Hola. Me llamo Anna Paula, soy chilena. En la actualidad tengo 25 años. Todo comenzó en el verano de 2018, tenía 20 años de edad y trabajaba con mi hermana en la panadería que pusimos a medias. Para esa fecha mis padres ya tenían decidido pasar 15 días de vacaciones en la Costa de Viña del Mar, eso significaba que quedaría al cuidado de la casa. Para no quedarme sola le pedí a mi mejor amiga Carla, que se quedara conmigo, no tuvo ningún problema.
Acompañé a Carla hasta su casa para recoger ropa, luego volvimos a la mía. Contentas las dos porque pasaríamos estos 15 días tomando sol y metiéndonos a la piscina sin que nadie nos controle. Luego que mis padres se fueron, planeamos todo con lujo y detalles. Primero, un chapuzón en la piscina y después de una ducha, nos sentamos en la sala a ver películas pornográficas, ahora nadie nos molestaría y podríamos verlas tranquilamente. Esa noche nos hartamos de ver sexo, al comienzo es excitante pero después de un rato todo parece monótono. Si tan solo pudiera tener a mi novio cerca de mí estaríamos cogiendo perversamente hasta quedar sudados por el placer.
Mientras trataba de dormir me puse a pensar en mi amigo Gustavo, él tiene videos de todo tipo, al otro día lo llame por teléfono y le pedí que me prestara algunos de ellos, pero que sean fuera de lo común. Él me dijo que tenía unos videos que me dejarían con la boca abierta. Nos juntamos en un Mall, fuimos los tres; comimos unas hamburguesas y nos reíamos de las tonterías que hicimos en la escuela. Me pasó los discos con las películas y nos fuimos con Carla a casa. Hace tiempo que no ocupabamos el DVD porque ahora todo está al alcance de un clic. Conectarlo fue una tarea titánica hasta que lo conseguimos.
Esa misma noche cenamos y ansiosa por ver qué se trataba nos metimos en la cama para verlo. Mi dormitorio no tiene las dos camas paralelas sino que están enfrentadas pies con pies, por lo tanto sólo se podía ver la televisión desde una sola cama. Nos acostamos en la mía y comenzamos a reproducir el vídeo, no podía creer lo que estaba viendo, era un vídeo de zoofilia, mujeres teniendo sexo con todo tipo de animales. Esas imágenes me empezaron a excitar de tal punto que mis pezones se inflamaron dé tal manera que las puntas se notaban claramente debajo de mí top de algodón blanco, no podía sacar mi vista de esas imágenes. Carla se dio cuenta de mi excitación, reconozco que ella tiene más experiencia que yo en sexo, probó todo con dos hombres, doble penetración, con mujeres etc. Con la punta de sus dedos tomó la punta de mis pezones y los frotó muy suavemente, mi excitación aumentaba con cada caricia y las imágenes de la tv me tenían hipnotizada. Muy despacio y sin darme yo cuenta levanta mi top dejando mis pechos desnudos, mis pechos son chicos como de una adolescente es más todo mi cuerpo es de una adolescente, no me siento acomplejada con mi cuerpo, me gusta como soy y lo más importante, mi novio también disfruta de él.
Carla acerca su boca y empezó a chuparme los pechos como un bebé a los de su madre, lentamente deslizó su mano por mi vientre y ágilmente introdujo sus dedos por debajo de mi pantalón pijama de seda frotándome delicadamente toda mi vagina, un temblor recorrió mi cuerpo, entre mi amiga y el vídeo lograron que llegara al clímax total. En ese momento Carla metió uno de sus dedos dentro de mí y reaccionando le saqué la mano y me paré al lado de la cama. "No puede ser, eres mi amiga de toda la vida y no está bien, apagué la tv. Será mejor dormir" –le dije contrariada. Por un lado quería seguir y explorar pero por otro no quería que se rompieran los lazos de amistad que habíamos forjado con los años. Carla sin hacer ningún gesto se marchó a su cama. Esa noche no pude dormir pensando en lo que pasó, ¿sería que yo era lesbiana y ahora salía dentro de mí?, Pero no, los hombres me seguían gustando.
Eran las dos de la mañana y seguía dando vueltas en mi cabeza lo que había sucedido, lo raro fue que me gustaba y me estaba mojando como nunca, decidí dame placer y jugar con mis dedos en mi vagina. Imaginaba los dedos de Carla penetrándome, intentaba no gemir pero mis ganas eran mayores, tomé mi almohada y empecé a morderla para ahogar mis gemidos. Estaba tan caliente que no me di cuenta cuando el orgasmo me alcanzó y me abrazó de manera perversa. Aún estaba caliente y con ganas de seguir jugando con las imágenes de mi mente, cerraba los ojos y venían las escenas de la película, cómo una de las chicas se la mamaba a un perro y después se ponía en cuatro para ser montada. "¡Mierda, que ganas de ser cogida así!" –pensaba en mis adentros, mientras metía mis dedos en mi húmeda vagina. Abría los ojos y veia a Carla dormir plácidamente. Pensaba: "Claro, me pone caliente y ahora la muy puta duerme como si nada". "Está es por ti puta" –decia en mis adentros, mientras la almohada apagaba mis gemidos pero no el placer de masturbarme por la zorra que dormía al otro lado. Cada ve me metía los dedos de manera feroz mirándola con cara de outa enojada. Me destapé quedando expuesta a ser vista por ella pero la zorra solo dormía. "Que ganas que se despierte y vea lo que ha provocado" –me decía. "¡Uffff Carlita!" –decia sin separar los dientes de la almohada. Mi frenesí era total, mi cuerpo temblaba, tenía los pezones duros y mis fluidos escurrían por mis dedos. "¡Ah. Que rico! ¡Despierta puta y míra cómo acabo para ti!" –decía con mis dientes apretados. Tuve que quitarme la tanga ya que estaba empapada, yo estaba sudorosa y temblando de placer. Hace tiempo que no tenía orgasmos tan intensos y todo por culpa de la caliente de Carla. Me quedé recostada mirando el techo y pensando en lo que hubiese pasado si continuamos con esos juegos, pero como alguien dijo por ahí: "No se puede llorar sobre la leche derramada" . Intenté conciliar el sueño pero fue inútil.
A la mañana siguiente me levanté temprano para darme una ducha y preparar el desayuno, Carla seguía dormida, no quise despertarla, así que hice las cosas que tenía planeadas de manera tranquila y relajada. A eso de las nueve de la mañana bajó Carla, me dice que se iría a bañar para después empacar su ropa e irse, también me dice que la perdone por lo que había sucedido en la noche pero que se dejó llevar por sus impulsos, qué por respeto a nuestra amistad volvería a su casa para estar más tranquila. "¿Cómo se te ocurre tal barbaridad? Somos amigas y eso no cambia en nada. Claro, me sentí incomoda porque nunca había hecho eso pero por mi parte es tema superado y espero que para ti también lo sea" –le dije poniendo ojos de disgusto. "Entonces. ¿Me puedo quedar aquí?" –preguntó. "Obvio que sí. Dame un abrazo y ve a arreglarte porque pareces zombie rumbero" –contesté. Nos abrazamos con fuerza, sentí un hormiguero por todo mi cuerpo y mi vagina comenzó a palpitar. Sentir su cuerpo pegado al mío despertó la misma sensación que en la noche anterior pero fue más intensa.
Fue al baño para meterse a la ducha, por primera vez desde que somos amigas sentí el impulso voyerista de ir a espiarla. Esperé unos minutos y subí sigilosamente, no quería que se diera cuenta de lo que estaba haciendo, intenté pasar inadvertida. Lentamente giré la manilla de la puerta, sin hacer ruido abrí la puerta , estaba ella de espaldas al shawer door, estaba empañado el vidrio por el vapor de agua. "¡Ay, Anna Paula! ¿Cómo puedes ser tan zorra?" –pensaba mientras acariciaba mis tetas. La humedad en mi sexo se hacía más abundante, podía sentir como mi tanga se mojaba y la excitación me envolvía. Empecé a tocarme por sobre el pantalón, intentaba no perder la compostura más de lo que ya la había perdido pero fue inevitable desabrochar mi pantalón y meter mi mano para explorar mi vagina. No tenía pensamientos coherentes, solo el placer me dominaba al punto de desvestirme y quedar desnuda como una zorra caliente y deseosa de sexo. Estaba tan caliente que mis pasos se encaminaron a la ducha y entré, obvio se sorprendió de verme pero también su lujuria se encendió. Me besó como nunca nadie lo había hecho, su lengua jugaba presurosa en mi boca, yo estaba entregada a la lujuria de sus besos y cuando sus manos me empezaron a recorrer con libertad sentí que temblaba; me estremecí cuando sus dedos pellizcaron mis pezones, haciéndome gemir y decir: "¡Qué rico! ¡Hazlo más fuerte!". Claro que los apretó con fuerza, incluso los retorció, provocándome un orgasmo casi instantáneo. Me apoyó contra la pared y me hizo levantar los brazos mientras su lengua se deslizaba desde mis labios a mi abdomen, estaba perdida sintiendo su tibia lengua pero en ese momento era una brasa encendida que quemaba hasta mis entrañas. "¡Sigue, no te detengas!" –le dije suplicando. Mientras bajaba otra vez con su lengua la miré y ella tenía sus ojos fijos en los míos, percibí la lujuria en ellos y suspiré cómo si la vida se me hubiese ido. Pasó de largo en su recorrido, haciendo que separe mis piernas. Su lengua al instante separó mis labios vaginales dejándole expuesto mi clítoris, estaba aferrada a mis muslos, si lengua causaba estragos en mi sexo y mis gemidos cada vez se hacían audibles. No entendía por qué lo disfrutaba, solo quería que siguiera hasta hacerme acabar. Bajé mis brazos y acaricié su cabello mojado, por ese momento me entregué al deseo y a esas nuevas sensaciones que Carla md estaba haciendo experimentar.
Calientes y mojadas no solo por el agua de la ducha, nos fuimos a la habitación, me lanzó a la cama y me dice: "No sabes las ganas que te tenía Anna Paula". Esas palabras causaron en mi un estremecimiento total y le dije: "Te deseo y quiero vivir este momento con toda la lujuria que pueda haber". Sonrío y contestó: "¡Eres toda una putita!". "Tal vez, pero desde anoche no puedo arrancarte de mi cabeza. Usa mi cuerpo a tu antojo y quítate esas ganas" –le contesté. "Cómo te gusta lo tradicional, haremos algo nuevo para ti pero tradicional a la vez" –me dijo con una sonrisa maliciosa. No sabía lo que pasaba pero si sabía que lo disfrutaría. Se puso levantó fue hasta el closet, sacó su mochila, y sacó algo de ella que no podía ver bien. Se giró y me mostró un dildo con unas correas, no sabía la finalidad de las correas hasta que se las puso quedando adosadas, en sus caderas, nalgas y muslos. "Chupalo cómo lo haces con tu novio" –una sensación de calor me recorrió por completo, obediente empecé a pasarle la lengua y a meterlo en mi boca, ella me miraba con ojos pecaminosos y movía sus caderas para follarme la garganta con ese dildo. No podía más de la calentura, si lo estaba disfrutando, la textura del dildo no era el típico plástico rígido, sino más suave, se sentía real. Babeaba cómo una perra en celo al tenerlo en la boca y Carla lo disfrutaba. "Si que eres una puta bien entrenada" –me dijo. Seguí chupando ese dildo de la manera en que Carla me lo había pedido, siempre a mi novio mi novio le ha gustado la forma en que se lo hago pero no sabía si ella lo estaba disfrutando. Subí los ojos y vi a Carla sobando sus tetas y apretando sus pezones, sus gemidos eran una dulce armonía que hacía palpitar mi vagina y desearla aún más.
"Ahora Anna Paula ponte en cuatro y veamos cuánto resistes" –me dijo con una sonrisa perversa. Me puse como se me indicó y Carla me dijo: "Tienes un hermoso culo". Me dió una nalgada con fuerza que lejos de doler su un detonante de placer exquisito. Acomodó el dildo en la entrada de mi vagina y sentí como se abrió pasó, ella se aferró a mis caderas y lo encajó de una. "¡Mierda, que rico!" –dije. Entonces lo sacó casi completo y embistió con fuerza otra vez, cada vez que lo hacía era el mismo puto placer que me inundaba. Entonces empezó a moverse rápido, mi vagina chapoteaba por la humedad. Entre más fuerte me daba el placer se incrementaba en mí, me tenía al borde del abismo, mis gemidos eran tan intensos como las palpitaciones de mi sexo. "¡Eso Carla! Métela con fuerza. Castigame con ese dildo por ser una mala puta y no dejar que me dieras placer anoche" –le decía entre gemidos. Enterraba sus uñas en mis caderas, eso era algo tan excitante y placentero, me gustaba la forma en que me estaba cogiendo. De pronto, metió uno de sus dedos en mi culo para dilatarlo pero no entraba, nunca nada se había metido por ahí. Era virgen analmente pero estaba dispuesta a dárselo solo por el placer de sentir que ella lo disfrutaría. Mojó sus dedos con saliva y la untó en mi culo, así su dedo empezó a buscar la forma de meterse. "¡Uy zorrita, lo tienes apretado!" –me dijo. "Sí corazón mi culo es virgen pero haz lo que quieras con él" –le respondí. No estaba en mis cabales pero que importaba, por fin estaba disfrutando sin tapujos del sexo.
Siguió dilatando mi culo hasta que su dedo entró, casi al instante empezó con otro el que entró sin tanto problema, pero cuando intentó con un tercero a la vez, un dolor intenso se apoderó de mí que grité con fuerza. Poco a poco ese dolor se transformó en placer, mi culo estaba dilatado y listo para ser usado. Carla lo notó y se detuvo. "Ahora putita vamos a abrir ese culito" –me dijo. "¡Mmmmmm, sí, hazlo!" Le respondí. Me hizo bajar la cabeza y subir las caderas para dejar mi culo en pompa, le ayudé abriendo mis nalgas y ella se acomodó para meter el dildo. Cuando el glande de ese aparato se empezó a abrir paso un espasmo me recorrió. "¡Ah, duele!" –le dije entre un intenso grito. "Claro, es tu primera vez por ahí" –me respondió. Se tomó su tiempo para que mi culo se adaptara. "Ahora sí Carla, está listo" –le dije. Ya tenía la mitad adentro y mierda que rico sentía. Me cogió hasta que me dejó tendida en la cama, sin fuerzas y con el culo palpitando. No sé cuántos orgasmos tuve pero cada uno era más placentero e intenso que el otro. Los días siguientes fueron idílicos, cogíamos todos los días en dónde nos pillaban las ganas, andábamos desnudas en la casa para no perder el tiempo quitándonos la ropa.
Una noche nos acostamos en mi cama para ver una película de terror, asustadas por el film empezamos a sentir toda clase de ruidos fuera de mi casa, incluso dentro. Sin pensarlo le abrí la puerta a mi perro llamado Spike y lo dejé entrar, por lo menos si alguien quería entrar él nos defendería. Es un perro mestizo, su madre era mastín y su padre un perro de la calle, él es un can enorme parado en sus dos patas es más alto que yo, y mi estatura es de 1,70. Nos sentimos segura y protegidas, ya que aparte de ser tierno era un excelente guardián, tiene un ladrido que asusta.
Luego de la película pusimos el vídeo de zoofilia otra vez, al rato las dos estábamos completamente excitadas. Nos estábamos masturbando una al lado de la otra viendo como las chicas eran cogidas por esos animales con vergas enormes.. Carla mirando a mi perro dijo: "Tengo tanta calentura que cogería con Spike, yo sin dejar pasar la oportunidad le dije que no se animaría sabiendo que a mi amiga no le gusta quedar como cobarde cuando de sexo se trata. Ella exclama: "¡Ah, no! Mira". De un salto salió de la cama y fue al lado de mi perro echado a lo largo, de rodillas le tomó su miembro con una mano mientras con la otra le acariciaba la cabeza. "Déjalo, capaz que ni se caliente" –le dije con mis dedos jugando en mi clítoris. "Ya verás que si se calienta y me coge como perra en celo" –me dijo. Frotó y frotó su miembro. De pronto, empezó a salir una punta roja, que se iba descubriendo y dejó ver una verga larga y gruesa, Spike de un brinco se paró y actuaba un poco inquieto, parándose en dos patas sobre los hombros de Carla, como queriéndola montar, mi amiga giró y se puso en cuatro patas, él de un salto la trepó y con sus patas delanteras la tenía tomada de su cintura. El pene enorme de mi perro pegaba fuertemente sobre en las nalgas de Carla, yo estaba enloquecida por el espectáculo, cada vez me masturbaba más rápido, si verlo en video era excitante, más lo era en vivo. Le dije que se apoyara en la cama y tomé a Spike de su collar. Se arrodilló delante de la cama y apoyó sus brazos y su cabeza en la misma, y me dijo: "¡Suéltalo! El perro de un salto la tenía otra vez a su merced. Los movimientos de Spike hacían que su verga se resbalara y no encontrara el camino. La punta de esa enorme verga logró entrar un poco en su vagina y de un golpe la metió completamente, mi amiga soltó un grito de placer. "Anna Paula la tiene toda adentro" –me decía mientras mi perro se la metía como el animal que es. Yo observaba y me masturbaba más intensamente, no podía contenerme, gemía y jadeaba cómo loca al verlos. Acabé tan deliciosamente que mis piernas temblaron y caí de rodillas al piso.
Me sentía agotada pero aún caliente al observar como Spike le daba verga con violencia a Carla, haciendo que ésta gritara de placer, literalmente. "Te dije que se calentaría" –me decía entre sus sensuales y pervertidos gritos. Luego de quince minutos, sus movimientos se detuvieron, le había metido una bola casi del tamaño de una pelota de tenis. Carla gimió con cara de dolor y placer. Al entrar completamente esa tremenda bola mi perro se quedó quieto, se había quedado pegado a la vagina de Carla, tal como pasaba en la película que veíamos. "¡Oh mierda! ¡Qué excitante!" –decía yo masajeando mi clítoris con fuerza. Fueron largos momentos de placer para ambas, de esos en que eres cómplice de algo y sin decir nada prometes guardar el secreto a la tumba. Después de unos minutos Spike dió un tirón con fuerza sacando la bola y su verga, lo que Carla agradeció con otro grito de placer. Seguido de eso, la vagina de Carla empezó a escurrir un interminable liquido que corría por sus piernas, el semen de mi perro corría desde su vagina a los muslos. Mi curiosidad me llevó a acercarme y pasar la lengua para probarlo, no podría definirlo pero la dejé limpia con mi lengua. Quedó tirada en el piso recuperando el aliento y luego se duchó. Al preguntarle qué sintió la muy pícara me contestó: "Si quieres saber lo que se siente hazlo tú". Su respuesta me había puesto en jaque, si bien es cierto me pareció de lo más excitante ver esa escena en directo, no creía ser capaz de hacer algo así.
Mi lujuria estaba tan encendida como la de Carla, ambas ardíamos en la calentura después de lo qué había sucedido. Me seguí masturbando por la inercia, mientras ella quería seguir jugando con Spike, entonces se le acercó dónde se echó a lamer su miembro que seguía en su esplendor. Lo tomó y lo metió a su boca, empezó a chupárselo mientras me miraba con perversión, obviamente mi perro se dejó querer y se puso en pie, colocándose Carla debajo para disfrutar mejor de esa verga grande y dura. No tardó mucho en que Spike empezará a acabar en su boca y ella se tragara cada chorro de semen sin dejar ningún rastro. "Ahora sí puedo dormir en paz" –me dice metiéndose a la cama. Yo seguí masturbándome hasta que pude acabar otra vez y me metí a la cama junto con Carla. Los días que siguieron fueron demasiado intensos, cogíamos a hasta ya no dar más los tres. Spike dándole hasta por el culo a mi amiga y ella comiéndome la concha cada día. Aún no me había decidido a probar la verga de mi perro pero disfrutaba viendo cómo Carla se había vuelto su perra y eso me trajo la inquietud de probar en alguna oportunidad que sentía ella al ser clavada de manera tan salvaje.
Pasaron los días y mis padres regresaron de sus vacaciones y junto a ellos la normalidad. Un mes más tarde por la mañana mi madre me despierta para decirme que saldría y que regresaría al medio día, cuando se fue me quedé haciendo la hora en la cama. De repente, entra Spike al dormitorio, me lamió la cara, recorrió mi cuarto y salió, por miedo a que rompiera algo me dispongo a salir de mi cama, me di cuenta que me faltaba una pantufla. Seguramente mi madre sin querer, de un puntapié la arroja debajo de la cama, me arrodillé y en cuatro patas me dispuse a mirar, no pude hacerlo porque sentí un gran peso en mi espalda, era Spike trepado en mí aferrándose fuertemente de mi cintura, intenté salir pero era muy pesado y no pude.
Empecé a sentir cómo golpeaba mis nalgas con su enorme pene, no pude dejar de excitarme, por placer y curiosidad le dejé que actuara. Su punta pegaba en mí con más fuerza y recordé que tenía mi pantalón pijama puesto, para que no me lo rompiera, como pude me los bajé, quedé solamente con mi tanga. Ahora podía sentir su enorme pene con más claridad pegar en mis nalgas buscando un lugar donde meterlo, mi tanga era un obstáculo para eso. Esclava de la calentura la hice a un lado. Metió su miembro en mi vagina, la sensación era indescriptible. "¡Oh, Spike! Ahora entiendo porque a Carla le gustaba que se la metieras" –le decía entre gemidos.
Empezó a meter y sacar con fuerza hasta meter su bola en mi conchita que se había adaptado a su verga. Quedarme pegada a él fue algo sublime, sentir su saliva caer en mi espalda y mi vagina palpitando de placer es algo sin duda que me tenía demasiado caliente. Sentir cuando empezó a eyacular dentro de mí, me llevó al éxtasis, me perdí en el placer y la perversión. Al fin mi vagina se liberó de su enorme miembro y se bajó, eso me produjo una excitación extra y terminé masturbándome. Pero él quería más, separé mis piernas y le ofrecí mi sexo para que me recorriera con su lengua, él entendió el mensaje y comenzó a lamer. "¡Oh, maldito, si que me haces gozar!" –le decía mientras apretaba mis pezones. Estaba al borde del orgasmo una vez, mi boca estaba seca por el placer, mis piernas empezaron a temblar y ya no me pude contener, acabando con exquisita lujuria quedando tendida en el piso.
Empecé a disfrutar como loca las cogidas que me daba Spike cuando estábamos solos en casa, incluso incluía a Carla a través de videollamadas para que viera que ya había aprendido por mi misma lo que sentía ser la perra de mi perro. Ella observaba y se masturbaba viéndome disfrutar cada centímetro de la verga de Spike. En una de esas videollamadas le dije: "En dos semanas más mis padres pasarán el fin de semana en casa de mi hermana, así que vas a venir para que esta vez disfrutemos las dos de la verga de Spike". Ella me respondió: "Solo dime cuándo será y estaré ahí lista para que juguemos". Empecé a planear todo, sería un fin de semana intenso, lleno de placer. Solo puedo decirles que nunca había cogido tanto como cuando dejé que la calentura pudiera más que la cordura. La relación con el novio terminó. Carla y Spike se volvieron los mejores amantes que jamás haya tenido. Cada vez que estamos juntos es una exquisita mezcla de perversión y placer que nos ha hecho esclavas de ese deseo indomable de estar los tres y disfrutar por completo.
Pasiones Prohibidas ®

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ResponderBorrarJugar con las perversiones siempre es placentero
ResponderBorrarLa imaginación y disfrutar de las sensaciones producidas es excitante
Candente y sucio relato Mí Amo
Perverso y caliente relato, gracias por compartirlo.
ResponderBorrarUfff q rico ese relato muy exquisito Caballero
ResponderBorrarDelicioso 😋😋
ResponderBorrarES maravilloso dar riendas sueltas a la imaginacion y a la accion
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