Vivía en una Localidad llamada Melinka en la Región de Aysén. Está en una Isla llamada Ascensión perteneciente al Archipiélago de las Guaitecas, en el Sur de Chile. Un lugar que ofrece hermosas postales pero que cuando llevas viviendo toda tu vida en el mismo lugar lo ves monótono y aburrido. Incluso para seguir con el ciclo escolar y pasar a la enseñanza media debes salir e ir a la capital de la Región para sacar el 4to. medio y después si quieres estudiar en la Universidad, la opción, es Puerto Montt, Concepción o Santiago. Di la Prueba de Selección Universitaria y decidí venir a Santiago, no sin antes buscar un trabajo para sustentarme ya que la universidad no cuenta con hospedaje y debía costear una pensión.
Mi madre, orgullosa y preocupada se contactó con mi Madrina, Gloria, una mujer de 45 años, secretaria en una oficina de abogados, casada con mi padrino Roberto, un poco mayor que ella, Sargento Segundo de la Policía Uniformada de Chile, tienen una hija de 10 años, llamada Josefina. Cuando salí de casa, mi madre me advirtió que sea colaborador y sobre todo muy responsable y no me meta en los problemas de mis padrinos, que me mantenga al margen, ya que ella sabía que de vez en cuando tenían sus peleas porque se lo había contado mi madrina anteriormente pero aun así quería que viviera con ellos.
"Pero mamá. ¿Por qué mejor me voy a una pensión si voy a trabajar y con lo que me paguen me debe alcanzar o de repente puedo ir a su casa?" –le dije. "¿Como se te ocurre decir eso sabes cómo está Santiago de peligroso? Me siento más tranquila sabiendo que estas en una casa de familia así que no se discuta más y te vas ahí y punto". Ante eso era mejor no rebatir porque mi madre no era muy simpática cuando se le contradecía y no quería tener problemas.
Cuando llegó me recibieron muy bien, me dijeron lo grande que estaba, yo casi no los recordaba porque la última vez que fueron a vernos yo tenía como ocho años. Ahora, ya con 18 recién cumplidos, 1.80 de estatura y bien formado, ya que levanto pesas hace como tres años. Aún así con mucho tiempo sin vernos siempre mantuvieron comunicación con mis padres para preguntar cómo estaba y siempre estuvieron "presentes" mandándome dinero para comprame cosas que necesitara para la escuela. Incluso ellos fueron los que pagaron el viaje en avión.
Me acomodé en una habitación pequeña donde apenas entraba una cama de una plaza y una mesa. Antes había sido un lugar donde guardaban cosas que no usaban, no me podía quejar como decía mi madre estás en casa ajena y debes ser agradecido. Desempaqué y me llamaron para comer algo y después me dejaron descansar para recuperar fuerzas. Mi padrino me dijo: "Muchacho, esta es tú casa, puedes hacer lo que quieras, comer lo que quieras del refrigerador. No vas a trabajar porque te debes dedicar a estudiar y ser alguien de provecho". "Gracias padrino pero no quiero ser una molestia, usted sabe que en el campo se trabaja para sustentarse y si puedo aportar algo pierda cuidado" –le respondí. Nos aportas compañia y así cuidas a tu madrina y a tu prima cuando tenga que trabajar, y si quieres ayudar puedes decirle a tu madrina que te diga que hacer para mantener el orden" –dijo con ese tono militarizado. "¡Cómo usted diga padrino!" –respondí, lo único que me faltó fue golpear los talones y subir la mano en señal de saludo.
Las primeras semanas pasaron sin ningún problema, él salía temprano a trabajar junto conmigo y regresaba tarde y otras noches no, decía que por su trabajo no tenía turno fijo y eso le molestaba a mi madrina, que yo era una bocanada de aire fresco para él porque así no tenía la preocupación de que su familia quedara sola por las noches. Generalmente estaba en casa a eso de las cinco de la tarde, iba a buscar a Josefina a casa de una vecina y juntos ordenábamos la casa para cuando mi madrina llegara no tuviera que hacer nada, solo dejar preparado el almuerzo para el otro día y si no tenía que estudiar lo preparaba yo sin problemas. Luego empezaron las peleas y gritos, hacía que no escuchaba, me ponía los audífonos para escuchar música y así estudiar y dormir. A veces pasaba los fines de semana, entonces tomaba a Josefina y nos íbamos a un parque a jugar o dar una vuelta en el Mall hasta que los ánimos se calmaran.
"Ya me tienes harto con tus reclamos. Si llego, por qué llego y si no llego también te enojas. ¿Quién te entiende? A veces creo que no entiendes mi trabajo y que solo lo que tú haces importa. Ojalá un día de estos caiga en operativo, así te deshaces de la molestia que tienes por esposo" –dijo mi padrino molesto antes de cenar. "Claro, cuando llegas lo haces borracho y vienes a dormir como roble. No niego que tú trabajo es importante y corres riesgos pero tú sabes el motivo principal de mi enojo. Ya eso me tiene aburrida" –vociferó mi madrina.
Cuando hablaba con mi madre le decía que no podía soportar más, pero ella decía que no tenía dinero para pagar una pensión. Obligado por la necesidad trataba de ser invisible en esa casa. Era sábado y estaba sólo en la casa porque habían ido a un cumpleaños de un familiar y estudiando en mi pequeña habitación y de nuevo los gritos, luego de un rato hubo silencio serían dos de la madrugada. Estaba aún estudiando cuando tocan la puerta fuertemente abrí y era Gloria, mi madrina me dijo si podía pasar un rato y antes que pudiera contestar entró estaba mareada, había bebido y por los gritos que daba su esposo estaba peor. "¡Por favor Gonzalo disculpa pero ya no quiero verlo por ahora! Está borracho y me sigue por toda la casa para pelear, incluso dejé a Josefina en casa de mi hermana para que no pase el fin de semana aquí y vea nuestros problemas" –dijo con congoja. "¿Cuánto llevan así? –le pregunté. "Hace unos años ya y solo estamos juntos por la niña, sería un golpe fuerte para ella separnos y aunque tratamos de llevar la fiesta en paz siempre hay algo que nos hace explotar a ambos" –me contó. Seguí por un momento con la lectura de estudio y cuando me fijé estaba al rincón durmiendo. Salí a ver dónde estaba mi padrino y luego de buscarlo por toda la casa se había quedado dormido en su cuarto entonces regreso y la traté de despertar a Gloria pero nada, la moví más fuerte y me dijo que no quería salir y se acomodó para seguir durmiendo. ¡Lo que me faltaba! Habitación pequeña, cama de una plaza y para colmo una mujer borracha en mi habitación. Estaba cansado, los ojos se me cerraban, me quité la ropa y me puse el pijama. Bueno, es mi cama, así que me acomodé al lado de ella para dormir un poco.
A mis 18 años no habia tenido sexo, al intentar conciliar el sueño y al estar pegado a ella no pasó mucho para que tuviera una erección. Mis pensamientos se volvieron morbosos, ella sola se había metido al cuarto y luego a mi cama. Podría manosearla y sentir un par de tetas, un culo y una vagina si tenía cuidado y no era tan brusco como para despertarla. Veía ese culo grande y tentador, estaba con un vestido, sus muslos me volvieron loco con sumo cuidado subí su vestido hasta la cintura dejando ver por completo dos nalgotas sólo separadas por una delgada tela de su calzón que se metía entre los dos cachetes. Me bajé el pantalón de la pijama y rocé ligeramente mi glande entre sus nalgas, subía y bajaba mi verga en medio de su culo; por momentos me detenía cuando ella se movía pero luego se quedaba quieta, seguía así jugando hasta que ella tiró el trasero para atrás y empezó a moverse me quedé helado del susto. Ahora ella era la que subía y bajaba su culo sobre mi verga que estaba en su máxima erección, me quedé quieto y dejé que ella siguiera sus movimientos. "¡Ah, sí. Mmmmm!" –empezó a dar suaves gemidos, dentro de su borrachera estaba excitada, había logrado calentarla solo poniendo mi verga en sus ricas nalgas y ahora ella movía desesperadamente su culo. Hizo a un lado la tira de tela de su calzón que impedía que se la metiera y buscó mi verga, la puso en la entrada de su vagina y tiró para atrás el culo logrando que entre por completo. "¡Oh, mierda! ¡Empuja Gonzalo! ¡Hace tiempo que no sientía una verga dentro de mi¡" –decía. Movía su culo con fuerza haciendo que nuestros cuerpos chocaran por el frenesí de Gloria.
Ya no había mucho que pensar ella sabía lo que estaba sucediendo. También yo estaba debutando en el sexo con una exquisita mujer, que sabía comportarse mal cuando había que hacerlo pero que no era atendida como merecía. Hice caso a su pedido, ella tenía basta experiencia y para mí era el primer desafío y me preocupaba más rendir que cualquier otra cosa. La vieja cama parecía desarmarse con el movimiento de nuestros cuerpos pero no importaba, mi padrino estaba nockeado por el alcohol así que por más ruido que hiciéramos no se despertaría. "Madrina discúlpame, pero estas tan rica que no aguanté las ganas" –le dije. "¡Ay, Gonzalo bi te preocupes! Tu verga es exquisita. Oh, tú necesitabas una concha para desvirgarte y yo una verga que me coja bien rico como lo estás haciendo tesoro" –me decía entre gemidos. "¡Así, así, métemela toda! ¡Ah, Gonzalo, dame! ¡Cómo extrañaba esta sensación! ¡Muevete ahijado, dale verga a la puta de tu madrina! ¡Seré tu mujer, lo que tú quieras papito mientras te quedes aqui, con tal de que cojas, incluso te daré dinero para me lo metas bien rico!" –decía sin parar de gemir.
Se subió sobre mí y empezó a cabalgar mi verga, sus tetas se movían al compás de sus movimientos frenéticos, se inclinó un poco hacia mí y dijo: "¡Cómeme las tetas!". Lamía y le daba leves mordiscos a esos pezones hinchados y duros. Su vagina se sentía muy mojada y caliente, incluso palpitaba, su cuerpo se puso rígido y soltó un grito cuando llegó al orgasmo y sus fluidos mojaron mis testículos. "¡Ay, delicioso! Estoy acabando tan rico. ¡Ah, ah, ah!" –gritó. Cayó sobre mi con su torso, sudada y jadeante, me besó de una manera tan lujuriosa, que se quedó unos minutos tratando de recobrar el aire.
Se puso en cuatro sobre la cama, abrí sus enormes nalgas, acomodé mi miembro en su ano y aprovechando la lubricación de fluidos comencé a empujar para poseer su culo, estaba apretado, incluso me dolía el glande pero no quería desaprovechar la oportunidad. "¡Ay, no seas bruto! ¡Me duele. Hazlo despacio!" –me dijo, ya que entendía que era inexperto en los juegos de cama. Entonces tomé aire y empecé a meterlo lento, suave como me decía para que no le doliera tanto, pero ella igual gemía y gritaba diciendo que le dolía, aunque de poco a poco acalló sus gritos "¿Te gusta madrina? Porque a mí me encanta" –le dije. "Ahora me duele pero no es tu culpa, hace tiempo que no cogía por el culo, que se apretó y se siente como si fuera la primera vez" –me dice. Se la metía de a poco hasta que culo se amoldó de manera perfecta a mi miembro, una vez dentro empecé con movimientos suaves, según ella me pedía, hasta que la tenía completamente a mi merced. Me pedía que fuera aumentando la intensidad de las embestidas, hasta que pidió que le diera como un loco. La tenía bien clavada y la sujeto bien de las caderas y le daba más fuerte. Ella movía las nalgas de tan exquisita forma que saltaban haciendo placentera mi vista.
”¡Qué rico me coges mi amor! ¡No pares de meterme la verga! ¡Quiero auenme llenes el culo con tu semen y no me digas madrina, dime cómo tú quieras porque lo que quieras seré! ¡Ah. Eso con fuerza que tus testículos choquen en mi vulva!" –me decía mientras se deshacía en gemidos. Entre más le daba más se apretaba su culo a mi miembro, entonces empecé a bufar y a gemir. La sensación en mi verga ers como si quisiera explotar. "¡Ah qué rico Gloria!" –le dije. Entonces mi cuerpo se sacudió con violencia y mi verga explotó en su culo, dándole lo que me pedía con tanto frenesí. "¡Ah, sí, delicioso! "¡Siento que me muero! ¡Uffff, hace años que no follaba tan rico!" –me decía mientras cayó rendida en la cama. Me tumbé a su lado. Estábamos exhaustos, sudorosos y con la respiración agitada. Recobró fuerzas y fue a ver a mi padrino quien seguía durmiendo como un tronco. Nos metimos en la ducha juntos y ella comenzó a chuparme la verga y no se detuvo hasta que eyaculé en su boca, tragando todo mi semen. "¡Era lo que faltaba para cerrar una noche mágica a tu lado mi amor!" –me dijo.
Le pregunté: "¿Ahora que pasará Gloria? ¿Qué somos? Porqué ya no puedo verte como madrina, para mí eres una hembra, mi hembra". "Lo que tú quieras que pase Gonzalo. Si deseas esto acaba ahora, pues así será pero nunca nadie debe saberlo. Si tú quieres que siga siempre estaré acá para ti. Cuando Roberto trabaje llevaré a Josefina a casa de mi hermana y me tendrás en tu cama para que disfrutes de mi cuerpo y te complazca en lo que quieras" –me dijo. En los cuatro años que estuve ahí con ellos. Mi padrino nunca se enteró de lo que pasaba, pero siempre que tenía turno con Gloria nos pasábamos la noche cogiendo en su cama, nos volvimos amantes furtivos y disfrutamos momentos llenosnde placer que en alguna oportunidad les comente o quizás no.
Pasiones Prohibidas ®

Bella fotografía
ResponderBorrarMaravilloso relato Lectura perversa que despierta el morbo y la excitación. 🔥
Deliciosa cada línea 😘
Muy bueno
ResponderBorrarExcelente relato
ResponderBorrarBuen relato y muy buena fotografía caballero
ResponderBorrarExcelente 👌🏾
ResponderBorrarBuen relato ya que tuvo la pericia de gozar y disfrutar.
ResponderBorrarQue delicia de relato ser cogida como una puta es exquisito y disfrutarlo al.maximo como siempre excelente relato Caballero
ResponderBorrarQue rico ser cogida como puta y disfrutar del sexo
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