Ivonne es la madre de mi amigo Luciano y compañero del colegio, tiene 43 años, divorciada, una belleza de mujer que tiene unas tetas enormes. Cosa que a los jóvenes nos gusta de las mujeres maduras.
Con Luciano cursamos cuarto año de secundaria y desde que comencé a ir a su casa tengo fantasias con su madre y me masturbo por las noches pensando en esas grandes tetas, imaginando sus pezones. Son momentos que disfruto en la soledad de mi cuarto y que sin duda me han llevado a hacer cosas que jamás creí hacer por miedo a ser descubierto. Les contaré a grandes rasgos lo que he vivido por culpa de Ivonne y mis fantasías sucias con ella.
Me he masturbado tres veces en la casa de su amigo por la calentura que siento hacía su madre. Aunque él de cierta forma intuye que su madre me vuelve loco pero nunca me ha dicho nada ya qué tampoco yo he dicho algo al respecto. Nuestra amistad va más allá de la escuela, nos juntamos ya sea en su casa o en la mía para jugar Play o ver películas, cuando se nos pide hacer trabajos en dupla es fijo que vamos los dos en fin. Pero esa no es la parte que les quiero contar.
La primera vez que lo hice le dije a Luciano que iba al baño ya que las gaseosas estaban haciendo efecto. Al entrar, veo colgada en el grifo de la ducha una de las tangas de Ivonne. Mi primera reacción fue tomarla y olerla, tenía aún impregnado el olor a hembra en ella, eso me puso demasiado caliente, mi miembro reaccionó al instante. Me masturbé pensando en esa vagina que se había pasado en la tanga y en esa hermbra de mis sueños húmedos que la usó dejando su olor en ella. Acabé dejándola empapada de semen y colgada en el mismo lugar. Lavé mis manos, mojé mi cara y salí. Grande fue mi sorpresa al ver a Ivonne que venia con un canasto con ropa sucia y entró al baño a buscar esa prenda que me había servido de inspiración para una excitante paja.
La segunda vez, estábamos con Luciano en el computador haciendo un trabajo para la escuela. Ivonne le dió a Luciano un papel y algo de dinero para que vaya al supermercado que está a dos cuadras a buscar algo de mercaderia que les hacia falta. Luciano salió y me quedé haciendo el trabajo. Pasaron unos minutos y oigo el agua de la ducha, no aguanté ir a espiar, para mí sorpresa la puerta estaba entre abierta, tal vez pensó que había ido con mi amigo al supermercado o qué sé yo. Les cuento otro detalle, soy virgen y de no ser por videos y fotos porno nunca habría visto a una mujer desnuda en directo.
Ivonne se bañaba, sus tetas eran increibles y le corría la espuma, ella las tomaba y esparcía el jabón. Se veía a mi gusto demasiado sensual o al menos es lo que percibía en el cristal de la puerta de la ducha empañado. No tenía mucho tiempo antes que llegara Luciano y con la calentura a mil saqué mi verga para masturbarme, cada imagen que veía se me hacía de lo más excitante. Me tenía totalmente enloquecido y ya no podía aguantar mi ganas de acabar. Fue un orgasmo placentero, eyaculé a chorros en el piso y en la parte baja de la puerta. En silencio me fui al PC para seguir con el trabajo.
Creo que se dió cuenta que la espié y me masturbé por lo el semen en la puerta del baño, me miraba distinto despues de esas dos pajas en su casa. La tercera vez volví a ir al baño y esta vez encontré un sosten de Ivonne en el grifo, no sé si lo hacía para pillarme con las "manos en la verga" o realmente se dejaba su ropa íntima por la incercia, ya que se veía que era una mujer seria y algunas veces recatada. Había algo en su ropa interior que me calentaba, así que lo tomé y me masturbe, lo llené de semen en las dos copas y salí del baño como si nada. Nunca me dijo nada pero creo que le gusta que me masturbe con su ropa íntima.
Había dejado de ir un tiempo a la casa de Luciano para que las aguas se calmaran un poco, porque sabía que las cosas andaban un poco tensas. Me daba miradas como diciendo: "Sé lo que haces" y me daba miedo que fuera a decirle algo a mis padres, porque estaría castigado hasta ser abuelito sin salir a ningún lado. Aunque siempre en mis fantasías estaba presente y disfrutaba imaginado que en algún momento haríamos realidad cada sucia fantasía que tenía. Una noche estaba en mi cuarto viendo un video de tetonas y mi verga reaccionó, aunque estaba pendiente de lo que sucedía en el vídeo mi mente estaba pensando en Ivonne cuando me llegó un mensaje: "Rafael, ¿quiero preguntarte algo?" –era Ivonne. La sangre se me congeló. "Claro Ivonne, pregunte" –respondí. "Ok, eres ya grande para entender. ¿Eres tú quien me ha dejado regalitos?" –escribió. "¿A qué se refiere?" –le pregunté. "Sabes perfectamente a qué me refiero, no te hagas el tonto conmigo" –dijo. No sabía que responder, estaba estupefacto, me quedé pensando, cuando me llegaron dos fotos, eran las pruebas incriminatorias en mi contra, las bragas y el sostén llenos de semen. "¿Ahora entiendes?" –me preguntó. "Sí, entiendo. Quería pedirle perdón Ivonne por mi impertinencia, usted me ha recibido en su casa y me ha tratado como una madre, y yo traicioné esa confianza" –le dije con miedo. Después de un momento de silencio me escribió: "También me di cuenta que me espiabas en el baño". "Bueno sí, es que no sabría cómo decirle" –respondí. "¿Decirme qué? ¿Qué me dejaste regalitos en el piso y en la puerta?" –me preguntó.
Sabía que había sido descubierto y tendría que afrontar las consecuencias. "Bueno, sí, pero que usted también es parte de mis fantasías. No sé si está bien que se lo diga pero usted me gusta demasiado" –le dije. "¿Lo sabe Luciano?" –preguntó. "La verdad, no. No quiero perder su amistad" –le dije. "Ok, te voy a decir algo pero tú verás que haces con la información, total como te dije antes, ya eres grande para entender" –me contestó. "Muy bien, entiendo Ivonne, dígame" –le dije. "Me gustaron tus regalitos. Me puse las bragas que iba a lavar ese día y cuando las encontré en baño así como las dejaste, me las cambié, lo mismo hice con el sostén. Lo que más me gustó fue ese que dejaste en la puerta del baño y en piso. Cuando salí del baño y los ví, me puse en cuatro y los lamí todos" –dijo. "No me mienta, apuesto que debe estar riéndose imaginando mi cara" –le dije. "No, para nada Rafael, te lo digo en serio" –escribió. Me quedé sin escribir nada. "¿Te fuiste?" –preguntó. "No, sigo aquí pero no creo lo que me dice" –respondí. "¿Por qué crees que te mentiría?" –me volvió a preguntar. "No sé" –le respondí. "Sabes que soy divorciada, también sabes que soy una mujer y como tal tengo necesidades y ver ese semen desparramado por todos lados me hizo recordarlo" –dijo.
Preso en mis pensamientos morbosos empecé a masturbarme lentamente. "No diga esas cosas que me pone caliente" –le dije. "¿Acaso tienes miedo de lo que pueda pasar en esta conversación?" –me preguntó. "No sé si es miedo o curiosidad. Además, usted tal vez me dice estas cosas para ver hasta donde soy capaz de llegar siguiéndole la conversación" –respondí. "Mira Rafael, ya no estoy para juegos, si no crees lo que te digo está bien, pero no digas que estoy jugando" –escribió. "No sé enojé, solo le digo lo que pienso" –respondí. Me mandó una foto de ella en su cama, solo con una pequeña camiseta con tirantes puestos, se le venían sus pezones duros. Hizo que mi verga se pusiera más dura de lo que ya estaba. "¿Es prueba suficiente para tí?" –preguntó. "Ivonne me tiene caliente, me estoy masturbando de solo imaginar sus tetas debajo de la camiseta" –le respondí. Me mandó otra foto con los tirantes de su camiseta abajo, mostrándome por completo sus tetas. Se veían apetitosas, me daban ganas de comerme las y morder esos duros pezones. Seguí masturbándome viendo esa foto e imaginaba que mi verga estaba entre esas grandes tetas. Le mandé un audio para que escuchara cómo me pajeaba por ella. Le mandé una foto de mi verga, que estaba a punto de reventar, ella me mandó un audio: "¡Ufff que ganas de que la metas!" –me decía. "A mí también me gustaría metérsela Ivonne por todos lados" –le respondí en audio.
Me hizo una videollamada, la que rápidamente respondí. Ahí estaba la musa de mis pajas desnuda y masturbándose, gimiendo y metiéndose los dedos. "Me tienes tan caliente" –me decía. Yo solo gemía al verla, sin soltar mi verga. "¡Qué ganas de chupartela!" –me decía entre sus gemidos. Yo no paraba de pajearme, veía cómo su vagina escurría y se mojaba más. Me mostraba su cara de caliente, me tenía alucinando de placer. No pasaría mucho tiempo cuando ya estaba eyaculando viéndola como se madturbaba para mí. Al ver cómo mi semen salía profusamente dijo: "¡Qué ganas de que hubieras acabo en mi concha!". Era lo que yo también deseaba e imaginaba cada vez que me masturbaba pensando en ella. "Hay que remediar eso" –le dije. Eso la calentó más, sus gemidos eran más intensos y su cara de caliente era todo un deleite para un mocoso como yo. Me mostraba como sus dedos de enterraban en su vagina y gemía mi nombre. Decía: "¡Cógete a esta puta Rafael! ¡Eso, dame más fuerte!". Me dediqué a observarla y verla llegar al orgasmo.
Mi imaginación se torna algo perversa en algunos momentos. Me imaginaba que tal vez mi amigo estaba escuchando gemir a su madre como puta y si se estaba pajeando al oírla. "Imagine que está Luciano oyéndola y háblele sucio" –le dije. "¡Eres un pervertido! Pero me gusta que lo seas" –me respondió. Obedeció mi petición y empezó a gemir imaginando que su hijo la escuchaba. "Mira hijo lo caliente que estoy, soy una puta hambrienta de verga y me gustaría que me cogieras" –decía. "Suena demasiado rico" –le dije, le pedí que siguiera. "¡Oh, hijo estoy a punto de acabar y quiero que me folles duro, no te detengas!" –decía, mientras sus dedos se perdían en el interior de su vagina y se penetraba con vehemencia. Al fin acabó deliciosamente, dejándose llevar por un orgasmo intenso que la hizo soltar el teléfono y gemir como posesa. "¡Oh, Rafael! ¡Qué rico!" –decía. Solo la escuchaba jadear intentando recuperar el aire. "Ha estado exquisito pequeño pervertido" –me dijo. Sonreí al oírla ya que me gustó que me dijera así.
"No sabes lo que me hacía falta un orgasmo así" –me dijo. "Usted no sabe lo mucho que me calienta" –le respondí. "No me trates de usted, menos después de lo que ha pasado" –me dice. "¿Entonces como quieres que te trate?" –pregunté. "Puedes decirme cómo tú quieras, incluso puta, si así lo quieres" –respondió. "Quiero saber algo" –dije. "Pregúntame lo que quieras pequeño pervertido" –me dijo. "¿Te has masturbado antes de hoy pensando en Luciano?" –pregunté. Su respuesta lejos de sorprenderme, me calentó: "Sí, en más de una ocasión" –me dijo. "Sí que eres puta Ivonne" –le dije. "Como antes te dije soy una mujer adulta que tiene necesidades y mi imaginación es muy amplia a la hora de tocarme" –dijo con una sonrisa. "Cuéntame más" –dije. "Si que eres un pequeño pervertido y curioso. Varias veces me he paseado en la casa con ropa interior o desnuda pero él parece no inmutarse. Pienso que no le llamo la atención o me respeta demasiado como para intentar algo" –me dijo muy desinhibida. "Pienso que es lo segundo, ya que eres una mujer que llama la atención de cualquier hombre" –le dije. "Es más una vez desnuda en la cocina mientras lavaba los platos, él se acercó por detrás, pensé que me iba a coger y puse mi culo hacia atrás rozando su verga y solo sentí el roce de su pantalón, porqué tomó un vaso con agua y se fue" –me dijo algo decepcionada. "Bueno, quiero que sepas que si fuera mi caso no tendría ningún reparo en cogerte como te mereces" –le dije. "Pequeño pervertido, mañana no vayas a clases. Sales como siempre y te vienes para acá, así cumples tu promesa" –dijo con tono perverso. "Más tarde nos vemos entonces Ivonne". Terminamos de hablar pero me fue casi imposible conciliar el sueño.
Me levanté a la hora de siempre para ir a clases, me di una ducha y me arreglé para ir a la casa de mi amigo. Estaba algo nervioso, porque aunque no sería mi debut en el sexo quería que Ivonne se comportara como una puta conmigo. Tomé el transporte que me llevaría a mi destino y estar temprano para tener bastante tiempo de cogérmela a mi antojo. Cuando llegué esperé unos minutos para asegurarme que Luciano se había ido, recibí un mensaje de Ivonne que decía: "Ya estoy sola pequeño pervertido". Le respondí: "Estoy en la plaza cerca de tu casa". "Estará la puerta abierta, entra y deja tu mochila en la sala" –contestó. Abrí la puerta e hice como me dijo. Subí a la habitación, la puerta estaba de par en par, ella estaba tal cual la había visto anoche, con esa camiseta con tirantes recostada en la cama. "¡Qué rico que estás aquí pequeño pervertido!" –me dijo poniéndose de rodillas sobre la cama y dándome un beso lujurioso. La abracé y mis manos se posaron en sus nalgas. Eran firmes, duras, invitaban a apretarlas con fuerza. "Tienes un culo exquisito" –le dije. "Puedes usarlo a tu antojo" –me dice con voz suave. Seguimos besándonos y poco a poco fue quitándome la ropa. Era una fantasía que se estaba cumpliendo con creces y obviamente que disfrutaría.
Se tomó su tiempo, sus manos recorrían mi torso y besaba mi cuello; me hacía gemir al sentir como su lengua se paseaba de mi cuello a mis labios. Desabrochó mi pantalón y sacó mi verga por encima del bóxer, me dice: "Ya estás caliente pequeño perverso". "Es difícil ni estarlo con una puta como tú" –le respondí. "¡Oh, que rico! Sí lo soy para ti" –me dice mientras me masturba. Me tumba sobre la cama sin soltarse de mi verga, me quita los zapatos, el pantalón y el bóxer. Me miraba con esa cara de perversa sin parar de masturbarme. Hay estaba tendido en la cama con la mujer de mis fantasias usando de forma habilidosa su mano para darme placer. "Anoche no pude dormir pensando en este momento" –me dice. No podía responderle ya que mi respiración agitada no me dejaba, pero ella sabía muy bien que estaba disfrutando lo que hacía. Cambió su ritmo, haciéndolo despacio. Me miraba a los ojos y me decía: "Por tu culpa me pasé la noche caliente, esperando que llegaras. También alucinaba con que Luciano entrara y me cogiera. ¿Qué me hiciste pequeño perverso". Sonreí y le dije: "Nada, lo puta lo tenías de antes". Mordió su labio y dijo: "¡Me gusta que me digas que soy puta".
Sin más que decir se inclinó y metió mi verga en su boca, una sensación de placer me recorrió por completo, verla devorándose mi miembro me ponía demasiado caliente y la manera experta de chuparlo le daba más morbo a la escena. Me enredé en su pelo y le marqué un ritmo más elevado, los sonidos de boca eran alucinantes. Sus ojos llenos de perversión eran un poema erótico que invitaba a la perversión. Le dije que se pusiera encima mío para disfrutar de su húmeda vagina, hicimos un perverso sesenta y nueve que la hacía gemir al sentir el roce mi lengua en su culo y en su concha. Metía mis dedos en su apretado agujero, lo que arrancó en ella un grito agónico de dolor. "¡Despacio pequeño perverso! Hace tiempo que no entra nada por ahí" –me dijo. Estaba embobado, todo me parecía irreal al estar cumpliendo mi fantasía más preciada.
Se subió encima mío y acomodo mi miembro en la entrada de vagina, se deslizó lentamente mientras me miraba a los ojos. "Me gusta como entra" –me dice mientras muerde su labio. "Eres una mujer exquisita Ivonne" –le digo mientras me aferro a sus caderas. Ella empieza con su movimiento suave, se notaba que hace tiempo que no cogía porque se sentía su vagina apretada. Gemía de placer al sentirse invadida por mi miembro y me decía: "¡Que rica verga tienes pequeño pervertido! Se amolda perfecto a mi concha". Subí mis manos por su vientre y llegué a sus tetas, quedando prendado de ellas, las apretaba mientras sus movimientos se hacían más intensos. Apreté sus pezones y los retorcí, su cara de dolor mezclada con placer era todo un deleite para mis ojos. "¡Eso, apretar con fuerza! ¡Me tienes loca!" –decía ella. Sus movimientos infernales se hacían divinos a mis ojos y disfrutaba cómo nunca al tener una mujer que sabe perfectamente lo que le satisface.
Se tumbó en la cama y separó las piernas, su mirada insinuaba y decía lo que quería. Con el mensaje más que entendido me puse en su entrepierna y con mi lengua recorrí su sexo húmedo. "¡Pequeño perverso, me tienes caliente!" –me decía mientras agarra sus tetas y se las apretaba con fuerza, yo estaba perdido extrayendo sus fluidos y bebiéndolos con lujuria. Al tenerla así de expuesta y deseosa, mi lengua recorrió su culo y mis dedos empezaron a jugar en su de manera perversa buscando meterse en él para profanarlo. Poco a poco mi índice entró, ella se retorció y dió un alarido perverso. Después entró mi dedo medio y ya no se pudo contener con sus gemidos mientras me follaba su culo con mis dedos. "¡Gime puta! ¡Muéstrame cuánto te gusta!" –le decía. Estaba como hipnotizada por el placer, gimiendo y apretando sus tetas. "Dime puta, ¿te gusta?" –le preguntaba. "¡Sí, demasiado pequeño perverso!" –me respondió. Hice que se girara y se pusiera en cuatro para disfrutar de la vista de su concha y su culo. "¡Metemela!" –me decía. De una sola estocada se la ensarté en la concha y me tomé de sus caderas, dándole con un movimiento frenético que la hacía gemir con más lujuria.
Ella trataba de seguir mis movimientos para dejar mi verga siempre dentro, pero había momentos en que no podía y caia por el cansancio. "¡Oh. Pequeño perverso! ¡Sigue dándome duro!" –me decía envuelta en lujuria. Cada embestida era con más fuerza, su cuerpo era envuelto por el sudor y su vagina palpitaba, su culo se dilataba, estaba listo para ser cogido sin contemplaciones. Me acomodé en su agujero y se lo metí de una. "¡Mierda pequeño pervertido! ¡Me partirás el culo!" –me dice. Me movía con fuerza, quería que gritara, que dijera que era una puta hambrienta de verga. Aferrado a sus caderas seguía dándole hasta que ella no pudiera más. "¿Te gusta puta?" –le pregunté. "Me fascina tesoro, hace tiempo que no me la metían tan rico" –me responde. Ya no se podía contener, sucumbió ante el orgasmo gimiendo y temblando. Exhausta y rendida al placer cayó sobre la cama, me dice: "¡Qué rico me cogiste! Sabía que sería intenso, pero no imaginé que tanto". "Eres toda una mujer y me gustó mucho coger contigo". "Todavía no hemos terminado pequeño perverso, tenemos más tiempo" –me dijo.
El día estaba para la perversión y la lujuria, bajamos desnudos a la sala y nos sentamos en el sofá. Ella se sirvió una copa de vino, la acompañé viendo cómo el líquido burbeo escurría por sus labios y bajaba por sus exquisitas tetas. Era demasiado excitante, mi miembro reaccionó y me masturbé viendo como me seducía interpretando el papel de una puta lujuriosa. "¿Así es cómo intentas seducir a Luciano?" –le pregunté. "Sí, pero a él no le interesa" –contesta. "No importa si a él le interesas o no, tienes mi atención y mi interés" –le dije. Sonrió y se acercó lentamente moviendo sus caderas de manera sensual, se para frente a mí y dice: "Eres todo un hombre, pero no sería justo tenerte solo para mí". Se arrodilló y me empezó a chupar la verga como la primera vez, despacio tomándose su tiempo, estaba con los brazos extendidos en el sofá y mi cabeza hacia atrás disfrutando de ese exquisito placer que me daba. "¿Acaso no te gustaría que Luciano te viera así como una puta?" –le pregunté. "¡Me encantaría! Pero es algo que no sucederá" –contestó. "Súbete encima y dime cómo te gustaría que viera" –le dije. Sus movimientos candentes se hacían intensos mientras me decía: "Me gustaría que entrara y que nos viera ahora cogiendo, mi cara de puta disfrutando de tu verga. Me gustaría que se calentara y se pajeara viéndome, gimiendo encima de tu verga pequeño perverso". Sus palabras me tenían más que caliente, ella apretaba sus tetas y decía: "Mira Luciano como tu amigo me coge, me ha estado metiendo la verga toda la mañana y no me ha dado respiro. Soy la puta de Rafael". "Sigue Ivonne" –le decía. Ella seguía diciendo de manera perversa en que le gustaría que Luciano la descubriera cogiendo conmigo. Entonces mi perversión se hizo palpable. Ivonne seguía moviéndose de forma endemoniada; tomé mi mochila que estaba a un lado y saqué mi celular, ya era hora del "recreo" en la escuela. Mis compañeros ya no estarían en clase al menos por quince minutos.
Hice una videollamada a Luciano, no tardó en responder. "¿Por qué no viniste a clases?" –me pregunta. "Estoy ocupado muchacho" –le dije. Los gemidos de Ivonne se hicieron más intensos al escuchar la voz de su hijo. "Así escucho, por lo menos estás cogiendo y yo aburrido en clases compadre" –me dice. "Es la suerte de algunos y la pena de otros" –le dije sonriendo. "Lo bueno es que te diviertes" –me dijo. Ella gemía y sonreía perversa, mi "travesura" la había puesto más caliente y gemía con más intensidad. "Supieras a quien me estoy cogiendo no lo creerías" –le dije. Él se rió sin sospechar nada. Entonces cambié de cámara y enfoqué las tetas de Ivonne. "Buenas tetas tiene" –me dijo. "Su culo es espectacular, me lo cogí y la puta acabó como una salvaje" –le dije. "Se escucha que es puta por la manera en que gime compadre" –me dijo. Ivonne no daba más de placer al escuchar la forma en que su hijo se expresaba de ella. Subí lentamente la cámara hasta su cuello. Luciano dice: "Le gusta que la muestres mientras te la follas, sí que es puta". Entonces, el broche de oro al subir la cámara y enfocar la cara de su madre que rebotaba encima de mi verga. Sus ojos parecieron salirse de órbita. "Dile todo lo que has querido decirle a este pendejo" –le dije a Ivonne. Ella obediente empieza: "Tu amigo me la ha estado metiendo toda la mañana, me ha hecho todo cuánto ha querido y quería que me vieras como me tiene ahora. Soy la puta de Rafael, aunque siempre quise ser la tuya pero nunca quisiste cogerme". Sin decir nada Luciano la observaba con cara de no creer lo que veía. "Voy a acabar puta" –le digo. "Quiero acabar en tu boca y que este pendejo vea como te tragas mi semen" –añadí. Ella se bajó y empezó a chuparmela con más lujuria, ya que si hijo sería testigo de lo bien que sabe hacerlo. "Mira como mami se come la verga de tu amigo" –le dice. Sus labios se amoldaron a mi miembro y empezó con ritmo desenfrenado hasta hacerme acabar. Mi semen cayó todo en su boca y ella lo tragó. "Abre la boca y muéstrale que te lo comiste todo" –le dije. Abrió la boca y le mostró a Luciano que no había desperdiciado ninguna gota.
Puse la cámara de mi lado y le dije a Luciano: "Tu mamá es una puta de primera". Entonces dijo: "No me extraña pero que hayas sido tú quien se la coge me sorprende, pero sabía que ibas a terminar cogiéndola. Sin rencores amigo y disfruta de tu nueva puta" –me dice y corta la llamada. Ivonne estaba exhausta y satisfecha. Me dice: "Ahora podrás cogerme cuando quieras, total Luciano ya sabe que soy tu puta".
Seguimos cogiendo hasta que salí de la universidad, siempre estaba dispuesta a darme ese intenso placer y también la complacía mostrándole a su hijo como le daba duro, mientras él nos veía en su habitación masturbándose viendo a su mamá cogiendo con su mejor amigo.
Pasiones Prohibidas ®

Ufff que exquisito relato que la expongan así como una puta en celo que desea ser cogida así y estar bien hambrienta de una buena polla exquisito.
ResponderBorrarExcelente Caballero
Morbosamente delicioso
ResponderBorrarMuy excitante cada detalle
Las descripciones son vibrantes
Un perverso relato Mi Amado Amo 😘
Otro relato bastante excitante y caliente, uff te hace mojar maravillosamente.. gracias por tan exquisto relato mi Mr.P.
ResponderBorrarUfff relato caliente con un morboso cuerpo de la historia, gracias por compartirlo
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