126. Una noche de pago por evento

 

Mi nombre es Aldana, tengo 40 años, vivo con Mi hijo Bastián, tiene 17 años. Cuando su padre supo que estaba embarazada no hizo más que hacerse el tonto y no responsabilizarse. En todo caso, mencionarlo no es relevante ya que solo es para poner en contexto mi historia. A pesar de mi edad trato de mantenerme bien físicamente, la gravedad aún no causa efecto en mi cuerpo. Mis senos son grandes y redondos, mi trasero también grande y firme, cabello largo hasta un poco más abajo de los hombros.

Bastián es fanático de las luchas luchas libres y los días en que se transmiten lo pierdo por horas, ya que se queda embobado viendo como los combates se desarrollan y sufre cuando sus luchadores favoritos son golpeados o pierden alguna pelea. Un sábado por la tarde nos visitaba Hans, mi sobrino, hijo de mi hermano. Mi hijo se suscribió a un pago por evento de la WWE ya que transmitiria la madre de todas las batallas: "Royal Rumble". Había estado preparando algunos bocadillos para que los chicos disfrutaran del espectáculo. Decidí dejarlos solos e irme a recostar un rato porque me sentía agotada, total serían horas de relajo con tiempo suficiente incluso para dormir una siesta. Me quité la ropa que traía puesta y me quedé solo en sostén y bragas acostada. Cerré los ojos y el sueño me venció. Cuando desperté pensé en que ojalá estos muchachos no tuvieran un desastre en la sala, ya que siempre jugaban a qué eran luchadores profesionales y se ponían a luchar hasta que uno se rindiera o llegara el conteo de tres, sobretodo cuando los eventos importantes se anunciaban.

Me vestí y fui a verlos, las luchas habían terminado y ellos estaban comentando como John Cena había ganado el boleto a "WrestleMania", lenguaje desconocido para mí, ya que no soy fans como ellos. Recogí lo que ensuciaron y fui a la cocina. Bastián me dice que irían a su cuarto ya que iban a jugar en la Play un rato. "Bueno, pero no hagan desorden, ya que tendrán que arreglarlo ustedes" –les advertí. Ya era tarde, fui a darles las buenas noches y aprovechar de ver qué hacían. Me dió risa verlos en shorts y a torso desnudo saltando sobre la cama imitando las piruetas. "No te rías mamá, esto es algo serio" –me dijo Bastián. "Se ven chistosos, parecen niños pequeños" –les dije. Hans me mira serio y me dice: "Tía, la lucha libre no es un chiste. Es cosa de hombres". Intenté no soltar una carcajada, ya que "las cosas de hombres" suelen ser niñerias. "Ah, sí. Si es cosa de hombres, ¿por qué también luchan mujeres?" –pregunté. Ninguno de los dos supo que responder. "Sigan haciendo lo suyo, yo seré el público" –les dije. Verlos era tan gracioso, intentaba no reírme pero era casi imposible. Me miraron con seriedad, entendí el mensaje, así qué intenté quedarme en silencio.

Bastián me miró y me dijo: "Las mujeres también luchan y tú mamá ahí parada. Pues ves que la lucha libre es para hombres". "¿Acaso crees que me asustas? No sabes cuántas peleas tuve en la escuela y me retiré invicta" –le dije riendo. "No te creo tía. Además, más hace el que menos habla" –dijo mi sobrino. "Bien, no me creas, pero esto lo vamos a resolver en el ring" –les dije. Salí de la habitación y me fui a la mía. Ahí llegaron ellos, con su pose de machos alfa, los miré y me reí. Bastián me dice: "Está bien, luchemos. Pero como según tú eres campeona invicta te enfrentarás a los dos. Las reglas son simples, cualquiera de los dos que reciba la cuenta de tres tú ganas, pero si cualquiera de los dos te vence serás la perdedora". ¡Mierda! El desafío fue lanzado y todo por no callarme la boca. En fin es solo un juego y me sirve además para reírme un rato, aunque mis contrincantes tenían cara de no bromear. Era hora de poner a prueba las horas de gimnasio y ejercicios invertidos y dar la mayor pelea para ganar.

Con ojos de pocos amigos mi hijo y mi sobrino se suben a mi cama. Hans me dice: "Tía nosotros estamos estamos en shorts y tú, ¿vas a luchar asi?". "Obvio que sí" –respondi. No sé que tenían en mente pero quise indagar un poco más y saber que se traían entre manos. "¿No creo que quieren que luche en ropa interior?" –les pregunté. Hans respondió: "¿Por qué no tía? Además, no tienes nada que envidiarle a las Divas de la WWE". "¡Ay Dios mío! ¡Quién me manda a seguirles el juego!" –les dije. Me quité la ropa y quedé solo en brasier y bragas. Me puse de pie en la cama y les dije: "¡Ahora a luchar!". Se subieron a la cama y entre los dos me tomaron, empezamos a forcejear hasta que Hans me hizo caer y se subió encima mío para que Bastián realizara la cuenta. Lo extraño fue que no me cubrió como se ve en las luchas, sino que lo hizo quedando encima de mí y yo con las piernas abiertas. "Uno, dos..." –contó Bastián y logré safarme. "No se la haré fácil" –les dije. Otra vez se lanzan en mi contra, les doy más pelea, pero al estar en desventaja lograron hacerme caer. Bastián se subió encima mío como lo hizo su primo y Hans comenzó la cuenta: "¡Uno, dos...!". Otra vez tuve la fuerza para safarme. Estaba exhausta, sudaba pero también noté que mi vagina se había humedecido. Tomé aire y pensé: "Creo que el juego debería terminar". Aunque en ellos se notaba en sus ojos el deseo de ganar más que el de cualquier otra cosa. Mis pensamientos me estaban traicionando y era evidente ya que hasta mis pezones se pusieron duros al sentir el roce de sus cuerpos en el mío y sentir como me aprisionaban para contar hasta tres.

Esta vez no daría tanta pelea porque estaba exhausta, así que al más leve movimiento de los chicos caí de espaldas en la cama. Hans fue el encargado de hacer que me rindiera, esta vez sentí como si miembro se puso duro y comenzó a rozarse suavemente, casi de manera imperceptible para no generar sospechas, mi hijo tardó en contar, mi cabeza voló y mordia mis labios al sentir esa verga que se restregaba en mi entrepierna. La cuenta llegó a tres y se puso de pie levantando los brazos en señal de ser el vencedor. Me quedé recostada viéndolos e intentando disimular mi calentura, lo que era bastante difícil porque mi cuerpo estaba dando señales fáciles de identificar. Después de alucinar por unos minutos, Bastián me pregunta: "¿Quieres la revancha?". Me quedé pensando por un minuto o dos y respondí que sí. "Cambiaremos las reglas" –dijo. "A ver, ¿qué se les ocurre?" –pregunté. Bastián no tardó en responder: "La escencia es la misma, pero con un matiz diferente. Luchamos hasta quedar desnudos y la cuenta de tres declara al vencedor absoluto". ¡Mierda sí que salieron osados estos muchachos!" –pensé. Aunque también era una manera de sentir como sus penes se rozaban en mi cuerpo y saber si estaban tan calientes como yo. "Muy bien, luchemos" –respondí.

Empezó la lucha y ambos se lanzaron contra mí, está vez había más en juego por lo que no sería tan fácil que ellos lograran su objetivo. Me tomaron de tal forma que quedaron uno delante y el otro detrás de mí. Sentía como sus duras vergas se restregaban en mi cuerpo. Bastián y Hans sobaban y apretaban mis tetas, las manos de Hans bajaron por mi cintura buscando bajar mi calzón no sin antes darse un festín con mi culo. Aproveché el momento de descuido de Bastián y bajé su bóxer hasta las rodillas, tenía tan dura su verga como yo húmeda mi vagina. Seguí forsejeando hasta quedar de rodillas, con mi boca casi rozando su miembro, entonces se dejó quitar el bóxer por completo. En compensación dejé que me quitara el sostén para que pudiera sentir mis pezones duros en su pecho, mientras Hans estaba más enfocado en tocar mi culo que en quitarme el calzón. Entonces me giré y tomé el bóxer de mi sobrino y se lo bajé, casi por completo, pero él se lo quitó de una. Entre los dos me quitaron el calzón y seguimos el forcejeo, ellos besaban mi cuello y mi nuca, gemía ya de forma evidente, les dije: "Muchachos, ya es suficiente, paremos por favor". Pero ellos no escuchaban o no querían escuchar, sentía como sus manos se paseaban con libertad en mi cuerpo, cuando sentí la mano de Bastián rozar mi vagina me causó un temblor y una sensación tan placentera que solo gemí, cosa que el aprovechó para derribarme. Quedé con las piernas abiertas, mostrándole la humedad en mi sexo, él aprovechó para subirseme encima, no hubo cuenta porque su verga se metió por completo en mi interior. Abrí la boca y los ojos en señal de asombro pero la sensación en mi vagina de ser invadida por una juvenil verga fue sublime. Empezó a moverse lentamente, eso me hacía alucinar y gemir. Hans se arrodilló a mi lado y me ofreció su verga para chupársela, la engullí con deseo y Bastián iba aumentando sus movimientos. Sentía como llegaba hasta el fondo, estaba tan caliente que solo me dedicaba a darles placer y a recibirlo. Bastián lamía mis pezones de manera tan exquisita y los mordía con una brutalidad que si no hubiese tenido la verga de Hans en la boca estaría gritando como una puta. Me subí encima de Bastián para cabalgar su verga. Hans no perdió la oportunidad de ponerse de pie y volver a follarme la boca, movía su pelvis con un ritmo endemoniado haciéndome babear, estaba en éxtasis recibiendo placer de la manera más perversa. Bastián me tomó y me acercó para que lo besara con lujuria, quedando mi culo en pompa, mi sobrino ni tonto ni perezoso, se acomodó detrás mío y puso su verga en la entrada de mi culo, de un solo empujón me la metió y me hizo gritar el maldito, hace tiempo que mi ano no era penetrado por eso el intenso dolor que de a poco se transformó en placer.

Era imposible resistir más, mis fuerzas no me acompañaban y mis amantes eran brisosos jóvenes que no tenían reparo en hacerme sufrir de placer. El sudor se apoderaba de mi cuerpo, así como las manos de los muchachos apreisinaban mis caderas con fuerza. La fiereza de sus embestidas eran brutales considerando que hace tiempo que no cogía y ellos estaban en el comienzo de su vida sexual, aunque se ve que a su corta edad ya tenían la experiencia suficiente para hacer gozar a una mujer madura. "¡Cojanme con fuerza!" –les decía alimentando en ellos la lujuria para que me dejaran rendida. Ya me había entregado por completo a sus deseos, no tenía vuelta atrás. No me importaba nada más que ser satisfecha y satisfacerlos a ellos. Estaba llegando al orgasmo tanto en mi culo como en vagina, mis gemidos se hacían más intensos, más perversos. "¡Sigan, no sé detengan! Ustedes querían cogerme" –les decía entre gritos desesperados. Guiados por sus instintos, seguían follándome con más fuerza. Mi cuerpo colapsó de placer y me aferré al orgasmo que me estaba abrazando. Con mis fuerzas reducidas al mínimo, casi sobre el pecho de Bastián. 

Se detuvieron, pensé que me darían respiro, pero me equivoqué rotundamente, ya que solo se cambiaron de posición. "¡Vamos zorra! Ahora faltamos nosotros" –dice mi hijo. Cómo pude me subí sobre Hans, su verga entró sin problemas y Bastián hizo lo propio en culo que no puso resistencia. Solo la inercia me mantenía en pie y las ganas de sentir sus vergas explotar en mi interior, cada vez se movían más rápido y podía sentir como sus vergas se hinchaban y palpitaban. "Por fin" –decía en mis adentros alucinando con ese mágico momento en que su semen me inundara por completo. Era cuestión de tiempo y lo disfrutaría cómo buena puta. Bastián fue el primero en acabar, llenando mi culo de semen, luego Hans que llenó mi vagina. El solo hecho de sentir su semen en mi interior me hizo tener otro orgasmo.

Cómo buena puta me puse de rodillas y empecé a chuparselas para extraer hasta la última gota. Nos quedamos un rato tendidos en la cama. La cara de placer de ellos era tan perversa y mi cara de satisfacción hacía más lujuriosa la escena. Nos quedamos dormidos, cada uno usó mis tetas de almohada y yo aferrada a sus miembros que descansaban plácidamente en mi mano. No puedo decir que ahora soy fans de las luchas libres pero si espero que haya otro pago por evento.



Pasiones Prohibidas ®

Comentarios

  1. Desde el inicio del juego se veían las intenciones de los muchachos, y sin importar la edad vivir la sexualidad y el placer como mejor nos guste es exquisito y cuando se tiene con quien es mejor... gracias por este relato Mr. P

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  2. Un exquisito relato en donde pone a flor de piel esas ganas de ser cogida como una buena puta y que le den su comida me encanta leer que la cogieron de esa forma salvaje me éxito mucho leyendo todas estas cosas perversas .
    Gracias por este relato Caballero

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  3. Que relato más excelente me llevó por la fantasía más hermosa de mi vida
    Gracias mi señor

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