129.El nuevo departamento 3 (La videollamada y un juego perverso)


Conecté mi laptop esperando la videollamada, a los pocos minutos estaba Mirabella llamando. “¡Te he extrañado papito hermoso!” –me dijo al verme. “Yo también te extrañé demasiado” –le contesté. Estaba vestida como niña perversa, tal como lo hizo la última vez que nos vimos. Se veía hermosa, más de lo que ya es y esa voz angelical de niña que usa para dirigirse a mí le da ese detalle de morbo y sensualidad. “Te ves hermosa mi pequeña zorrita” –le dije. “¡Qué rico que te guste como me veo papito! La tía Ruth me dijo que debía estar hermosa para ti” –me respondió. “Buen consejo te dio, por qué te ves hermosa” –le dije. “¡Gracias Patito hermoso!”. “no hace mucho que nos vimos, pero te extraño papi” –me dice. “Yo también te extraño Mirabella y extraño tus gemidos de niña perversa cuando tenemos sexo” –le dije con una mirada pervertida. “Eso es lo que extraño también, ser usada por mi papito hermoso y ser la niña sucia que te gusta” –me dice con su voz de niña sensual. “¿Cómo está el Sr. Perverso?” –le pregunté. “Bien, acostado, pero quería mostrarte algo” –me respondió. “A ver Mirabella, muéstrame” –le dije. Sonrió como una niña traviesa. “Al Sr. Perverso le salió pene” –dijo. ¿Cómo es eso?” –le pregunté. “La tía Ruth le compró un pene de plástico con una correa para que cuando no puedas estar conmigo ni con ella por tu trabajo o su trabajo nos des permiso de jugar cuando te extrañemos” –respondió. “Bueno idea ha tenido Ruth, me gustaría verte jugar con el Sr. Perverso mientras te miro” –le digo. “¿En serio Papito? ¿No te enojas?” –me preguntó.  “No pequeña, no me enojo. Al contrario me calienta la idea” –le dije.

 Se fue a la cabecera de la cama y trajo al peluche. En verdad tenía puesto un arnés con un consolador puesto. “Mira papi, el Sr. Perverso tiene ganas de jugar conmigo” –me dice. Se coloca en una posición que me dejaría ver todo lo que haría para satisfacer mi perversión. Ya con la verga erecta me dispuse a disfrutar de ese perverso espectáculo, aunque deseaba que estuviera aquí para verlo presencialmente. “Mírame papito, porque tu niña perversa se quiere portar mal, mi conchita te echa de menos” –me dice. El oso de peluche estaba de espaldas y ella sutilmente pasa su lengua por el consolador recorriéndolo completo, lo tenía firmemente tomado y pasaba la lengua por el glande, respiraba agitada pero suavemente y me miraba de reojo para ver mi reacción. “Eso Mirabella, pasa más tu lengua por el pene del Sr. Perverso” –le decía. Ella obediente lo hacía de manera suave y de a poco envolvía la verga plástica con sus labios, me calentaba demasiado verla, ya que por muy el papel de niña que jugaba era una mujer que le encantaba el sexo tanto como a mí. “Mi conchita esta mojada papi” –me dice. “Muéstrame, pequeña” –le dije. Se sentó en la cama con las piernas abiertas, hizo a un lado la diminuta tanga y me mostro como escurría la humedad por su vagina. “¿Ves papi? Es porque extraña tener tu pene dentro” –me dice con una sonrisa perversa en sus labios. “Sigue chupándosela al Sr. Perverso” –le dije excitado. Ella continuó pero esta vez no de manera delicada sino como una putita que sabe hacer su trabajo. Verla era un espectáculo caliente y morboso.

Me estaba masturbando al verla como le daba esa mamada al miembro del oso. “¿Te gusta papito?” –me pregunta. “Sí, pequeña me gusta como lo haces, eres igual de perversa que tu tía Ruth” –le respondo. Sonrió y siguió. Se detuvo para quitarse la pequeña camiseta y puso la verga de plástico entre sus tetas, mientras que se metía solo el glande a la boca, incluso lo mordía. “Sr. Perverso fólleme las tetas” –decía mientras ella se movía sensual con la verga entre ellas. Por mi parte yo seguía masturbándome despacio disfrutando del panorama, recordaba también cuando Olga y mi madre me la chuparon entre las dos e imaginaba lo excitante que sería verlas a las tres comiéndose mi verga a la vez. Mis pensamientos me llevaban a imaginar esa morbosa escena, aunque mi vista estaba centrada en las acciones de mi pequeña perversa al otro lado de la pantalla. Se quitó la diminuta tanga y me dice: “El Sr. Perverso quiere cogerme papi, ¿lo dejas?”. Embobado al escuchar su dulce voz, le respondo: “¡Qué te lo meta bien rico Mirabella!”. Sonrió y me dijo: “Sí papito, tu niña será toda una putita con el Sr. Perverso”.

Se subió encima del oso, tomando el consolador apuntó en mi vagina y se deslizó suavemente, su cara de placer y sus movimientos lentos me hicieron aumentar el ritmo de mi mano. Mirabella gemía de manera sublime y mi placer estaba siendo absoluto al verla como disfrutaba. Empezó a moverse más rápido y apretaba sus deliciosos senos, miraba la cámara mientras se cogía al puto peluche afortunado y decía: “Puede ser la verga del Sr. Perverso, pero tú eres quien me coge papito”. Seguía dándose placer, de la forma perversa que me encanta. Apoyó sus brazos en la cama y siguió con sus movimientos lujuriosos, gimiendo y resoplando. Quería estar ahí y metérsela por el culo pero solo me limitaba a masturbarme disfrutando su espectáculo. “Papito, que rica se ve tu verga, quiero tenerla en la boca y disfrutarla como a ti te gusta” –me decía entre gemidos. “Quiero escuchar a Ruth y disfrutarla a ella también” –le digo. “Sí, papito. Mi tía Ruth también disfruta como el Sr. Perverso nos coge” –me dice. Su mirada cambia, esa inocencia en los ojos de la pequeña cambia y se vuelve una mirada lujuriosa, una mirada que enciende a cualquiera y ese tono de mujer sensual sale de sus labios. “¡No sabes las ganas que tengo que estés aquí cogiéndome de esa manera salvaje que me encanta!” –me dice. “También quiera estar ahí para follarte suciamente” –le digo. Ruth me miraba con esos ojos de puta que me gustan demasiado y lanzaba besos a la pantalla sin detener esos movimientos. “¿Te gusta verme así? ¿Tan caliente y deseosa de tu verga?” –me pregunta. “Desde que nos conocemos me encantas y claro que me encanta verte así caliente y deseosa de verga, también me encanta Mirabella y su perversión” –le respondo. “¿Te gustó el juguete que compramos para complacerte?” –pregunta. “Sí, aunque me sorprendió verlo en el Sr. Perverso” –le respondí. “Fue idea de Mirabella y mía, pero a las dos nos gusta tu verga” –dice con esa cara de perversa.

Aumentó más sus movimientos, sus gemidos ya no la dejaban pronunciar palabra, el orgasmo había llegado y seria intenso. “¡Oh, tesoro! ¡Voy a acabar!” –dice gimiendo. Se incorpora y aprieta sus pezones mientras sin detenerse sigue con ese ritmo encendido en sus caderas. “¡Ay, papi, qué rico!” –decía aflorando la niña perversa. Su pelo en la cara le daba un toque de sensualidad a su orgasmo, hasta que cayó rendida sobre la cama. “¡Mi vagina palpita! Corazón” –dice. Se libera de esa verga de plástico y se pone en cuatro frente a la cámara: “Mira como estoy de mojada y abierta por ti” –me dice con su voz llena de sensualidad y tratando de recobrar el aire. “Quédate así y tócate para mí” –le digo. Su mano pasó por debajo de su vientre y empezó con sus dedos a masturbarse. “¡Oh, qué rico!” –decía mientras gemía con delicadeza. Se movía de atrás hacia adelante cuando sus dedos entraron por esa exquisita concha que tenía en primer plano. “Quítale el arnés al oso y metete el consolador en el culo” –le dije. Obediente y con su cara de perversa Ruth libera al Sr. Perverso de sus correas y vuelve a poner en cuatro dejando su culo a mi vista. Buscó la entrada de su agujero y cuando la encontró empezó a empujar el consolador para abrirse paso. “¡Me duele pero me gusta!” –me dice. Poco a poco se hundió hasta ya tenerlo dentro. Su culo era invadido por el consolador, ella gemía y jadeaba disfrutando de cómo se penetraba; me imaginaba estando ahí y metérsela con fuerza por ese apretado agujero que tanto me gusta.

Ya casi no podía contenerme, se me hacía difícil mantenerme solo observando y masturbándome a la vez, sentía que mi verga explotaría en cualquier momento. Esos deliciosos gemidos de Ruth, quien dejaba de vez en cuando salir a Mirabella, era más que un estímulo a mi perversión. “¡Papito, me duele mi culo!” –decía la pequeña Mirabella, dejando el consolador metido hasta el fondo. Cuando lo sacó y ver su culo abierto, dilatado fue un deleite. “¡Voy a acabar zorrita!” –le dije. Se volteó casi al instante para mirar el monitor, abrió su boca esperando a que eyaculara, mostrando las ganas que tenia de tragarse mi semen. No resistí verla así y acabé, varios chorros de semen salieron de mi verga y ella decía: “¡Qué exquisito! ¡Me gusta sentir cuando sale e inundas mi interior o mi boca con tu leche!”. Pasaba su lengua por los labios e imaginaba que limpiaba mi verga sin dejarla sin un rastro de semen. “Estoy deseosa por volver a probar tu rico semen, papito” –me dice con su voz llena de lujuria. “¡Me encantaría que estés aquí y que lo hagas!” –le dije aun con la respiración agitada. “Se ve rica tu verga llena de semen papito perverso” –me dice. Sonrío y le digo: “Quiero ver cómo te metes el consolador en la concha y que me muestres como acabas”. Obediente se sacó el consolador del culo y se puso de espaldas en la cama, dejándome ver su entrepierna húmeda y ese agujero abierto, buscó la entrada de su vagina y se lo metió de una. Se empezó a penetrar rápido. Sus ensordecedores gemidos eran una sinfonía perfecta de lujuria y perversión. “¡Ay Papito! ¡Me gusta!” –dice con el orgasmo casi a las puertas. Seguía dándose placer más rápido y su cuerpo temblaba, suplicaba para que la dejara acabar pero quería que aguantara más. “¡Por favor papito, ya no resisto!” –me decía. Juntaba las piernas y se estremecía esperando que le permitiera tener placer, disfrutaba viendo como luchaba con su instinto y resistía con todo el no acabar hasta que tuviera mi permiso. Era una tortura para ella y un placer morboso para mí ver su cuerpo luchando con su obediencia.

“Resiste putita!” –le decía sin perderme detalle de aquella morbosa escena. ¡Papito, déjame acabar! ¡Déjame regalarte mi orgasmo!” –dice casi en agonía. “Puedes aguantar más” –le dije con un tono severo. En ese momento ella intentó lo que más pudo, al ver como mi pequeña perversa se resistía al placer solo por complacerme, le dije: “Está bien putita, tienes mi permiso”. Un agónico suspiro salió de sus labios acompañado de intensos gemidos, su vagina rebosaba de fluidos que escurrían por su entrepierna y mojaron parte del monitor. “Eres exquisitamente perverso, papito” –me dice casi sin poder respirar. Complacido la miro y le digo: “Me encanta cuando te comportas como una zorrita”. “¡Lo soy, soy tu zorra papito!” –me dice. Esa noche fue intensa para ambos, decimos cortar la llamada y descansar porque nos tendríamos que levantar temprano para cumplir nuestras responsabilidades. “¡Un beso para ti papito y otro para tu verga!” –dice con una sonrisa. “Ojalá estuvieras aquí para que se lo hubieras dado en vez de enviarlo” –le dije.

La noche avanzó rápido. Son las siete de la mañana y debo asistir al trabajo, hay una reunión importante que no se puede posponer. Le mando un mensaje a Ruth deseándole un buen día. Me metí a la ducha y me puse a pensar en lo que hasta aquí he vivido en mi nuevo departamento, mi verga se pone dura de solo pensar, no tuve más remedio que masturbarme para aligerar un poco la calentura que hay en mí. Salí de la ducha y me puse el traje, mientras anudaba la corbata decidí mandarle un mensaje de buenos días a la “perra vieja” de mi vecina. “Hola puta, espero que tengas un buen día y que Iker te haga gozar hoy” –escribí. Pasaron unos minutos y recibo su respuesta: “Así será, cuando me lo esté metiendo pensaré que eres tú y cuando me trague su semen será el tuyo”. “Así me gusta como buena puta dispuesta a complacer” –escribo. Terminé de arreglarme pero en vez de ir al ascensor decidí ir al departamento de Olga, ya que tenía algunos minutos de tiempo. Toqué el timbre, abrió la puerta, al verme sus ojos saltaron y me dice: “Qué rico que hayas venido a darme los buenos días”. Entré y al cerrar la puerta, bajo el cierre de mi pantalón y saco mi verga, de inmediato se puso de rodillas y empezó a masturbarme, cuando se puso dura la metió en su boca y la chupaba como una puta caliente. “Eso perra vieja, chupa, sé lo mucho que te gusta hacerlo” –le dije dándole una bofetada. Eso la calentó más y chupaba más rápido, era una perra hambrienta de verga, que me hacía disfrutar de lo morbosa que era. Estaba tan perdido en el placer cuando el puto de Iker llegó hasta donde estábamos, metió su nariz en la entrepierna de Olga que estaba sin bragas, ella dio un pequeño salto de susto, nunca pensó que llegaría ahí y que buscaría jugar con su vagina estando yo ahí.

Separó las piernas y dejó que Iker la explorara con libertad, él olfateaba cada parte de su vagina y cuando sintió la humedad empezó a lamerla, ella gemía disfrutando del placer mientras seguía devorándose mi miembro. Cada lengüetazo que le daba la hacía disfrutar como poseída por la lujuria, entonces Iker buscó su premio, se puso en dos patas e intentó penetrarla pero la posición de la vieja perra no dejaba que la punta de su miembro encontrara la entrada. “¿Lo vas a dejar así?” –le pregunté. “¿Quieres que la meta mientras te la chupo?” –respondió con otra pregunta. “¿Tu qué crees sucia puta?” –volví a preguntar. Entonces se acomodó de tal forma, que en solo un par de movimientos se la metió con tanta fuerza que la puta empezó a gemir descontrolada. “¡Sí pequeño, dame duro!” –le decía. Iker se queda inmóvil, señal de que había quedado pegado a la vagina de Olga. Ella siguió chupándomela deliciosamente, hasta que acabé en su boca, la muy puta se tragó todo mi semen hasta dejar limpia mi verga. “Ya me tengo que ir, me muestras como te dejó la concha Iker” –le dije.

Ya iba manejando camino al trabajo y me muestra su concha abierta y desbordando de semen. “Así quedé” –me escribe. En un semáforo, l mando la respuesta: “¿Lo pasaste muy bien cuando me fui?” –le pregunté. “Tanto que no sabes las ganas de que me cojas” –me responde. “Bueno, pero será cuando llegue a casa, solos los dos”. “Sí querido, solo los dos, pero tengo todo el día para ser la perra sucia de Iker” –responde. En el trabajo estaba en la reunión que se hizo eterna, pero todo salió como queríamos, así que fue una victoria para mí. Eran las cinco de la tarde, no tardé mucho en llegar, tenía ganas de coger y de darle duro a la “Perra vieja”. Ya estoy por subir al ascensor. Estaba esperándome en la puerta de mi departamento, entramos y me dio un beso en los labios. “¿Te cogió todo el día Iker?” –le pregunté. “sí como nunca, es que me dejaste demasiado caliente con tu semen en mi boca y debía apagar mis fuegos interiores” –me responde. “¡Desnúdate puta!” –le digo. Al instante se quitó la ropa, me mira a los ojos esperando la segunda instrucción. “¡Tírate en el sofá y empieza a masturbarte!” –le ordeno. Con lujuria me mira y empieza a masturbarse. Tomé mi celular y llamé a mi madre por videollamada, responde y me dice: “¿Cómo está mi pervertido favorito?”. “Aquí bien, jugando con una perra que adopté” –le respondo. “¡Uy, que bien! ¿Debes estar disfrutando mucho?” –me dice. “Claro que si, es una perra muy obediente” –le digo. Volteo la cámara y ve a Olga masturbándose en el sofá. “Sí que eres pervertido mi amor, tienes a mi amiga en casa y la tienes para ti solo” –me dice. “Elena tu hijo es un maldito caliente y me tiene babeando por él” –le dice Olga. Prendí la tv y puse transmitir para acomodar el teléfono y ver como ambas hablaban. “Mamá, ya que no estás aquí quiero que juegues con mi perra desde tu casa, mientras yo las veo siendo perversas” –le dije. “Eso no tienes que decirlo, si supieras las cosas que hemos hecho por videollamada” –me dice mi madre. “¡Ah. ¿Se portan como putas a mis espaldas?” –le digo. Ella rio y me responde: “Bueno querido, Olga es una puta y yo también, solo disfrutamos de nuestra compañía. “¡Quítate la ropa y muéstrame que tan puta eres! Juega con la perra que tiene ganas de una buena cogida” –le dije.

Se desnudó y se masturbó mirando como Olga también lo hacia, con sus gemidos mi verga se puso tiesa y me acomodé mirando la TV viéndolas juegas con sus clítoris. “Es tan rico verte así Elena, obedeciendo a Felipe como las putas que somos” –le dice Olga. Mi madre presa de los gemidos no podía responder pero en su cara se veía el placer el estar participando de este juego perverso. Me acerqué a Olga para meter mi verga en su boca y que mi madre viera como me la comía la puta de su amiga. “¡Oh, Felipe! ¡Eres un pervertido! No sabes las ganas de devorarme tu verga una vez más y la compartes solo con Olga” –dice mi madre. “Eso te pasa por no estar aquí, ahora cállate la boca y sigue tocándote” –le digo. Ambas con cara de perversas seguían masturbándose mientras Olga se comía mi verga por completo. A los pocos minutos estaban las dos al borde del orgasmo, primero lo hizo Olga y a los segundos mi madre. Sus orgasmos fueron exquisitos, esa morbosa forma de gemir de las dos era alucinante. Sin darle respiro a la Perra Vieja me senté en el sofá y le dije que se montara encima de mí mirando el móvil. La muy zorra obedeció pero mi verga se ensartó en su culo. “¡Uffff, que rico!” –dijo y empezó a moverse, mi madre al otro lado de la pantalla se deleitaba viendo como me cogía a su amiga. “¡Oh, te mueves exquisito!” –le dice. “Con una verga en el culo es para disfrutarlo y hacerlo rico” –responde Olga. Mi madre no resiste viendo y se va a la cocina. Olga le había dicho que podía disfrutar con cualquier cosa que tuviera a mano, del refrigerador sacó un pepino, largo y grueso, se lo ensartó en la vagina y comenzó a masturbarse con él. La cara de dolor y de placer era exquisita. Olga se movía frenética y pellizcaba sus tetas, mi madre por otro lado se metía el pepino casi entero gimiendo y retorciéndose en el sofá. El juego perverso era alucinante, morboso y placentero. Todo era éxtasis en el ambiente. Cada vez los gemidos de Olga se transformaban en gritos de placer al sentir su culo invadido.

Olga se echó hacia atrás, mi mano invadió su concha y la masturbé con violencia, le metí los dedos, casi el la mano completa, mi verga causaba estragos en su culo y la hice acabar una vez mas. “Ahora veamos como tu amiga se da placer con el pepino” –le dije. Nos quedamos mirando a mi madre en la pantalla de la TV y disfrutábamos de su espectáculo. “Son unos hijos de puta, me tienen caliente” –nos decia. Yo sonreía y le decia: “Si quieres comerte mi verga debes venir mas seguido madre”. “Maldito, te amo no solo como hijo” –me dijo. “Sí es asi quiero oírte decir que eres una puta” –le dije. “Soy tan puta como la que tienes al lado y la que te comes cuando no estamos nosotras. Acaso no te das cuenta que lo que estoy haciendo no es normal” –decia entre gemidos. Puse otra vez a Olga a chuparme la verga, pero esta vez no se la sacaría hasta acabar en su sucia boca. Mamá no aguantó mucho más y se dejó llevar por otro delicioso orgasmo. Minutos mas tarde estaba eyaculando en la boca de Olga, quien se tragó mi semen como la mejor puta. “Perra Vieja, desde ahora en adelante vas a dejar que Iker te lama solo la concha, el único que podrá darte verga soy yo, ¿te queda claro?” –le dije. “Será un poco difícil, pero lo haré para complacerte” –me dice. “No quiero dejar de coger contigo y si esa es una condición, la aceptó” –añade.

Nos quedamos los tres en un silencio cómplice por lo que habíamos hecho. Entonces le dije a mi madre: “Es verdad, no es normal, pero tú lo quisiste así desde que me abriste la puerta de tu habitación”. Olga se pone en pie para vestirse, entonces le digo: ¿Qué vas a hacer?”. “Prepararte la cena” –me responde. “¿Quién te dijo que podías vestirte? En mi departamento estarás siempre desnuda por si se me para la verga y cogerte si me da la gana” –le dije con enfado. “Perdona cariño” –me dice. “Elena, tengo que cortar porque me quiero dar una ducha y esta puta va a estar ocupada cocinando” –le dije a mi madre. “Bueno hijo, sabes que estoy deseosa de ti y puedes hacer lo que quieras conmigo” –dijo. Corté la llamada y me fui al baño para darme una ducha. Al terminar y secarme salí del baño sin nada puesto. Olga estaba preparando la comida y sin previo aviso ensarté mi verga en su culo abierto. “Así me gusta, siempre lista para ser usada como la zorra que eres” –le dije. “Mi cuerpo te pertenece porque eres un perverso chiquillo que sabe lo que quiere” –me dice. Me la cogí hasta el cansancio, la cena se fue a la mierda; solo me dediqué a darme placer usando a la Perra Vieja a mi antojo. Ya en la cama, ella dormía exhausta y yo pensaba en la decisión de haberme cambiado a ese departamento, ya que tenía tres juguetes sexuales a mi perversa disposición. Ruth, mi madre y Olga.

 

 

 

Pasiones Prohibidas ®

Comentarios

  1. Excitante como siempre, me fascinó, escribes de una manera magnífica, tus relatos son alucinantes, te hacen mojar exquisitamente, y provoca querer ser la protagonista de esos relatos, gracias por ellos Mr. P

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  2. Mi Amor sabes perfectamente que siempre sigo tus historias y todos tus proyectos
    Porque sé lo mucho que te gusta escribir y la dedicación que le pones a cada relato
    Siempre me has dicho que te gusta que comente tus cosas así como tu las mías
    Siempre te he apoyado porque tu talento con las letras es realmente innegable
    Sigue estimulando la imaginación de todos tus lectores
    Con mas perversas historias
    Eres grande Mi Cielo Infinito
    Lo demás ya lo sabes porque siempre te lo digo
    Te adoro Mi perverso 😘
    Espero con ansias la siguiente historia💋

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  3. Que rico oooo relato me encanto un relato tan perverso eh imaginar de todo uff delicioso

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  4. Muy buena historia que relato más pervertido se moja de solo leer

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