125. Fiesta de Año Nuevo en familia

 

Hace seis meses atrás me separé de mi mujer y este sería mi primer año nuevo como soltero. La verdad habían sido meses muy complicados. Para que hablar de navidad, la navidad más triste de mi vida al no poder pasarla con mis hijos, por eso decidí que el año nuevo sería un nuevo comienzo para mí.   Era complicado, ya que estaba acostumbrado a pasarlo con la familia de mi mujer y a pesar de todos los problemas que tenía con ella, con su familia tenía muy buena relación y ya comenzaba a extrañar no pasarlos con ellos.

Con 42 años,  ya todos mis amigos estaban casados, pasándolos con sus familias. Yo también opté por pasarlo con mis padres, a si que llamé a mi madre y ella me dijo que ese año no lo pasarían en casa, que irían a la casa de una de mis primas donde se reuniría con sus otras hermanas y que por supuesto estaba invitado.

Fue así como llegué a la casa de mi prima, una casa grande y bonita, donde se encontraban mis  primos y tíos que hace mucho tiempo no veía. La noche transcurrió en un ambiente muy ameno, todos riendo,  cenamos y a las doce de la noche, los respectivos abrazos entre todos.  Ese día andaba algo caliente, hacía rato que no había follado y la verdad mis primas con esos vestidos cortos, escotes pronunciados me habían puesto más caliente aún. Pero no solo ellas, de hecho la que más caliente me tenía, era mi tía Rosa que esa noche lucía un vestido ajustado de una tela muy brillante de color azul, con un generoso escote que mostraba gran parte de sus enormes tetas. Mi tía Rosa era menor que mi madre, una tremenda hembra de 62 años. Siempre fue muy atractiva, culona y tetona. Cuando yo tenía 15 años, ella era un espectáculo de mujer, un sueño, y más de una paja me corrí en su nombre.  Ahora ya vieja, mucho más gorda, sus tetas y su culo también habían aumentado considerablemente, pero a la vez la hacía verse más deseable, con esas enormes tetas y su enorme culo, que son las cosas que más me gustan en una mujer. Su manera de ser, siempre muy extrovertida, buena para bailar,  para las bromas en doble sentido y mi gusto por las mujeres mayores, entraditas en carne , me llamó toda la noche la atención. No desaproveché el momento de darle el abrazo de año nuevo, muy apretado, sintiendo sus enormes tetas contra mi pecho, obviamente.

Entre risas y baile, bailando todos con todos. Mis padres se fueron como a las 3 de la mañana, cuando la fiesta estaba a todo ritmo. Cada vez que podía, sacaba a bailar a mi tía, la que alegremente, al compás de la música movía sus generosas tetas las que disimuladamente admiraba y deseaba con todas mis ganas. Fue justo luego de uno de estos bailes, en que paramos y nos fuimos a servir un trago, sentándonos en una banca del jardín donde conversamos un poco más de nuestras vidas. Ella me contó que se había enterado que me había  separado, que le daba mucha pena, pero que tenía que salir adelante. Comentándome también su experiencia de separada de años atrás.

A veces mi tía ponía su mano en mi pierna, pero a nadie le llamaba la atención, era una conversación entre tía y sobrino. Sin embargo, a medida que transcurría la velada, más las varias copas que llevábamos en cuerpo, me trataba con mucho cariño, me decía lo bonito que estaba, todo un hombre, atractivo, que de seguro no tendría problemas en encontrar otra mujer en mi vida, en resumidas cuentas, comenzó a alagarme como hombre. Hablamos del matrimonio de mi prima, la menor de sus hijas,  que luego se venía,  le pregunté si quería otro trago, me dijo que sí. Me levanté a buscarlo, pero cuando volví, uno de mis tíos la había sacado a bailar.  Sentado en una banca, junto a una prima  (justamente  la hija de mi tía Rosa),  miraba de reojo a mi tía Rosa, como sensualmente bailaba y movía el culo al compás de la música. ¡Qué pedazo de mujer! ¡Qué ganas de estar con una hembra así! Madura, ya con la vida resuelta, solo para follar, perderme en esas tetas, perderme en esas tremendas nalgas, que daría por estar con alguien así.

Terminó de bailar, llegando hacía donde estábamos con su hija, diciéndonos lo mucho que se había cansado bailando.  Mi prima le dijo que de ahí se iban a ir con su novio a otra fiesta y que no la esperara, que se quedaría en el departamento de él, preguntándole si quería que la fueran a dejar, ofreciéndome de inmediato yo, de hacerme cargo de mi tía , recibiendo el agradecimiento de mi prima.  Ahí me quedé con ella, mi prima y su novio, hablando de la fiesta cuando se colocaron hablar de las cábalas de años nuevo. Mi prima dijo que esperaba las 12 con una maleta, para viajar harto ese año, su novio con dinero en la mano para que no le faltara durante el año y cuando me preguntaron a mí, les dije que a mí me gustaba empezar el año follando, para que no me faltara sexo durante todo el años. Todos se rieron y mi tía dijo que como tonta hacía todos los años la de la sal o de las lentejas, sin saber que existía esa otra, riéndonos todos.

Mi prima se fue, nos tomamos otro trago con mi tía, me comenzó a dar la idea de que estaba siendo más coqueta conmigo. Se notaba algo ebria, riéndose de todo,  bailamos otro poco y se abrazaba a mí, haciéndome sentir sus tetas en el pecho. Trataba de disimular lo más posible con mi familia lo que estaba pasando con la tía, pero ella bromeaba al respecto diciendo que yo la llevaría a su casa y que no me verían hasta dos meses más, todo como broma, pero algo me decía que de alguna manera eran unas pequeñas indirectas. Entre risas, bailes y tragos, ya estaba por comenzar amanecer, varios se comenzaron a ir y aprovechamos con mi tía de marcharnos. Nos despedimos de los familiares y luego de algunas bromas de otra tía que me decía que tuviese cuidado con la Rosa, que era de armas tomar, nos fuimos los dos en mi auto hasta su casa.

Llegamos a su casa, como un caballero me bajé a abrirle la puerta y ella muy aferrada de mi brazo, se reía y me decía que no la fuera a soltar que estaba muy mareada y que la tenía que dejar adentro de su casa. Cerrando la puerta tras nosotros, se sentó o mejor dicho se dejó caer  en el sofá, con su vestido azul brillante algo levantado, mostrando sus gruesas piernas. Me senté a su lado, conversando de lo bien que la habíamos pasado, cuando me pregunta por mi cábala, si la iba hacer o no. La conversación ya pasó a tener un tono más directo. "¡Ufff tía! Parece que este año no podré hacerla. "¿Y por qué no?" –preguntó con curiosidad. "Por la hora. Me gusta estar a las doce follando,  claro que sí usted no hubiese sido mi tía..." –le dejo el suspenso.  Sonrió y dijo:  "Seguro, con lo gorda y vieja que estoy". "Estás regia tía, de verdad si no fuésemos parientes ten por seguro que ya estaríamos haciendo de todo" –le contesté. "Cariño, todo tiene solución en esta vida. A mí, me encantaría ayudarte. Bueno, mejor dicho coger contigo" –me dice. "¡Ay tía, seguro hablas por la borrachera!

Sonriendo, se me queda mirándome  con sus ojos verdes almendrados directo a los ojos, su mano en mi pierna, esperando mi respuesta. En seguida reaccioné y me fui sobre ella, besándola apasionadamente. Mi tía Rosa  de desinhibió completamente, me metía la lengua hasta adentro y me tiraba con fuerza los cabellos, mientras yo como un pulpo estiraba las manos y le agarraba las tetas sin dejar de besarla. Ya no era mi tía ni yo su sobrino, éramos hombre y mujer deseosos de sexo, un sexo oculto y prohibido.

Lo único que quería era tener sus tetas en la boca, así que desesperado busqué el cierre atrás de su vestido y se lo bajé.  Ella misma se bajó la parte de arriba y movió su enorme sostén, liberando dos tetas de unas dimensiones  increíbles, gordas, blancas con unos pezones inmensos. Me las devoré hasta decir basta, se las chupé con todas mis fuerzas, sacando grandes quejidos de mi tía que me pedía más y más. Cada una de sus tetas eran como globos, enormes, ya con eso me encontraba pagado, pero a pesar de que ya estaba amaneciendo, aún había mucho por hacer. No me detuve y le terminé de sacar todo el vestido. Mi tía, con una ropa interior amarilla ( cábala de año nuevo ) se veía divina. Si somos sinceros, estaba algo gordita, pero no tanto, algo de vientre tenía, pero no me importaba,  cada uno de sus pliegues era un manjar, en especial los que se le formaban en la orilla de su calzón y para qué decir del bulto que se formaba justo en su concha. Unos labios vaginales abultados que dejaban ver todo su esplendor a través de la delgada tela. Era justo lo que necesitaba para empezar bien el año.

De cabeza me fui a chuparle la concha, aun a través de sus calzones que ya estaban mojados, mi tía me tiraba fuerte de los pelos, pidiéndome verga como loca,  le corrí la prenda amarilla y su concha grande como todo en ella, peluda y muy jugosa, en segundos quedó en la boca de su sobrino el que le metió la lengua hasta lo más adentro que pudo, saboreando los fluidos de la concha de su tía. Ella gemía como una loca, quizás cuantos años nadie le había comido la vagina  con tanta devoción. Casi a tirones tuvo que sacarme de ahí, porque no quería dejar de saborear sus tibios fluidos. Desesperada me comenzó a desabrochar el pantalón y a bajármelos, y apenas vio mi verga al aire, la agarró con su mano y se la metió entera a la boca. Como poseída me la chupaba, mientras yo terminaba de desnudarme.

Con mi tía solo en calzones amarillos, sentada en el sofá con la cabeza a la altura de mi cintura, yo de pie sacándome la camisa, mientras me daba una de las mejores chupadas que mujer me haya dado. No podía creer que esa mujer, tan tetona y culona, que tanto había deseado en mi infancia, ahora estaba ahí, con sus enormes tetas al aire, embelesada chupándome la verga como si en eso se le fuera la vida.  La recosté en el sofá y le quité su calzón, dejándola completamente desnuda cuando el sol ya entraba por el ventanal.  Era un espectáculo de hembra, su peluda concha, sus enormes tetas colgando hacia los lados, su vientre y sus gruesas piernas abiertas esperando a su sobrino. Sin pensarlo se la metí, mi verga entraba y salía rápido, me agarró del culo, me apretó contra ella enterrándose más mi verga.

Me la follé como un loco. No parábamos de besarnos y tocarnos, mientras en esa posición apreciaba mi verga entrando y saliendo con velocidad y fuerza, estábamos entregados al placer mutuamente. Cambiamos de posición, quedé sentado en el sofá y mi tía pasando una pierna por cada lado, quedó de frente a mí , sentada sobre mi verga, haciéndome sentir su peso y su enorme culo completamente a mi alcance , el que no dejaba de tocar , mientras ella subía y bajaba , restregándome sus enormes tetas en la cara. Luego sin decirle nada, ella misma cambió de posición, levantándose, dándose vuelta, vi como su enorme culo se sentaba sobre mí, enterrándose mi verga ahora dándome la espalda  y la perfecta visión de su enorme culo sobre mis piernas.  Solo sentada sobre mi sin moverse, con sus piernas abiertas,   echó su cuerpo hacia atrás y se quedó disfrutando de los besos que le daba en el cuello, mientras le manoseaba descaradamente las tetas, sujetándoselas por debajo, sintiendo el gran peso de éstas, para luego bajar mis manos a su entrepierna y masturbarla con mis dos manos.

En la misma posición, solo que ahora sus piernas juntas entre las mías, mi tía se incorporó un poco y se la metió entre las nalgas, dejando que entrara por completo en su ano. Comenzó a mover su enorme culo de lado a lado, para luego comenzar a subir y bajar, enterrándose mi verga hasta el fondo. La hice cambiar de posición pero esta vez en el piso para que se pusiera en cuatro. Obediente se colocó en cuatro, teniendo la amplia visión de su concha abierta y húmeda se la metí aferrándome a sus caderas. Fuertemente mi cuerpo chocaba con sus enormes nalgas que se movían con cada una de mis embestidas, sacándole gritos de placer, mientras sus enormes tetas se arrastraban por el piso en el agitado movimiento.

A pesar de estar tan caliente, igual me daba algo de temor que mi prima llegase de improviso y que me viera partiendo en dos a mi tía en esa posición. Aunque igual era un pensamiento con algo de morbo imaginar que la encontrara así, follando y gimiendo como puta. ¿Quizá qué pensaría ambos? Aunque pensara lo que pensara somos personas adultas que están viviendo su sexualidad y contra eso no había discusión. Una y otra vez, con gran fuerza mi verga entró en el viejo sexo de mi tía , ella disfrutaba de la tremenda cogida que le estaba dando, hasta que avisándome que no aguantaba más comenzó a gemir más y más fuerte,  hasta qué lanzando un gran alarido y luego pequeños gritos, acabó escandalosamente, lanzando unos pequeños chorros de sus fluidos, algo que también me calentó de sobre manera y sin poder aguantarme más me descargué abundantemente dentro de ella , dándole más fuerte aún, mezclando mis gemidos con los de ella en un delicioso y largo orgasmo.

A pesar de haber acabado, continué un rato más follándomela ya más calmadamente, disfrutando de ver como mi verga salía y entraba de esa concha toda mojada, bañada en semen y sus líquidos, hasta que la dejé ir. Se sentó en el sofá, con sus piernas abiertas, sus enormes tetas colgando hacia los lados recuperando la respiración, riéndose satisfecha, alabando mi desempeño y diciéndome que le había encantado mi cábala de año nuevo, esperaba que se hiciera realidad eso de tener buen sexo todo ese año. En cierta forma se le cumplió, ya que seguíamos en contacto para coger como enfermos. Pasado un tiempo me pidió que me fuera a vivir a su casa. Obviamente le dije que sí para aprovechar de metérsela todos los días. Cada momento era algo intenso y placentero, no importaba la hora, solo era importante el placer que nos dábamos de la forma más morbosa. Intentábamos disimular frente a la familia y frente a mi prima, aunque cada vez eran más evidentes nuestros "juegos en doble sentido".  En uno de esos jueguitos con bromas subidas de tono mi prima nos increpó: "¿Qué mierda pasa entre ustedes? ¿Parece que andan en algo más?" –preguntó. Mi tía la mira y le dice con un tono bastante enérgico: "¿Desde cuándo te tengo que dar explicaciones de lo que haga o deje de hacer? Ni siquiera estoy pendiente de que si coges o no con tu novio, porque eres una mujer adulta y consiente de lo que haces". "No te enojes, solo que me parece raro ese tipo de juegos" –le dice ella. Mi tía la mira seria y le contesta: "Me enojo, estoy en mi derecho de hacerlo. Además, es mi casa y si con tu primo hiciéramos algo no es de tu incumbencia".  La discusión llegó hasta ahí. Decidí por unos días dejar a que las cosas se calmaran y así no seguir alimentando las sospechas de mi prima, pero era inevitable qué en algún momento nos pillara en más que palabras indirectas.

Era una noche de jueves, mi prima iba a salir con su novio, ya teníamos planeada la noche de sexo con mi tía, ya me estaba imaginando entrando en su culo y a la vieja usanza de la juventud recurrí a masturbarme pensando en todas las perversiones habidas y por haber que le haría y de la manera perversa en que la haría gemir de placer. Disfrutando placenteramente de mi imaginación me llega un mensaje al teléfono. Veo y era mi tía que decía: "Cagamos, no saldrá esta noche. Tendremos que buscar la forma de quitarnos las ganas". "No te preocupes tía, no hay peor esfuerzo que el que no se hace. Ya se me ocurrirá algo" –le contesto. Pasado unos minutos le escribo a Rosa que estuviera preparada porqué iría a su cuarto para quitarnos las ganas, ya que sabíamos que mi prima estaría dormida y podríamos entre las sombras hacer cuánto quisiéramos. "Está bien cariño, aquí te esperaré lista para hacer travesuras" –contestó. Cómo nunca el tiempo se me hizo eterno, fantaseaba con ideas morbosas y como mi tía sufriría de mis duras embestidas hasta hacerla que acabe deliciosamente.

Ya faltaban pocos minutos para consumar el plan y hacer de las nuestras, decidí ir solo con bóxer, jugar con mi verga antes para que llegara a tono con la situación pero mi sorpresa fue mayúscula al ver a mi prima en la habitación junto a mi tía sentada en la cama. Ambas estaban de lo más normal vestidas, ya no había nada que ocultar. Habíamos sido descubiertos. "Querido, no pude avisarte" –me dijo mi tía. Se me subieron los colores al rostro y no supe que decir. "Sabía que ustedes tenían algo, pero por qué ocultarlo, bien dijiste mamá eres adulta y puedes hacer lo que quieras, me sorprende que sea con Ignacio, es el hijo de tu hermana, mi primo" –dijo ella. Yo estaba parado en la puerta sin mover ni un músculo y en completo silencio, bueno la escena no era que mereciera tanta explicación. "Es cosa que veas lo que tiene tu primo y entenderás el por qué" –dijo mi tía con un tono de perversión. Susana me miró y clavó su mirada bajo mi abdomen. "Puede distinguirse algo pero vería mejor de cerca" –le respondió. “Sabía que algo te traías entre manos” –le dice mi tía. Yo estaba ahí sin entender ni una sola palabra de la conversación, tampoco quería abrir la boca para no cagarla más. “Ignacio, muéstrale a tu prima lo que tienes” –me dijo mi tía. Ya si antes estaba en shock, ahora con mayor razón; no podía creer lo que me estaba pidiendo o creí entender lo que me pedía. “Pero, pero Rosa” –entre tartamudeos respondí. “Pero qué cariño. Baja tu bóxer y deja que tu prima mire eso que me hace gritar de placer” –me dijo en tono serio. Está bien, pueden pensar ustedes como un hombre de 42 años se puede cortar ante una situación así, pero de verdad no sabía cómo reaccionar.

“¿Ahora entiendes el por qué hija?” –preguntó mi suegra. “Sí que lo entiendo, se ve tan apetecible como la de Mauricio” –le responde. “La de Mauricio es espectacular pero Ignacio es potro en la cama” –le dice. Mis ojos se abrieron y mi reacción fue: “¡Qué mierda!”. ¿Era verdad lo que acaba de oír? Estaba demasiado sorprendido. Hasta que mi prima me hizo volver a la realidad con lo que me dijo: “No te asombres primo, con mamá compartimos a Mauricio cuando se queda aquí pero ahora estás tú, aunque no sé si decirte primo o padrastro”. “Es verdad querido, ya no dormirás más en la habitación de huéspedes, este será tu cuarto desde ahora, porque eres el hombre de la casa” –dijo mi tía. En ese momento los pudores cayeron por mi parte, ya que de parte de ellas no existía ninguno. Soraya, mi prima tomó mi miembro y lo comenzó a agitar con suavidad y perversión, la cara de Rosa era un deleite, en sus ojos había lujuria y deseo. Cuando otra vez estaba dura Soraya la metió en su boca con delicadeza, entonces Rosa se empezó a desvestir lo más rápido posible, quedando completamente desnuda ante nuestros ojos. Mi prima sí que sabe chupar verga; ahora veo de quien aprendió, ya que Rosa es una experta tragándose mi miembro.

Soraya se desvistió también y siguió con su tarea mientras Rosa por detrás masajeaba sus tetas, nunca hubiera creído los jueguitos que ambas tenían, de haberlo sabido antes no hubiese dejado pasar mucho tiempo. Ya no había formalismos de prima y tía, ahora eran dos putas deseosas de verga y para eso estaba ahí, para satisfacer sus necesidades. “¡Qué rico te la comes Soraya!” –le decía mientras seguía engullendo con lujuria. Rosa apretaba sus pezones, a lo que ella reaccionaba mordiendo con suavidad mi glande. “La niña es toda una experta cariño” –me dice Rosa. “Claro que sí, la has instruido bien” –le contesté. Me empecé a mover para marcarle el ritmo a Soraya, ella gustosa disfrutaba de mis embestidas en su boca, saboreando mi verga hasta su garganta. Rosa seguía apretando los pezones de Soraya y ella sacó mi verga para gemir a gusto y masturbarme; era una delicia, su cara de caliente me hacía hervir la sangre. “Veamos que más son capaces de hacer las putitas” –dije. “Ahora eres mi papi” –dijo Soraya. “No sabes de lo que somos capaces cariño” –dijo Rosa, acercando su boca al cuello de Soraya y comenzó a pasar su lengua por el cuello de su hija. Ella se volteó buscando su boca y se besaron sin ningún pudor. Las dejé que jugaran entre ellas mientras las observaba. Me quedé de pie jalándomela mientras ellas se recorrían con encendida lascivia. “¿Te gusta lo zorrita que soy papi?” –dice Soraya. “Claro que sí, eres tanto o más que la puta de tu madre” –le dije. Ella sonrió por cumplido y metió las tetas de Rosa en su boca. “¡Oh, mi vida! ¡Adoro cuando lo haces” –le dijo Rosa soltando un gemido de placer. Lamia, chupaba y mordía los pezones de su madre con tanta obscenidad que me tenían tan caliente mirándolas. Soraya bajó hasta llegar a la húmeda vagina de Rosa y separó sus labios para con su lengua Soraya estimulara ese exquisito clítoris. Rosa dio un alarido de placer, mientras Soraya se acomodaba en cuatro para hundirse por completo en la entrepierna de su madre. No aguanté por más tiempo mi calentura y se la metí a prima por su vagina rebosante de fluidos, el sonido de ésta al ser embestida era alucinante, tanto como lo era verla comiéndose la vagina de su madre; tenerla a ambas gimiendo era exquisito. Me gustaba ese pacto de putas que tenían y obviamente que sacaría partido de eso.

Seguí con mis embestidas haciendo que Soraya gimiera como loca. Rosa me decía entre gemidos: “Cógete a la zorrita como lo haces conmigo”. Saqué mi verga de su concha y se la metí en el culo, el grito que dio debió resonar en toda la casa, porque no hubo preparación previa, solo mi calentura en ese momento, me aferré con fuerza de sus caderas y se la metía con fuerza. “¡Ay papito, me duele! Pero métemela duro. Soy tu putita” –me decía. Rosa acabó desbordando sus fluidos, los que quedaron impregnados en el rostro de su hija. Se quedó solo observando como me cogia a Soraya, quien ya disfrutaba de mi verga en su culo. A los pocos minutos Soraya también acabó con unos gemidos ensordecedores. Sin darles descanso, les ordené que me la chuparan, ya que quería acabar en sus bocas. La obediencia de ambas era abismal, sin importarles nada, se la tragaban completa, la cara de ambas era un lujurioso poema lleno de perversión. Al fin acabé y entre ambas se tragaron mi semen, incluso lo compartían de sus bocas hasta que ya no quedó rastro alguno. Nos tumbamos en la cama una a cada lado y les dije: “No tengo problemas que el pendejo de tu novio se folle a Rosa de vez en cuando, siempre y cuando tú vengas sola a visitarla y cojamos como ahora lo hicimos”. “Si papi, me tendrás siempre aquí para que te cojas a la zorra de tu hijastra” –me respondió. Rosa dijo: “Eso tenlo por seguro mi amor, seremos fieles al macho de la casa y estaremos lista para complacerte”.

La historia con Rosa y Soraya fue uno de los mayores placeres que he podido experimentar, siempre ambas están dispuestas a complacerme como el primer día, con el morbo de que cada vez que estamos juntos es mejor que la primera vez.                



Pasiones Prohibidas ®

Comentarios

  1. Morboso y candente
    Una perversa aventura
    Excelente relato Amor 💋
    Como siempre tu talento y creatividad son deliciosamente excitantes
    Siempre logras despertar mis demonios Mí Amo

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  2. Ahora aplicaré un nuevo ritual de año nuevo... gracias por las sensaciones que despiertas Mr. P

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