Tengo que comenzar diciendo que soy Chileno y que mi relato
es una anécdota real ocurrió cuando ya estaba por salir del colegio hace ya
algunos años. Me llamo Esteban, mi madre es una mujer muy trabajadora y de
estricto carácter, es pequeña de estatura, midiendo unos 1,52 cm, lo que hace
resaltar más el tamaño de sus tetas y también de sus nalgas. Mis padres aún
están casados. Sin embargo, por aquel entonces mi padre trabajaba de lunes a
viernes en otra ciudad. Mi madre llamaba mucho la atención de mis amigos cada
que iban a buscarme y la miraban cuando estaba con ropa cómoda haciendo los
quehaceres de la casa.
Tenía en ese entonces dos amigos especiales, Javier y Nacho, que ya tenían mucha confianza conmigo y solían hacerme bromas diciendo que cuando venían a buscarme mi mamá salía con una toalla de baño y que siempre se le terminaba cayendo o que salía mi mamá a abrirles la puerta agitada y abrochando su pantalón y que salía corriendo por la puerta de atrás el cartero desnudo. En fin, puras bromas que me hacían enojar en el momento pero que después me empezaron a calentar. En una ocasión mi padre dejo una USB que tenía carpeta con juegos y trabajos de él, yo estaba encantado jugando todos los juegos que podía, mientras buscaba más y más juegos, entré a una carpeta de su trabajo sin querer, antes de salirme vi que había otra carpeta ahí que tenía el nombre de mi mamá, por curiosidad le di click y casi me caigo de la silla al ver lo que se abrió, eran más de cien fotos de mi madre en poses muy sexys con atuendos muy provocadores, desde shorts apretados y cortos, hasta diminutas tangas y sujetadores que dejaban ver sus tetas casi por completo y su vagina que casi se le salía por completo, cerré rápido la carpeta y deje la USB en la mesa.
En la noche no podía dormir pensando en las fotos, cuando
empecé a pensar en que pasaría si Nacho y Javi abrieran esa carpeta, un
escalofrió y una excitación enorme invadieron mi cuerpo, así que me decidí a
que ellos tenían que verlas. En mi mente imaginaba a mi madre frente al celular
de mi padre exhibiéndose, quitándose la ropa y colocándose como mi padre le decía.
Mi verga se comenzó a poner dura, esos pensamientos libidinosos me invadían
mientras mi mano derecha buscaba aliviar mi calentura. Estaba tan sumido en mis
pensamientos y preso del morbo de haber visto esas fotos que disfrutaba
imaginando lo rico que es su culo y lo apetitosas que se ven sus tetas. Cada
vez iba aumentando mi ritmo y el placer de estar masturbándome por mi madre. Ya
estaba a punto de acabar pero no quería detenerme, quería seguir preso de esas
sensuales imágenes pero mi verga explotó, soltando abundantes chorros de semen
que me dejaron impregnados y exhausto de placer.
Al otro dia me levanté temprano para ir a la escuela, mi madre estaba preparando el desayuno, ya que debía ir a su trabajo. Mi mente no dejaba de mostrarme sus sensuales fotos y tampoco podia dejar de verla como la mujer que era; pensaba en lo caliente que debe ser en la cama y en lo rico que la pasa cogiendo con mi papá los fines de semana, porque se veía que era una mujer que disfruta del sexo. “Te levantaste temprano querido. ¿No pudiste dormir bien?” –me preguntó. “No, dormí bien. Solo que no quería que desayunaras sola” –le respondí. “¡Ah, eres un dulce! Me gusta cuando tienes esos detalles conmigo porque casi siempre estás en tu cuarto jugando en tu consola y cuando te levantas yo me estoy yendo a trabajar” –me dijo. “Tienes razón mamá, vamos a pasar más tiempo juntos en la semana” –le dije. Se rió y me dijo: “Eso tendría que verlo”. “Pues, ya lo estás viendo mamá” –le respondí. Se veía tan sensual con ese pantalón de tela ceñido a su cuerpo y con esa blusa con algunos botones desabrochados que resaltaban sus atributos. No podía disimular mi erección, así que cuando se volteaba para hacer algo trataba de acomodar mi miembro para que pasara inadvertido, pero no quitaba la vista de su redondo culo. Ya se acercaba la hora que debíamos salir, así que nos despedimos y me dijo: “Pórtate bien en la escuela”.
Había ideado un plan para que Javier y Nacho miraran las
fotos, ya que no quería enseñárselas directamente puesto que no quería quedar
como un pervertido que enseña a su madre, así que decidí hacer que todo
pareciera un accidente. Les dije a mis amigos que tenía una memoria con muchos
juegos, que después de las clases nos fuéramos a mi casa. Nos pusimos de
acuerdo, pasamos a la tienda que está cerca y compramos algunas cosas para
comer y una gaseosa. Empezamos a jugar por varios minutos, hasta que les dije
que había un juego bastante bueno en la memoria, pero que no lo podía
encontrar, por lo cual fui abriendo carpetas al azar y abrí esa carpeta de mi
padre del trabajo, dentro solo había cinco carpetas, cuatro eran de trabajo y una
de ellas era la de mi madre. Fingí que iba al baño y les dije que siguieran
buscando, ya sabía que iban a encontrar la carpeta, estaba muy excitado, así que
tras oír unas risas nerviosas me asomé por una pequeña abertura de la puerta y
pude ver como estaban ampliando las fotos de mi madre y las miraban una por
una, pude ver que se fueron directo a las fotos donde mi madre estaba en tanga
agachada y dejando casi al aire libre su vagina, eso me excitó demasiado, más
al saber lo que estaban haciendo. Creo que no aguantaron la calentura, ya que después
de unos cuantos click más tenían sus vergas afuera y se masturbaban mirando la
pantalla. Veía sus caras llenas de morbo y mi excitación crecía, así que me hice una paja al instante
viéndolos. Era morboso verlos y hablando entre ellos las cosas que le harían a
mi madre. “Me gustaría cogerme ese culo” –decía Nacho, mientras que Javier decía
lo mucho que le gustaría que mi mamá se la chupara hasta dejarla con la boca
llena de semen. No tardaron mucho en acabar y yo también.
Cuando terminé con lo mío decidí hacer mucho ruido para que pudieran cerrar la carpeta, cuando entré los pervertidos estaban acomodando sus vergas fingiendo que buscaban el juego, me pidieron que fuera a buscar vasos para beber gaseosa, sabía que querían seguir viendo las fotos de mi madre, así que accedí. Cuando volví ambos se estaban riendo y mirándose uno al otro, yo les pregunté que sí que pasaba algo, aunque lo tenía claro Javi me dijo: “¿A tú mamá le gustan mucho las caritas felices?”. Rápidamente recordé que la tanga azul de mi madre tenía una carita feliz por enfrente, así que ya sabía de lo que estaban hablando, por lo que les dije que no sabía y les pregunté: “¿Por qué lo comentan?”. Javier me miró y sonrió, lo mismo Nacho, así que me "mostraron" la carpeta llena de fotos de mi mamá, yo haciéndome el sorprendido me quedé un momento sin hacer nada, pero después cerré rápidamente la carpeta y les dije que no entraran ahí, pero ahí fue donde mi plan fracaso, ya que ambos tenían las fotos más provocadoras en su celular, así que empezaron a chantajearme con las fotos. Su chantaje era claro, querían tener las fotos de mi madre y masturbarse con ellas y que yo fuera quien incitara a mi madre para que cogiera con ellos y ella lamiera su semen. Obviamente les dije que eso era imposible, me prestaría para tal cosa, aunque debo confesar que me calentó la idea, pero no les diría nada al respecto. Entonces Javier me pregunta: “¿Cuál es el postre favorito de tu mamá?”. Inocentemente respondí: “El arroz con leche”. Les salió una sonrisa inmediata a los dos al escucharme decir eso.
Fuimos a la tienda a comprar un vaso de arroz con leche casero. Fui a la cocina a buscar un plato para vaciar el vaso. “Vas a querer ver esto” –dijo Nacho. No sabía lo que pensaban pero intuía lo que harían. Se empezaron a masturbar con las fotos de mi madre delante de mí. Me empezó a excitar como los ponían las fotos en tanga de mi madre y acercaban sus vergas a la pantalla del móvil como si se la estuvieran arrimando a mi madre. Mi verga se empezó a hinchar debajo de mi pantalón al ver esas vergas meneándose a un ritmo desenfrenado, sentí algo que no había experimentado antes, no despegaba los ojos de lo que ellos hacían, me calentaba verlos, por alguna razón mi lengua se deslizó por mis labios. Javier se dio cuenta y me preguntó: ¿Te calienta vernos?”. No sabía que responder, pero mis ganas de probarlas eran demasiadas, así que asentí. Mientras tanto Nacho comenzó a batir el arroz con leche con su pene y empezó a decirme: “Mira lo que se va a comer tu mamá”. Javier seguía pajeándose como poseído. Le respondí a Nacho: “De ninguna manera le daré eso a mi mamá”. “¿Acaso quieres el postre para ti?” –me preguntó Javier. Guardé silencio pero mi mirada me delataba. Nacho dijo: “Démosle a probar un poco, si eso es lo que quiere”. A lo que Javier responde: “Deja que pruebe, tú tienes llena la verga de arroz con leche y veamos como lo disfruta”. “Son unos pervertidos, no lo haré” –les dije. Aunque por dentro me moría por hacerlo. Nacho me dice acercando su verga a mi boca y riendo: “Más vale que lo hagas si no quieres que toda la escuela mire a tu mamá en tanguita”. Tuve que acceder a lo que dijeran, así que sin más reparos me metí la gruesa verga de Nacho en la boca, el sabor del postre la hacía más exquisita. “Mira Javier como lo chupa este putito, sin duda su madre debe haberle enseñado a hacerlo con la verga de su papá” –decía Nacho. Javier se acerca y me dice: “Chúpamela puto”. Me calentaba mucho que me dijeran así. Tenía las dos vergas a mi disposición, se las chupé como lo hacían en los videos porno que había visto, a los dos les gustaba como lo hacía porque gemían de placer. Después de unos minutos ambos estaban por acabar, me dijeron que acercara el plato, primero que acabó fue Nacho. “¡Oh, sí. Mira todo lo que se va a comer la putita de tu mamá” –me decía mientras se puso a mezclar el postre batiendo el postre. Seguí mamando la verga de Javier, ya que le costó un poco más pero unos minutos después fue Javi, quien acercando su verga al plato dejo ir una gran cantidad de semen.
“Ahora putito mastúrbate y déjale un regalito en el plato a tu madre” –me dice Javier. Obediente me bajé los pantalones y me empecé a masturbar a vista y paciencia de ellos. Estaba tan caliente que no tardé mucho en acabar. Se notaba mucho la diferencia en la consistencia, con la misma cuchara de plástico que venía en el arroz hicieron la morbosa mezcla que le darían a mi mamá para que comiera. Empezaron a batirlo hasta que se fusionó el semen con el arroz con leche, quedando muy espeso y oloroso. Seguía caliente después de haberles chupado la verga a ambos, antes ni siquiera se me hubiese pasado por la mente eso, pero ahora estaba tan lleno de morbo que quería más. “¡Parece que el putito quiere más!” –dijo Nacho. “Claro, quedó con hambre” –dijo Javier. “Desnúdate” –me ordenó Nacho. Obedecí y quedé desnudo en la sala. “Ahora abre tus nalgas y muéstranos tu culo” –dijo Javier. “Se ve qué está apretado” –dijo Nacho mirando a Javier. “Bueno, tendremos que abrírselo” –le contestó. Nacho se tumbó en el piso y me dijo: “Chúpala putito”. Me puse en cuatro y empecé a comerle la verga, en eso sentí cuando Javier escupió en mi culo y se acomodó detrás mío. Puso su glande en la entrada de mi culo y sin decir nada me la metió de una. Di un grito de dolor que fue acallado por la verga de Nacho. Al poco rato mi culo ya estaba amoldado a la forma de la verga de mi amigo, quien se tomó con fuerza de mí y me la metía con fuerza. Quería gemir pero disfrutaba de la otra verga en mi boca, no podía entender porque disfrutaba tanto de la morbosa forma en que me estaban cogiendo pero ahí estaba saciando mi hambre de sexo. Nacho me dice que lo monte con mi culo y que se la chupara a Javier, me dejaron masturbarme mientras Nacho me cogía el culo. Me sentía como un puto y me gustaba que me trataran así. “Eso puto, mueve ese culo” –decía Nacho. Mi verga estaba tan erecta que cada movimiento de mi mano era acompañado por un exquisito placer.
“Míralo como disfruta el puto Nacho” –decía Javier mientras le devoraba la verga. “Sí, se ve que le gusta. Además, tiene buena verga el puto” –dijo Nacho quien pasó su mano por encima de mi muslo para masturbarme. “¡Oh, qué rico” –dije de manera inconsciente. “Sí, lo había notado cuando se masturbó en el postre” –dijo Javier. Se arrodilló frente a mí y me la empezó a chupar. Ahora si no daba crédito a lo que sucedía pero era excitante verlo chupando mi verga, mientras Nacho me seguía partiendo el culo. Estábamos tan calientes los tres que hicimos cosas impensadas. Nos terminamos cogiendo entre los tres y los tres recibimos una buena ración de semen. El olor a sexo se sentía en el aire, lo que era más excitante aun. Cuando terminamos de coger, nos vestimos y esperamos a que llegara mi madre. Pasó como media hora y estábamos los tres en el sofá mirando la TV cuando llegó ella. Ambos empezaron a emocionarse, ni siquiera me dieron el plato a mi, ellos mismos iban a dárselo. Los saludó muy cariñosamente con un abrazo y un beso en la mejilla, eso me excitó bastante, ver como mi madre llegaba muy cariñosa con ellos cuando apenas hace unos instantes ese masturbaban viéndole las nalgas y las tetas mientras decían cosas vulgares de ella, para decir de como cogimos antes de que llegara.
En eso Nacho sacó el plato y le dijo: “Mire señora, le trajimos un arroz con leche, nos contaron que a usted le gusta mucho, este le va a encantar”. “¡Ay muchas gracias Nachito y Javier! ¿Cómo supieron que se me antojaba mucho uno de estos?" –les dijo de manera cariñosa. “Este es más bueno porque lo preparamos nosotros, seguro que se quedara con ganas de más” –le dijo Javier. “No se hubieran molestado chicos, que amables. Hijo, dales unas donas a tus amigos, solo compré dos, pero dáselas a ellos, después te compro otras. Además, ellos si se acuerdan a de mi” –dijo mi madre riendo. “Gracias señora, nos encantan sus donas" –dijo Nacho mientras ambos reían, ya que se referían a sus tetas. Mi mamá en cuanto le dio la primera cucharada pudo ver lo espeso que estaba el arroz con leche, se notó que tuvo problemas para tragarlo por lo espeso que estaba, pero como es muy amable con ellos solo dijo: “¡Mmmmmm, qué rico está! Espeso pero muy rico”. La miraban con lujuria al ver como disfrutaba del regalo que le habían hecho. Ver a mi mamá comiendo nuestro semen y disfrutándolo fue algo increíble. Cuando terminó su postre dijo: “¡Ufff que rico estaba! Tenían razón chicos, me quedé con ganas de más”. Javier le dijo: “No se preocupe señora, cuando quiera le preparamos más". “"Si señora, ya tenemos con que motivarnos para prepararlo” –afirmó Nacho. Ya no podía con mi excitación y mis amigos tampoco, el plato quedó limpio, lo único que le faltó fue lamerlo. “Muchas gracias chicos, ya vez hijo, deberías aprender de tus amigos, diles que te enseñen como cocinar” –dijo ella mientras reía. Ver a mi mamá disfrutando de su postre y siendo tan cálida con mis amigos sin saber que antes estuvo expuesta ante ellos mientras la miraban de todos lados y que se estaba comiendo el semen de los tres, nos tenía con una erección que casi se nos escapaba del pantalón.
Ella supo lo que se había comido y nos preguntó: “¿No tienen más de esa exquisita leche que le pusieron al postre?”. “¡Mierda!” –pensé en mis adentros. Los muchachos se quedaron callados, no articulaban palabras, pero ella dijo: “Soy una mujer adulta y sé muy bien lo que hicieron. ¿Por qué creen que me lo comi con tantas ganas?”. Ante la sorpresa de ser descubiertos, no teníamos argumentos. “¿Hijo, supongo que tú lo sabias?” –me preguntó. Unos minutos de silencio y asentí, intenté argumentar algo pero solo balbuceaba. Tomé aire y me armé de valor, contesté: “Sí, estaba al tanto y también participé en eso”. Nos miró y preguntó: “¿Creyeron que no me daría cuenta? ¿Creen que no sé reconocer el sabor del semen?”. Nacho le respondió: “Señora, es que usted provoca cosas en nosotros y lo hicimos porque es recurrente en nuestras fantasías”. Javier añadió: “Es verdad, pero si le ofendimos con lo que hicimos, le pido perdón, ya que pensamos que no se daría cuenta”. “Me siento halagada por lo que dicen, pero no puedo creer que tú hijo pienses así de mí” –dijo. “La verdad mamá, es imposible no pensar cosas morbosas, eres una mujer hermosa” –le dije. Sonrió y dijo son solo unos jóvenes calientes. ¿Creen que podrían hacer algo decente con una mujer como yo?” –no dijo con mirada desafiante. No sabía si nos estaba poniendo a prueba o lo estaba diciendo en serio, ninguno se atrevía a dar un paso si quiera para insinuar algo. Nacho y Javier eran solo palabras, nada de acción. Siempre hablando de lo que le harían a mi madre y ahora que la tenían en frente prácticamente en bandeja no se atrevían a nada.
Ante nuestra pasividad, seria ella quien tomaría la iniciativa. Ya tenía algunos botones desabrochados de su blusa, tal como en la mañana, pero ahora los desabrocha todos y abre su blusa desde el pecho, nos mira y nos pregunta: “¿Qué le harían a este par de tetas?”. Mi verga reaccionó de inmediato, solo atiné a decir: “Lamer tus pezones”. Ella sonrió con perversión. “¿Ustedes dos que harían?” –les preguntó a mis amigos. Javier respondió: “Pajearme con ellas”. Nacho dijo: “Dejárselas llenas de semen”. Mi madre nos miraba y acariciaba sus tetas con descaro por encina de ese brasier a tono con la blusa, pero con sutiles encajes que mostraban un poco más. Se quitó por completo la blusa, en su mirada se veía deseo. Entonces desliza su mano por su vientre y baja hasta sus caderas, deslizándolas por sus muslos hasta subir a su vagina. Entonces nos pregunta a los tres: “¿Aquí que harían?”. No cabíamos en la calentura y respondimos a coro: “Follarla”. Mordió su labio inferior y dijo: “Pero la paja los dejó agotados”. “No lo crea señora, de solo verla ya se me puso dura otra vez” –dijo Javier. Creo que los tres teníamos la verga a punto de reventar, estábamos como idiotas mirando lo que mi madre hacía para calentarnos más. “¿Se van a quedar solo en palabras o van a hacer algo de verdad? ¿Fueron valientes para pajearse en el arroz con leche pero no para ser hombres?” –nos preguntó con una voz tan caliente que no pudimos resistir más el llamado de esa hembra que teníamos al frente.
Finalmente decidimos aventurarnos y dejar que la calentura del momento hiciera lo suyo, nos acercamos y entre los tres empezamos a masajearle las tetas a mi madre, era un deleite perverso sentirlas, escucharla gemir al sentir el paso de nuestras manos por sobre su brasier, ver esos ojos llenos de deseo y pasión. La excitaba saberse deseada por tres jóvenes y que estaban dispuestos a hacer todo lo que ella quisiera solo por complacerla. Javier desabrochó el brasier y ella se lo quitó dejando sus tetas al aire, los tres estábamos como cachorros hambrientos chupando y lamiendo esos deliciosos senos. “¡Eso chicos! Ufffff, lo hacen perfecto” –nos decía entre sutiles gemidos. Desabrochó su pantalón y nos hizo tocar su vagina por encima de sus bragas, se sentía tibia y húmeda. ¡Qué rica sensación! En eso, nos hace pararnos frente a ella y nos tocó por encima del pantalón para sentir como teníamos la verga. “Mmmmmm, veo que tienen muchas ganas de cogerme y yo de que me cojan” –dijo. Al poco rato ya estábamos desnudos y ella arrodillada comiéndose nuestra verga, la muy zorra sabía perfectamente cómo hacerlo y nos tenía al borde del delirio, sobre todo cuando intentaba meterse las tres la boca. El roce de su lengua, la sensual forma en que sus labios envolvían nuestros miembros y la tibieza de su saliva era un embrujo para nosotros. Lo más sublime de ese momento fue cuando se quitó los pantalones y las bragas, dejando ver su vagina depilada y mojada y ese culo tan rico que tenía. Nos llevó a su habitación y en la cama dimos rienda suelta a todos esos pensamientos lujuriosos que teníamos. Se tumbó en la cama y abrió las piernas, me miró y me dijo: “Hijo, cómele la concha a la puta de tu madre”. Obediente me puse entre sus piernas y comencé a pasar mi lengua despacio por su vagina, mis amigos se puso uno a cada lado para que mamá se las chupara. Ella se retorcía de placer al sentir como estimulaba su clítoris pero a la vez atendía a mis dos amigos con su boca como la mejor de las putas.
Se colocó de pie e hizo que Nacho se pusiera de espaldas en la cama, mientras ella se le subía encima, la verga de mi amigo entró sin problemas y ella empezó a menearse de manera sensual. Gemía y decía: “¡Ya me hacía falta una rica dosis de sexo! No es lo mismo meterse los dedos que sentir una verga dentro”. En eso le gané en astucia a Javier y me acomodé detrás de ella y se la metí en el culo, mientras que Javier quedó con su verga prisionero en la boca de la caliente mujer. ¡Oh, que excito! ¡Eso, denme duro!” –decía. Ese culito apretado era tan exquisito, sentir como se abría para amoldarse a mi verga me hacía estremecer de placer. Ahora era el turno de Javier de metérsela, quien no desaprovechó la oportunidad, la puso en cuatro y se tomó de su pelo, se la metía de manera tan brutal que de solo escucharla gemir nos calentaba a Nacho y a mi, nos masturbábamos viendo como era cogida pero ella quería a la vez comer verga, así que se la dimos para que se deleitara y bueno, nosotros también. Con cara de satisfacción nos miraba, ya que en varias oportunidades había sido visitada por intensos orgasmos pero faltaba el broche de oro. Sí, queridos lectores, el momento culmine, ese momento en que nos pusimos a su alrededor para masturbarnos y dejarla llena de semen. “¡Vamos hijos de puta! ¡Denme esa tibia leche de sus vergas!” –nos decía con cara y voz de caliente. Nos frotábamos la verga más rápido para satisfacer esa dulce petición y ver como se tragaba nuestro semen. El primero en acabar fue Javier, quien se la dejó caer en la cara y en los labios, después acabé yo, llenándole las tetas; por último Nacho, quien la repartió entre su boca y las tetas. Ver como lamia cada chorro semen que cayó en sus labios y como la que cayó en sus tetas las juntaba con sus dedos para saborearla nos dejó del todo satisfechos, habíamos cumplido esa morbosa fantasía de verla devorando nuestro semen y además la habíamos dejado complacida por su hambre de verga.
Fue algo que hasta la fecha me sigue calentando al recordarlo. Esos juegos perversos con mi madre siguieron sucediendo por mucho tiempo, de lunes a viernes me divertía solo con ella y los fines de semana era la puta de mi papá quien llegaba como toro en celo a cogérsela, sin saber lo que con mis amigos hicimos y las cosas perversas que hacíamos en la semana. Sobra decir que con el tiempo las fotos si se fueron filtrando con algunos amigos de la escuela y que también conservo en mi teléfono para recordar.

Muy excitante...esos detalles tan candentes despiertan lujuria y muy ricas sensaciones...
ResponderBorrarMe has dejado con ganas de sentirte aquí en mi entre pierna Mí perverso😈🔥💋
Un sucio, morboso y rico relato Mí Señor
Buen relato caballero
ResponderBorrarEsquisto relato, muy bueno, gracias
ResponderBorrarUfff q exquisito relato que hace volar la imaginación
ResponderBorrar