recogía con mis dedos y la metía en mi boca sin desperdiciar nada. "¿Quién diría lo puta que eres? El cornudo de Osvaldo debe estar orgulloso de la puta que tiene en casa" –me dijo. "No me hables de ese idiota, lo único que hace es subirse, moverse, acabar y dormirse. ¿Crees que estaría aquí si fuera diferente?" –le respondí.
"Vamos a remediar eso" –dijo. Me tiró a la cama y empezó a comerme la concha me echó en la cama y empezó a comerme la concha mientras me decía: "Por ahí salió mi sobrino y ahora va a entrar mi lengua". "¡Oh, mi hermanito perverso!" –le decía entre gemidos. Metió su lengua y me penetraban con ella, masajeaba mi clítoris. Me sentia tan puta, ni los desconocidos con los que había cogido antes me hacían sentir así. Apretaba mis pezones disfrutando de los estímulos salvajes que me daba mi hermano, temblaba de placer, me retorcía y gemía, me importaba una mierda si nos escuchaban, total nadie sabía la perversa verdad de la habitación 739, éramos una pareja más de amantes calientes que se estaban quitando las ganas. La verdad es que ya no podía aguantar más, era tan espectacular la manera en que me estaba comiendo la concha que solo quería acabar para quitarme la tortura de su lengua. le pedía más y más y él hizo que acabara dando un fuerte alarido de placer. Mis piernas temblaban pero el maldito no me dió descanso. Separó mis piernas y me la metió de un fuerte empujón. ¡Oh, mierda! Casi acabo al instante. Me repuse y acepté sus embestidas brutales, estaba decidido a hacerme gritar y lo lograba sin mucho esfuerzo. "¡Eso, dame. Métela más fuerte!" –le decía. Con las piernas en sus hombros, se acomodó de tal forma que nuestras bocas quedaron juntas, Nos besamos con lujuria, haciendo que nuestras lenguas danzarán frenéticamente al ritmo descontrolado de nuestras caderas que se movían a al compás de la perversión. El placer que sentíamos era enloquecedor. "Me gusta la cara de puta que tienes" –me dijo. "Es lo que soy para ti, una sucia puta que le gusta como la coges" –le respondí. Seguimos con los movimientos frenéticos y los besos apasionados, cogíamos como animales en celo, nuestros gemidos eran ensordecedores. Pensaba en todos los años perdidos que no nos cogimos para no traspasar el límite que la sociedad impone y en lo distinto que hubiese sido si él que tomara la iniciativa. ¡Mierda, mi mente! En eso me da una bofetada para traerme a la realidad, ya que estaba perdida en la perversión de mis pensamientos. "¡Dame otra!" –le dije. Él sonrió de forma maliciosa y me dió otra bofetada más fuerte. "¿Te gusta que te peguen?” –me preguntó. "Acabo de descubrirlo. No pares de metermela y de abofetearme" –respondí. Ya estábamos al borde el orgasmo, nuestros cuerpos desatados a lo que pudiera ocurrir, total ya estábamos pecando perversamente; que llenara mi vagina con su semen era un detalle inevitable y obviamente no nos detendríamos por ese detalle.
Cada vez más calientes y rehenes del desenfreno dejábamos que el placer hiciera su parte en este osado juego llamado incesto. "¡Dame duro! ¡Hazme sentir que soy la más puta con la que has estado!" –le decía. Mi hermano cada vez con más fuerza me hacía gritar y gemir, hasta que ambos nos arropamos por el sudor y ese anhelado orgasmo, fundiendo nuestros cuerpos en uno al sentir que ambos acabamos al mismo tiempo. Pude sentir como mis entrañas de llengron de su tibio semen entre los espasmos de él al descargar su verga en mi interior. Sentía que mi cuerpo temblaba, me faltaba el aire y casi no podía dosificar mi respiración. "Hace tiempo que no me cogían tan salvajemente" –le dije. El me miró y dijo: "Sí que de verdad eres una putita insaciable hermanita". Me dió otro beso que hizo estremecer mi cuerpo. Aún no habíamos terminado porque teníamos hambre de más.
Sin perder tiempo, me tomó y me puso en cuatro, quedando mis agujeros a su disposición. "Hay algo que me gusta hacer pero que con Annie no he hecho" –me dijo. Entendí lo que quería decir y le contesté: "Yo tampoco lo he hecho pero me gustaría experimentar ese placer de tener tu verga en mi culo".
Le pedí más y me dijo que había algo que nunca había hecho con mi cuñada, que era meterla por el culo. Yo tampoco lo había hecho nunca y le dije que quería probar. Entonces el maldito desgraciado se abalanzó a mi culo y comenzó a pasar su lengua. "¡Eres un demonio!" –le decía entre gemidos. "¡Me gusta, sigue así!" –decía. Para él era como un detonante ya que con más velocidad pasaba su lengua y aprovechaba de nalguarme. "¡Mueve tu culo puta!" –me decía. ¡"Oh, que rico! Nalguea a tu puta" –le decía. Cada vez el peso de su mano era más fuerte, el contacto de su mano golpeando mis nalgas era exquisito y sonaba perversamente. Empezó a jugar con sus dedos en la entrada de mi agujero, me calentaba sentir como hurgaba mi culo para que sus dedos me poseyeran. Cuando ya mi culo cedió a sus estímulos, acomodó su glande en la entrada y empujó con fuerza. Creo que el grito que di se escuchó en todo el piso, mi culito era desvirgado por quién menos imaginé. Después de ese grito de dolor se escuchó: "¡Qué rico!". Mi hermano se tomó de mis caderas y me embestía con fuerza haciendo que los gemidos se hicieran más intensos. "¡Nalgueame por favor!" –exclamaba. Estaba fuera de mis cabales, solo era presa de ese placer embriagador del sexo anal.
Ustedes imaginarán las sensaciones que experimentaba por ser la primera vez teniendo una verga en mi culo, una mezcla de dolor y placer. Eso sumado al ardor de mis nalgas al ser golpeadas con serveridad. Estaba en el infierno lujurioso de placer, mi hermano era como un furioso demonio que no se cansaba de flagerlar mi culo, hubo un momento en que se tomó fuerte de mis caderas y embestía con fuerza. "¿Así te gusta putita?" –me decía. Yo solo gemía mostrándole lo rico que se sentía y como disfrutaba de su incansable manera de cogerme.
Al fin el pervertido demonio anunció que llenaría de semen mi agujero, solo atiné a responder: "¡Dámelo todo hermanito! ¡Llena a esta puta que se muere por sentir la tibieza de tus fluidos!". Así, sin más decir sentí como se descargó en mi ser, era como si un volcán dejara salir la lava de su interior. Estaba exhausta, sin fuerzas pero quedaba algo más por hacer. Me levantó de la cama jalando mi cabello y me llevó a la pared. "¿Qué más harás pervertido?" –le pregunto. Dió una sonrisa y dijo: "Te voy a dar algo para que recuerdes que desde ahora eres mi puta". Me puso en la pared con las manos en alto y las piernas separadas. "No te muevas" –dijo. Tomó su pantalón y quitó el cinturón, se acercó a mi y con voz perversa dijo: "Hoy descubriste que te gusta ser azotada y bueno, te llevarás unos azotes en tu culo". "¡Uy! ¿Vas a hacer que vaya con marcas a casa?" –le pregunté. "Ese culo es mío y puedo hacer con él lo que quiera" –contestó. En ese momento lo dejé de ver cómo mi hermano, pasamos a otro nivel. Uno a uno dejó caer esos dolorosos azotes en mi culo y por Dios que lo disfrutaba. Gemía y gritaba a causa de ellos, los soportaba y le decía: "¡Me tienes al borde de la locura!". Fueron 99 azotes que me hicieron estremecer. Me besó con lujuria y no permitió que me diera una ducha, así que regresé a casa con sus fluidos en mi interior. Fueron las más gloriosas cuatro horas de sexo que jamás había tenido y también en la que más aprendí a disfrutar de cosas que jamás pensaría hacer.
Nos despedimos en la puerta del hotel, conduje a casa pensando en lo divino que fue estar con mi hermano. Al llegar le mandé un mensaje diciéndole que había llegado bien y que estaba deseosa de verlo nuevamente cuando mi marido no esté para recibir esa dosis de placer que ya me estaba empezando a hacer falta.
Pasiones Prohibidas ®

Me quedo con esta frase "Lo prohibido es más tentador"😈
ResponderBorrarMuy morboso y Perverso relato Mí Amo
Vibrantes y deliciosos detalles que despiertan exquisitas sensaciones de excitación y lujuria 🔥
En el cuerpo y en la mente.
Excelente historia Mí adorado Perverso 💋
Uffff q rico ser tratada así como todo una puta que le encanta la verga ser azotada y humillada te pone a mil x hora
ResponderBorrarExcelente relato caballero 🔥👏
ResponderBorrarTan rico y exquisitamente narrado como siempre Mr.P, tus letras son hechas para despertar sensaciones, gracias por compartilas
ResponderBorrarRelato perverso y lujurioso. Lleno de detalles que hacen volar la imaginación
ResponderBorrarExcelente, hace mucho no leía algo tan bueno
ResponderBorrarDelicioso y excitante relato
ResponderBorrarExcitante relato con detalles ufff, gracias por compartir
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